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Mi Dulce Obsesión — capítulo 1
Otro día en este maldito lugar, otro maldito día encerrada sin poder salir, ya me cansé de esto, no merezco ser tratada así, llevo 500 años en esta maldita cueva escondiéndome de todo. Iré al monte Olimpo a arreglar esto con el único dios que tiene poder sobre este problema.
Me arreglé con un vestido blanco vaporoso que se movía al son del viento, mi cabello caía totalmente rubio y con ondas hasta el final de mis glúteos. Al fin cuando estuve lista, salí de la cueva.
Solo podía ver un montón de nubes en mi horizonte, tal vez si bajaba la mirada y enfocaba bien, podía ver a través de ese cúmulo de nubes a la Tierra, ese lugar que no piso desde hace medio milenio. Los humanos habían estado evolucionando a pasos gigantes, ya hasta tenía aves que volaban a través de los cielos, llevando consigo hasta 200 personas, esas aves las llamaban "aviones". Pero así como estaban evolucionando, sus guerras se hacían cada vez peores y más destructivas, tontos humanos, no saben que sus vidas son tan frágiles y tan preciosas a la vez.
Decidí dejar de mirar a la Tierra y mejor llamé a mi bello Pegaso blanco, Séfiro. Cuando llegó, me monté sobre su lomo.
"Vamos al monte Olimpo" Le dije por mi mente.
Dicho esto, el Pegaso comenzó a volar hacia la punta de la montaña donde estaba exiliada. No habían pasado ni dos minutos cuando llegamos. Me bajé de él y comencé a caminar por el sendero dorado que llevaba justo al lugar donde debía ir, el palacio de Zeus.
Mientras caminaba, todos los dioses voltearon a verme, lo sé hace años no pasaba por ese lugar y les era raro verme pasar como si nada. Pero me daba igual, solo tenía en mente resolver todo este conflicto de una vez por todas.
Al llegar al palacio, una fuerza me inundó y entré en el salón principal donde había dos tronos, el izquierdo más grande que el derecho, ese trono era de la persona a la que necesitaba ver.
-Zeus- Grité. El aludido volteó a mirarme.
-Afrodita, hace años que no te vemos por aquí. ¿Comenzaste a extrañar a tus parejas?- Ese comentario comenzó a hacerme perder la paciencia.
-Ja ja ja, eres tan gracioso. No te vayas a pasar de idiota y quieras ser el nuevo Momo del olimpo- Vi como su cara cambiaba de tener una sonrisa burlona a ponerse roja por la furia. Así que antes de que me echara del palacio, continué- Vengo aquí para arreglar un pequeño problema contigo.
-¿Por qué conmigo?
-No te hagas, sabes que todo esto comenzó por tu maldito miedo a que todos los dioses comenzaran una guerra a causa mía. Así que quiero separarme de Hefesto, desde el maldito día que pisé este maldito lugar estuve atada a él por el matrimonio, no lo he logrado amar desde ese entonces y no lo amaré.
-Si lo hago, ¿qué gano yo?- Sabía que diría eso.
-No coquetearé ni tendré ninguna relación de ningún tipo con algún dios Olímpico- Le había dado en su punto débil, sabía que no se me podía negar ante ello.
Suspiró.
-Está bien, lo haré. Eres libre de cualquier compromiso con Hefesto- Sonreí- Puedes volver a vivir en el Olimpo.
-No lo haré, muchas gracias. Me iré por un tiempo indefinido a la Tierra.
-OH NO, CLARO QUE NO, TE QUEDAS AQUÍ ARRIBA CON NOSOTROS- Vociferó Zeus.
-No te pedí permiso para eso, solo te avisaba. Así que así nada más me retiene en este lugar, adiós- Lo saludé con la mano y me fui por el mismo camino por donde vine.
Mientras salía de ese lugar, vi cómo las diosas me miraban con recelo y odio, mientras que los dioses me miraban con lujuria. Podían hacerlo, se contuvieron por demasiado tiempo mientras estuve casada con Hefesto, pero lastimosamente a ninguno le presté atención y seguí mi camino hasta donde estaba Séfiro descansando.
Me senté de nuevo sobre su lomo y mentalmente le dije
"Próxima parada, la Tierra." Séfiro comenzó a descender.
Lo que yo no sabía es que al momento de pisar tierra firme, mi vida daría un giro inesperado.
Bueno niñas, este es el primer capítulo, espero que les guste la historia. Por favor dejen sus comentarios para saber que me leen. Un beso <3