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Bragas Negras — capítulo 2
Cuando llego al depa el Ed está en boxers y polera tirado cuan largo es sobre el sillón negro que compramos en la venta de garaje que hicieron los de la mueblería del frente, cambia de canal tan rápido que me sorprende que no se haya aburrido ya, aunque una parte de mi piensa que cuando escuchó la puerta comenzó a pasar de canal como excusa para que no lo encontrara viendo porno. -Ya te vi - le digo dejando la chaqueta encima de una silla como para comprobar la teoría. -¿Cómo te fue? - me dice alzando apenas la vista, está relajado así que tal vez me equivoqué. -Bien, creo, no sé estoy cansada y lo único que quiero es dormir ¿la niña se fue? -Se fue en la mañana, ya sabes que no me gusta que se queden a tomar desayuno - me dice. -Me voy a ir a bañar - le digo dejando las gafas en la mesa y moviéndome como zombie a la cocina para dar el gas. Una de las cosas que me enamoró del departamento era tener un baño propio en la habitación, cierro todas las puertas como para asegurarme de que el calor del vapor no se escape y pongo el agua a correr sabiendo que demorará unos cinco minutos en caldearse el ambiente, y que luego de todas maneras tendré que abrir la llave del agua fría para no quemarme hasta el alma. Miro mis uñas mientras me desvisto, la del índice tiene la pintura morada corrida y me pregunto en que momento se me habrá enganchado con algo, pero lo dejo pasar y tomo el algodón del armario y la acetona para borrar los recuerdos de un fin de semana de uñas moradas, estoy en eso cuando suenan unos golpecitos en la puerta de mi habitación. -¿Ah? - pregunto a voz de grito desde el baño. -Voy a hacer hamburguesas, ¿te guardo? - me pregunta Ed a voz de grito para hacerse escuchar por encima del agua. -Ya, déjame unas dos para mañana - le pido gritando yo también. Dejo en la basura los algodones usados y ya llenando mis pulmones con vapor regulo la temperatura del agua antes de ponerme bajo ella. -Tengo que entregar en la escuela mañana - me digo pensando en el trabajo. Las entregas siempre son algo liberador, a veces estresantes cuando hay que cumplir un horario estricto, pero las entregas en la escuela Salvador hacían de mi lunes algo... no tan lunes. Me lavo el pelo rápido para ahorrar agua y dejar de respirar vapor antes de que me salgan branquias o algo por el estilo. Una vez fuera del agua separo la ropa sucia y con olor a noche carreteada para dejarla en el cesto del lavado, los jeans parecen aguantar otro par de días así que los dejo en mi brazo y dejo en el cesto la polera y las bragas negras. -Ed - llamo abriendo la puerta de la habitación solo un poco. -¿Sí? - desde donde estoy llega el olor de las hamburguesas y el ruido del aceite en la sartén. -¿Me secas el cabello luego? -Ya voy - me dice y tomo eso como un sí. Mi secador pasó a mejor vida hace un mes y desde entonces Ed y yo nos turnabamos para secarnos el uno al otro, era algo más rápido y cómodo que hacerlo por nuestra cuenta, en parte para mi porque me ahorraba los gruesos goterones que escapaban a mis manos y él porque es hombre y si no es necesario no se lo seca. Como voy a tener a Ed en mi habitación procuro ponerme un pijama más o menos decente así que tomo el poleron viejo de algún ex novio metalero que tuve y lo paso por encima de mi tomate mal agarrado, complemento mi atuendo con bragas blancas y un pantalón de esos que no se sabe si es pijama o buzo y que sirven de igual manera para bajar por las mañanas a comprar pan, a menos que te delates bajando a comprar con zapatillas de levantar. El sonido del aceite deja de escucharse y entra Ed con un secador negro en la mano, me acomodo en la cama cerca de la toma de corriente y pongo la toalla a mi espalda para no mojar el maltrecho polerón de Slayer, mi amigo suelta una risita pero no dice nada mientras conecta el aparato y comienza a secarme con aire que si se me acercara demasiado me haría hervir la sangre del cerebro. -¿Y entonces? No me dijiste que tal tu fin de semana. -Estuvo bien - pienso en el chico boxers rojos siguiéndome hasta el rellano de la puerta con mirada suplicante - pero he tenido mejores.