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Home is where the heart is - Viviendo entre los Malfoy — capítulo 1
Existen distintos tipos de familias, como las convencionales en donde los integrantes son un padre, una madre y los hijos, también las hay otras con menos integrantes, o bien, con muchísimos más… En realidad lo que siempre llama más la atención y parece ser más relevante, más que la cantidad de integrantes de la familia, es la forma en que todo se origina, todo lo que lleva a que una familia nazca…
En un comienzo la familia Malfoy estaba compuesta por un matrimonio de enamorados que durante muchos años luchó por tener hijos, se hicieron estudios, agotaron todas las posibilidades para lograr concebir un primogénito pero nada parecía resultar. El señor Malfoy al ver a su esposa caer en una terrible depresión por la desdicha de no poder convertirse en madre pensó en otra posibilidad de poder al fin ser padres: la adopción.
Sinceramente no había estado nunca en los planes de Narcisa Malfoy adoptar un bebé, ella quería un hijo de su vientre, pero al ver la emoción de su esposo no pudo negarse y accedió a pensar en su propuesta…
Al primer bebé que adoptaron fue a un pelinegro de grandes ojos verdes esmeralda, era un niño precioso y regordete de apenas cinco meses de edad por lo que el tema del apego no había sido difícil. Cuando los años comenzaron a pasar el amor maternal que había experimentado Narcisa con Harry, como habían llamado a su hijo, solo crecía y crecía por lo que los Malfoy nuevamente tomaron la decisión de adoptar.
El segundo bebé tenía sólo un mes de vida cuando llegó a la de ellos, era rubio y poseía unos hermosos ojos grises, este niño era muy parecido a los Malfoy físicamente. Aún con la llegada de Draco, el segundo hijo, no era suficiente, los Malfoy tenían demasiado amor para entregar, además de los recursos más que necesarios para poder criar a un ejército de niños. A los cuatro años desde la llegada de Draco, llegó Theo, otro pequeño rubio de de intensos ojos azules. Luego llegó Peter, un muchachito rubio, también de intensos ojos azules, pero de mirada seria e intrigante. El último en llegar fue el pequeño Thomas, un castaño de hermosos ojos pardo y una sonrisa dulcemente encantadora.
La familia fue feliz durante muchos años viendo a sus cinco pequeños niños crecer y desarrollarse como hombres de bien, esforzados, luchadores, educados y bondadosos. Desde un inicio todos los pequeños conocieron la verdad de su origen por lo cual el amor, admiración y agradecimiento por sus padres era inmenso.
Ahora el más pequeño de los hermanos tenía 16 años y hace cinco que no tenían a su madre con ellos. La pobre Narcisa Malfoy había fallecido de una maldita enfermedad como lo es el cáncer, pero ella murió feliz, rodeada de sus hombres que la amaron con gran intensidad hasta su último día. Antes de partir, ella le pidió a sus hijos que siempre cuidaran de su padre, que hicieran lo que hicieran su único motivo debía ser que fueran felices, que jamás cambiaran su forma de ser y que siguieran con su vida, porque con eso ella podría descansar tranquila. Para Lucius las peticiones fueron las mismas, pero además agregó que el merecía una nueva oportunidad, porque era un hombre demasiado bueno y maravilloso como para no compartir su vida con alguna mujer que se lo mereciera de verdad…
Por otra parte estaba Hugo y Jane Granger, los cuales no tuvieron ningún problema para concebir tres lindas hijas, dos castañas y una pelirroja, como la madre. La historia de esta familia no fue tan distinta que la anterior, las chicas tuvieron una infancia de ensueño con unos padres excepcionales que dieron siempre todo por ellas, les entregaron valores y una muy buena educación, también les dieron la oportunidad de explorar y jamás cortar sus alas para lo que quisieran hacer con sus vidas.
Ginny, la mayor de las hermanas siempre había sido muy apegada a su madre, era su vivo reflejo, dulce y cariñosa, Violet le seguía los pasos, esa niña irradiabla amor por todos los poros, aunque desde muy pequeña fue mostrando un gran carácter y fortaleza. La hermana de en medio era Hermione, un alma más libre y salvaje, una bebé que desde el momento en que sus ojos vieron a su padre supo que el sería el hombre más importante en su vida, su mayor admiración y aspiración.
Cuando la pequeña Violet había cumplido los cinco años y una terrible noticia azotó a la familia, Hugo Granger falleció en un terrible accidente automovilístico, un accidente que no le dio la oportunidad de despedirse de su familia, de decirle cuanto las amaba y lo que deseaba para ellas. En estos largos 9 años la señora Granger jamás se dio permiso para rehacer su vida, se sentía incapaz de soltar el recuerdo de su difunto esposo y seguir adelante. Ginny se convirtió en el pilar de su madre y sus hermanas, Violet sintió demasiado la pérdida de su padre y el no haber podido tener más tiempo con él, pero fue a Hermione a quien aquella pérdida le afectó más, ¿cómo seguir tu vida sin la compañía de la persona más importante en tu vida? De a poco lo fue logrando escondiéndose y escudándose en otro de sus amores, que era el arte.
Cierto día de invierno una Ginny, ahora médico pediatra, muy apurada intentaba encontrar un estacionamiento vacio para aparcar su coche, necesitaba bajarse, comprar su café y panecillo de cada mañana y prácticamente volar hacia el hospital donde trabajaba, pero parece que ella no tenía la misma idea de encontrar un estacionamiento vacio. Ginny sólo sintió un gran choque en la parte trasera de su auto dándose un gran golpe en la frente con el manubrio.
-¿Te encuentas bien? -Escuchó aquella voz varonil que le hizo abrir sus ojos, su frente dolía y ardía mientras sentía como escurría levemente un líquido espeso. Al verla, el muchacho se asustó demasiado, la muchacha estaba sangrando y era su culpa.
-¡¿Qué diablos ocurre contigo?! -Gritó la pelirroja con sus ojos llenos de furia, sintiendo aún más doler la cabeza, pero parándose a duras penas y observando el daño de su auto. -¡Estás enfermo! ¡No viste que yo intentaba estacionarme! Oh no, tú pagarás por este daño…
-Deberías tranquilizarte, déjame llevarte al hospital, estás sangrando podría ser grave. -El muchacho en serio que estaba preocupado por la bella pelirroja que lo asesinaba con la mirada.
La gente se había acercado al lugar del accidente y miraban a Ginny con gran preocupación, el daño de su frente no se veía ni pequeño, ni leve.
-¡¿Qué me tranquilice?! ¡¿Qué me tranquilice?! ¡Llegaré tarde a mi trabajo por tu culpa!-Tanto grito y movimientos bruscos hicieron que Ginny se sintiera realmente mal, llevándola a apoyarse en el fuerte brazo del muchacho que la había estrellado.
-Tú no estás bien.-Él la vió palidecer y cerrar sus ojos antes de atraparla entre sus brazos. Ginny se había desmayado y la herida de su frente realmente se veía mal.
La gente que estaba de espectador reaccionó llamando a una ambulancia, la que no se tardó ni un minuto en llegar al lugar ya que estaban muy cerca de un hospital. Sin importar el auto de Ginny ni su camioneta, el hombre subió a la ambulancia con la bella mujer, desde el primer momento sintió la necesidad de ayudarla y no separarse de ella.
-¿Qué pasó?-Preguntó la pelirroja al abrir sus ojos y encontrarse en recostada en una camilla de un veículo en movimiento.
-Tuviste un accidente…
-Eso lo sé, tú lo provocaste, me refiero a que hago aquí.-Lo interrumpió un poco más relajada, pero aún así adolorida y con ganas de asesinarlo.
-Te desmayaste mientras me gritabas, y ahora vamos al hospital para que te revicen.-Le explicó el hombre, quien estaba sentado a su lado y rogaba porque no tuviera nada grave aquella bella mujer.
-¿Y tú quién eres?-Preguntó Ginny con expresión desafiante. El muchacho la miró con una clara expresión de pregunta en su rostro.-Me gustaría saber tu nombre para hacer la correspondiente demanda.-Se explicó la pelirroja con un tono amenazante, pero escondiendo levente la broma y diversión en su voz.
-Harry, Harry Malfoy-Dijo sonriente el hombre de ojos esmeralda, mirándo con admiración a aquella pelirroja.
Desde ese momento Harry supo que jamás podría sacar los ojos de aquella mujer, y también supo que jamás dejaría que nada ni nadie la volviera a lastimar. Al poco tiempo, y luego de llegar a buenos acuerdos acerca de la reparación de ambos autos, ellos se convirtieron en pareja, una hermosa pareja de enamorados que nació con un accidental pequeño choque automovilístico.
Cuando Harry y Ginny cumplieron un año de relación, las familias Malfoy y Granger recibieron una gran e inesperada noticia: Lucius y Jane habían decidido compartir sus vidas juntos, ellos se habían comenzado a frecuentar al poco tiempo de que sus hijos los presentaran y se habían dado cuenta lo mucho que se hacían bien y la gran necesidad de volver a comenzar.
Otro año pasó y ambas parejas felices decidieron comprometerse en matrimonio, por lo que las Granger tuvieron que mudarse de la ciudad de Londres hasta un pueblito rural en donde se encontraba el fundo de los Malfoy en Edale. Al decir las Granger no significa que las cuatro se hayan mudado ya que una de ellas, Hermione, hace ya un par de años que no vivía con su familia, de hecho desde ese mismo tiempo que no pisaba suelo inglés.
La gran casa de los Malfoy tenía suficiente espacio para todo el mundo, cada hijo tenía su habitación propia y nadie estaba incómodo. Ya sólo quedaba un mes para el gran matrimonio doble por lo que todo el mundo estaba vuelto loco tratando de ayudar en lo que le fuera posible.
Ese día había amanecido particularmente despejado por lo que se dejaban ver los rayos de sol, que si bien aún no calentaban tanto era agradable su pequeño calor. Era medio día de sábado, la casa aún estaba tranquila pero pronto dejaría de estarlo porque ya era hora de almorzar.
Theo, el tercer hijo de los Malfoy que se había convertido en un muy atractivo hombre de 23 años se encontraba recostado en uno de los sillones de la gran sala de la casa, hace un tiempo que le dolía la cabeza y ese día parecía ser más intenso, por lo que sólo necesitaba descansar un momento en la tranquilidad de su hogar…
-Te lo digo en serio Thomas, deja de meter tu nariz en mis cosas. -Su tranquilidad no duró demasiado, los más pequeños de la casa habían aparecido en la sala.
Violet la chica de 15 años estaba muy molesta con su casi hermanastro Thomas, a veces, la mayoría del tiempo lograba enloquecerla, era demasiado fastidioso y siempre estaba al pendiente de todo lo que ella hacía y no hacía. Esta vez la pelea era porque lo había sorprendido escuchando una conversación que ella mantenía con su mejor amiga del colegio sobre su gran amor platónico.
-Por favor pollito, deja a Violet tranquila, me duele la cabeza y necesito descansar. -Le pidió Theo a su hermano pequeño sin abrir sus ojos. Thomas lo entendió pero aún así rodo sus ojos.
-Gracias Theo. -Agradeció la muchacha y miró con admiración al rubio que descansaba en el sofá, según ella se veía hermoso así**. -Pollito, ya escuchaste.**-Molestó a Thomas con el apodo que sus hermanos y su padre le tenían. Le decían así porque era el más pequeño de la familia Malfoy, ya que tenía 16 años y además porque su ternura, amor y bondad era gigante.
Thomas simplemente revolvió el cabello castaño de su casi hermanastra y ambos se sonrieron. Podían pelear muchísimo, pero se habían convertido en muy buenos amigos. Al segundo después de esa escena apareció una Jane bastante exaltada y con clara preocupación en su rostro.
-¿Hija has visto a tu hermana?
-Estaba en el despacho con Harry, ¿por qué?-Contestó la castaña pequeña mientras se tiraba en un sillón frente a Theo.
-Se suponía que hoy Hermione llegaba.-Con aquella información Theo abrió un ojo para observar a su futura hermanastra. No tenía idea de que llegaría la otra hija de Jane, de hecho el casi nunca sabía algo porque siempre estaba muy ocupado con su trabajo, de veterinario del fundo. -Y no he recibido ninguna llamada suya, ni un simple mensaje.
-Tranquila mamá, tu sabes como es ella, llegará cuando tenga que llegar.-Que consejo más sabio le había dado su hija, pero claro, ella lo ignoró.
-Que fácil decirlo, ¡no la veo hace dos años!-Chilló y salió casi corriendo en busca de su hija mayor. Violet y Thomas rodaron los ojos y se concentraron en sus teléfonos celulares.
A la entrada del pueblo se encontraba una castaña perdida y desorientada, aparte se sentía un poco molesta, no entendía que estaba pasando por la cabeza de su madre y su hermana para mudarse tan rápido a la casa de sus prometidos arrastrando a Violet con ellas. Era un cambio muy grande, pero Hermione sabía que no tenía ni voz ni voto, había desaparecido y escapado hace muchísimo tiempo.
Decidida a encontrar pronto el nuevo hogar de su familia se echó a caminar porque por lo visto ningún transporte público pasaba y ella ya casi moría de cansancio y hambre. Caminó por cerca de media hora cargada con su gran bolso, una mochila, el estuche de la cámara fotográfica y también el delgado estuche del trípode, parecía un burro de lo cargada que estaba. A unos cuantos metros divisó una gran entrada que tenía un letrero inscrito con las palabras "Fundo Los Malfoy", era un terreno enorme, que de hecho desde la entrada costaba divisar la gran casa, lo cual desanimó más a Hermione. Lo peor de todo es que no podía llamar a nadie de su familia porque la señal de su teléfono celular no funcionaba en Inglaterra.
A lo lejos escuchó el ruido de un vehículo, por lo que se hizo a la orilla del camino de tierra.
-¿Te perdiste?-Le habló el hombre que conducía el vehículo negro. Hermione lo estudió, generalmente era un poco desconfiada.
-Al parecer no, ¿aquí vive Lucius Malfoy?-Preguntó con la esperanza de que la respuesta fuera positiva.
-¿Quién eres tú?-Los ojos grises, un poco inquietos, altaneros y orgullosos la estudiaron. Quién era esa y por qué estaba buscando a su padre, era algo que quería averiguar en ese momento.
-¿Quién eres tú?-De la misma manera Hermione se refirió a él.
-Creo que yo pregunté primero.-Draco esbozó una sonrisa altanera y le contestó aquello a la castaña.
-Pues no respondiste a la primera pregunta que te hice.-Definitivamente la castaña no se dejaba amedrentar por nadie. - ¿Tienes un celular?
-¿Quién eres?-La actitud de aquella mujer lo estaba molestando un poco, le estaba haciendo perder su tiempo, y el no se identificaba por ser alguien de mucha paciencia, peor en el fondo, algo de la muchacha lo mantenía interesado y divertido.
-Oh sabes qué, estoy demasiado cansada así que con tu permiso, extraño.-Decidió ignorarlo Hermione y echarse a caminar, total no perdía nada con ir a preguntar a aquella casa, y si no era, por último podría encontrar información real.
-Hey, ¿para dónde crees que vas?-Detuvo la camioneta Draco y se bajó de ella interponiéndose en el camino de la castaña.-Este es un recinto privado, no puedes llegar y entrar.
Cansada de la situación, del viaje, del día, de todo, Hermione se decidió a explicarle al hombre de ojos grises:
-Busco a mi madre y mis hermanas, se supone que se mudaron aquí hace un tiempo con un montón de tipos desconocidos.
-¿Eres hija de Jane?-Que noticia, así que esta era la famosa hija descarriada de Jane. Una castaña de cabello corto que en ese momento tenía real cara de pocos amigos.
-Sí, ¿la conoces?
-Soy hijo del desconocido con quien se va a casar.-Contestó Draco queriendo atacarla con sus mismas palabras, pero su cometido no se logró ya que Hermione ni siquiera se inmutó.
-Entonces estoy en lo correcto, ¿acá vive mi familia?-El hombre de pelo rubio asintió. -Gracias-Contestó Hermione.
-¿Te llevo?
Sin decir palabra alguna Hermione se subió a la camioneta de Draco, y de la misma manera recorrieron todo el camino hasta la entrada de la cazona blanca que se desplegaba en frente de ellos.
Hola lectoras y lectores, vengo hoy con una historia que tenía ideada hace muchísimo tiempo y con las ganas de enormes de escribir algo que tuviera que ver con los personajes de HP.Aclaro que los personajes solo los utilizaré con sus características personales, pero en esta historia no está contemplado el mundo de HP.
También aclaro que estoy un poco oxidada en esto de escribir y subir historias, pero que si lo he hecho antes y que potterfics es mi página favorita para escribir y leer fanfics.
Espero que esta historia llegue a ustedes y les interese, me encantaría leer sus comentarios y opiniones, muchos cariños y de antemano gracias por leerme :)