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Historia 188301 — capítulo 5

Cap 5: Una peculiar tarea

Durante la tarde la sala común se había llenado de chicos y chicas charlando, estudiando, jugando y perdiendo el tiempo. La sala común de Gryffindor, adornada con los colores característicos de su casa, se veía llena de conversaciones de todo tipo.

En las butacas cercanas a la chimenea apagada estaban Remus y Peter, revisando la redacción de Transformaciones de este último, cuando Sirius y James se reunieron con ellos.

Sirius traía su perfecta camisa llena de una sustancia pegajosa y azul, sin duda una poción. También había algo de ella en sus pantalones. James, a su lado, traía su cabello tan revuelto como si acabara de bajarse de una escoba y una sonrisa estúpida en el rostro. 

Peter y Remus interrumpieron su tarea para valorar el estado de sus amigos.

-Ya llegaron ¿Por qué tan pronto?- Preguntó Peter- Pensé que McGonagall los iba a retener por más tiempo-

-Un pequeño incidente - Respondió Sirius tomando su camisa desde la parte de abajo y mostrándosela por toda respuesta - Me echaron por la culpa de Woods, como siempre-

-¿Por qué esa cara?- Le preguntó Remus a James levantando una ceja.

-Por nada- James amplió su sonrisa y cruzó sus brazos por detrás de la cabeza.

-Por nada significa Lily Evans ¿verdad?-  Adivinó Remus con una sonrisa elocuente- Eres predecible, Cornamenta-

-Suéltalo todo, amigo- Le exigió Sirius a James

 Sirius y James se sentaron en butacas cercanas a las de sus amigos, James les contó de su castigo, detalladamente el momento en que Lily lo había empujado y habían sido sorprendidos por el prefecto de Slytherin. Sirius estaba divertidísimo con la historia, Peter estaba alucinado con todo y  Remus parecía un poco preocupado.

-Me imagino que esa pelirroja querría matarte -Comentó Sirius divertido. 

-Pero no fue mi culpa, ella fue la que me empujó - Se defendió James levantando los brazos - Yo no empecé-

-Pero no puedes negar que te aprovechaste de la situación- Observó Remus

  • Lunático, cuando una bella mujer está sobre ti solo se te ocurre hacer una cosa-le dijo James como si fuera lo más obvio del mundo-  Lo sabrás cuando encuentres a tu Lily Evans-

La obsesión inalcanzable de James por la chica pelirroja había llevado a que los cuatro adoptaran el nombre de la chica para todas aquellas que los obsesionaban y eran muy difíciles de alcanzar, aquella chica que se volvía un reto y te volvía loco, esa era una Lily Evans.

-Tienes razón, Cornamenta- Lo apoyó Sirius - Pero esa pelirroja es de cuidado-

-A mi me parece un poco loca- Opinó Peter- Tiene una extraña obsesión por las reglas, nunca se relaja-

-No está loca, solo es un poco perfeccionista. Creo que es lo que más me atrae, es tan diferente a mí-

-¿Estás enamorado de ella? - Le preguntó Remus sin rodeos.  

James tardó unos segundos en responder la pregunta de Remus. Se la había hecho el mismo un par de veces pero no tenía una respuesta clara, ahora ahí frente a sus tres amigos, todos con sus miradas inquisitivas realmente no podía responder. Enamorado era una palabra tan grande, implicaba tanto. Le gustaba Lily eso era indudable e irrefutable, le parecía linda, atractiva, era inteligente y agradable con todo el mundo a excepción de él, tenía muchos sentimientos por ella, era especial y maravillosa pero… ¿Era eso estar enamorado en verdad? Le parecía demasiado serio para él, apenas tenía diecisiete años.

-¿Enamorado?... No - Respondió finalmente -No creo que sea la palabra adecuada, pero es que ella… es especial, ¿Cómo podría estar enamorado de una chica con la que ni siquiera he tenido una cita? Se niega a salir conmigo y eso es irremediablemente irresistible-

-Es que a ti siempre se te ha dado fácil

  • Comentó Peter a su amigo - Nunca te has esforzado mucho-

-Exactamente, Colagusano- Coincidió James apuntando a Peter - Lily es diferente me esfuerzo y no consigo nada. Pero nunca me doy por vencido, no es mi estilo-

-Así me gusta, Cornamenta - Dijo Sirius dándole palmadas en la espalda- Pero creo que ahora estás algo perdido con eso, la pelirroja no te va a querer ver-

-Ahora no te vas a salvar de un castigo de Slughorn- Le advirtió Remus recordando el incidente con el prefecto de Slytherin -Ese chico va a correr a contarle a su jefe de casa y a  Lily no va a castigarla, es de sus favoritas-

-Lo sé, pero no importa, a estas alturas un castigo más o menos no importa- Dijo James despreocupado- Mientras no interfiera con las pruebas para el equipo-

-Bueno, yo voy a cambiarme antes de que alguien más me vea así, tengo una reputación que cuidar- Añadió dijo Sirius poniéndose de pie- Y creo que esta cosa empieza a apestar-

-Hasta que te das cuenta, Canuto. Ya no aguantamos el olor -


Lily y Megan se habían encontrado por el pasillo viniendo de sus castigos. Ambas se habían mirado la una a la otra valorando sus estados. Ambas coincidieron en que no habían tenido un buen día. Entraron a la sala común poco después de los chicos y se encontraron con tres Merodeadores conversando relajadamente en las butacas.

Megan, al igual que Sirius, tenía la blusa con poción azul, y había algo cubriendo las puntas de su rubio cabello.

Las mejillas de Lily estaban rojas, al parecer, por la ira y tenía una cara de pocos amigos que daba miedo. Sus ojos esmeraldas echaban chispas.

Las dos pasaron como una exhalación hacia los cuartos de las chicas. 

Remus, James y Peter se les quedaron mirando durante el breve momento en que estuvieron en la sala antes de desaparecer por las escaleras de los cuartos. Los tres dieron gracias de que Sirius no estaba allí porque al parecer Megan lo estaba buscando con los ojos, lo que no indicaba nada bueno.

Las chicas llegaron a su cuarto y ambas se tiraron en sus camas sin decir palabra.

-¿Qué pasó?- Les preguntó Lauren al ver el estado de sus amigas - ¿Por qué esas caras?-

-Potter- Dijo Lily por toda respuesta. Luego inhalo profundo y botó todo el aire rápidamente, se apoyó en los codos mirando a sus amigas -Te lo juro, si un profesor me llega a comentar algo sobre lo que pasó hoy, lo mato-

-Black- Soltó Megan restregándose los ojos - No preguntes porque si vuelvo a pensar en eso voy a ir a buscarlo para romperle su cara de niño bonito-

-¿Otra vez? - Preguntó Lauren cansinamente, esa historia era de nunca acabar -Ignórenlos -

-¡Lo intento!- Exclamó Lily sentándose en su cama y pasándose las manos por el rostro - Es él quien no me ignora, no lo entiende-

-No puedo- Admitió Megan mirando el techo de su habitación - Dejarlo en paz sería como dejarlo ganar, porque él no me deja en paz primero. Molestarlo es la razón por la que estoy en este colegio-

-Pensé que estabas aquí para estudiar y ser alguien algún día-

-Cierto…bueno, eso también- Respondió Megan restándole importancia al comentario - pero es que fastidiar la vida de Black es como una droga, una vez que empiezas ya no puedes salirte, siempre está la tentación y llevo seis años en esto-

-Deberíamos cambiar de tema, no quiero pasármelas hablando de Potter y Black - Dijo Lily a sus amigas- ¿Qué estuviste haciendo sin nostras, Lau?-

-Solo terminando algunos trabajos para esta semana - Respondió Lauren desde su cama -Estuve en la biblioteca trabajando con Remus-

-puaj, la biblioteca- Se quejó Megan pero luego levantó la cabeza apoyándose en sus codos para ver bien a Lauren - ¿Con Remus?-

-Si, ¿Por qué?- Lauren la miró extrañada por su pregunta.

  • Por nada- Dijo Megan encogiéndose de hombros y clavando su felina mirada en su amiga - Cuidado con traicionarnos ¿eh, Lauren?-

-Megan ¿De qué me estás hablando?- Lauren frunció el ceño sin entender a que se estaba refiriendo su amiga.

-Meg ¿No estarás pensando que ella podría…? Por favor- Interrumpió Lily con una risita como si lo que Megan estaba suponiendo fuera absurdo - No le hagas caso, Lau. Ya salió con sus cosas de que te puede gustar Remus Lupin y todas esas cosas-

-¿Remus? ¿Qué a mí me puede gustar Remus?- Repitió Lauren entre sorprendida y divertida- Estás loca, Megan. Nosotras tres somos las ultimas en todo Hogwarts, corrijo, en todo el mundo que podríamos tener algo que ver con ellos-

-Tienes razón, no me hagas caso- Admitió Megan sonriendo - Imagínate Black y yo, los enemigos a muerte de Gryffindor, juntos…es absurdo y bastante nauseabundo-.

-No es nauseabundo, los dos son guapos- Comentó Lauren mirando a su rubia amiga. A cualquiera le habría parecido guapa, con esos ojos coquetos, esos hoyuelos en sus mejillas cuando sonreía, sus labios como una fresa, esa nariz perfilada y la profunda mirada en sus ojos felinos, enmarcados por el cabello dorado. Por supuesto que podría haberse contado entre las más guapas del colegio. Ella y Lily se veían muy normales a su lado. Incluso podría perfectamente haberse aprovechado de eso como Amanda Morgan. Aunque Megan jamás sabría ocultar la rudeza de su carácter y volverse una dulce y manipuladora flor como Amanda.

Megan la miró con cara de pocos amigos y Lauren levantó los brazos en señal de disculpas.

-Potter y yo, seria hasta gracioso- Añadió Lily riendo de solo imaginárselo.

-Entonces como pueden imaginarse que Lupin y yo… jamás pasará, apenas vivimos en el mismo mundo - Observó  Lauren como si fuera lo más obvio del mundo- Llevamos casi siete años de compañeros y no hemos mantenido más que un par de conversaciones-

-Es cierto- Admitió Megan- Dejaré de imaginar cosas y me iré a dar un baño porque no sé si es mi impresión a esta cosa está oliendo muy mal-


Lo que restaba del fin de semana podría considerarse tranquilo para estos chicos en Hogwarts. El clima estaba cambiando y el otoño ya estaba presente. El domingo varios estudiantes llenaban las mesas de la sala común haciendo trabajos de última hora para el día siguiente, consiguiéndose redacciones o pensando en buenas excusas.

Megan, como siempre, se pasó el día arruinando todo lo que pudiera hacer feliz a Sirius Black y de paso buscar la manera de fastidiar a Amanda y Madison. Toda la tarde del domingo Madison Greengrass se la había pasado patéticamente persiguiendo a Sirius Black por toda la escuela. Megan estaba asqueada de esa chica, ¿Cómo podía rebajarse tanto por ese tipo? Tampoco era que Madison fuera la gran cosa, de acuerdo la chica era una Ravenclaw que sacaba siempre excelentes calificaciones pero aparte de eso tenía un hueco en la cabeza. Entendía un poco porque Black pasaba tanto tiempo en la Sala Común. Aunque Amanda era su espía numero uno. Megan pensó que en serio tenía que hacer algo mejor con el resto de sus domingos o la telenovela de Sirius Black iba a volverla loca. Molestarlo un poco le hacia el día, pero luego necesitaba otra cosa.

Sirius, se había pasado todo el domingo escapándose disimuladamente de Madison. Por supuesto que le agradaba su compañía, era divertida, guapa y todo eso pero tenía en mente a una castaña con rizos de sexto de Hufflepuff y si Madison se la pasaba todo el día creyendo que era su novia las cosas no iban a funcionar. Por supuesto que finalmente consiguió su cita, le había costado algunas encerronas pero lo valía. Ya se lo compensaría a Madison en algún momento.

Por otro lado, James ya había recibido una citación de la profesora McGonagall por el numerito del otro día en el castigo. Seguro Slughorn ya había ido con el cuento pero había inventado alguna cosa para salvar a Evans. 

Remus había estado ocupado en su trabajo escolar, su novia y sus obligaciones como prefecto. Tenía que estudiar mucho para los EXTASIS, necesitaba conseguir buenos promedios, lo que lo hacía sentirse algo presionado. Pero no podía ignorar que su licantropía le haría más difícil encontrar un trabajo así que, por lo menos, debía ser un buen estudiante.

El lunes en la mañana, Remus, como siempre, tuvo que despertar a sus tres amigos para que llegaran a clases a tiempo. 

Lo primero de ese día, Encantamientos, había estado tan distendido como siempre, pero sin pleitos esta vez.

-¿A qué hora tienes que ir con McGonagall?- Le preguntó Remus a James mientras iban a clase de Transformaciones. 

-Después de clases- Contestó James desanimado

  • Había hecho planes con Mandy, no estará feliz-

-¿Andas otra vez con ella?- Le preguntó Sirius

-No, terminamos el año pasado… pero somos amigos, me pidió que hiciéramos algo juntos y eso es todo - Le explicó James. Conocía a Amanda de los siete años, le caía bien, habían salido un par de veces en Hogwarts, sus padres se conocían pero era todo. Era la chica a la que siempre volvía, siempre estaba dispuesta a perdonar sus estupideces y volver a salir con él pero ya había terminado para él, había entendido que no era sano para ninguno de los dos. No volvería a estar con Amanda.

-No creo que le importe mucho. Michelle mencionó algo de que tenían planes juntas o algo así - Comentó Remus- Dijo que no se podía reunir conmigo esta noche-

-Genial - Dijo James sarcásticamente -Las chicas se divierten sin nosotros, no sabía que eso era posible-

-Se divierten, pero no como con nosotros-- Les  dijo Sirius- ¿Y las pruebas para el equipo? ¿Cuándo?-

-El sábado-

-¡Chicos, chicos!- Peter se acercó a ellos corriendo, traía la túnica torcida y respiraba rápido por el esfuerzo

-Colagusano, ¿Dónde estabas? ¿Dónde te metiste en Encantamientos?-Le preguntó Remus

-Es que, ¿se acuerdan de Robin Flint?-

-Si, era el tipo grandote  que el año pasado te quería hechizar - Recordó James.

-Si, ese…es que…me quiere hechizar otra vez - Les contó Peter, su frente estaba perlada por el sudor.

-Te advertimos que no te metieras con él, Colagusano- Dijo Sirius - Ese tipo es enorme-

-Fue sin querer, es una larga historia-

-Que nos contaras luego, vamos a transformaciones ahora y luego vemos como lo arreglamos- Lo tranquilizó Remus

-Si, Colagusano, no te preocupes- Le dijo James pasándole un brazo por los hombros- Confía en nosotros-

Peter les sonrió, se sintió más reconfortado ahora que contaba con el apoyo de sus amigos. Los cuatro chicos se fueron a su clase de Transformaciones. Cuando esta terminó la mayoría salió con cara de desaliento. La profesora McGonagall les dejó una enorme cantidad de deberes.

 A la hora de comer, los Merodeadores ya estaban instalados en sus asientos habituales casi al final de la mesa. Sirius comía como una bestia mientras sus amigos se quejaban de la enorme cantidad de deberes que todos los profesores les estaban dejando de cara a los EXTASIS, la mayoría de los alumnos de séptimo estaban estresados o totalmente atareados.

Las tres chicas entraron al comedor y pasaron a tomar un lugar en la mesa sin prestarles atención. Lauren vio como Amanda y su grupo se acercaban a los merodeadores, todas sonrientes, todas con sus charlas divertidas y ocupaban los lugares al lado de ellos.

-Me duele la cabeza- Se quejó Megan ocultando su rostro entre sus brazos y recostándose sobre la mesa - Y solo pensar que tendré que hacer todo ese trabajo de Transformaciones me da náuseas-

-No es para tanto- Le dijo Lily restándole importancia - Podría ser peor-

-Si, seguro- Le respondió Megan sarcásticamente.

Por detrás de Lauren, en dirección a la mesa de Hufflepuff, pasó Spencer Watson acompañado de un amigo. Fijó su mirada en un punto de la mesa de Gryffindor y sonrío.

-Hola, Lily-

-Hola, Spencer- Respondió ella haciéndole un gesto con la mano.

Spencer le devolvió el gesto y se marchó con su amigo. Lauren había volteado a ver a quien estaba saludando a Lily y cuando el muchacho se marchó se dio vuelta despacio cruzando una mirada con Megan antes de mirar a Lily. Megan sonreía y se mordía levemente una parte de su labio, apenas Spencer se alejó exigió con los ojos una explicación a su pelirroja amiga.  

-¿Qué?- Les preguntó Lily al sentirse observada.

-No te hagas la que no sabes- Megan la picó con su dedo índice en el brazo - ¿Desde cuanto eres amiga de Spencer Watson?-

-No soy su amiga, solo me saluda porque hicimos el trabajo de transformaciones juntos- Le explicó Lily.

Megan se le quedó mirando con una sonrisa maliciosa y alzó una ceja.

-Pero te gusta… lo veo en tus ojos, Lily Evans-

-No me gusta. Apenas lo conozco - Aseguró Lily - Si, es simpático y creo que es guapo-

-Es todo lo que necesitaba saber- Dijo Megan con voz cantarina

-Deja de ser tan entrometida- Le dijo Lauren a su rubia amiga pero sonriendo divertida- Y mejor apresúrense las dos o volvemos a llegar tarde-


El aula de estudios muggles, la clase que los Gryffindor compartían con los Slytherin el día lunes, estaba dividida como siempre. Leones de un lado, el puñado de serpientes por el otro. Cada grupo charlando entre sí.

La profesora hizo silencio para poder explicar la clase del día de hoy. Se pasó casi media hora explicando algo sobre la economía familiar de los muggles, las tareas domesticas que eran realizadas sin magia y otras cosas. Sirius la veía hacer aspavientos con sus brazos, de vez en cuando escribir algo en el pizarrón y alguno que otro compañero alzar su mano, pero no oía nada. Estaba más concentrado pensando en que esa misma mañana había visto a su hermano menor, Regulus, en una actitud extraña. Parecía discutir con un muchacho de su misma casa, al que no conocía. Tampoco era que le preocupara mucho lo que pasaba con el idiota de su hermano, que había dejado que su madre le lavara el cerebro con sus tonterías, pero si le interesaba saber si es que estaba tramando algo. Él o alguno de sus amigos.

-Black ¿Puede repetirme que es lo que acabo de decir?- Lo interrumpió la profesora sacándolo de sus pensamientos.  

-Profesora como le pide algo tan difícil al pobre de Black- Se burló Megan y abriendo sus ojos con inocencia.

Su comentario ganó algunas risitas y una mirada asesina de parte de Sirius.

-Resérvese su opinión, señorita Woods- Le advirtió la profesora apuntándole con el dedo índice y luego volvió a fijarse en Sirius - Estoy esperando, señor Black-

-Eh…si…eh, usted…- Comenzó Sirius mirando hacia los lados esperando un salvavidas por parte de alguno de sus amigos. Peter trataba de hacerle algunos gestos que Sirius no alcanzaba a entender. Remus negaba con la cabeza y James a su lado solo se encogió levemente de hombros- ¿Le han dicho que le queda muy bien ese peinado?-

James se echo a reír sin poder aguantárselo, Peter se le quedó mirando con una mezcla de sorpresa y admiración y Remus se pegó con la palma de la mano en la frente. Algunas risas del resto de la clase acompañaron el comentario de Sirius.

-Otro comentario como ese, señor Black y le costará 30 puntos a su casa- Lo reprendió la profesora manteniendo la calma pero con una nota severa en su voz.  

-Ridículo- Susurró Megan sentada un par de mesas más adelante pero suficientemente alto como para que Sirius la oyera.  

-Estúpida - El susurro de Sirius también fue perfectamente audible por la chica.  

-Bueno, como decía, y espero que esta vez Black ponga atención -Siguió la profesora- Este año vamos a realizar un ejercicios que es usado en muchas escuelas muggles. Como estamos tratando el tema de las familias muggles y como realizar todas las tareas como ellos las realizan, vamos a mezclar este tema con un método que, Dumbledore creyó, les ayudaría en su vida futura-

La profesora se acercó al armario y con un movimiento de varita de él salieron un montón de muñecos con apariencia de bebés. Estaban envueltos y tenían el tamaño perfecto para parecer verdaderos bebés de meses de edad.

-Estos muñecos tienen todas las necesidades de un bebé real. Necesitan dormir, comer, ser cambiados y cuidados - Les explicó la mujer mirando a toda la clase - Trabajaremos con métodos de familias. Yo formaré las parejas de trabajo al azar y se tendrán que comportar como padres. También les daré dinero falso y tendrán que administrarlo comprando cosas para el bebé, que las compraran aquí mismo conmigo. Durante el mes que dura este ejercicio deben realizar todas las tareas referentes a su bebé sin magia y realizar una redacción lo más detallada posible de cómo realizaron estas tareas y las dificultades que encontraron en ellas. También una comparación entre hacer estas cosas en el mundo muggle y en nuestro mundo. Si se les acaba el dinero o su bebé se encuentra mal cuidado reprobarán. Recuerden que este trabajo es la mitad de su calificación final. Y de cara a los EXTASIS me imagino que para la mayoría es importante, no pueden tomarlo si reprueban la asignatura-

Cuando acabó la explicación todos se miraban unos a otros y las murmuraciones no tardaron en venir. Era un trabajo muy extraño, les tomaría mucho tiempo y muchos cuchicheaban asustados por lo alto que valía en la calificación.

-Ahora voy a decir los nombres de las familias y uno de los dos se acercará a retirar un muñeco- Continuó la profesora tomando la lista de alumnos y moviendo su varita sobre ella para que los nombres se mezclaran, con un toquecito dos nombres se unieron -Bien, la primera pareja es Black y Snape-

-¡Me rehusó a casarme con el pelo grasiento!- Gritó Sirius de su escritorio junto a James. 

-Está hablando de mi, idiota- Lo corrigió Bellatrix con su voz cargada de veneno y después se dirigió a Snape hablándole como si fuera una especie de sirviente - Ve a tomar esa cosa, no me interesa tocarla-

Snape la miró con odio y se acerco al escritorio a tomar el mañeco y el dinero falso que le estaba entregando la profesora. Al subir nuevamente a su asiento lanzó una fugaz mirada a la pelirroja Evans pero esta evitó sus ojos.

Luego de ellos les tocó a Bardeen y Hannes, Denver y Lawrence, Avery y Eaton, Roberts y Stwart, Mulciber y Jones, y así la clase se fue llenando de parejas y el escritorio de la profesora quedándose cada vez con menos muñecos. Amanda Morgan había quedado con un chico de Slytherin, Michelle, sentada esta vez junto a Remus, había quedado con otro muchacho de su misma casa, triste por no haber quedado con su novio.

-Evans y…-

Lily se puso nerviosa al ver como el movimiento de varita de la profesora entrelazaba su nombre con el de otra persona, puso toda su concentración y fuerza mental en un solo pensamiento: que no le tocara con Potter. Lo repetía en su mente una y otra vez hasta que la línea terminó de enlazarse.

-Potter-

Se oyó un golpe y todos vieron el asiento de Lily, que había dejado caer su cabeza sobre la mesa y su cabello rojo estaba todo esparcido encima.

James, creyó no conveniente molestar a la pelirroja en ese momento así que él fue por el muñeco y por el dinero, agradeciendo a su estrella por la bendita suerte que tenia.

La profesora llamó a un par de parejas más y Megan veía que cada vez quedaban menos oportunidades para ella. Observó sus posibilidades. Todos los Slytherin ya habían sido escogidos, un problema menos. Solo quedaban cuatro chicos de su casa y tres de ellos eran merodeadores. No podía tener tanta mala suerte. Esperaba ser llamada pronto.

-Pettigrew y Paterson-

La chica, Mafalda Paterson, apena miró a Peter y se puso de pie para recoger su material de trabajo. Él se lo quedó mirando y le dedicó una pequeña sonrisa cuando ella volvió a su mesa.

-Lupin y Allen-

Ninguno de ellos hizo ningún gesto pero fue Lauren la que se levanto a buscar a su "hijo" sin siquiera mirar a Remus.

-Woods y Moore-

Megan sintió alivio en su interior. Le daba igual quien fuera mientras no fuera Sirius Black. Se recostó sobre la espalda de la silla, había estado muy tensa ante la perspectiva de tener que trabajar un mes al lado de Black. Definitivamente le agradecía a ese chico Moore por estar en su clase.

La profesora continuó mirando la lista y dándose cuenta del número impar que tenía en ella. Había un muchacho que sobraba. Sirius Black estaba en su asiento mirando al resto y fantaseando en su cabeza que quizás por esta vez podría salvarse del aburrido trabajo.

-Ya que queda un sobrante, creo que podría encargarle a esa persona otro trabajo - Explicó la profesora.

-Disculpe, profesora- Kevin Moore tenia alzada la mano. La profesora le permitió hablar- Si va a hacer otro trabajo, ¿Podría ofrecerme voluntario para hacerlo yo? Como soy hijo de muggles creo que esto no sería tan provechoso para mí-

Megan sintió que se le caía el alma a los pies. Se volteó violentamente hacia el chico mirándolo de forma suplicante. Sirius abrió los ojos lo más que pudo negando con la cabeza. Alzó la mano rápidamente.

-No me parece, profesora. Él ya tiene asignado su trabajo, aquí el sobrante soy yo-

-Si, Black pero me parece que el señor Moore tiene razón. Usted podría aprovechar mejor este ejercicio -

-En ese caso ¿Yo también podría hacer ese otro trabajo? - Habló Lily de repente alzando su mano con esperanza- También soy hija de muggles, sé todo sobre los muggles-

La profesora acalló todas las voces que habían empezado a surgir en la clase y pensó por un momento.

-Evans, solo una persona puede hacer el otro trabajo por la única razón de que hay un sobrante, los demás permanecerán tal como están- Le explicó la profesora a Lily y su esperanza murió en sus ojos. Volvió a estrellar su cabeza contra la mesa. La profesora se volvió hacia Sirius Black y Kevin Moore- Ustedes como quedaron al final, son los sobrantes. En este caso creo que lo mejor es que el señor Moore haga el otro trabajo y usted, Black, que no sabe mucho sobre muggles, sea el compañero de la señorita Woods-

Megan miró a su lado y Lily continuaba con la cabeza en la mesa, ¿Ella podía hacer un agujero y meter la suya? Maldita sea su suerte. Tenía casi veinte chicos con los que podía tocarle y tenía que dejarla al final. Ella y Black, ¿Qué tenía el mundo contra ella? Hacia caridad ¡Por Merlín! ¿Acaso seria que el universo la castigaba por haberle mentido a su madre? Estúpido Kevin Moore, además de que la había rechazado la había condenado a trabajar un mes con Black. En serio ¿Alguien estaba bromeando con ella? el destino no tenía derecho a jugar con sus sentimientos de esa forma.

-Genial- Dijo Megan con su voz cargada de sarcasmo y en voz muy alta- Simplemente genial-

-Profesora ¿esto no se puede cambiar?- Preguntó Sirius totalmente fastidiado.

-No, Black. Ahora venga aquí por su material de trabajo-

Sirius se levantó y fue hasta la mesa buscar las cosas murmurando por lo bajo. Mínimo ese idiota de Moore se las iba a pagar de alguna forma, 'Yo puedo hacer el otro trabajo porque soy hijo de muggles' si como no, en serio nadie se metía con Sirius Black. Ya encontraría la forma de hacérselas pagar.

-Bueno, la campana ya está a punto de sonar así que las últimas indicaciones: Todas las clases deben traer a sus "hijos" para ver el estado en el que se encuentran…ah y además si escogen el nombre lo dicen en voz alta y lo apuntan con la varita ese será su nombre y el bebé, sin cambios - Le explicó la profesora por ultimo escribiendo algunas de esas indicaciones en el pizarrón con su varita.

algunos tomaron apuntes rápidos y cuando la campana sonó todos salieron del salón con sus respectivos muñecos, algunos más felices que otros.

Michelle se acercó a Remus y este le pasó un brazo por los hombros.

-Te veré esta noche ¿De acuerdo? - Le preguntó ella con una sonrisa coqueta - Luego de dejar a ese tonto con todo esto-

-Deberías tratar de ser más amable- Le dijo Remus frunciendo el ceño por un momento- Te veré en la sala común después-

-Sé con quienes ser amable, cariño- Michelle le dio un rápido beso en la mejilla a Remus y se alejó con el muchacho con quien le había tocado hacer el trabajo.

Megan se acercó a Sirius y se apresuró a quitarle el muñeco de las manos sin que este pudiera reaccionar.

-Oye, ¿A dónde llevas a Canutito?-

-¿Perdón? Antes prefiero llamarlo rata asquerosa a llamarlo Canutito- Dijo Megan - Además soy su madre y tú eres un tonto-

-No me llames así y  trae el niño acá- Replicó Sirius tratando de quitarle el muñeco de los brazos.

-No, Black. Aléjate - Le advirtió Megan poniendo una mano delante de ella y comenzando a correr - ¡Nos vemos después!-

Gritó desapareciendo por el pasillo perseguida por Sirius Black.

  • Trae a Sirius júnior ahora, Woods-

Lily bufó poniendo sus manos en su cintura. Recuperó su compostura y se acercó a James.

-Vamos a establecer unas reglas, Potter. Yo llevaré el dinero y cuidaré del bebé los lunes, miércoles, viernes y la mitad del Domingo y tú el resto de los días. Así queda perfectamente justo-

-Pero Evans, los martes es día de entrenamiento, los jueves son días de hacer citas y el sábado es para las citas y el doble del entrenamiento, vamos por la copa este año- Le explicó James - Además la profesora dijo que debíamos actuar como casados-

-No, dijo que debíamos ser una familia, y para que lo sepas no todas las familias están unidas. Para eso no necesitas acercarte a menos de un metro de mi - Expuso Lily poniendo distancia entre los dos extendiendo sus brazos - Lamento si no te acomoda el horario, no es mi problema. También tengo cosas que hacer. Tienes que hacerte un tiempo-

-¿Y no puedo opinar? Creí que era un trabajo en parejas - Dijo James- También quiero saber de la administración del dinero, no tienes que hacerlo todo sola-

-Yo podría, perfectamente, hacer todo sola. Deberías agradecer que esté haciendo este trato contigo. Podría escribir la redacción sin necesidad de cuidar del muñeco, sé todo lo que hay que saber sobre muggles, así que no te quejes - Lily lo aplastó con su lógica. James no podía replicar eso, él no sabía casi nada sobre muggles y no podía ser de mucha ayuda- Ahora dame al bebé-

-No, yo lo cuidare por ahora- Le dijo James mirando la cara del pequeño muñeco -¿verdad, Harry?-

-¿Harry?-

-Si, es un bonito nombre. Te llamarás Harry James Potter -  Declaró James mirando al muñeco y lo apuntó con la varita.

-¡No! ¡Ahora se llama como tú! -Exclamó Lily molesta al ver lo que James acababa de hacer.  

-Es genial ¿No te parece, Evans? -

-No, Potter, no me lo parece - Replicó Lily seriamente - Me llevaré al bebé-

Entonces el bebé Potter comenzó a llorar. Chillaba tan fuerte que varios alumnos se dieron vuelta a mirar de donde venia todo ese ruido.

-De acuerdo, aquí tienes - James le entregó al bebé como si este fuera a explotar.

-Espera, no me lo puedes dejar así- Se quejó Lily tomando en brazos al muñeco - Potter, no te puedes ir-

-Lo siento, Evans. Tú me lo pediste - Se defendió James metiendo sus manos en los bolsillos -Además tengo castigo con McGonagall por tu culpa así que un beso para ti y adiós-

Dicho eso desapareció rápidamente por un pasillo. Lily estaba que echaba chispas con su "hijo" llorando en los brazos, mirando incrédula el lugar por donde James había desaparecido. Se despidió de Lauren con un gesto y se fue a la Sala Común antes de perder todo el autocontrol que le quedaba.

Lauren y Remus habían contemplado las escenas protagonizadas por sus amigos sin decir nada, estaban bastante acostumbrados a ello. Cuando se quedaron solos, se miraron el uno al otro, Lauren con su muñeco en los brazos.

-Bueno, yo voy a cuidarlo por ahora- Le dijo Lauren-Después, mañana tu puedes hacerlo ¿no?-

-Claro, yo lo cuidare mañana- Remus estuvo de acuerdo asintiendo con la cabeza- Podríamos hacer algunos horarios. ¿Te parece si yo llevo el dinero y tú me dices que necesita el bebé?-

-Si, me parece una buena idea- Lauren le sonrió - Luego escogemos el nombre-

-Podemos hacerlo después de la cena- Le propuso Remus metiéndose ambas manos en los bolsillos- Tengo un rato después de eso-

-¿Y tu novia?-

-No le molestará, tú no te tienes que preocupar por eso- Le dijo Remus sonriéndole de medio lado- Bueno, me tengo que ir-

-También yo, nos vemos después de la cena entonces - Añadió ella metiéndose un mechón de cabello detrás de la oreja- Adiós, Remus-

-Adiós-

Ambos se miraron fugazmente y se fueron por pasillos contrarios, casi al llegar al final del pasillos ambos se dieron la vuelta.

-Remus-

-Lauren-

Ambos hablaron al mismo tiempo. Sonrieron por la coincidencia y ambos esperaron a que el otro hablara primero.

-Nada-volvieron a decir al unísono

Lauren sonrió nuevamente y negó con la cabeza. Remus se encogió de hombros y se despidió con un gesto de su mano. Ambos marcharon por sus caminos con la sensación de que había quedado algo que decirse en el aire pero ninguno había podido canalizar las palabras.