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Historia 188301 — capítulo 6
Cap 6: Malas compañías
Cuando la luna estaba ya por salir, la mayoría de los estudiantes habían dejado el Gran Comedor para dirigirse a sus Salas Comunes. La cena había terminado y Lauren subía por una de las escaleras con el muñeco. Esperó en el tercer escalón hasta que la escalera en la que estaba dejara de moverse y cuando desembocó en la puerta de entrada de la Sala Común de Gryffindor, subió rápidamente y, saludando a la Dama Gorda, entró en la sala. Remus se encontraba en una butaca junto a la chimenea que esta vez se encontraba encendida. Miraba el fuego y su rostro, iluminado por las llamas, le daba un aspecto anaranjado a su piel. Lauren no vio a su novia Michelle cerca de ahí, se acercó a Remus despacio.
-Estaba esperándote- Dijo Remus dándose la vuelta cuando la chica llegó a su lado- No te vi en la cena-
-Fui a cenar más tarde, estaba ocupada- Respondió Lauren y se sentó junto a él - Bien ¿Cómo te gustaría que se llamara?-
-No lo sé, esperaba que tuvieras una idea-
-Pues…tengo una pero no sé si te guste- Comentó Lauren - Pensé que podría llamarse Patrick-
-Patrick… es un buen nombre- Opinó Remus pensando en ello.
-Patrick Lupin - Lauren tomó al muñeco y le sonrió levemente a Remus
-Me parece perfecto- Remus tomó su varita y la acercó a la cabeza del muñeco -Patrick Lupin-
-Excelente… ¡Ah! Traje esto, es una pequeña lista que hice con las primeras cosas que debemos comprar para el bebé - Lauren rebuscó un pedazo de pergamino dentro de uno de sus libros y también una pequeña bolsa para dársela a Remus- Aquí está también el dinero-
Remus tomó el dinero y la lista de sus manos.
-¿Te quedaras con él por hoy?- Le preguntó el muchacho guardando la lista en su bolsillo
-Si, lo cuidaré y… la verdad preferiría que por las noches se quedara conmigo-
-¿No confías en mi?- Inquirió Remus
-No es eso, en realidad son tus tres amigos los que no me inspiran mucha confianza - Admitió Lauren.
-Entiendo, pero son buenos chicos- Afirmó Remus- Deberías conocerlos mejor-
-Si tu lo dices debe ser cierto-
-¿Por qué eres tan misteriosa, Lauren?- Remus no pudo evitar que la pregunta saliera de sus labios. Mientras la miraba se daba cuenta lo poco que la conocía, y no era fácil descifrar su expresión, impasible y relajada, como si nada estuviera pasando por su cabeza.
-No lo soy en realidad- Le respondió Lauren encogiéndose de hombros- Lo que pasa es que no me conoces y no puedes entender lo que no conoces. Eso siempre será un misterio-
-En eso estamos iguales, tu tampoco me conoces bien -
-Y por eso también eres un misterio para mi, Remus Lupin - Lauren clavó su mirada azul en los ojos del chico. Remus sintió que por un momento ella podía mirar en su interior así que apartó la mirada rápidamente. Había cosas en su interior que mientras menos personas pudieran ver era mejor. Lauren suspiró y comenzó a guardar algunos pergaminos que había sacado de su bolso- Bueno, es mejor que me vaya a la cama, debes estar cansado. No te ves bien, disculpa que lo mencione-
Remus asintió levemente. Faltaban pocos días para la luna llena, podía sentirlo y su aspecto demacrado y el leve color violeta bajo sus ojos lo hacían parecer enfermo.
-Si, estoy algo cansado, no he podido dormir bien- Comentó Remus en un intento de evadir el tema. Miró hacia abajo y se frotó el cuello con la mano, pero tenía la sensación de que alguien lo miraba, de reojo vio que Lauren comenzaba a mirarlo con preocupación- Creo que debería irme a la cama-
-Entonces nos vemos después- Lauren se puso de pie, tomó al muñeco y se dispuso a subir las escaleras- Cuídate, Remus-
Después de mirar a Remus un par de segundos más, por la espalda, subió por las escaleras al cuarto de las chicas.
Remus se quedó en la Sala Común pensando en que cosa le estaba pasando. Lauren Allen era un enigma para él y eso lo tenía claro. La chica había sido su compañera por casi siete años pero no sabía nada de ella. Tenía una mezcla de dulzura y bondad pero tenía la sensación de que no la mostraba toda al menos que tuvieras demasiada de su confianza. Era distinta a todas las chicas que conocía, sabía que era muy diferente a pesar de no conocerla del todo. Todo eso la hacía especial, entre todas las demás, sentía que Lauren tenía mucho que entregar pero que él nunca se enteraría de lo que ella tenía adentro y ni siquiera sabía si algún día llegaría a descubrirla. Aunque había algo en ella que lo animaba a hacerlo, algo que nunca antes había sentido. Había visto crecer a Lauren a su lado durante todos esos años pero esta era la primera vez que el enigma que ella suponía le daba la suficiente curiosidad como parar querer descifrarlo. Por primera vez deseaba conocerla.
Con estos pensamientos, Remus Lupin se fue a la cama donde ya estaba Peter, Sirius y James aunque estos estaban más ocupados en otras cosas que en pensamientos sobre chicas misteriosas.
Lauren abrió la puerta de su habitación, donde todavía no había nadie. Las cinco camas estaban bien organizadas. Dejó al muñeco "bebé" en su cama y se sentó en el alfeizar de la ventana. No sabía si estaba siendo enigmática como decía Remus, en realidad solo era ella misma. Remus era un misterio para ella también. Y no era solo lo poco que habían hablado, sabía que ocultaba un secreto, algo diferente, algo realmente importante quizás. Lo notaba en su mirada, pocas personas podían llegar a mentirle a ella. Remus…Seis años de conocerlo pero sin hacerlo realmente. Nunca se había dado la oportunidad, o nunca había querido o quizás solo vivían en mundos apartados que no coincidían, no sabía qué era lo que nunca les había permitido acercarse, quizás eran las amistades de ambos. Megan y Lily siempre estaban hablando mal de los Merodeadores y peleando con James y Sirius. Pero ahora, algo extraño dentro de ella hacía que tuviera ganas de descubrir los misterios que encerraba aquel chico de ojos dorados, como si fuera un libro que deseaba leer, tal vez la tarea de Estudios Muggles la ayudaría a lograrlo. Quizás podría resultar una buena amistad, de todas maneras siempre le había parecido un buen chico, como a casi todo el mundo.
-Hola, Lau ¿Qué haces?- Megan interrumpió sus pensamientos, entrado con su muñeco en los brazos.
-Nada, acabo de subir. Estaba resolviendo unas cosas de la tarea -Le respondió Lauren apuntando a su muñeco- Y tú ¿Por qué vienes tan agitada?-
-Corrí por la mitad de Hogwarts- Le explicó Megan dejando a su muñeco que estaba despierto sobre su cama- Black corría demasiado rápido pero me escondí en un armario de escobas y estuve ahí por un buen rato hasta que se cansó de buscarme-
-De todas formas vas a tener que verlo- Comentó Lauren - Tienen que ponerse de acuerdo con el dinero y con los cuidados del muñeco si no quieren reprobar-
-Lo sé -Se quejó Megan tirándose sobre su cama con los brazos abiertos -Pero sigo pensando que el mundo se ensaña contra mí, ¿Por qué me tenía que tocar con él, de todas las personas que hay en este colegio? ¿Por qué a mí? En serio si veo a ese chico que me rechazó no me temblará la varita-
-Ve el lado positivo- Interrumpió Lily entrando al cuarto con expresión de enojo y con su muñeco en los brazos- No te tocó con James "estoy enamorado de mí mismo" Potter, eso sí que es una tortura, siempre supe que la profesora de Estudios Muggles tenía algo contra mí-
-Dejen de quejarse, hay cosas peores - Lauren trataba de animarlas.
-Como Pettigrew- Bromeó Megan riendo de su propio chiste.
-Se los digo en serio ¿Qué tal que les toca con algún Slytherin?-
-Tú lo dices porque te tocó con Remus- Le dijo Lily- Que es amable y te ayudará a aprobar-
-Esperen- Dijo Megan levantando los brazos de su posición en la cama y quedándose muy callada como si hubiera descubierto algo.
-¿Qué?-
-¿Qué de qué?- Le preguntó Megan como si nada- Ah, lo olvidé-
Lauren frunció el entrecejo y Lily alzó una ceja.
-Es broma- Sonrió Megan y se apoyó en un codo para mirarlas -Encontré mi lado positivo de esto…la profesora McDuggal dijo que debíamos actuar como un matrimonio ¿Se dan cuenta cuantas citas le puedo arruinar a Black con eso? Tengo su pequeño mundo en mis manos - Terminó Megan con una risa maquiavélica.
Lily se quedó mirándola evaluando si no había nada fuera de las reglas dentro de lo que su amiga pensaba hacer. Si no rompía las reglas no iba a detenerla. Lauren suspiró negando con la cabeza.
-Recuérdame nunca ser tu enemiga- Comentó Lauren- Por favor solo no te metas en muchos problemas. Ahora es mejor que me acueste ya, ha sido un día largo-
-Si, también nosotras deberíamos hacer lo mismo- Coincidió Lily yendo hacia su cama - No sé cómo voy a cuidar al muñeco con todo lo que tengo que hacer, tengo que hacer un montón de deberes, estudiar para los EXTASIS y los deberes de premio anual-
-Déjaselo a Potter- Dijo Megan como si fuera obvio.
-No, ya planeamos un horario y no se lo dejaría todos los días ni aunque estuviera loca, me hará reprobar en un segundo- Dijo Lily y lo consideró un momento - Pero tal vez se lo deje cuando salga con Spencer-
-¿Qué? ¿Saldrás con Spencer Watson?- Exclamó Megan sentándose en su cama, ansiosa por el chisme de Lily.
-Tal vez y es todo lo que diré- Respondió Lily con una sonrisa enigmática metiéndose en la cama después de cambiarse de ropa.
-Pero…pero-Empezó Megan desilusionada- Eres una bruja malvada y una horrible amiga-
-No lo intentes porque no te diré nada…por ahora- Le respondió Lily acostando a su muñeco y riendo del falso enfado de Megan.
Megan buscó apoyo en Lauren pero esta solo se encogió de hombros y también se metió a la cama. Así que se quedó sin saber el chisme sin poder creer que sus amigas le hicieran eso.
Esa mañana de martes estaba nublada, a través de las ventanas se podía ver la vegetación húmeda por el rocío de la mañana. Era muy temprano, apenas había aclarado cuando una muchacha pelirroja ya se encontraba en pie dando algunas vueltas por su habitación. Ese día, según el horario que había planificado, le tocaba a su compañero hacerse cargo del ´bebé´ así que lo dejaría listo lo más temprano posible. Lo alimentó, notó que apenas le quedaba comida así que debía comprar más antes de que muriera por inanición. Se recordó que no debía pasar de hoy mismo. Tomó al muñeco entre sus brazos y bajó las escaleras para esperar a Potter.
Pasaban de las siete cuando varios alumnos comenzaron a bajar las escaleras, algunos más animados, otros con cara de sueño insoportable. Pero ni rastro de Potter.
Al rato Lauren bajó las escaleras con su muñeco en los brazos, poco después bajó Remus y ella le dio al muñeco y se sonrieron. Lily se les quedó mirando desde donde estaba sentada, había algo dulce en su sonrisa, casi imperceptible, pero ella era buena para leer a las personas. Pensó que debía tener una conversación con Lauren mas tarde.
Casi veinte minutos después vio bajar a Megan que salió sigilosamente, llevaba lentes negros y miraba hacia atrás como esperando que nadie la viera. Lily se levantó y se acercó a ella mirando hacia los lados, buscando lo que Megan estaba buscando.
-Lily, ¿Has visto a Black? - Le preguntó en voz baja sin dejar de mirar a los lados.
-No, estoy segura que no ha bajado pero ¿Qué son esos lentes? - Lily arrugó el entrecejo tratando de reprimir una sonrisa- ¿En qué clase de misión secreta te encuentras ahora?-
-Llamémosla 'alejemos a mi hijo de Sirius Black o reprobaré' - Le explicó Megan -Ahora voy a desayunar, si conozco a Black aun tengo tiempo de comer antes de que baje, después debo ver donde me escondo para que no me encuentre. Aunque tenga que esconderme un mes entero no le daré el muñeco-
-Te encontrará en clases, creo que tu plan tiene fallas - Lily sonrió y encogió los hombros- ya admite que no te importa reprobar, solo lo haces para no darle el gusto a Black-
-Si, me conoces- Admitió Megan - Bueno, me voy ahora antes que baje. Lily, tu no me has visto, no me conoces y si te torturan di que me fui a Alemania-
-¿Alemania?-
Megan no alcanzó a responder solo hizo un gesto positivo con la mano y salió rápidamente a través del agujero del retrato. Apenas diez minutos después bajó Sirius dando un gran bostezo, con algunos mechones de su cabello largo cayendo con naturalidad sobre su rostro, lo que sacó más de un suspiro soñador de algunas de las chicas en la sala.
Lily llevaba casi una hora esperando a Potter, no podía seguir esperando y tenia cosas que hacer antes del desayuno.
-Black - Lo llamó levantándose de su butaca.
-Pelirroja, ¿Me hablas a mí?- Preguntó Sirius desviando la mirada hacia ella
-No, a tu hermano- Dijo Lily con sarcasmo.
Sirius se encogió de hombros y volvió a bostezar dirigiéndose al agujero del retrato.
-Es obvio que te hablo a ti, Black- Le respondió Lily empezando a perder la paciencia.
-Entonces no me confundas - Sirius levantó las manos y luego las metió en sus bolsillos - ¿Qué puede hacer este guapo servidor por ti?-
-Podrías decirme donde está Potter-
-¿Para qué quieres saber? - Le preguntó Sirius poniendo una sonrisa maliciosa - Ya te estás interesando en él-
-No alientes esas tonterías en tu amigo - Le advirtió Lily - Necesito dejarle a Harry, tengo un día muy ocupado -
-Esta arriba con Colagusano, dijo que no bajaría - Sirius se encogió de hombros- Creo que sigue dormido-
-¿No va a bajar? Pero hoy le tocaba quedarse con Harry - Dijo Lily molesta- Lo sabe ¿Por qué no va a bajar?-
-No sé, dijo que le dolía el estomago o algo así - Comentó Sirius - No presté mucha atención. Pero si quieres hablar con él tendrás que ir arriba y buscarlo-
-Le expliqué perfectamente el horario ¿Qué le está pasando? - Se quejó Lily moviendo un pie contra el suelo - Black, tú se lo puedes llevar. Tengo que irme, estoy retrasada-
-Por si no te das cuenta también lo estoy, tengo mis propias cosas que hacer - Le aclaró Sirius levantando un brazo - Arréglenlo entre ustedes, pelirroja. No me metan en medio-
-Entonces hazte a un lado, Black. Tendré que subir por él - Dijo Lily perdiendo la paciencia y lo corrió de su camino con un brazo para subir las escaleras de los chicos.
Sirius bufó pensando en lo que le esperaba a su mejor amigo con esa pelirroja de mal humor especialmente dirigido hacia él. James estaba en serio mal para seguir prendado de esa muchacha.
-¡Espera, pelirroja!- Le gritó Sirius desde abajo -¿Dónde se metió tu amiga Woods?-
-¡Se fue a Alemania!-
La habitación de los merodeadores estaba hecha un desastre. La única cama ordenada era la de Remus, junto a la puerta. La de Sirius, en un rincón, tenía todas las mantas en el piso. Había ropa y algunos pergaminos desperdigados por el suelo. En la cama al lado de la ventana, James aun estaba acostado y Peter terminaba de atar sus zapatos en la cama junto a la de Remus.
James estaba medio dormido cuando el azote de la puerta lo despertó de un salto.
-¡Potter! - Exclamó la chica pelirroja desde la puerta - ¿Qué es eso de que no vas a bajar a clases hoy? -
James se sentó de golpe en la cama, su pequeño malestar y su gran pereza habían desaparecido por completo, rápidamente sacó una de sus mejores sonrisas y revolvió su cabello, que de por sí ya estaba muy revuelto.
-¿Por qué? ¿Vas a extrañarme hoy? - Le preguntó - Seguro que si para subir hasta aquí -
Lily lo miró por un segundo y no pudo dejar de notar que la camiseta con la que dormía y que llevaba pegada al cuerpo, hacía notar la forma de este. Era guapo en realidad, esos ojos avellana que se podían notar más sin las gafas, incluso ese cabello todo revuelto. Se sonrojó levemente al estar observándolo en pijama pero trató de que James no lo notara. Se cubrió un poco los ojos mirando hacia abajo.
- De hecho es bueno saber que tendré un día completo de clases tranquilas - Lily trataba de no mirarlo muy fijamente entre sus dedos - Hoy te toca cuidar a Harry por si no te acuerdas y yo tengo mucho que hacer-
-Cierto, el horario que hiciste, lo olvidé - Admitió James - Pero déjalo aquí conmigo, yo lo cuidaré-
-No. Mejor bajas ahora mismo y así puedo poner un ojo sobre como lo estas cuidando - Le sugirió Lily con voz practica - No quiero reprobar-
Peter había terminado de atar sus zapatos y los miraba alternadamente a uno y otro, se fijó un minuto en James y en cómo había alborotado su pelo y en la forma en que intentaba parecer natural pero por lo que lo conocía se notaba algo nervioso. Algo en el ambiente le hizo pensar que estaba demás en la escena así que le hizo un gesto a James con la mano y salió por un lado de la pelirroja que tapaba casi toda la puerta. A nadie le gustaba mucho estar entre medio de Lily y su enfado con James cuando este la sacaba de sus casillas.
James le devolvió el gesto y luego volvió a fijarse en Lily. No se sentía tan nervioso, estaba en su territorio aunque ella lo estaba invadiendo de pronto sin más. Esa habitación que lo había visto pensar muchas veces en ella ahora estaba en su presencia, ella de pie en la puerta, con su cabello rojo cayéndole por un lado del cuello y ese intento de no mirarlo pero sin parecer avergonzada. Le parecía linda y graciosa. No pudo reprimir una sonrisa.
-De acuerdo, bajaré. Si estás atrasada déjalo aquí y yo bajaré en seguida, solo me vestiré - Estaba a punto de ponerse de pie cuando amplió su sonrisa mirando a Lily - A menos que quieras hacerme compañía mientras me visto-
-No empieces, Potter - Se quejó Lily y puso al muñeco rápidamente a los pies de la cama de James sin levantar los ojos hacia él - Ahórrame el espectáculo-
-¿Entonces porque te sonrojaste?- Inquirió James notando el leve rubor que había encendido las mejillas de la muchacha. Infló su pecho con confianza cuando se dio cuenta de que Lily tardaba en responder.
-Harías bien en ponerte tus anteojos, Potter. Estabas viendo cosas demás - Lily sintió que un poco de calor subía a sus mejillas y rápidamente se dio la vuelta para darle la espalda y abrir la puerta - Solo date prisa y no juegues con mi paciencia, te ganas mi odio sin esforzarte-
Salió rápidamente cerrando la puerta tras de sí. James se quedó mirando al ´bebe´ Harry y a la bolsa de sus cosas que había dejado sobre la cama. No sabía exactamente si había ganado o perdido algo de terreno con Lily, pero al menos había logrado ponerla algo nerviosa, supuso que ya era ganancia. Sonrió levemente levantándose de su cama.
-Tu madre se equivoca, Harry, ella no me odia- Le dijo al muñeco - Porque lo que ella no sabe es que solo se puede odiar lo que alguna vez hemos querido-
- * * *
El transcurso de la semana había sido un poco difícil para la mayoría de los alumnos de séptimo que cursaban estudios muggles. Su tarea resultaba un poco problemática, coordinar los horarios y coordinar los caracteres de cada uno para trabajar en parejas se había convertido en todo un reto.
Nadie parecía estar resultando del todo exitoso en el trabajo.
A medida que el otoño se apoderaba completamente del clima, el castillo de Hogwarts estaba cada vez más repleto de alumnos durante las horas libres.
Ese día, después del almuerzo, una bruja de Gryffindor caminaba sigilosamente por uno de los pasillos del segundo piso. Llevaba a su muñeco bebé en brazos y miraba constantemente hacia atrás esperando que nadie la siguiera. Ocultó su largo cabello rubio dentro de su capa. De pronto su sexto sentido le advirtió de alguien tras ella, se dio la vuelta despacio y se encontró frente a frente con un muchacho de ojos grises y porte recto que la miraba a los ojos sin titubear.
-Aquí estás, Woods. ¿Dónde te habías metido? - Preguntó el chico cruzándose de brazos.
-No es de tu incumbencia - Espetó Megan - Estoy muy ocupada para hablar contigo-
-¿Acaso crees que vas a escapar por siempre? - Sirius bufó provocando que algunos mechones de su cabello que caían sobre su frente se elevaran un poco - Por mi has lo que quieras, solo dame a Canutito -
-No es Canutito, y no creas que te lo voy a dejar - Contestó Megan rápidamente y retrocediendo un paso
-No vas a salirte con la tuya y dejarme fuera, dámelo
- Insistió Sirius tratando de arrebatar al muñeco bebé de los brazos de Megan
-Es mío -
Megan retrocedió cada vez más tratando de evitar que Sirius le quitara al muñeco y Sirius avanzaba detrás de ella en una confusión de brazos. Megan sintió que su espalda chocaba contra la pared y supo al instante que estaba acorralada. Miró hacia ambos lados, izquierda o derecha, escogería un lado y su maravilloso estado físico la ayudaría a estar lejos de Black en menos de un minuto.
-No creas que te escapas ahora - Sirius interrumpió sus pensamientos, estaba mucho más cerca de lo que hubiera querido. Invadiendo su espacio personal mucho más de lo que esperaba. - Dame a Canutito. No estás en la mejor posición ahora, Woods-
El muchacho estaba bloqueándole ambas direcciones con sus brazos, no había escogido a tiempo y ahora estaba cercada por sus brazos. El perfume de Sirius envolvió sus sentidos en segundos, lo conocía, lo había olido antes. Levantó los ojos y los clavó en los grises del chico, que estaban apremiantes y con un brillo que a ella le pareció triunfal.
Una rápida idea acudió a su cerebro y entonces antes de que su mano derecha bajara más que unos centímetros, la sonrisa de Sirius la congeló.
-No soy tan estúpido como crees - Le dijo en tono triunfal y entonces los ojos de Sirius bajaron hasta el piso junto a ellos, los ojos de Megan siguieron su mirada y vio su varita tirada a un par de centímetros en el suelo - Debiste ser mas lista y notar que la tiraste en el forcejeo-
-Me parece increíble que seas una pizca más listo que una babosa - Dijo Megan sarcásticamente. Se sintió tonta por no haberlo notado y porque ahora Black se había anticipado a dos de sus ideas en menos de cinco minutos. Seguía apretando al muñeco detrás de ella, aun era parte de su orgullo, no iba a ser vencida. La respiración de Sirius a centímetros de su rostro estaba incomodándola - Pierdes tu tiempo de todos modos. No pienso dártelo -
-Woods, dos cosas - Sirius no se movía ni un centímetro y hablaba con la voz más calmada que podía- Primero: la única razón por la que estamos juntos en esto es porque nos tocó y queremos aprobar y segundo: por el bien de eso creo que deberíamos tragarnos por lo que resta de esto. Aunque no lo creas, y no me importa, quiero aprobar y la cosa esta así, es un trato ¿De acuerdo?-
Megan asimiló sus palabras, evitaba sus ojos pero estaba tan molesta. Apretó los dientes y se marcaron los músculos de su mandíbula. No quería dar su brazo a torcer y no quería hacer ningún trato idiota con Sirius Black. Lo que si quería era encontrar dentro de su cerebro alguna respuesta mordaz y creativa y salir del paso. Pero su cabeza estaba en blanco, algo de razón tenía el chico, aunque no quisiera aceptarlo. La presencia de él estaba incomodándola aun más. Finalmente soltó el aire que había estado reteniendo.
-De acuerdo- Aceptó de mala gana - De todas formas es lo más sensato que te he oído decir jamás -
-Bien, entonces ahora me vas a dar el muñeco y yo me haré cargo un par de horas -
-No sé porque armas todo este alboroto por hacerte cargo - Megan volvió a levantar la vista mirándolo con el ceño fruncido - ¿Qué ganas con esto? Podrías dejarme todo el trabajo e ir a pasar tu tiempo con Madison Greengrass-
-No te debo explicaciones - Le respondió Sirius despreocupadamente - Ahora ¿Me lo vas a dar?-
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Megan le sostuvo la mirada por un par de segundos, entrecerró levemente los ojos, dándole un aspecto mucho mas felino que el que normalmente poseían. Sirius se concentró en ellos, eran casi hipnóticos, había algo en ellos que lo llevó a perder la concentración de la conversación por menos de un segundo. Megan levantó su mano y la puso suavemente sobre el brazo de Sirius. Entonces se dio cuenta de que había visto eso antes. La había visto mirar de ese modo, moverse de ese modo pero nunca con él. En un minuto Megan empujó su brazo y se zafó de su cerca y en otro era él quien estaba apoyado en la pared.
-También tengo otros trucos
- Cuando Megan habló su voz se había vuelto levemente más grave y alzó una ceja.
Tomó su varita del piso y antes de que Sirius pudiera impedírselo se alejó por el pasillo. Algo en su interior se hinchó de orgullo pero una pequeña y molesta vocecita le decía que estaba escapando.
Escapando de lo nerviosa que se había puesto, de lo que había visto en los ojos de Black, de haberse visto a si misma reflejada en los ojos grises de aquel chico. Escapando del perfume de Black que le había quedado impregnado en la nariz. Culpó al haber desayunado tan rápido de todos sus pesares y alejando cualquier pensamiento extraño se concentró en otras cosas.
Sirius se quedó en el pasillo con el muñeco. Había sido una victoria, había logrado lo que quería, tenia al muñeco pero… ¿Qué había sido todo eso? Esa mirada en los ojos felinos de la rubia, la había visto coquetear de esa forma muchas veces pero jamás había notado lo hipnótico que podía resultar. Había algo cautivador en Megan que debía estar oculto, sin duda, y sabia usarlo perfectamente pero… ¿Por qué le pareció cautivador también a él? Y ¿Por qué la estaba llamando Megan? Se pasó una mano por el rostro. Odiosa de Woods, estaba jugando con él. Y era un chico, claro que le iba a atraer que cualquier chica le coqueteara y no podía negar que Woods era atractiva, y él había caída en el tonto jueguito como un idiota novato. Debería tener inmunidad cuando se trataba de Woods, no era solo otra chica, era esa peste que lo había molestado desde que la vio por primera vez. Ni siquiera la consideraba una chica. Pero ahora lo tenía ahí pensando más de lo que le gustaba pensar. Se sintió furioso consigo mismo y se alejó hacia las escaleras alejando cualquier clase de pensamiento acerca de Megan Woods.
Como cada viernes se respiraba libertad entre el alumnado. La mayoría parecía estar más animado aunque se acercaba el primer periodo de exámenes. La sala común de Gryffindor estaba especialmente abarrotada esa tarde, cerca del fuego se desarrollaba un reñido juego de ajedrez mágico protagonizado por dos chicos de quinto y tenían muchos espectadores. Lily y Megan estaban en una de las mesas jugando al Snap Explosivo. Megan había optado por no comentar a sus amigas nada acerca del pequeño incidente con Sirius Black, de hecho ella misma había dejado de pensar en ello y reconocía que ahora tenía más tiempo libre cuando Black se hacía cargo del muñeco.
La chica tomó una de las ranas de chocolate que tenia sobre la mesa y la abrió. La rana salió rápidamente saltando pero Megan no le prestó atención. Jamás las comía solo estaba obsesionada con los cromos de magos y brujas en su interior. Apenas a unos metros de ella una chica de tercero atrapó la rana ágilmente. Lily rió al igual que las amigas de la chica que había atrapado a la rana de Megan y le hicieron algunos comentarios sobre cómo debería presentarse para ocupar el puesto de buscadora en el equipo de quidditch de Gryffindor cuando James Potter se graduara.
-Esta ya la tengo - Se quejó Megan con un suspiro - A mamá no le gusta que coleccione estás cosas -
Lily guardó silencio por un momento. No conocía a la madre de Megan en realidad, solo la había visto un par de veces, pero su amiga siempre tomaba una actitud diferente cuando hablaba de ella. Algo dentro de Megan cambiaba cuando de su madre se trataba pero nunca quería hablar mucho al respecto. Le era fácil leer a las personas y a su mejor amiga la conocía muy bien.
-Es una de las primeras cosas que recuerdo haber visto cuando conocí el mundo mágico - Le dijo Lily provocando que su amiga sonriera - Y me recuerdan siempre a ti -
- Es completamente ridículo… y lo sé, pero en serio cuando tienes más de doscientas quieres tenerlas todas - Megan rió.
Podía ver en la expresión de Lily que se había preocupado. Aunque Lily siempre se preocupaba por todo. No quería que lo hiciera, era solo un comentario. Recordaba perfectamente a su madre diciéndole muchas veces que dejara de perder el tiempo en esas tonterías y se concentrara en lo que era importante. Ser un éxito en la escuela y en la vida, ser una más de la larga lista de Woods exitosos, inventores, sanadores, estudiosos, investigadores. Aunque ambas diferían un poco de lo que era un éxito en la vida. Pensó que en ese momento su madre la hubiera regañado por estar perdiendo el tiempo en los cromos y jugando. Afortunadamente estaba en Londres Mágico, a muchos kilómetros de ahí, así que podía sentirse libre y lejos de sus dominios.
Megan y Lily mantuvieron el silencio hasta que vieron a su amiga Lauren atravesar la entrada de la Dama Gorda y hacerles una seña con la mano, pero en vez de dirigirse hacia la mesa donde estaban sentadas fue directamente hacia una butaca casi al rincón donde estaba sentado Remus Lupin con el muñeco bebe. Ninguna de las dos chicas había reparado en Remus sentado en la esquina.
Lauren saludó a Remus y se sentó en una butaca junto a él. Remus le dio el muñeco mientras le relataba algunos sucesos del día. Todo lo importante debería estar incluido en la redacción del trabajo final y Lauren lo escuchaba sin tomar apuntes, ambos habían quedado en trabajar juntos para hacerla y eran de las pocas parejas que estaba llevando el trabajo con más facilidad.
La chica fue la primera en alejar la vista de Remus y ver por el rabillo del ojo que una chica de Gryffindor bajaba las escaleras en dirección a ellos. Remus dejó de hablar y siguió su mirada. En menos de un minuto Michelle, la novia de Remus, estaba frente a ellos con sus ojos azules muy abiertos y una sonrisa que no ocultaba que estaba molesta.
-Remus - Dijo apenas mirando de reojo a Lauren - Necesitamos hablar-
-¿Qué ocurre?- Le preguntó Remus levantando ambas cejas- ¿Está todo bien?-
-No, no está todo bien… pero no voy a hablar de mis problemas frente a esta chica- Soltó Michelle sin mirar a Lauren y cruzándose de brazos - Creo que tengo derecho a hablar a solas con mi novio, sin que nadie este entre medio-
-Esta chica tiene nombre - Dijo Remus frunciendo el entrecejo - Es Lauren. ¿No podríamos hablar de esto más tarde? Estamos trabajando para estudios muggles, tú deberías estar haciendo lo mismo-
Michelle pareció enfadarse más, sus mejillas se encendieron y su mirada se endureció. Remus y ella cruzaron miradas por un par de segundos hasta que sus labios se fruncieron en un puchero y sus ojos bajaron su intensidad hasta parecer acongojados.
Lauren los observaba decidiendo si debía ponerse de pie o esperar ahí. Creía que estaba sobrando, miró alrededor pero al parecer nadie aun había notado que Remus y Michelle estaban discutiendo.
Ya había decidido que marcharse era lo correcto cuando escuchó el siguiente comentario de Michelle.
-¿Por qué me hablas así? - Le dijo a Remus con su voz adolorida pero luego sus ojos se clavaron en Lauren, frunció el ceño y su voz se cargó de desprecio - Tu tienes toda la culpa y me vas a conocer-
Lauren abrió los ojos con sorpresa y también los clavó en los ojos de Michelle. La chica la miraba con furia. Lo peor era que se dio cuenta de que Michelle de verdad creía que ella tenía la culpa de lo que Remus le acaba de decir.
-Michelle, escucha… deberías hablar con tu novio, yo no tengo nada que ver aquí - Dijo Lauren sin dar crédito aun a las cosas que estaba hablando esa chica y estaba por ponerse de pie cuando la mano de Remus la tomó del brazo.
-No tienes que irte- Le dijo Remus firmemente y volvió a mirar a su novia con expresión seria - Tú y yo hablaremos después. Cuando entiendas que estás diciendo tonterías. Lauren es mi amiga y no quiero causarle problemas, no tienes que hablarle así. Creo que es mejor que te calmes y luego te busco -
Michelle parecía querer decir algo más, miraba a Remus y luego a Lauren por apenas un segundo. Al parecer la expresión de Remus le hizo saber que no era un buen momento así que sin agregar nada más se alejó y salió por el agujero del retrato hecha un rayo.
Remus seguía en su sitio y Lauren vio alejarse a la muchacha sin decir nada. Se frotó el cuello algo incomoda por la situación y aclaró su garganta.
-Gracias por defenderme, no tenias que hacerlo - Le dijo en voz baja - Digo, no quiero causarles problemas-
-No te preocupes, no eres tu… son ciertas cosas que tenemos que resolver…. Ella… yo… - Remus se encogió de hombros- Y no tiene porque tratarte así de todos modos-
-¿Ahora soy tu amiga? - Lauren sonrió levemente con diversión. Quitándole el peso al asunto.
-Si lo quieres ser - Remus también sonrió - No mereces que nadie te lastime -
Lauren se le quedó mirando a los ojos un par de segundos, sosteniendo su mirada castaña. Su mano estaba a solo un par de centímetros de la de Remus. Cualquier leve movimiento que alguno de los dos hiciera haría que se tocaran pero ninguno de los dos se movió. Remus fue el primero en romper el contacto y juntó sus manos sobre su regazo. Lauren bajó la mirada hacia su muñeco y rápidamente cambió el tema a lo que hablaban antes de que la novia del chico llegara a interrumpirlos.