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Home is where the heart is - Viviendo entre los Malfoy — capítulo 3

El primero en levantarse esa mañana de domingo fue Theo Malfoy, quien tomó una ducha relajante y bajó en busca de algo que comer. Al entrar a la cocina encontró una imagen graciosísima, su hermano y la nueva hermanastra dormidos en la cocina. Peter tenía toda una mejilla sucia de marcadores de todos los colores que se les habían quedado destapados y Hermione parecía bastante incómoda sobre los apuntes del futuro abogado.

-Pet…-Susurró Theo mientras sacudía con delicadeza a su hermano por el hombro. Pero no recibió ninguna reacción. -Hermano.-Volvió a intentarlo, pero nada.-Peter-Habló con un tono de voz más elevado haciendo que el Malfoy dormido saltara de su asiento.

-¡Me quedé dormido para mi examen!-Chilló este completamente exaltado y asustado. Si se perdía la oportunidad de dar ese examen estaría en grandes problemas.

-Tranquilo, es día domingo.-Lo tranquilizó Theo, riéndose de la reacción de Peter y también de su que estaba manchada con marcadores de todos colores.

-Oh, menos mal.-Respiró aliviado el futuro abogado.

-¿Qué hacían?-Inquirió Theo mirando con más detenimiento el desorden y claramente refiriéndose a la presencia de la dormida castaña de cabello corto.

-Nos encontramos anoche y se ofreció para ayudarme a estudiar.-Respondió Peter resfregándose los ojos y dejándoselo más manchado aún con un sinfín de colores.-No sé en qué momento nos quedamos dormidos…

-Ordena aquí, y sube a dormir un poco más.

Peter asintió y siguió las indicaciones de su hermano a penas, porque el desvelo y casancio lo estaban consumiento. Theo por su parte sólo miraba a la castaña dormir, parecía muy tranquila y relajada aunque se veía en una muy mala posición, su primer impulso fue cargarla en brazos y llevarla a su nueva habitación, pero sabía que eso estaría fuera de lugar y sería extraño.

-¿Hermione?-Le habló con una voz suave Peter cuando ya terminó de ordenar la mayoría de las cosas. La pobre Hermione debía estar demasiado cansada porque con la torpeza que presentaba Pet en esos momentos a causa del sueño se le habían caído al sueño varios lápices y reglas, pero la muchacha no había despertado con nada.-Herm…

-Cinque minuti…-Solicitó en Italiano la muchacha y se revolvió en su asiento, pero al hacerlo notó lo incómodo de la posición y recordó con quién y dónde estaba.Avergonzada abrió los ojos y se incorporó en su asiento a gran velocidad. -Lo siento, yo…

-Tranquila, si quieres puedes subir a dormir más.-Le dedicó una mirada de dulzura y comprendión Theo.

-No, creo que estoy bien.-Se levantó del asiento y se estiró un poco, sonriéndole amablemente al rubio mayor.

-No dormimos nada anoche.

-Estoy realmente acostumbrada a no dormir.-Reconoció Hermione recordando su período de estudiante y esas largas noches y días completos sin despegar la nariz de los libros o bien, de las pinturas y materiales artísticos.

-Yo no doy más, así que nos vemos… ­-Bostezó Peter y cargó todas las cosas de la mesa, que era un montón de apuntes y papelografos. -Gracias por todo Hermi.

-De nada, luego seguimos.-Le sonrió la castaña, con mucha alegría de haberlo ayudado. Ella conocía el poder de la organización de la materia al momento de estudiar.

Peter le volvió a sonreir, en ese momento pensó que era bueno tenerla de hermanastra o nueva hermana, no sabía como decirle, pero en realidad pronto lo sería cuando su padre se casara con Jane. Con ese pensamiento se dirigió a su habitación, quería dormir hasta por lo menos medio día y así poder estudiar toda la tarde y noche. Ese exámen lo tenía el lunes por la tarde, además él estudiaba en Londres, que quedaba a cuatro horas de su hogar, por lo que en la semana vivía en un departamento cercano a su universidad.

Su padre y Harry le habían dicho que no era necesario que adelantara ramos ese verano, que debía descasar y pasar tiempo de calidad en casa con su familia, pero ya este era el último examen que debía dar y luego podría descansar el resto de vacaciones que quedaban, que en realidad era sólo un mes, agosto, el mes del esperado matrimonio doble.

En la cocina el estómago de Hermione comenzó a gruñir, todas las mañanas despertaba con una gran hambre, de hecho su día no comenzaba sin un buen desayuno, le era imposible salir de su casa sin comer en las mañanas porque comenzaban los mareos y las nauseas de un estómago vacío.

-¿Desayunemos?-Le preguntó Theo al escuchar el estómago de Hermione, cosa que le pareció bastante divertida y un poco tierna, adempas, el también tenía hambre.

-Claro, déjame ayudarte.-Ofreció la castaña. Le cargaba no poder hacer las cosas por ella misma, tenía un gran problema, de hecho la mayoría de las veces pensaba que si ella no hacía las cosas, todas estaban mal hechas.-¿Theo, verdad? ¿Veterinario?-Intentó recordar si ese era su nombre de verdad, tenía un poco de confusión con los nombres, bueno, no el de Peter ahora que había pasado toda la noche ayudándolo a estudiar, el de Harry menos, y sinceramente creía que no podría olvidar el nombre del rubio de ojos grises, Draco.

-Si, ese hermano soy yo.-Sonrió el muchacho mientras ponía en el tostador unos cuantos trozos de pan.

-Violet me ha hablado mucho de ti, noto que te quiere y admira mucho.-Comentó Hermione recordando la conversación del día anterior con su hermana pequeña.

-Es una gran chica, es bueno tener figuras femeninas por el lugar que le den más armonía a la casa.-Aquel comentario del hombre le dio una nueva perspectiva de él, una perspectiva interesante, llamativa y muy prometedora. La forma de hablar de él, las palabras y conceptos utilizados hablaba de un hombre sensible y a la vez culto. ¡Habló de armonía! ¿Y quién sabía más de armonía que Hermione? -¿Por qué me miras así?-Preguntó con mucha curiosidad Theo.

-Me pareces…

-Buenos días familia-Interrumpió el momento el Malfoy que hasta el momento menos le agradaba a la castaña. Draco, el chico de ojos grises que el su tono de voz y palabras se dejaba entrever una pizca de ironía, que Hermione interpretó, era causa de su presencia en la cocina.

-Hola hermano.-Lo saludó Theo sonriéndole de vuelta, a pesar de que Draco hubiera interrumpido lo que sea que Hermione iba a decirle, le gustaba estar en compañía de él, desde muy pequeños habían sido casi como gemelos.

-Draco.-Saludó la castaña con distancia, el sólo le sonrió con esa boca tan altanera suya.

-¿Tomarás desayuno ahora?-Preguntó Theo a su hermano.

-Claro, ¿en qué ayudo?-Respondió este cambiando la mirada y sonrisa altanera y comportándose colaborador. -¿Qué quieres comer?-Le preguntó a la castaña haciendo que esta se sorprendiera un poco, no se lo imaginaba para nada considerado con los gustos y necesidades de los demás, pero pensó que era muy pronto para comenzar a juzgarlo, llevaba apenas un día de conocerlo, aunque no habían tenido un muy buen comienzo.

-Hay leche fresca, de vaca contenta.-Sugirió Theo sacando una botella de vidrio de la nevera, tal como en las películas antiguas de familias perfectas en donde todas las mañanas pasaba un lechero dejando botellas en las puertas de las casas.

-¿Vaca contenta?-Aquello le llamó la atención a Hermione por lo que claramente tuvo que preguntar.

-Thomas les decía así cuando pequeño.-Respondió Draco dándo vuelta el pan que su hermano había puesto en el tostador hace unos minutos.

-¿Por qué contenta?-Esa era la parte que precisamente Hermione no entendía.

-Porque no son embasadas, es leche de vacas de aquí del fundo, sin procesos químicos ni nada de cosas raras.-Le contestó Theo, la leche de las vacas contentas era una de sus obligaciones como el veterinario del campo.

-Comprendo…-Que ingenio el nombre que había puesto Thomas, y que rica la idea de beber leche fresca.

-¿Y?-Insistió Theo, para saber la decisión de la muchacha.

-¿Puede ser leche con café?-Sonrió ella ya incluso saboreando aquel líquido cremoso y sabroso.

-Para la señorita cualquier cosa.-Contestó Draco y comenzó a hervir la leche en una tetera.

Hermione solo le sonrió y decidió sentarse en la mesa a esperar, por primera vez iba a dejar que otros hicieran las cosas, además le agradaba mucho lo que sus ojos veían, dos hombres muy guapos moviéndose casi sincronizadamente por toda la cocina preparando un desayuno realmente contundente y apetitoso.

Lucius, Harry y los otros Malfoy vivían en un pueblo algo alejado de las grandes ciudades, y siempre habían sido hombres de campo, por lo que Hermione que no los conocía tanto se los imaginaba con una pequeña carga de estereotipos, o sea, hombres más toscos, bruscos, para nada se los imaginaba cocinando, o siendo tan atentos, pero bueno, no puede juzgar sin conocer y para conocerlos tendrá un buen tiempo.

Cuando ya estuvo todo en la mesa los tres desayunaron en una conversación muy animada, aunque claro, acompañada de las bromas o comentarios un poco ácidos de Draco, pero pensaba que se podía acostumbrar un poco a su actitud que aunque no quisiera reconocer, le resultaba bastante llamativa.

Para la tarde, las Granger estaban reunidas en el patio trasero de la gran casa blanca de los Malfoy, hace demasiado tiempo que no estaban las cuatro juntas sin un hombre rondándolas o alguna otra compañía

-¿Tienen todo listo para el matrimonio?-Preguntó Hermione quien era la que menos información tenía sobre la boda doble que se iba a realizar a inicios de agosto, y de hecho hizo aquella pregunta porque estaban a mediados de julio y no veía a su mamá particularmente histérica como de costumbre, de hecho la veía bastante serena, dentro de lo posible.

-Nos falta la última prueba del vestido.

-Y ustedes como damas de honor deberán elegir los suyos.

-Yo seré la de mamá y tú la de Ginny.

-¿Y eso?

-Queremos que las dos nos acompañen en todo momento, si bien nosotras ahora estamos dando un gran paso, que es formar otra familia, ustedes siempre, siempre estarán con nosotras…

-No les creas Violet, te puedo llevar a Italia si así lo deseas.-Bromeó Hermione, pero aquello lo dijo con una voz muy seria, que causó casi un mini ataque cardiaco a su madre.

Ginny le dedicó una mirada de desaprobación por arruinar el momento tan profundo de su madre, pero luego de unos segundos todas estallaron en risas. Así era Hermione, relajada, bromista y simpática en sus mejores momentos, pero cuando estaba bajo presión se volvía totalmente controladora y un poco histérica como su madre.

-¿Hasta cuándo te quedarás?

-Debo volver a mediados de septiembre.

-¿No te quedarás por siempre?

-Mi vida está allá…

Lamentablemente para las Granger's, eso era cierto, la vida de Hermione se desarrollaba en Italia, allá tenía su trabajo y todo lo que le gustaba hacer. Pero había algo que la castaña no tenía en cuenta, y era que el hogar es donde el corazón está, y su corazón aún no echaba raíces.

El día lunes los Malfoy, junto con Ginny volvieron a sus rutinas diarias, debían trabajar, y Peter ir a rendir su último examen para poder al fin disfrutar de sus vacaciones, por lo que la casa en la mañana se sentía más solitaria y tranquila, lo cual disfrutó con su hermana pequeña mientras ambas compartían recuerdos de su infancia, y las nuevas vivencias y experiencias de sus vidas más maduras.

Al día siguiente Violet y Thomas salieron a pasar la tarde con unos amigos en común que tenían en el lugar, la idea era disfrutar de una tarde de piscina entre amigos. Draco se ofreció para llevarlos, así no perdería la oportunidad de molestar a Thomas en el camino,que como era el hermano menor, era el blanco de la mayoría de sus bromas.

Sin la compañía de Violet, Hermione se sintió un poco perdida en aquella casa tan grande, por lo que decidió salir a recorrer el lugar con su mejor amiga, su cámara fotográfica. Sólo el patio de la casa era asombroso, lleno de pasto, flores, piscina, y uno que otro árbol frutal, y mediante que iba avanzando en su paseo iba descubriendo cada vez más y más maravillas del que sería el nuevo hogar de su familia.

El territorio se extendía más allá de lo que sus ojos podían identificar, tenían huertos de todos los alimentos imaginables, árboles frutales diversos, granjas con distintos animales y a lo lejos se veían unas pesebreras que identificó como el lugar de los caballos. Los caballos eran uno de los animales que más le fascinaban, por lo que armada con su cámara lista camino un poco tímido en esa dirección. Dentro de un gran corral de madera identificó a uno de los Malfoy, este era rubio y tenía los ojos azules más espectaculares que había visto en su vida.

El Malfoy al parecer estaba entrenando al caballo, éste era un potro color negro magestuoso, una criatura digna de cualquier rey, era simplemente maravilloso. El contraste que hacía el animal con el hombre quitaba el aliento a cualquier apasionado que poseyera ojo de fotógrafo. Justo en ese lugar se desarrollaba la más hermosa sesión de fotografías en blanco y negro que Hermione había si quiera imaginado en todos sus años de artista.

Sin pedir permiso, ni hacer un solo ruido comenzó a disparar foto tras foto, ajustando la cámara, jugando con las opciones, acercando, alejando, pensando en los planos, o simplemente improvisando intuitivamente. La foto más bella e impactante fue la última, cuando Hermione se vió descubierta por Theo Malfoy.

-¿Qué haces ahí?-Le preguntó el muchacho, pero sin sonar duro o serio, si no que amable, como siempre lo era.

-Lo siento, no quería invadir tu privacidad, pero es que el caballo…-Y no sólo el caballo. -Es maravilloso. Soy artista y si encuentro una buena foto no puedo evitarlo, la luz era perfecta, tú, digo, ustedes, todo…

-No me des más explicaciones.-Theo le sonrió amablemente. Había algo en aquella castaña que le llamaba mucho la atención. -¿Quieres conocer a los otros caballos?

-Me encantaría.

Theo le pide que lo siga mientras el lleva al gran caballo negro a su lado. Unos metros más adelante se encuentran frente unas grandes puertas de madera, las puertas de la pesebrera de los caballos. El lugar estaba dividido en varios cubículos que colgados desde el techo tenían una especie de cartel que ponía los nombres de los caballos.

Hermione entró de las primeras y miró maravillada el lugar. Se tomó unos segundos para impregnarse de aquella hermosura y luego comenzó a disparar más y más fotografías. El lugar era grandioso, estaba totalmente fuera de su contexto en Italia y eso la emocionaba y excitaba, quería conocer todo lo posible y poder dejarlo guardado en su cámara y su retina.

-¿Sabes montar?- Theo le pregunta a Hermione luego de darle unos largos y maravillosos minutos para él, para que tomara sus fotografías.

-No, me da un poco de nervios de hecho.-Contesto ella muy sincera. Le gustaban los caballos, pero para admirarlos de lejos y apreciar su belleza.

-¿Quieres ir a dar un paseo por el lugar?-La invitó el rubio, sonriéndole un poco con ternura y calidez. En ese momento Hermione se veía un poco pequeña, tímida, y a Theo le dieron unas inexplicables ganas de protegerla y cuidarla.

-¿A caballo?-Inquirió ella abriendo sus castaños ojos un poco asustados.

-Sí.-Contestó Theo.

-Pero ya te dije, no sé montar.

-Podemos ir en el mismo caballo.-Le sugirió él, cosa que le pareció una muy buena idea, para tenerla cerca y cuidarla en todo momento. Con aquella proposición Hermione se sintió sorprendida, pero agradablemente sorprendida.-¿No te molesta?

-Creo que no…

¡Hola! Lamento haberme atrasado tanto en subir un nuevo capítulo, las ideas las tengo y son muy buenas, pero me cuesta un poco plasmarlas, espero que desde ahora no pase de nuevo y subir más seguido... Muchas gracias por los puestos en favorito y las lecturas y comentarios. Acepto sugerencia, opiniones o lo que les parezca.... Un beso, y gracias nuevamente :)