Ayúdame A Recordarte — capítulo 1
POV JULIA
Sólo escucho a gente hablar y hablar y hablar… Pasos que van de allí y allá… Llantos incontrolados e insoportables… Gritos de angustia… Todo… Pero yo no puedo hacer nada de nada. Sólo estar quieta escuchando todo eso.
No puedo abrir los ojos, ni moverme ni un sólo dedo… Y no hay nada más horrible que eso. Me siento indefensa. Quiero hablar, decir que estoy aquí, pedir ayuda. Pero algo me lo impide. No sé exactamente qué ha pasado. El porqué estoy aquí, Cómo he llegado… Nada…
Sin embargo, aquí estoy. Pasando de todo. A veces escucho llantos y súplicas diciendo mi nombre. Muchas de ellas es de mi mejor amiga Lorena, pero otras es de personas que no conozco de nada. Siento que me tocan la mano, que me rozan la frente, que me besan las mejillas… Pero no sé nada.
¡Quiero hablar! ¡Levantarme! ¡Al menos mover un puto dedo! Pero nada.
Sólo pido un poco de ayuda, que seguro, no me la darán.
Quiero llorar yo también, esto es una auténtica tortura. No poder moverte, ni hablar, ni siquiera abrir y cerrar los ojos. Todas estas sensaciones son horribles.
¿Qué ha pasado? ¿Cómo he llegado aquí? A veces escucho a unos médicos hablar entre ellos, pero yo les escucho.
"Ha tenido un horrible accidente y lleva tiempo en coma". Es lo que suelo escuchar… Pero no se si lo dicen por mí o es a otra persona.
Me duele mucho la cabeza, demasiado. Parece como si fuese una migraña de las mías, pero no me suelen doler tanto como esta.
-¿Saben cuándo podrá despertarse? -le pregunta la voz de un hombre, es grave y seductora. Pero nunca la había oído. Suena angustiosa.
-Cuando esté preparada -le responde otro hombre. Creo que es un doctor.
-¿Estará bien cuando se despierte? -le pregunta la misma voz.
Noto que el dueño de esa voz sujeta mi mano. A lo mejor es alguien que conozco… No lo sé… ¡No sé nada!
-No lo podemos decir, porque tenemos que ver cómo se despierta -dice el médico.
¡Es que no ven que estoy aquí! ¡EH!
Se ponen hablar cuando yo estoy delante… ¿Por qué hacen eso? ¿Por qué me quieren hacer sufrir más de lo que ya estoy sufriendo?
Quiero hacer tantas cosas… Pero no puedo, porque una barrera me lo impide. Quiero romper esa barrera. Traspasarla.
Empiezo a pensar que debería dejar de luchar, al menos por un momento, porque la oscuridad me está llevando a otro sitio. Cómo si me estuviera quedando dormida.
Y le hago caso…
Ahora no escucho nada, sólo pasos, pasos y más pasos. Entonces, hago un intento de mover el dedo índice de mi mano derecha… ¡Y funciona!
Comienzo con mi dedo, poco a poco. Lo voy consiguiendo. Luego, cuando lo domino, empiezo a mover la mano. Luego la otra mano, así hasta llegar a mis ojos. Los abro lentamente. Mirando al principio borroso, por el tiempo que he estado así.
Luces suaves, paredes blancas, máquinas alrededor de mí y un cuerpo sentado a mi lado. Es la figura de una mujer. Es morena y tiene el pelo corto, está dormida en la silla. La conozco, es Lorena. Ha cambiado un poco su peinado.
Muevo mis ojos que están entreabiertos. Me duele casi todo, la cabeza, los brazos, los pies… TODO. Es como si me hubiera atropellado un coche o si alguien me hubiese pegado una paliza.
Intento recordar cómo he llegado hasta aquí. Lo único que recuerdo es que estaba estudiando por la noche para un examen que tenía un día de estos. Veo a alguien moverse y sé directamente que es Lorena. Me mira con asombro, intentando ver bien, como que no se creyera que estoy mirándola.
-¡Julia! -me grita con lágrimas en los ojos y me abraza.
-¿Qué ha pasado? -le pregunto intentando librarme de su abrazo, porque me está apretando demasiado.
Miro que tengo muchos cables en mi cuerpo.
-¿No recuerdas nada?
-No. Lo único que recuerdo es haber estado estudiando para el examen final.
Ella me mira intentando recordar lo que le dije. Pero ella abre mucho los ojos.
-Julia… -susurra.
-¿Qué? Oye ¿Te has cortado el cabello? -le pregunto mirando para su pelo.
-Hace tres años que llevo el pelo así.
-¿Tres años? -no puede ser… ¿Tres años?
-Julia… Lo del examen ha pasado mucho tiempo -me explica.
-¿Cuanto? -le pregunto dudosa y con miedo ante su respuesta.
-Seis años…