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Home is where the heart is - Viviendo entre los Malfoy — capítulo 2

El almuerzo estaba siendo servido en la gran cazona blanca y los integrantes de las familias estaban llegando al gran comedor. Thomas y Violet habían sido los primeros, luego llegó Lucius quién tomó asiento en la cabecera de la gran mesa. Ginny y Harry llegaron del despacho de Harry, quien como encargado de todos los asuntos del fundo, debía tenerlo. Harry le abrió la silla a su prometida y esta se sentó dedicándole una dulce mirada.

Theo apenas y tenía hambre, pero ese día había cocinado Jane y jamás se negaba a una de sus comidas, eran demasiado deliciosas y rara vez su padre la animaba a cocinar, ya que ellos tenían una cocinera que hacía maravillas.

-¿Y Peter? ¿Y Draco?-Preguntó Lucius antes de comenzar a comer, no le gustaba hacerlo sin la presencia de todos sus hijos.

-Peter estaba estudiando, le dije que bajara pero ya sabes como es él.-Le contestó Thomas, quien también imitaba a su padre y no tocaba bocado de su plato, que realmente se veía delicioso. Era un gran trozo de carne jugosa y un sinfín de verduras preparadas de muchos modos.

Peter, el cuarto de los hijos tenía ya 20 años y estaba estudiando Derecho (leyes) para convertirse en un gran abogado y ser él el siguiente de la familia. Este Malfoy era más reservado que sus otros hermanos, era más estructurado y organizado, jamás había sido un desastre o desordenado como hijo. Al contrario de Theo y Draco, esos dos rubios eran la pesadilla de los Malfoy, siempre haciendo travesuras e inventando ideas que desquiciaran a su madre. Cuando comenzaron a crecer y sus personalidades fueron siendo más marcadas, Theo se convirtió en un muchacho sereno, preocupado, humilde, y un amante de los animales. Draco con sus 26 años, se convirtió en un hombre maduro, con todos los valores que su familia le había entregado, pero en el se había desarrollado un gran orgullo y un poco de mal humor, era misterioso e intigrante, aunque en el fondo era el mismo payaso divertido que cuando pequeño.

-Draco salió al pueblo, iba a ver algo de un nuevo auto para arreglar.-Contestó Theo con calma, casi siempre el conocía todos los planes de su hermano mayor.

-Pero ellos tenían claro que debían llegar a la hora de almuerzo, saben que siempre comemos todos juntos.-Refunfuñó Lucius, le molestaba que las tradiciones desaparecieran, además a veces encontraba una pérdida de tiempo que Draco se dedicara a arreglar todo tipo de vehículos siendo que él tenía una gran profesión, era el ingeniero agrónomo del fundo, pero su verdadera y gran pasión eran los automóviles.

-Relájate cariño.-Lo animó su prometida acariciándole el cuello y sentándose a su izquiera. Sus hijas presentes soltaron una pequeña risita, algo que no pasó desapercibido para nadie.- ¿De qué se rién ustedes?-Las encaró la pelirroja mayor.

-Le estás pidiendo a Lucius que se relaje y a ti ya no te quedan uñas de lo nerviosa que estás.-Le respondió Ginny haciendo que Thomas y Theo riéran por lo bajo. Harry su prometido le dedicó una sonrisa complice. Jane solo negó con la cabeza y guardó silencio, ni siquiera tenía ganas de debatirles a sus hijas. Su prometido le dio un apretón de apoyo en la mano.

En la entrada de la casa la gran camioneta negra de Draco se estacionaba y se escucha rechinar las ruedas en la tierra. Hermione bajó en un segundo y abrió la puerta de atrás para sacar sus cosas.

Antes de comenzar a caminar la castaña de 24 años observó el lugar, lleno de pasto verde, una linda pileta en la entrada frente a la puerta principal de la gran caza blanca de dos pisos. Era un lindo lugar y bastante agradable por lo que se veía hasta el momento, aunque en su interior reconocía que hubiera amado llegar al país y irse a su antiguo hogar donde estaban la mayoría de los recuerdos con su amado padre.

-Si quieres entra, yo llevo tus cosas.-Se ofreció Draco viéndola un poco inestable con todas sus cosas colgando. Aunque debía reconocer que se veía bastante graciosa, porque la castaña era delgada y no muy alta.

-No te preocupes, yo puedo.-Contestó Hermione mientras acarreaba las cosas hasta la gran puerta doble.

Al llegar ahí tocó el timbre, Draco nuevamente se divirtió y pasó por su lado abriendo la puerta con sus propias llaves. Hermione rodó los ojos y entró a la señal del rubio de ojos grises. Al otro lado de la puerta se encontraron con un hombre de estatura media y dulces ojos café, que parecía ser quien mantenía el orden de la casa.

-Draco por qué no ayudaste a la señorita-Le reclamó al rubio y el mismo tomó las cosas de la mujer, ella sólo le sonrió amablemente.

-Ella no quiso.-Se defendió Draco y John, quien era el hombre que los recibió negó con la cabeza, ese muchacho era uno de los que más le había dado trabajo en su infancia, pero eso no significaba que no lo quería, de hecho el adoraba a los cinco Malfoy.

-Disculpe, ¿mi madre se encuentra en casa?-Preguntó de forma amable y un poco tímida la castaña, Draco levantó una ceja.

-Claro que si señorita, los están esperando para almorzar.-Le sonrió amablemente y la dirigió hacia el comedor.

La casa por dentro cada vez era más y más hermosa, con paredes blancas y muy bien iluminadas, decorada con adorable fotos de seis hombres bastante guapos, y en algunas estaban acompañados de una bella mujer rubia que los miraba con un intenso amor. Todo lo que había visto hasta el momento a Hermione le agradaba, aunque en realidad en ese momento lo que quería ver era a su madre y hermanas y tal vez comer alguna cosa que callara sus tripas.

-Señores…-Iba a comenzar a anunciar la llegada de la joven John pero Jane fue más rápida.

-¡Hija!-Al ver a su castaña sus ojos se aguaron. Se levantó en menos de un segundo, traspasó todo el salón comedor y estrechó a su hija en sus brazos. Al sentirla junto a ella no pudo evitar soltarse en llanto, pobre Jane cuanto había extrañado a su hija que había decidido irse a estudiar y vivir a Italia.

-¡Hermana!-Chilló Violet, parándose tan rápido que casi voltea un vaso con agua que Theo alcanzó a atrapar.

-¿Cómo llegaste hija?, ¿cómo estás?, ¿estás bien? ¡Cortaste tu cabello!-Hablaba y hablaba sin parar Jane mientras examinaba por todos lados a su linda castaña. -Oh cariño, te extrañe tanto.-Volvió a estrecharla entre sus brazos y a llenarla de besos.

-Déjala respirar mamá.-Rió Ginny haciendo que su madre soltara a su hermana. Hermione le sonrió con unos ojos llenos de amor y abrazó a su hermana mayor. -También te extrañé muchísimo.-Susurró en ese abrazo tan reconfortante.

Violet no quería interrumpir el abrazo entre sus hermanas, pero añoraba poder abrazar a Hermione también. Jane y los presentes miraban la la escena con ternura. El abrazo entre las hermanas mayores se terminó y la castaña mayor miró a la castaña pequeña.

-Hola solcito.-La nombró como ella y su padre toda la vida la habían llamado, los ojos de Violet se aguaron, hace mucho no se sentía así de pequeña y en hogar. Hermione solo la abrazó entre sus brazos y besó su frente, a esa pequeña si que la había extrañado muchísimo.

El abrazo entre las hijas menores duró un poco más de lo habitual, Hermione se sintió un poco mal porque en aquel abrazo su hermana pequeña le demostró todo lo que la había necesitado, todo lo que le había hecho falta en esos dos largos años que se había ido del país. Pero en este tiempo que estuvieran juntas prometía entregarle toda la atención y amor que su hermana menor necesitaba.

-Hija, el es Lucius, mi prometido.-Presentó Jane al mayor de los Malfoy, Hermione soltó a su pequeña hermana y miró al hombre.

-Me han hablado muchísimo de usted.-Le contó sonriendo amablemente.

-Trátame de tú cariño, no te preocupes, es un gusto tenerte ya en casa.-Le pidió Lucius, ya que ni Ginny ni Violet lo trataban de usted, o de tío, no quería que Hermione fuera la excepción.

-Hola, yo soy Harry.-Sonrió el ojo esmeralda a su cuñada.

-A ti alcancé a conocerte, ¿cómo has estado?-Rió Hermione por la broma del prometido de Ginny, ya que antes de que ella se fuera a Italia había alcanzado a conocer a su novio.

-Bien, cuidando a tu hermana como siempre.

-¿No más choques?-Bromeó Hermione.

-No más choques.-Contestó el haciendo que Ginny igual riera por la broma.

Los otros Malfoy restantes no sabían como presentarse hasta que el pequeño habló. -Yo soy Thomas.-Hermione le saludó y le dedicó una sonrisa.

-Theo, un placer-Se presentó educadamente el rubio de cabello risado, a el también le sponrió Hermione.

-¿Draco no te presentas?-Le habló su padre al ver la negativa de su hijo para hablar, de hecho el ya había comenzado a comer.

-Ya nos habíamos conocido-Contestó él sonriéndole un poco irónicamente a Hermione.

-No conocía tu nombre.-La castaña se dirigió al rubio de intrigantes ojos grises. -Él me trajo desde la entrada hasta acá.-Contó Hermione a los presentes que miraban de forma cuestionante a esos dos.

Cuando terminó de saludar a los presentes y contestar unas cuantas preguntas básicas de su viaje Lucius le solicitó a John si podía servir otro plato en la mesa para Hermione. -Sentémonos a comer, luego ordenas tus cosas en tu habitación, supongo que tienes hambre.-Se dirigió a la castaña

-Un poco, gracias.-Mintió, porque en ese momento sentía que podía comerse un león entero.

Hermione se sentó al lado de Violet frente a su hermana mayor, su madre, Harry yDraco, su hermana pequeña juntó su silla con la de ella y apoyó su cabeza en elhombro de su hermana como tenía acostumbrado hacer desde muy pequeña.

Las cuatro Granger comenzaron una conversación animada en donde a grandes razgos se contaban lo que habían sido de sus vidas durante esos dos años de ausencia. Los Malfoy de vez en cuando opinaban o hacían preguntas pero ponían muchísima atención a aquella conversación. Lucius miraba la escena con mucha alegría al ver a su Jane tan dichosa con la llegada de su hija, Harry miraba de igual manera al ver a su prometida así de feliz, al fin sentía su corazón tranquilo y lleno amor, ahora todo comenzaría a funcionar a la perfección.

El enorme corazón de Thomas estaba feliz de ver a todos muy contentos, él más que nadie había entendido que la llegada de Jane a su casa no significaba que fuera a ocupar el lugar de su madre Narcisa, si no todo lo contrario, ella sólo venía a entregarle el amor y la compañía que su padre tanto necesitaba. Theo miraba de reojo a la castaña comer, a simple vista la encontró muy linda y agradable, sintió ganas de conocerla, Draco seguía mirándola con esos ojos inquietos y curiosos suyos, nunca olvidaría su primera impresión de ella, una castaña fuerte, decidida, altanera y difícil de molestar.

El almuerzo había acabado, había compartido una taza de café con la mayoría de la nueva familia y luego todos habían vuelto a sus actividades. Su madre y Jane estaban viendo todo el tema de las invitaciones así que Hermione subió a su nueva habitación en compañía de su hermana pequeña.

-¿Cuántos son?-Le preguntó Hermione a su solcito. Las Granger menores estaban acostadas en la cama de la mayor, sentían bien estando así de cómodas y juntas.

-Cinco. Son guapos, ¿no crees?-Contestó Violet y le dedicó una mirada complice.

-Creo que no he tenido tiempo de mirarlos tanto.-Habló sinceramente la mayor, todo había pasdo demasiado rápido y no se había dado el tiempo de mirarlos ni estudiarlos.-¿Son simpáticos?, ¿las tratan bien?-Eso era lo más que le importaba y preocupaba, no podía permitir que después de su padre llegaran otros a hacer sufrir a su familia, no después de los felices que habían sido con Hugo.

-Harry ama con devoción a Ginny, y Lucius es igual con mamá.-Sonrió Violet, le gustaba la relación que tenían su madre y hermana con sus respectivos Malfoy.

-¿Pero los otros?, ¿cómo son contigo?

-Bueno no he tenido problemas con ninguno, ya sabes, Harry siempre me ha tratado como si fuera su hermana menor, es muy sobreprotector.-Y eso tendría que agradecérselo a Harry, por cuidar de sus dos hermanas. -Draco a simple vista parece un engreído, orgulloso y pesado, pero siempre que converso con el me divierto mucho, hay que conocerlo bien.-Eso podría dudarlo Hermione, porque a simple vista le había parecido todo lo que dijo su hermana y más.-Theo…-La castaña pequeña suspiró y su hermana la miró con curiosidad.-Theo es simplemente genial, aparte que es el más guapo de todos, es sensacional, es el veterinario de acá, ama mucho los animales y es siempre muy comprensivo y tierno.

-Vaya, así que Theo ¿eh?-La cuestionó Hermione, no tenía idea que su hermanita ya comenzaba a tener esta clase de sentimientos, aunque tenía 15 años y era muy probable que eso pasara.

-Es mucho mayor que yo, eso no pasará…-Sonrió con tristeza Violet, tristeza porque la diferencia de edad con Theo era de siete años aproximadamente y él jamás se fijaría en ella, además de que pronto se convertirían en medios hermanos.-Thomas es un dolor en el trasero, siempre está molestándome, pero en realidad es un gran amigo, es con el que más comparto.

-¿No eran cinco? ¿Y el otro?-Las historias que le contaba su madre sobre los hijos de su prometido siempre contenían cinco Malfoy pequeños.

-Peter, el siempre está estudiando, tal vez te lo encuentres por ahí si tienes suerte.-Rió Violet, este Malfoy de 20 años casi nunca asomaba su nariz fuera de su habitación. -Cuéntame de tu viaje, ¿qué has aprendido?-Cambió de tema su hermana muy interesada por conocer toda la aventura que había vivido Hermione en Florencia.

-Muchas cosas, no te imaginas, desde lo más simple hasta lo más difícil.-Contestó una soñadora Hermione. -No sé como explicarlo en realidad.

-Y eso que eres profesora…-Se rió la castaña menor de la mayor.

-Habla mal de mí, lo sé.-Hizo un puchero.

En Florencia, Italia Hermione estudió arte en todas sus dimensiones, incluso se había convertido en historiadora de arte y daba clases en la misma universidad, pero cuando le tocaba hablar de lo maravilloso que le hacía sentir el mundo del arte le costaba muchísimo sacar las palabras.

La tarde la pasó con Violet hasta la cena, luego de la cena compartió un poco con el prometido de su madre y Thomas a quien encontró un chico demasiado encantador y tierno, además de guapo. Cuando la noche llegó todos se despidieron y se fueron a sus habitaciones. Hermione se quedó despierta hasta como la una de la madrugada dibujando un poco en uno de sus tantos cuadernos de pintura. Antes de dormirse decidió bajar por un vaso con agua o algo para beber, esa noche en particular hacía un poco de calor.

A la entrada de la cocina recibió un pequeño empujón de alguien bastante grande y musculoso que parecía una roca.

-¡Auch!-Reclamó Hermione encendiendo la luz de la cocina. Ahí vio a otro muchacho, muy alto y de cuerpo bastante atlético de ojos celestes y cabello rubio.-¿Tú debes ser Peter?-Investigó la castaña atando la información.

-¿Hermione?-Analizó el muchacho, ella asintió. -Un gusto.-Dijo con una muy amable sonrisa y metió su cabeza al refrigerador.

-Me dio sed.-Comentó Hermione sacando un vaso del lavaplatos y llenándolo con agua.

-Me dio hambre.-La imitó él muchacho sacando una gran cantidad de alimentos y dejándolos en la mesa de la cocina.

-No te vi en el almuerzo ni en la cena.-Por alguna razón ese muchachoal igual que Thomas le inspiraba confianza a Hermione y sentía ganas de hablarle.

-Estoy estudiando para un gran exámen, ya no tengo mucho tiempo.-Se lamentó el gran rubio mientras batallaba por preparar lo que parecía un no muy apetitoso sándwich. Hermione lo miró con ternura y lástima, ella sabía lo que era no tener tiempo ni siquiera para ir al baño.

-¿Quieres que te prepare algo?-Ofreció la castaña.

-¿Segura?-A Peter le brillaron los ojos porque en realidad no le apetecía ni un poco ese feo sándwich.

-Obvio.-Sonrió la muchacha.

Con la ayuda de Peter lograron localizar todos los ingredientes, porque el muchacho tampoco conocía mucho la cocina de su casa. Hermione le preparó unas verdaderas pastas italianas que había aprendido a hacer mientras que llevaban una agradable conversación sobre ambas carreras. También hablaron de los mejores y más efectivos métodos de estudios que le podrían servir a Peter y quedaron en que Hermione le ayudaría, total ella no tenía nada que hacer en esa casa. Al terminar de comer Peter bajó toda su materia y apuntes, Hermione le enseñó como organizar la materia con colores, por secciones y también lo efectivo que era la creación de esquemas luego de tener toda la materia gruesa.

Cuando terminaron de estructurar una parte de la materia ya había amanecido, y los dos estaban realimente cansados tanto así que se habían quedado dormidos encima de todos los materiales esparcidos en la mesa.

Hola lectores, sé que esta historia está recién comenzando y aún está tomando forma pero me está gustando mucho y le estoy agarrando cariño. Mi idea es plasmar cosas de la vida habitual y normales, también quiero presentar historias de amor y historias de familia, con sus problemas que todos sabemos que las familias tienen. Espero que me sigan leyendo y les agradezco muchísimo sus lecturas, y espero posibles comentarios y opiniones al respecto, como también sugerencias sobre el trascurso de la historia, parejas e ideas... Saludos :)