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Historia 188350 — capítulo 1

La rubia mujer miraba los castaños ojos del enorme hombre, él la veía con una mezcla de emociones, desconfianza, sorpresa, duda.

-¿Qué es exactamente lo que me trata de decir? - pregunto aun con el ceño fruncido.

-Bueno querido, mi esposo, el señor Nieves, está muy débil, su muerte me temo, esta tan cerca.

A pesar de que ella fingía muy bien, Chris supo de inmediato que la muerte de su esposo era lo que menos le causaba dolor a la mujer.

-Y… cuando muera, las únicas herederas seremos mi hijastra y yo, bueno, ella sobre mí, yo quisiera que no…

-¿Quieres desacerté de ella? ¿Por eso me llamaste? Yo no mato niñas inocentes.

-Oh, bueno, ella no es tan inocente, y no es una niña.

Ambos dejaron la diplomacia de lado, sacaron sus verdaderos rostros, esto era muy serio como para perder el tiempo con falsos modales.

-No acepto el trabajo. - Dijo Chris comenzando a caminar hacia la puerta.

-Oh pero querido, recuerda cuanta historia tenemos - dijo la mujer con un tono acusador, lleno de veneno - No te gustaría que divulgara por ahí los asesinatos que has…

El hombre la tomo por el cuello sin que ella siquiera lo viera venir.

-Así es, me temo que llevo bastantes muertos en mi saco, y a menos que quieras ser la siguiente, te recomiendo que cierres tu venenosa boca.

-De acuerdo - ella quito la enorme mano del hombre de su cuello, su corazón latía muy fuerte y no exactamente por el miedo. - Sera la ultima vez, te lo prometo, hazme este favor y te prometo que no volveré a pedirte nada en toda mi vida, incluso dejare pasar la deuda que tu padre tiene con migo.

Chris frunció el ceño de nuevo, eso sí era interesante, por culpa de su padre había tenido que trabajar para esa terrible mujer durante años ya, y no solo como su "basurero" personal, desasiéndose de lo que le estorbaba, sino también dentro de su alcoba, haciendo lo que el senil de su inmensamente rico esposo ya no podía.

-¿Hablas en serio?

-Si tú me ayudas con esa… niña malcriada, serás libre, lo prometo, tú y tu familia no me deberán ni un quinto.

-¿Por qué quieres deshacerte de ella? Con el dinero que recibirás de herencia no te faltara nada por lo que te reste de vida, no te lo podrías gastar ni en tres vidas por lo que se.

-Querido, hay tanto que no entiendes sobre esta clase de cosas, si algo te estorba, debes sacarlo de la jugada, tú mejor que nadie deberías de saberlo.

-Aun así, debe haber más…

-Mis razones son mías Chris, no tengo por qué compartirlas, y menos con tigo, así que mejor calla y ve a cazar.

Chris salió de la casa con un peso sobre su pecho, asesinar era algo que había aprendido desde hacía mucho tiempo, era su trabajo, debía hacerlo, eran ellos o él. Cazar o ser cazado. Pero matar a un mafioso o a un maldito asesino como él mismo era diferente a matar a una joven inocente.

Paso su mano por su cabello desordenando su rubia melena, una niña, jamás había lastimado a una niña antes. Bajaba los escalones blancos de la mansión de dos en dos, eran tan pulcros que casi veía su maldito reflejo. 

Casi estaba a punto de alcanzar la puerta principal cuando esta se abrió de repente y lo obligo a detenerse antes de llevarse entre las piernas a la mujer que entro corriendo como loca.

-¿Qué demonios?

  • no pretendía decirlo, pero la chica lo había tomado por sorpresa.

Ella lo miro con el ceño fruncido y esa mirada que solo una niña rica y malcriada podría dar. Despectiva.

-¿Y tú eres?  - pregunto la chica de cabello negro y labios rojos.

-Yo…  Chris.

-¿Y qué haces aquí? Chris - su tono era más despectivo aun que su fría mirada y Chris apretó la mandíbula.

-Vine a… hablar con tu madrastra.

-Claro, viniste aquí a hablar con mi madrastra, eso no te da derecho a andar por ahí atropellando a las personas y mucho menos a faltarles al respeto.

-Yo jamás…

-¿Y qué es lo que mi madrastra quería con tigo eh? ¿Buscamos a un nuevo jardinero a caso? ¿Un nuevo carpintero? ¿Un nuevo cocinero? No, no eres de ese tipo, me parece más probable que un nuevo chofer.

-Los negocios que tengo con ella son con ella, no tengo por qué darte explicaciones a ti, niña malcriada.

Ella apretó los labios en una mueca con la que parecía haber chupado un limón. Él sonrió de lado. ¿Esta era la chica a la que suponía que debería lastimar? Le venían barias cosas a la cabeza pero lastimarla era la última de ellas.

-Largo de mi casa - su tono fue despectivo y venenoso, el rubio apretó la mandíbula de nuevo.

-Hasta luego. - Siseo él.

-Espero no tener el disgusto. - dijo dándole esa mirada de nuevo.

Salió de la casa con un mal sabor de boca. La chiquilla era malcriada pero no quería matarla.