Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Esperanza del corazón · de

Esperanza del corazón — capítulo 4

-¿Dónde se supone que vas, Rose?- pregunto Hermione cruzando los brazos

-Voy al parque central, he quedado con Anna y con unos compañeros de la academia…

-¡No vas!, has estado toda la mañana tosiendo y tosiendo, ¿crees que no me he dado cuenta?

-¿Qué pasa?- pregunto Ronald entrando por la puerta principal junto a Hugo, que venía comiendo unas galletas de anís.

-Tu hija, que esta tosiendo y tosiendo, además quiere salir

-Rose, ¿te sientes mal?

-No, mamá exagera solo es eso.

-¿Qué yo exagero?

La pelirroja rodo los ojos. Hermione era una excelente madre, pero muy  sobreprotectora.

-Solo voy al parque. Hace un lindo día, quiero salir con mis amigos.

-Pues no iras, de seguro estas enferma otra vez y no quiero…

-Si iré, quiero salir

-¡Pues no!, llamare al doctor para pedir una cita…

-No, déjame tranquila, solo tosí, solo eso.

Rosie se puso a llorar y Ronald la abrazo con mucha delicadeza como si fuera de porcelana.

-No tiene fiebre, y tampoco su rostro se muestra decaído. Dejémosla que vaya Hermione

-Pero… ¿y si se siente mal?

-No me sentiré mal

Hermione miro atentamente a Ronald, y luego de varios minutos que parecieron horas, asintió.

La pelirroja tomo su chaqueta y se fue donde se juntaría con sus amigos. Ya eran las dos cuarenta y cinco, por culpa de su madre llegaría tarde.


-¿Quieres una bebida?- pregunto Blaise a la morena

Ella asintió, aunque no dejaba de mirar para todos lados, Rose se caracterizaba por ser puntual.

-¿Estás segura que Rose vendrá?- pregunto Theo

-Claro que si, ella me llamo hace una hora confirmándolo, algo tuvo que suceder.

Scorpius se veía nervioso. Estaba vestido con unos jeans, una camisa blanca y unas zapatillas azules.

-Creo que alguien debería estar más tranquilo, su Julieta ya llegara.

kajakjakjajajajajajajakjakjakjakja- comenzó a reír Theodore.

-No molesten - dijo Scorpius que tenía entre sus manos una flor.

-¿Y esa Rosa?- pregunto con interés Annabeth

-Es para… Rose

-¡Te gusta!, lo sabía- el grito que dio Annabeth fue monumental.

-Hola- dijo Rose apareciendo de pronto.

Malfoy sonrió de lado.

Ojos azules, ojos grises, lindo choque.

-¿y esa flor?, es linda- dijo Rosie

-Es… para ti- dijo Malfoy entregándosela con cierto nerviosismo.

-¿Para… mí?- la pelirroja abrió los ojos de par en par, era la primera vez que un chico le entregaba una flor.

-Vamos tortolitos a jugar- grito Anna, seguida de Blaise y Theo

La tarde pasó rápido, subieron a la montaña rusa e incluso entraron al castillo embrujado, donde Rose no pudo evitar estremecerse cuando un fantasma apareció.

Scorpius se percato de ello, y con delicadeza la abrazo.

-Son personas disfrazadas, no tengas miedo- le susurro al oído.

Rosie sonrió y los demás se dieron cuenta, aunque miraron a otro lado para no incomodarlos.

-Vamos a comer algo- propuso Anna

-Al restaurante que está aquí cerca- dijo Blaise

Theo rodo los ojos. Mientras Scorpius tomaba la mano de Rose y entrelazaban sus dedos.

-Estas fría- dijo cuando estaban a punto de entrar al lugar

-Iré al baño- dijo ella, con una sonrisa.

Al entrar se mojo las manos y la cara, no sabía que le pasaba, pero  otra vez ese dolor en su brazo.

-Rosie, ¿estás bien?- pregunto Anna al otro lado de la puerta

-Sí, salgo enseguida.

Se volvió a mojar y respiro varias veces. Se sentía agotada, como si un camión hubiera pasado por encima de ella.

Salió y dio su mejor sonrisa a sus amigos.

-Te pedí un jugo de naranja y un sándwich de jamón con palta y queso fresco.

-Gracias- le sonrió al rubio

-Scorpius Malfoy, ¡pero qué alegría es ver al chico más guapo de Londres aquí!

Una muchacha de pelo negro y ojos café se acerco a él y lo beso en la mejilla. Malfoy no pudo evitar sonrojarse, al darse cuenta que era Lucila Goyle, la hija mayor de los amigos de su padre.

-Hola- dijo al ver a todos ahí reunidos, pero su mirada era para Scorpius.

Él se corrió a un lado para que ella se sentara.

Lucila y él eran amigos desde niños. Siempre sus padres habían querido unirlos como pareja, pero él por ser tan tímido y no saber cómo reaccionar frente a una chica, se cohibía cuando la tenía cerca. Ella era de la misma edad de él, pero parecía un poco mayor, ya que le gustaba vestirse y maquillarse guiándose por las revistas de moda. Rosie se percato de aquello, la chica era muy bonita y parecía que se llevaba bien con Scorpius y los demás.

Anna la miro a los ojos, y luego desvió su mirada a Scorpius y la chica nueva. Estaban hablando y contando anécdotas de cuando eran niños, más bien ella, ya que Scorpius no decía nada, solo se sonrojaba.

-Es tarde, tengo que irme- dijo la pelirroja

-Pero, si acabamos de llegar- dijo Blaise, al percatarse que Annabeth también se ponía de pie.

-Le prometí a mi madre llegar temprano.

-Perdón, pero tenemos quince años, a esta edad no pedimos permiso- dijo Lucila.

Rose observo como tomaba el brazo del rubio y este sonreía.

-Adiós, nos vemos el lunes en la academia

-¿Estas en la academia de los Zabinni?

-Sí, soy bailarina

-Estupendo, nos veremos más seguido entonces. Tu madre Blaise, me pidió que entrara para la próxima función y no pude negarme.

-Adiós Scorpius- señalo la pelirroja al rubio.

-Espera- dijo este- te acompaño.

-Scorpius, yo acabo de llegar y hace tiempo que no nos veíamos.

-No te preocupes por mí, me voy con Annabeth

Y las dos se marcharon del lugar.

Al tomar el autobús, Rose no pudo evitar soltar unas lágrimas.

-¿Te gusta, verdad?

-Sí, pero ya viste como él la miraba a ella, con admiración y se sonrojo cuando lo beso en la mejilla.

-Pero a ti te trajo una flor, y te pidió una orden de comida, que apenas probaste.

-No tengo hambre, y eso lo hizo tan solo por cortesía, porque me vio mal y…

Annabeth la sostuvo antes que cayera desmayada

-Por favor ayúdenme, mi amiga se siente mal.

-Rose despierta, despierta.

Continuará…