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No sin mi hijo — capítulo 6
Capítulo 6:
Draco sintió la mano de Hermione apretándole fuertemente el brazo, pero él no podía apartar la mirada del espejo donde se reflejaba Lucius Malfoy.
-Eres… eres… ¿Cómo has podido? - estalló Draco, fuera de sí.
-Hijo…- comenzó Lucius.
-No me llames así, yo ya no soy nada tuyo- gritó el rubio- Creí que entendías la existencia de Scorpius, que lo querías…
-Y lo quiero- sentenció Lucius.
- ¿ENTONCES PORQUE TE LO HAS LLEVADO? - gritó.
Lucius se llevó la mano a la frente, como si estuviera muy cansado.
-Draco, el niño está bien y créeme cuando te digo que mi intención no es hacerle daño- Lucius lo miró con los ojos grises iluminados por una emoción que Draco no identificó- Pero él puede ayudarme a conseguir algo que llevo años deseando que pase.
Hermione soltó la mano de Draco y se acercó al espejo.
- ¿Qué quieres decir? - inquirió ella mirando el espejo.
-Ay, querida, si tú supieras…- suspiró Lucius- Hay algo que deseo fervientemente desde hace años y solo podéis dármelo vosotros.
Hermione se giró hacia Draco con la sorpresa pintada en su cara.
-¿Cómo?
-Veréis, en Noruega hay un pueblecito llamado Nusfjord. Es un pueblo muy antiguo de origen pesquero. Mientras era mortífago el Señor Tenebroso me habló de que allí, oculto en una de las montañas que rodean Nusfjord, hay un objeto que pertenece al Marid más poderoso que existe.
- ¿Un Marid? - preguntó Draco, perplejo.
Antes de que Lucius pudiera responder Hermione le dijo:
-Son genios del agua. Dicen que son los genios más poderosos que existen y que si tienes en tu poder un objeto perteneciente a ellos, con el sortilegio adecuado, puedes obligarlo a servirte y concederte deseos sin fin.
-Exacto- corroboró Lucius- El sortilegio lo descubrió el Señor Tenebroso cuando estuvo viajando por todo el mundo cuando era joven, pero nunca encontró el objeto. Cuando volvió al poder, poco antes de la segunda guerra mágica, me lo reveló a mí, de modo que soy la única persona viva del planeta que conoce el sortilegio.
-Pero te falta el objeto- dijo Draco.
-Sí, pero lo vais a encontrar vosotros.
Hermione se cruzó de brazos.
- ¿Y qué pretendes hacer con el Marid? - quiso saber.
Lucius rio.
-Eso, querida, no puedo decírtelo.
-Entonces no lo haremos- dijo Draco.
-Entonces no volveréis a ver a Scorp- sonrió Lucius.
Draco apretó los dientes.
-Os dejaré que lo penséis durante media hora- concedió Lucius- Dentro de media hora volveré a escuchar vuestra respuesta.
- ¡Espera! - gritó Hermione- Muéstranos a Zack.
La imagen cambió en un instante y reveló a Zack. Estaba acostado en un sofá que no reconocieron ninguno de los dos, dormidito. No se veía mal o asustado y estaba lo suficientemente tranquilo como para haberse quedado dormido, así que Draco suspiró aliviado. Notó que Hermione temblaba por contener los sollozos, así que la abrazó.
-Volveré en media hora- dijo la voz de Lucius.
El espejo se quedó opaco en el momento y entraron Harry, Ginny, Neville, Ron, Blaise, Zabini y Pansy.
-Perdóname, Malfoy, por lo que voy a decir- dijo Ginny- pero tu padre es un hijo de…
-No me ofendes, Weasley- dijo Draco- Es más, tienes toda la razón.
- ¿Qué haréis? - preguntó Blaise.
Hermione elevó la barbilla y dijo.
-Iré… a Nusfjord o a donde sea.
-Pero, Hermione- dijo Neville- No sabes para qué puede querer Lucius el Marid. Puede usarlo para hacer tantas maldades…
- ¿Y quién nos dice que no puede usarlo para hacer algo bueno?
- inquirió Draco.
Todos lo miraron perplejos. Incluso Pansy.
-Puede ir atrás en el tiempo y hacer que Quien Vosotros Sabeis no muera, que Harry no nazca…- expuso Neville.
-Es técnicamente imposible que, incluso con la ayuda del Marid, Lucius pueda hacer que vuelva Voldemort. Hay ciertas reglas de la magia que no se pueden romper- explicó Hermione.
- ¿Entonces…?
-Me da exactamente igual, Neville- dijo Hermione, sorprendiéndolos a todos- Mi hijo está con ese hombre y si la única forma de que me lo devuelva es yendo a Noruega y trayéndole ese maldito cacharro, entonces yo iré a Noruega y le traeré ese objeto en bandeja de oro.
Ginny miró a Hermione y la tomó de la mano.
-Entonces, adelante. Yo también haría lo mismo que tú.
Todos miraron a Draco.
-Yo también iré a Nusfjord- dijo- Y que Lucius rece todo lo que sepa, porque en cuanto recupere a mi hijo lo cortaré en pedacitos tan pequeños que para identificarlo van a tener que usar las fichas dentales.
-Draco, por Merlín- dijo Pansy- tanto ver telenovelas muggles te ha afectado. Que es tu padre…
-Desde el momento en que se le ocurrió secuestrar a Scorp, ya no es mi padre.
Hermione les dijo que se fueran a la sala de estar mientras que ellos esperaban en el despacho, no fuera a ser que a Lucius le diera por aparecer antes de lo previsto y los pillara a todos allí. Una vez solos Draco se sentó en una silla que Hermione tenía allí y se tapó los ojos con la mano. Notó la presencia de Hermione a su lado.
-Pensé que lo había superado ya- murmuró- Que lo había superado.
-Hay cosas que nunca cambian, ¿verdad? - dijo ella.
-Sabía que iba a poner el grito en el cielo cuaando se enterase que mi hijo iba a ser un sangre mestiza- dijo Draco- Que un nieto del gran Lucius Malfoy no fuese de sangre pura lo mataba. Pero… cuando te presentaste voluntaria para ser su abogada en el juicio, cuando ganaste su absolución ante la comunidad mágica… te juro que lo vi mirarte con otros ojos.
Draco se apartó las manos de los ojos para ver a Hermione sonriendo.
-Cissy también mejoró su trato hacia mí a raíz de ello. Creí que ya no me odiaban…
-Con Scorp siempre fueron los abuelos más entregados y amables. Si hasta Scorp me pedía que le llevase a su casa- exclamó Draco- Por eso me extraña tanto que se lo haya llevado. Lo quiere demasiado…
Hermione apartó la vista de su cara para mirarse las manos, pensando.
-Tiene que haber algo más- dijo ella, mirándolo de nuevo- Tiene que haber algo que Lucius sepa…
-Vaya, vaya, ¿hablando de mí? - dijo Lucius.
Draco saltó de la silla y se volvió hacia el espejo, interponiéndose entre él y Hermione de manera automática.
-Draco- lo llamó Hermione, exasperada.
Draco maldijo entre dientes y se hizo a un lado.
- ¿Y bien? ¿Lo habéis pensado?
-Sí- respondió Draco- Iremos.
Lucius sonrió y dijo:
-Bien. No esperaba menos de vosotros.
Draco asintió en un gesto brusco de cabeza.
-Mañana mismo saldremos para Noruega. Dinos lo que sepas del lugar donde está el espejo.
-NO tan deprisa, hijo- dijo Lucius- Una vez lleguéis a Nusfjord me pondré en contacto con vosotros para daros instrucciones…
-No juegues conmigo, padre- rugió Draco.
-No es mi intención, hijo- dijo Lucius- Además, deberías agradecerme por esto.
- ¿Agradecerte? - se enfureció Draco.
-Si- dijo Lucius- Ya que, cuando todo esto termine, me aseguraré de que seas más feliz de lo que eres ahora.
Draco se quedó boquiabierto.
-Pasado mañana me pondré en contacto con vosotros. Hasta pronto, hijo.
Y sin más, desapareció del espejo.