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Historia 188526 — capítulo 10
Capítulo 10
Exactamente iguales
Abrí mis ojos con lentitud, el techo era de un café oscuro, localicé la ventana frente a la cama, las paredes estaban pintadas con un tono pálido que dejaba notar el rosa muy suave, observé confusa la habitación fijándome en un armario, un escritorio, la peinadora, el espejo y una cama mucho más grande que la mía. Me incorporé sintiendo como todo daba vueltas, respiré profundo un par de veces antes de colocar los pies en el suelo de madera.
¿Dónde estaba? Esta no era la casa de la tía Marie. ¡Dios mío! Mi madre me matará si llego tarde.
Al incorporarme todo pareció dar vueltas, respiré profundo unos minutos antes de colocar mis pies en el suelo de madera. No dudé en tomar el pomo de la puerta pero al escuchar unos murmullos me detuve, ¿Dónde se suponía que estaba? En lo poco que recordaba aparecía un lobo, los chicos, Eddie, el acantilado…Mi cabeza dolió obligándome a detener mis pensamientos.
Me alejé de la puerta unos minutos ante una foto que llamó mi atención, tomé el retrato con cuidado observando la imagen. Eddie aparecía sonriente mirando fijamente al fotógrafo de ese momento, se veía muy feliz y orgulloso, junto a él estaba una chica que se me hizo conocida. Su brazo estaba apoyado sobre el hombro de Eddie, era un poco más baja, sonreía tímidamente teniendo su mano en su cintura. Mis ojos se abrieron como platos al comprender la reacción de todos los chicos al conocerme.
La chica de la foto era exactamente mi reflejo, aquella muchacha era la hermana de Eddie. ¿Cuál era su nombre? Jadesmee, cierto.
—Esto es…—susurré sin poder terminar. Dejé el retrato en su lugar retrocediendo, abrí la puerta saliendo de allí, sin ver a donde iba por estar fija en otro pasillo, mi cabeza se golpeó contra alguien. No pude evitar colocarme alerta, frente a mí había una chica de aspecto dulce e inocente, su cabello caía en rulos de color cobrizo hasta su espalda, era delgada y un poco más alta que yo. Sus ojos eran exactamente iguales a los de Eddie—Lo siento, lo siento.
—Tranquila, no te preocupes—sonrió un poco.
—¿Quién eres? ¿Dónde…estoy?—me sentí algo idiota al preguntarlo.
—Estás en nuestra casa, Eddie te trajo por la madrugada…
—Mi madre debe estar preocupada por mí…
—Oh, no debes alterarte, tu primo Frank avisó de que estabas aquí—sonrió dulcemente. No estaba entendiendo nada en lo absoluto, ¿Por qué mentiría?—Soy Renesmee, puedes llamarme Nessie.
Tuvo un mal presentimiento, Renesmee, Jadesmee. No podía ser, era muy joven…
—¿Eres la madre de Eddie?—me atreví a preguntar.
—Así es, lo sé, hay mucho que aclarar—suspiró tomando mi brazo con delicadeza—¿Quieres desayunar algo antes de irte?
No pude negarme, la mujer estaba siendo muy amable como para comportarme de forma grosera, estaba sorprendida con su edad. ¿Cuánto podía tener? ¿22? ¿26? La foto que vi en la habitación vino a mi mente, caminé junto a ella entrando a una pequeña cocina, me senté en el comedor estando en silencio. La casa era muy cálida y cómoda. Completamente diferente al ambiente de Forks.
Mientras Nessie se movía por la cocina preparándome algo de comer, no pude mantenerme callada.
—¿Mi primo vino?
—No, los chicos le avisaron sobre lo sucedido, más bien Alina lo hizo—corrigió. Intenté revisar en mis recuerdos de anoche, Alina estaba profundamente dormida cuando me fui, ¿Cómo…? Lo comprendí al instante, había estado fingiendo, quizás esos ruidos de anoche en el bosque era ella siguiéndome.
—¿Dónde está él?
—¿Quién? ¿Eddie?—giró su rostro para verme mientras recogía su larga melena en una trenza desordenada—Debe venir en camino con su padre—me pregunto si también será…lobo…—¿Estás segura de lo que viste anoche, Crystal?
—Sí, eso creo—fruncí el ceño—¿Usted sabe algo sobre eso?
—No estuve allí…
—No, no me refiero a eso—negué con la cabeza—Me refiero a lo que estuvo anoche conmigo—apartó la mirada por unos segundos suspirando—¿Era él, no es así? ¿Era Eddie?
No obtuve respuesta, Nessie regresó a lo suyo manteniendo el silencio esta vez. Mordí mi labio planeando la forma de sacarle más información.
Al terminar el desayuno, Nessie parecía algo contenta de que hubiera disfrutado su comida. Cuando regresó a la mesa se sentó frente a mí observándome como bebía la taza de chocolate que había preparado, tenía dos teorías: En su mente podía pasar las consecuencias de que una extraña conociera lo que era su hijo o estaba comparándome con su hija fallecida.
Cuando pretendía abrir la boca para hablar, dos hombres entraron a la cocina, uno más joven que el otro, identifiqué a Eddie con dificultad ya que se parecía al hombre. Suponía que era su padre y el de Jadesmee, se sorprendió al verme.
—Lo sé, es sorprendente el parecido—escuché decir a Eddie. Sentí las ganas de huir y salir corriendo.
—¿Todo está bien con la manada?—intervino Nessie mirando a su hijo.
—Sí—sus ojos fueron a mí—Debemos hablar.
Asentí estando de acuerdo en eso, teníamos mucho de que hablar.