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Esperanza del corazón — capítulo 3

Varios días después

-Muy bien chicos, quiero que tomen atención a lo siguiente. Muy pronto será la presentación de este musical, y por lo tanto, trabajaremos con mucho esfuerzo y constancia.

-El chico de la banda no te deja de observar, Rose Weasley- dijo Annabeth Smith, una chica bajita, morena, y de ojos azules.

-Se llama Scorpius Malfoy, es muy simpático y atento- señalo la pelirroja con una sonrisa en sus labios.

-¿Te gusta?- pregunto Annabeth

-Como… crees- dijo Rose ruborizándose

-¿Por qué no?, es muy guapo- dijo Anabeth

-Somos muy jóvenes- dijo Rose- además, como tú dices, es muy guapo, nunca se fijaría en mi.

-Tú eres muy hermosa, y no eres chica, tienes quince años, la edad de las hormonas revolucionadas.

Rose se puso más roja que su propio cabello, mientras Anabeth reía a carcajadas.

-Quiero que tomen atención, ¡eh ustedes dos!- dijo la señora Zabinni, mirando a Rose y Ann - Bien, ya que estamos todos acordes a lo que tenemos que hacer, ensayaremos media hora más y luego podrán irse a sus casas.

Rose se puso de pie, pero al hacerlo, sintió una opresión en el pecho.

-¿Te sientes mal?- pregunto la morena.

Rose se mareo, le dolía su brazo izquierdo y sentía como el aire le faltaba.

-Rose, será mejor que te sientes- señalo Annabeth

-¿Qué le pasa?- pregunto angustiada la señora Zabinni

-Al parecer no se siente bien- señalo la chica

-Ve a la enfermería- le dijo a Rose- acompáñala Smith

Scorpius se quedo mirando atentamente a dónde se dirigían ambas muchachas.

-¡La banda debe comenzar a tocar y todos a ensayar!

El rubio Malfoy no se podía concentrar, le había preocupado aquello que ambas bailarinas salieran tan de pronto del auditórium.


-Ya me siento mejor Annabeth - dijo Rose

-Ni lo digas, esta pálida mujer. Espera, que ya llegamos a la enfermería

-No es nada, solo que creo que no almorcé bien

-Eso es mentira, te serviste todo lo que te envió tu mamá.

-¡Annabeth, me siento mal, llévame a la enfermería pronto!

La morena vio como los ojos de la pelirroja se cerraban y apuro el paso.

-¿Qué sucedió?- pregunto la enfermera apenas las vio.

-Comenzó a sentirse mal, y cuando veníamos llegando se desmayo. Se puso pálida y…

-Ayúdame a dejarla sobre la camilla.

La enfermera la reviso minuciosamente.

-No tiene fiebre, pero sus ritmos cardiacos están un poco bajos.

-¿Se pondrá bien?- pregunto la morena, con cierto nerviosismo en su voz.

-Claro

A los pocos minutos, Rose abrió los ojos.

-¿Cómo te encuentras?- pregunto la enfermera

-Mejor, gracias- dijo la pelirroja.

-Tendrás que hacer reposo, por este fin de semana al menos. Te desmayaste y tus ritmos cardiacos están un poco bajos. ¿Alguna vez te han hecho un examen al corazón?

-Nunca

-mmmm, está bien. Seguramente ha sido el esfuerzo de practicar todo el día.

Rose se puso de pie colocándose su chaqueta, pero no pudo evitar toser.

-¿Desde cuándo tienes esa tos?

-Hace algunas semanas estuve enferma, se supone que me recupere hace algunos días, pero la tos no me deja

-Toma este jarabe de miel, te hará sentir mejor. Y por lo menos este fin de semana debes mantenerte más tranquila, faltan algunas semanas para el estreno de la obra. La señora Zabinni nos conto, que iban bien adelantadas.

Rose asintió.

-Gracias por todo- dijo la pelirroja, saliendo de la enfermería.

Afuera estaba Annabeth con sus pertenecías.

-¿Cómo estás?

-Mejor.

-Guapo rubio a las una- murmuro la morena. Rose no pudo evitar sonreír.

Scorpius estaba en una esquina a las afuera del auditórium. Estaba de espalda y conversando con los dos chicos que conformaban con él la banda.

-¡Te gusta!, ¡Te gusta!- grito Annabeth

-Shuuuuuuuuuuu, apenas he dirigido algunas palabras con él el primer día…

-y algunas miradas los días restantes

-No es verdad

-Claro que si, los he visto

Estaban intercambiando opiniones, cuando sienten algunas presencias a su lado.

-Hola- dijo Blaise con una sonrisa

-Hola, ¿Qué tal?- respondió la morena

Blaise coqueteaba con Annabeth, y ella no dejaba de enroscarse su cabello. Scorpius miraba disimuladamente a Rose, mientras ella se miraba sus manos con cierto nerviosismo. Theo Nott, jugaba en su ipond al pokemon go, definitivamente este chico no tenía remedio, peluches y videos juegos eran su vida.

-¿Quieren ir a tomar un jugo a la cafetería del frente?- pregunto el moreno

-Genial- dijo Annabeth

-Vamos- dijo Malfoy, ofreciendo a Rose su brazo derecho. Recordaba como su padre, le había dicho que a las mujeres les gustaban los hombres caballerosos y atentos. Rosie se puso colorada y titubeante acepto el brazo.

-Cinco jugos de manzanas y una orden de donuts- dijo Theo

-¿Te encuentras bien?- pregunto Malfoy, a una sonrojada y sorprendida pelirroja - te lo pregunto porque hoy no estuviste en la última parte del ensayo

-Sí, no comí bien y solo me maree

Scorpius sonrió de lado, se sintió aliviado que no fuera nada grave.

La tarde entera, los cinco la pasaron genial y el tiempo se les fue volando. La pelirroja había recobrado su color de piel, y Scorpius estaba feliz de haber pasado una tarde entera con ella.

-¿Quieren ir mañana a los juegos de la feria?- pregunto Annabeth

-Claro- dijeron los otros cuatro

-Entonces… mañana nos vemos a las tres a la entrada de la puerta principal- dijo la morena.

Se despidieron y cada uno fue por su lado.

-Quita la cara de idiota, estuviste toda la tarde con ella- dijo Blaise, riendo.

-Es que es… hermosa

-Pero no hablaste casi nada con ella- señalo Theodore- solo dos o tres palabras.

-Saben que me cuesta llegar a las chicas

-¡Esa timidez, compañero!- dijo Blaise- tienes que ser como yo, esa morena me fascina e iré por ella.

Sus amigos se rieron. De los tres, Zabinni era el más lanzado de todos.


-Yo creo que le gustas a Malfoy, amiga- dijo Annabeth, cuando subieron juntas al autobús

-Es lindo, ¿de verdad crees que yo le gusto?

-¿Por qué no?, ya te lo he dicho, eres muy guapa, cariñosa y esas pecas en tu rostro hace que tengas un plus.

-Tú también eres muy linda, y estoy segura que Zabinni está interesado en ti

Annabeth abrió sus ojos y se le iluminaron. Ambas gritaron de emoción

El trayecto se les hizo corto, y cuando ambas bajaron y se dirigieron a sus respectivas casas, Weasley tomo la mano de su amiga.

-¿Qué pasa?- pregunto la morena

-Prométeme que no le dirás a nadie que hoy me he sentido mal

Annabeth la miro preocupada, pero asintió

-Yo te lo prometo. Pero la enfermera o la directora pueden avisarles a tus padres.

-No creo que lo hagan

-Rosie, si te sigues sintiendo mal, deberías ver a un doctor.

-Lo hare, pero ya te dije que debió ser que no almorcé bien.

-Eso no es cierto, te conozco de hace tiempo, y sé que tienes un apetito marca Weasley. Pero está bien, ya te dije que no diré nada.

-Gracias- dijo la pelirroja y se despidieron con un abrazo.

Al llegar a su casa, Rose dejo su mochila sobre el sillón. Sus padres no estaban y su hermano había ido a casa de un amigo.

Prefirió darse una ducha y acostarse, olvidarse del mal momento vivido en la academia y pensar que al día siguiente, vería de nuevo a aquel muchacho que la hacía sonreír.

Continuará…