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¿Vamos a leer? Okay-la Sangre del Olimpo — capítulo 1

El final de la segunda guerra mundial fue más desastrosa que el inicio, todos los dioses, bueno, casi todos se apresuraban en arreglar los problemas, sin contar la profecía que acaban de escuchar.

Todo era movimiento en el monte Olimpo, que en tal lugar paso esto, que los griegos volvieron a ver a los romanos, todo era una locura, que la profecía, los hijos de los tres grandes, nadie descansaba.

Una figura entro corriendo en la sala del trono, tirándose a los pies de Apolo, era la oráculo, que temblaba y recitaba una nueva profecía.

Héroes del mañana.

Junto a los dioses deben leer.

Para evitar guerras venideras.

Todos se irán, en una isla leerán.

El último capítulo de la segunda guerra será revelado.

Dioses, cuidado, verán sus acciones desde los ojos de sus hijos

Una luz dorada rodeó a los dioses, se vieron en otra sala, paredes de madera, ventanas y sillones rústicos, un libro cayó en el centro de ellos.

"La sangre del Olimpo" leyó Hera. ".«Un ejército de gigantes.

Dos batallas a vida o muerte.

Y siete héroes dispuestos a impedir el fin del mundo.

Los tripulantes del Argo II han salido victoriosos de sus misiones, pero están mejor de derrotar a Gaia, la Madre Tierra. Ella ha conseguido alzar a todos sus gigantes y planea sacrificar a dos semidioses en la festividad de Spes: Necesita su sangre, la sangre del Olimpo, para despertar.

Por otro lado, la legión romana del Campamento Júpiter, liderada por Octavio, está cada día más cerca del Campamento Mestizo. La Atenea Partenos deberá dirigirse al oeste para impedir la guerra entre los campamentos, mientras el Argo II navega hacia Atenas...

¿Cómo podrán los jóvenes semidioses derrotar a los gigantes de Gaia? Ya han sacrificado demasiado, pero si Gaia despierta... será el final.

Todos los dioses estaban pálidos, esas noticias que traía el libro, Gaia, El Despertar de Gaia, esto sonaba mal, muy mal, el último episodio de la segunda guerra, todos temían, cuando los Griegos y Romanos se cruzaban, no había nada bueno, Atenea estaba especialmente nerviosa, su estatua, algún hijo suyo debió haber sufrido su furia, por buscar la maldita estatua, por seguir la maldita marca.


Era el mejor y pero día para Nico di Angelo, el mejor: Había hecho esocon Will el peor: Estaba buscando un anillo para Reyna, ¿Confundido?, quien no lo estaría.

Habían pasado dos años desde la guerra contra Gaia, en esos dos años, con ayuda de sus amigos y Will Solace se había aceptado como era, estaba en un relación estable con el hijo de Apolo, frente a ambos campamentos había aceptado su sexualidad, si, a ratos lo molestaban, nada que una mirada, un tamborileo en la empuñadura de su espada no pudieran arreglar.

Anoche había pasado una que otra cosa, esto llevó a lo otro, y terminaron en eso, algo que producía euforia a Nico, rememorar esos momentos lo hacía sonreír.

Se había hecho muy amigo de Reyna, era como su hermana mayor, y la quería, se habían sincerado entre sí.

Ella también tenía un relación, Anthony, legado de Venus, no encontraras el amor donde deseas o donde lo esperas, ningún semidiós puede curar tu corazón, este legado lo había hecho.

Era alto, de piel blanca, los ojos eran tan extraños, uno azul oscuro, otro verde grisáceo, el cabello era corto y oscuro, los pómulos eran algo angulosos, pero sin estar en lo excesivo, había que aceptarlo, no estaba nada mal.

Ese día le había pedido ayuda, algo para el aniversario con Reyna, Anthony se había unido a ellos, un legado de Venus que luchaba, que era agradable, nada superficial, a todos les caía bien.

¿Qué había de malo en ayudar a buscar un anillo para Reyna?, nada, excepto que al salir de la tienda unas Drakenae los perseguían, y por lo de anoche a Nico le dolía la zona lumbar, quien entendió, entendió.

"¡Dame la mano!" gritó Nico mientras extendía su mano.

La única forme de salvarse era un viaje por las sombras, corrieron directo a una pared, pero lo alcanzaron a Nico en la espalda, algo se enterró, con sus últimas fuerzas se lanzó hacia la pared.

Nico quería ir a la enfermería, pero algo en el viaje lo jalaba, lo empujaba en otra dirección, por la herida y la compañía de Anthony se dejó llevar, aterrizaron con fuerza en un piso de madera, por el esfuerzo todo se oscureció.


Percy, Annabeth y Grover estaban sentados en una mesa, había pasado un mes desde el final de la guerra del titán, los tres pensaban en la profecía de Rachel.

"Annie, ¿Mañana vamos al cine?"

"Claro sesos de alga, ¿Aún piensas en la profecía?"

"Si, que los dioses nos ayuden, no quiero estar relacionado"

Antes de que Annabeth respondiera una luz dorada los rodeó, aparecieron en una habitación de madera dos chicos estaban desmayados, pero lo raro era ver a los dioses del Olimpo mirando un libro, más destellos brillantes cubrieron el lugar.


"Te vas a ver hermosa en la fiesta" Calipso le arreglaba el cabello a Reyna.

"¿Por qué acepte ir a una fiesta?"

"Porque Anthony te convenció"

Cada año se organizaba una fiesta en honor al fin de la enemistad y de la guerra, era el mismo día que el aniversario de Reyna y Anthony, él la había invitado, sus amigos habían conspirado para que se lograra, era extraño ver a Piper y Anthony haciendo planes, eran tía y sobrino, pero se llevaban como hermanos.

Calipso había llegado un mes después con Leo, se habían estrellado directo en la cabaña de Hefesto, de eso habían pasado dos años, en los cuáles, Piper, Annabeth, Hazel, Calipso y Reyna se habían hecho muy buenas amigas, también había empezado a conocer a Anthony, se habían chocado en la vía Principalis, él le había invitado un chocolate para pedir perdón, se habían hecho buenos amigos, eso termino en esto, y ahora tenían una buena relación, todo estaba bien.

"¿Puedo entrar?" El novio de Nico, Will Solace estaba en la puerta.

"Cállate Solace, ¿Ya llegaron?"

"No, pero, Reyna, te vez muy bien, no estas nada mal, eso que lo digo yo"

Por de decisión de Calipso y Piper usaba un vestido romano, hermoso, Calipso la peinaba, el cabello en un moño sobre la cabeza, con unos rizos por fuera, maquillaje, no estaba mal.

"¿No responden el teléfono?"

"No"

Reyna agarró su teléfono, iba a llamar a su novio cuando una luz dorada los cubrió.


Leo, Jason, Piper, Hazel y Frank comían en el Argo II, Nico y el entrenador Hedge se habían retirado, Leo acababa de regresar de Ogigia, los ánimos no estaban muy altos, nadie hablaba.

"Leo, ¿Estás bien?, responde" Piper puso todo su poder en esa frase.

"No, necesito estar solo, adiós" se levantó y fue a abrir la puerta, pero esta parecía trabada.

"¿Alguien le hizo algo a la puerta mientras no estaba?"

"No, no hicimos nada"

Leo empezó a murmurar, sacó varias herramientas, a los pocos minutos ya todos se alarmaban, estaban encerrados.

"¡Ayuda!" gritaban contra la puerta, ni con sus armas podían abrir las puertas.

"! Nico, entrenador Hedge!" Pero nadie respondía a sus gritos, una luz dorada los rodeó.


Reyna al ver a Anthony y Nico tirados en el piso corrió a ayudarlos, Nico tenía un corte, con un cuchillo oculto se arrancó un poco del borde del vestido, un grito se escuchó, pero a Reyna no le importaba, sólo podía fijarse en una de las personas más importante de su vida desangrándose.

"Tranquilo di Angelo, todo está bien, mírame" miro a Calipso, Will y Anthony "Solace, encárgate de la herida, Cali, ayuda, Ant, ven"

"¡¿Di Angelo?!" Gritó Hazel, corriendo al lado de su hermano, pero se apartó rápidamente, ese chico aparentaba unos dieciséis, Nico tenía catorce años, Reyna parecía de dieciocho, y Reyna los estaba persiguiendo, no entendía por qué ayudaba a Nico, menos por qué estaba en vestido y maquillada.

"Ejem" interrumpió Zeus, odiaba que lo ignoraran "perdón por interrumpir esto, pero, ¿No se presentaran?"

Reyna y los que estaban con Nico ignoraron al señor de los cielos olímpicamente, Reyna y Anthony murmuraban frases tranquilizadoras a Nico, Will y Calipso lo curaban, uno que otro canto, magia y tiras del vestido de Reyna.

"Mi nombre es Percy Jackson, hijo de Poseidón"

"Rompiste el pacto" Acusó Zeus a Poseidón, el maduro dios del mar mostro su lengua.

"Annabeth Chase, hija de Atenea"

"Grover Underwood, señor de lo salvaje"

"Piper Mclean, hija de Afrodita"

"Leo Valdez, hijo de Hefesto"

"Jason Grace, hijo de Júpiter"

"¡¿Acaso eres romano?!" Atenea estaba furiosa.

"¡¿Se podrían callar?!" Gritó Reyna "Aquí intentamos salvar una vida, mi señora, los romanos y griegos son amigos gracias a su estatua, si hija Annabeth la encontró, Nico y yo la devolvimos, unimos ambos campamentos, ahora, ¡¿Se callan?!"

La hemorragia de Nico había sido controlada, ahora recuperaba la conciencia, Will siempre llevaba Néctar y Ambrosia de emergencia, ahora Nico empezaba a parase, Reyna lo abrazo.

Los tripulantes del Argo II se sorprendieron, Nico era muy delgado, por el corte se habían desecho de su camisa en el pecho solo usaba las improvisadas vendas, no se parecía al que había salido del Tártaro, tenía musculo, y no estaba mal.

"Estúpido hijo de Hades, la próxima vez sigue mi consejo y lleva una maldita armadura"

"Awww, ¿Son pareja?" Afrodita los miraba con una sonrisa.

"No, quiero a Reyna, pero no de ese modo, no es mi tipo, soy gay" Nico tomó la mano de Will para demostrarlo.

"Hey, esa es la broma de Percy" los cinco rieron a carcajadas "Y usted me dio una maldición, no puedo salir con un semidiós"

Toda la habitación quedó en silencio, el regaño de Reyna, la confesión de Nico, aquel chiste, ¡El hijo de Hades riéndose!, Hades no creía que ese pequeño niño que había enviado al casino Loto ahora tenía dieciséis, y era gay, no le importaba sólo quería que fuera feliz.

Jason lo sabía, y lo había amenazado para que no lo dijera nada, ahora lo aceptaba frente a sus amigos y también lo de Percy.

"Pe... Pero pensábamos" Annabeth estaba sin palabras.

"¡Por los dioses, ¿Por qué todos piensan eso?! No me gustas Annabeth"

"Sigamos con las presentaciones, continúen" dijo la práctica Hestia.

"Hazel Levesque, hija de Plutón" ahora Hades se había puesto pálido, Hazel y Nico, lo único que faltaba era que Bianca también apareciera.

"Frank Zhang, hijo de Marte"

"Will Solace, hijo de Apolo"

"Nico di Angelo, hijo de Hades"

"También rompiste el pacto" Gritaron Zeus y Poseidón a Hades.

"Nací antes del pacto, en los años cuarenta, fui encerrado en el Casino Loto, mi padre no rompió el pacto" Defendió el hijo de Hades.

"Reyna Ávila Ramírez Arellano, hija de Belona"

"Anthony Quintana, legado de Venus"

"Calipso"

"¿Sunshine?" Leo la miraba confundido.

Él no espero a que respondiera, corrió y la abrazó, lloró sobre su hombro, Calipso le acariciaba la espalda y arrullaba, calmándolo.

"¿Por qué nos han llamado?" Pregunto Annabeth.

"Nosotros no hicimos nada, tenemos este libro para leer, la Sangre del Olimpo, el último capítulo de la segunda guerra" explico Artemisa.

"¿Puedo ver el libro?" Preguntó Annabeth, leyó en voz alta lo que decía.

"Ese libro a de narrar cuando los dos fuimos con la estatua, después de la Casa de Hades, cuando Percy y Annie salieron del Tártaro"

"¡¿Tártaro?!" Chillaron los dos semidioses y sus padres.

"No es una experiencia agradable, lo sé de primera mano" la madera se pudrió a los pies de Nico, Hades, sin que nadie lo notara se había puesto muy pálido, su hijo había pasado todo eso.

"Creo que deberíamos decir de que época venimos" Piper miraba sorprendida a los tres semidioses mayores.

"Nosotros venimos dos años después de la guerra contra Gea"

"Nosotros venimos después de la llegada de Leo al Argo II, cuando paso tiempo en Ogigia"

"Los tres venimos después dela guerra del titán"

"Listo, presentados, a leer"

"Yo" pidió Anthony "Jason I"


¿qué les pareció?

pues, mi primer capítulo.

suerte.

adiós.