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Home is where the heart is - Viviendo entre los Malfoy — capítulo 4
¿Qué si la castaña estaba un poco nerviosa? Sí, lo estaba. Desde el momento en que Theo le ayudó a subirse al caballo negro que tanto había admirado se había tensado al punto que sus hombros dolían un poco. Y aquella tensión crecía con cada segundo que pasaba y Theo no cumplía con lo que le había prometido: subirse al caballo con ella.
Y cuando pensó que la tensión que sentía no podía crecer más, sintió como de un salto bastante masculino, el Malfoy se subía al caballo y tomaba las riendas de éste por entre los brazos de Hermione, quedando bastante juntos. Sentir esa cercanía era bastante extraño para la castaña, Theo era un hombre muy, muy guapo y atractivo, además era amable y Hermione lo percibía como alguien muy especial. De hecho, de lo poco que había convivido con él, lo sentía cercano y le agradaba demasiado.
Theo Malfoy golpeó suavemente las riendas y le dio un pequeño golpecito al caballo para que este comenzara a caminar. Al primer movimiento Hermione cerró los ojos fuertemente y pegó su espalda al pecho del hombre rubio como un acto reflejo.
-Relájate.-Le susurró Theo muy cerca de su oído. -No te dejaré caer, lo prometo.-Intentó tranquilizarla, y con ello Hermione abrió sus ojos castaños.
A medida que iban avanzando los hombros de Hermione se iban relajando y soltando. El calor del pecho de Theo, además de sus fuertes brazos la hacían sentir relajada y protegida, se sentía bien. Y la vista, la vista era maravillosa. Cada cosa nueva que veían Theo se la presentaba y le contaba sobre su función o que había ahí. Hermione hacía preguntas y el las respondía muy emocionado.
Cuando ya parecía que habían llegado al final del terreno se encontraron con un lago impresionante de color azul, Theo paró el caballo y se bajó de él de un salto, y así ayudó a bajarse a la castaña entregándole indicaciones de cómo bajar y tomándola de la cintura.
-Esto es tan distinto a lo que estoy acostumbrada.-Confesóla castaña, cuando ya se encontraban sentados a la orilla del lago. -Los paisajes, la gente…
-¿Y ese cambio es bueno?-Preguntó Theo sintiéndose realmente interesado en aquella respuesta mientras la miraba contemplar los paisajes y perderse en el movimiento del agua.
-Lo siento bien.-Respondió dedicándole una mirada cálida y de agradecimiento, haciéndole sentir, que hasta el momento el había contribuido bastante por ello. -Aprovecharé el tiempo que esté aquí.-Sonrió de nuevo, pero Theo se sorprendió por eso, ¿el tiempo que esté aquí?
-¿No te vas a quedar por siempre?-Si lo pensaba, por siempre era un tiempo muy muy largo, pero lo que ella había dicho sonaba a muy poco tiempo, y eso lo había desanimado evidentemente.
-No, mamá y Ginny tienen derecho a hacer su nueva vida tranquilas, además creo que estaríamos algo apretados en tu casa.-Bromeó un poco Hermione.
Aunque a decir verdad esos pocos días que llevaba en casa de los Malfoy y la nueva casa de su familia no se había sentido apretada, ni abrumada por tanta gente. De hecho se sentía bastante tranquila en el lugar, no podía decir que lo llamaba hogar porque no lo era, de hecho, desde la muerte de su papá que no llamaba a un lugar hogar, pero no se sentía incómoda, y eso era algo bastante bueno.
-La casa es muy grande, es bueno tener mucha compañía.-Aseguró Theo, y le volvió a sonreír.
-Debe serlo.-Comentó ella, sin saberlo en realidad. Theo captó aquello.
-¿Vives sóla en Italia?
-Sí, arriendo un pequeño departamento, es lindo y tranquilo.
En ese momento Hermione se dedica a contarse a Theo sobre su vida en Italia, sobre las cosas que hacía allá y sobre lo que le gustaba. También conversan sobre sus vidas personales, pequeñas anécdotas, recuerdos, de sus carreras, etc., la primera gran conversación que tienes con una nueva persona que quieres y te interesa conocer. Es en aquella conversación en dónde se dan cuenta que Theo es menor que Hermione por un año, cosa que a ambos sorprende.
Al pasar más o menos una hora después, deciden volver a la casa porque ya estaba comenzando a oscurecer y también comenzaba a hacer frío. Cuando llegaron a las pesebreras Theo guardó al caballo negro en su cubículo y salieron caminando y conversando.
-¡Theo!-Escucharon la voz fuerte de una persona que venía corriendo desde la casa hacia las caballerizas.
-Hola pollito.-Era Thomas, al que sus hermanos siempre habían llamado así, por ser el más pequeño de todos y a la vez, el más tierno. El que en ese momento se notaba algo cansado por la carrera.
-¿Dónde estaban?-Les preguntó entre jadeos. -Tu mamá está histérica.-Le habló directamente a Hermione.
-¿Por qué?-Preguntó la castaña preocupándose por su madre, la que sabía que siempre había sido histérica, pero se preocupaba de la razón de sus nervios.
-Porque dice que te perdiste.
-Sólo salimos a dar una vuelta.-Le contó su hermano, imaginándose la cara de Jane y lo nervioso que debería tener a todos en la casa.
-Theo me mostró el lugar.
-Explíquenselo a Jane.-Les pidió Thomas poniendo una cara realmente graciosa y aliviada, ya que había encontrado a los desaparecidos, y claramente a Jane se le pasarían todos los nervios.
Los tres muchachos caminaban acompañados de una gran conversación sobre qué le había aparecido el lugar a Hermione y sobre ciertas anécdotas que les habían sucedido a los Malfoy desde que había llegado Jane y su histeria.
Al llegar a la casa Jane en serio estaba vuelta como loca, entre sus histerias decía que pensaba que había perdido a Hermione, que le había pasado algo, que se había perdido, que la habían raptado y un sinfín de cosas más. Violet y Thomas se reían alejados de la situaciónmientras que Ginny y Lucius intentaban calmar a Jane, y Hermione entregaba las excusas y razones correspondientes, además de calmar a su madre.
Cuando terminaron de calmar a Jane y esta al fin se relajó toda la familia se dispersó en distintos lugares de la casa. Los más pequeños se quedaron viendo televisión en el living, una película comedia-romántica que los estaba haciendo reír muchísimo.
-Hermione y Theo hacen bonita pareja.-Comentó de un de repente Thomas haciendo que Violet lo mirara con asombro y claro reproche.
-Estás loco, no es verdad.-Sentenció claramente ella, mirándolo realmente con reproche y desaprobación, no le agradaba esa imagen, o más bien, no se la imagianaba.
-¿Por qué no?-Thomas se sintió un poco sorprendido. El si encontraba que Theo y Hermione hacían bonita pareja, Theo era sensacional y la muchacha se veía buena. Pero pensando más allá encontró, según él, la razón del por qué de la reacción de la pequeña Granger. -Ah, veo. Te da celos porque te gusta Theo.
-¡No me gusta tu hermano!
La Granger menor se enfureció y le gritó a Thomas. ¿Cómo podía decir que a ella le gustaba Theo? Él era fácilmente unos siete años mayor que ella, ella era una niña y él todo un hombre, él jamás se fijaría en ella. Sólo tenían una relación muy cercana, casi de hermanos, Thomas no tenía idea de lo que hablaba, era un simple adolescente que le gustaba molestarla todo el tiempo. Ojalá que no se le ocurriera hablar cuando los demás estaban presentes, si alguien llegaba a escuchar aquello lo mataría definitivamente.
-Ya la hiciste enojar pollito.-Justo en esos momentos entraba a la casa Draco, y había presenciado la última escena, aunque no le había puesto mucha atención a lo que Violet había dicho, pero si se reía de su cara y la mirada asesina que le había mandado a Thomas.
-Yo no le hice nada.-Se defendió el menor de los Malfoy.
-No te creo pero, ¿vamos a buscar a Peter al pueblo?-Le preguntó Draco, mientras abrazaba a Thomas por el cuello y le movía el cabello en tono molestoso, pero cariñoso.
-¿Ya llegó?
-Tiene que estar por llegar.
-Al fin salió de vacaciones. Ojalá se le quite lo gruñón.
Ambos hermanos se echaron a reír, los dos opinaban lo mismo sobre Peter, que era un gruñón cuando estaba en modo estudios, exámenes y trabajos, por eso se sentían felices de que viniera a casa a pasar las vacaciones y relajarse con la familia. De hecho ambos Malfoy en esos momentos sentían una especie de sentimiento familiar sobre eso, estarían todos juntos nuevamente, con más compañía, pero se divertirían como antes.
Entrada ya la noche, después de la cena que habían compartido todos Ginny y Hermione se encontraban en la habitación de esta última conversando como cuando eran unas niñas y adolescentes, contándose sus cosas y aprovechando y disfrutando el tiempo juntas.
-Me contó un pajarito que saliste a pasear con Theo.-Comentó Ginny con un tono y una sonrisa cómplice y juguetona, mientras jugaba con el cabello corto de su hermana.
-Que pajarito más hablador.-Dijo Hermione dándole una sonrisa de medio lado a su hermano. -Sí, me llevó a conocer el lugar.
-Es encantador.-Compartió Ginny con su hermana refiriéndose a Theo, pensando en todas las cualidades que su cuñado tenía y en lo bonita pareja que podrían hacer los dos. Aunque eso era pensar demasiado rápido, Hermione ni siquiera se quedaría en el campo por mucho tiempo.
-Ya lo creo, es realmente hermoso.
-Vaya, veo que te gusta…-Se sintió emocionada la pelirroja, casi como una cupido.
-El paisaje es maravilloso, tiene de todo, me gusta mucho.-Aseguró Hermione recordando las maravillas que las rodeaban.
-Espera, hermana creo que no estamos hablando de lo mismo.-La detuvo Ginny, sintiéndose confundida por el giro de la conversación y las opiniones que daba la castaña. Hermione la miró muy confundida también. -Yo hablo de Theo.-Clarificó.
-Y yo del lugar.
En ese mismo segundo, cuando entendieron que todo el tiempo habían estado hablando de cosas totalmente distintas estallaron en risas. Ahí mismo también, se sintieron niñas de nuevo, hermanas muy unidas y con el corazón muy lleno de ese sentimiento que sólo los buenos momentos del pasado te pueden otorgar.
-¿Viste una construcción que están haciendo?-Preguntó Ginny a Hermione luego de que dejaran de reír como locas.
-¿Cerca del camino, pero igual un poco alejada de acá?
-Sí, esa.
-Sí, si la vi.
-Harry está construyendo nuestra casa ahí.-Le contó la pelirroja haciendo que aquellas palabras se convirtieran en una gran, gran noticia.
-¿En serio? ¡Felicidades!-Chilló Hermione. Era una gran y bonita noticia, se sentía feliz por su hermana y por el gran paso que estaba dando. -Pensé que iban a vivir todos juntos.
-No, quiero independizarme, ¿sabes?-Ginny le dedicó una mirada profunda en la que buscaba comprensión, y sabía que más que nadie, Hermione podría entrenderle aquel sentimiento.
-Sí, te entiendo Ginny.-Le tomó la mano con cariño y se la apretó.-Es bueno independizarse, más si tienes un compañero como Harry para hacerlo. El te ama muchísimo.-Eso se notaba a leguas, y estaba muy agradecida de que su hermana pudiera compartir el resto de su vida con un hombre tan fantástico como lo era Harry, que amaba con devoción absoluta a Ginny.
-Y yo lo amo a él.
Cuando Ginny se va a su habitación que compatía con Harry, Hermione se queda pensando un tiempo en todas las cosas que estaban pasando y que iban a pasar. Pensó en la relación de su hermana con ese pelinegro, y en lo bonito que se sentiría tener esa conexión con alguien. También pensó en lo felices y radiantes que estaban su madre y Ginny, en lo bien que le hacía la compañía de más personas a Violet, y en lo bien que se sentía ella entre todos ellos, aunque claramente, no era su hogar y no se quedaría.
A la mañana siguiente, cuando los primeros rayos de sol se colaban por las cortinas de las ventanas de su habitación, la castaña se despertó con unas inmensas ganas de correr al baño a hacer pipi, la noche anterior había bebido mucha agua.
Primero, y a duras penas se bajó de su cama, luego como pudo se calzó sus pantuflas y se arrastró hacia afuera de la habitación para dirigirse al primer baño. Cuando iba a entrar al baño, la puerta de éste se abrió sorpresivamente mostrando la imagen de un alto muchacho rubio, con el cabello mojado y despeinado, tapado sólo con una toalla blanca enrrollada en su cintura y su torso con pequeñas gotitas de agua en él.
-¡Maldición Draco!-Chilló Hermione haciéndose hacia atrás. La repentina aparición del Malfoy había logrado que se sobresaltara hasta el punto en que su corazón latía muy fuerte. -Me asustaste.
-Tú también me asustaste.-Le dijo él, totalmente divertido y haciéndose el sorprendido y un poco el asustado. -Pareces zombie.-Se burló mientras miraba su cara de sueño, que en realidad no parecía un zombie, sino que se veía como una niña adormilada, aunque bastante llamativa, ya que su pequeño pijama dejaba a la vista unas lindas piernas largas.
-Qué divertido.-Murmulla ella enojada, mirándolo feo y arrugando la nariz. Esa expresión un poco infantil de la castaña hace morir de la risa a Draco y hasta le causa ternura.
-Buenos días Hermi.-Le besa riendo la mejilla y se va.
Al acercarse Draco a ella, sintió ese aroma a jabón y shampoo varonil, algo como menta, pero más suave y a la vez más fresco que le inundó las fosas nasales y el pecho. Por aquel simple rose en su mejilla Hermione se sintió tonta, molesta, alterada, pero a la vez divertida y sinceramente, bastante impresionada por la imagen que había visto del rubio y por su olor. Draco era guapo, extremadamente guapo, y lo que más llamaba la atención de él a Hermione eran sus ojos grises, esos ojos grises altaneros, orgullosos, y un poco picantes, pero para ella era tan pesado y molestoso que bordeaba lo arrogante.
Cuando ya se hubo bañado y vestido bajó a desayunar, y para su sorpresa todos estaban en la mesa, comiendo como la nueva gran familia que estaban formando.
-¡Hermione!-Chilló Peter cuando vio a la castaña mientras de un salto se levantaba de su asiento al lado de Harry.- ¡Me fue increíble gracias a ti!-Le contó refiriéndose al exámen al que Hermione le había ayudado a estudiar unas noches atrás. Peter, el futuro abogado de la familia Malfoy se lanzó para abrazar a la castaña, quién le devolvió el amistoso abrazo.
-¿En serio? ¡Me alegro mucho! Es un buen método de estudio.-Le dijo apenas se rompió el abrazo. Aquello la hizo sentir realmente contenta, le alegraba ayudar a los demás, además que era su profesión la de enseñar.
Con aquella escena, Jane le da unamirada cómplice a Lucius, en la que le decía que sus hijos se estaban llevando de maravilla, y que la familia que estaban formando se estaba uniendo y compartiendo cada vez más. El Malfoy mayor le sonrió mientras tomaba su mano y la besaba.
Durante el desayuno bastante contundente y lleno de delicias del campo, Hermione recibía miradas y sonrisas amables de Theo las cuales contestaba con sinceridad, pero por otro lado, desde el frente con Draco se dedicaban miradas cargadas de burlas por parte de él, de enojo de parte de ella, pero cargadas de una complicada complicidad.
Cerca de las nueve de la mañana las Granger se subieron al auto de Ginny y se dirigieron a la ciudad, ¡era el gran día de la última prueba de los vestidos de novia!, y además, de la elección de los vestidos que usarían las damas de honor, Violet y Hermione. Luego de dos horas en auto, llegaron a la tienda en dónde habían enviado a hacer los dichosos vestidos blancos. Apenas cruzaron las puertas fueron atendidas amablemente por una de las vendedoras que las llevó al lugar donde se realizaban las pruebas, ahí metió a cada una de las novias a un probador y les llevó sus vestidos.
La primera en salir del probador fue Ginny, quién lucía un vestido de novia tipo corte sirena, bastante ajustado hasta más o menos la altura de los muslos y luego caía suelto en ondas de seda.
-Wow, Ginny, es realmente hermoso.-Expresó Hermione levantándose de su asiento para poder mirar más de cerca el hermoso vestido que lucía su hermana.
-Te ves preciosa hermana.-Le dijo Violet mirando a su hermana con mucha emoción y cariño.
Cuando las muchachas estaban mirando todos los detalles del vestido de Ginny, Jane salió de su probador luciendo un vestipo tipo imperio, de cintura alta, con mangas cortas y brillantes en el cinturón. En su rostro se mostraba un claro nerviosismo mezclado con muchos sentimientos que en esos momentos atacaban sus pensamientos y corazón.
-¡Mamá!-Chilla Violet al verla.-¡Que hermosa te ves!
Ginny y Hermione se giran a verla, y las dos se emocionan, pero esta última se siente un poco extraña, con sentimientos encontrados porque en ese momento el recuerdo de su papá se puso muy presente en su memoria, justo en el momento en que su madre vestía un hermoso vestido de novia que utilizaría para casarse con otro hombre. Y era esa la razón de por qué Jane Granger se sentía tan alterada por dentro, con todos sus sentimientos y pensamientos revueltos: era por el recuerdo de su amado Hugo.
Por toda esa confusión en su interior, Jane se echó a llorar silenciosamente.
-Mamá, ¿por qué lloras?-Se acercó a ella a paso aún más rápido Ginny, quién pensó que a su madre no le había gustado el vestido, o algo no le agradaba.
-Pienso en su padre y en qué pensaría de todo esto.-Dijo entre sollozos Jane haciendo que a Violet se le llenaran los ojos de lágrimas, a ella, que menos había podido aprovechar y disfrutar de su padre, todo eso también le dolía.
Al ver a su madre así Ginny y Hermione sintieron un gran nudo en su garganta.
-El estaría feliz, el siempre quiso nuestra felicidad.-Intentó tranquilizarla Ginny mientras limpiaba las lágrimas de su hermosa madre, que parecía en esos momentos una novia muy desdichada.
-No quiero sentir que lo estoy engañando.-Volvió a sollozar la pobre de Jane, sintiendo más vivo que nunca el amor que había sentido, y sentía día a día por su difunto esposo.
-Mamá no, no lo haces.-Le habló Hermione, que en realidad antes de esos momentos compartía un poco los sentimientos de su madre, pero que al verla así, tan confundida y afectada, se había dado cuenta que a su padre jamás le habría gustado verla así, y que definitivamente el habría querido que ella reaciera su vida. -El amor de él te acompañará de por vida, a ti y a nosotras.-Le aseguró mientras le limpiaba las lágrimas que seguían cayendo de los ojos de su madre. -Tú tienes la fortuna de tener un amor así de puro para toda la vida, papá estaría feliz de que hicieras tu vida de nuevo. Lucius es un gran hombre, además, mereces ser feliz.
-No sabes lo bien que me hacen tus palabras hija.-Sollozó con más fuerzas Jane, que en esos momentos se sentía desecha por una parte, pero realmente fuerte por otra.-Pensé que estarías molesta por todo esto.-La madre de Hermione conocía mejor que nadie la relación que tenía su hija con Hugo. Era una relación incomparable, una relación que había envidiado toda su vida, porque esos dos eran tan compañeros, complices, amigos, y estaban tan enamorados el uno del otro, que era una maravilla ver como hugo jugaba con su hija y hacían travesuras.
-¡No! Jamás mamá.-Le aseguró. -Esta es tú vida y tu sabes cómo vivirla.-Le limpió de nuevo las lágrimas y la abrazó fuertemente. -Además esto jamás borraría el recuerdo de papá, el vive y está conmigo a diario, con todas nosotras.-Dijo mirando a sus hermanas también, haciendo que la fuerte Ginny se quebrara y dejara caer unas cuantas lágrimas que tenía retenidas hace tantos años. -No quiero que pienses así de mí.-Le pidió sintiéndose culpable por lo que había pensado anteriormente.-Estoy realmente feliz por ustedes.
Las palabras de Hermione habían hecho que las otras tres se emocionaran y quebraran hasta las lágrimas, pero de algún modo las había liberado, sobretodo a Jane, al asegurarles que sin duda alguna Hugo Granger habría querido que ellas fueran felices, de hecho, ese fue el mayor propósito de su vida, que su familia fuera feliz. ¿Y quién más podría asegurarles eso, sino Hermione, quien era la más cercana a él?
Cuando las emociones se calmaron y pasaron, las futuras novias se quitaron los vestidos y hicieron que los empacaran, estaban listos, con todos los detalles y accesorios. Así que desde ese punto y en adelante se concentrarían en los vestidos de damas de honor de las Granger menores.
Después de unos largos minutos de mirar Hermione y Violet se decidieron por el mismo color, un verde menta claro, parecido a un turqueza claro también. El de Hermione era del mismo corte que el de su madre, con escote corazón y sin espalda. El de la pequeña hermana era corto hasta la rodilla, de falda ampliay cuello redondo sin mangas.
-¿Vamos a almorzar?-Les preguntó Jane a sus hijas cuando ya habían cargado todas sus compras en el auto. -Quiero pasar mucho tiempo con mis niñas.
Las cuatro Granger se van a almorzar aun lindo restaurante, en donde deciden pasar el resto del día en la ciudad, mirando tiendas, comprando, comiendo golosinas, disfrutando y coronando las actividades, con una visita al cine, algo que no hacían desde que Violet tenía cerca de siete años.
Eran cerca de las siete de la tarde cuando terminó la película que estaban viendo, se sentían tan bien, y tan unidas, que eso no lo cambiaban por nada. Cuando llegaron al auto, Ginny encendió su celular y se dio cuenta que tenía muchas llamadas perdidas y mensajes de su prometido Harry, por lo que se asustó.
-Llamaré a Harry, tengo unas cuantas llamadas perdidas.
-Yo igual, debo llamar a Lucius.-Anunció su madre y las dos comenzaron a marcar el teléfono para comunicarse con sus novios.
-El amor, el amor.-Se burló Violet con un asento gracioso imitando el francés.
-¿Y tú solcito, qué me dices del amor?-Le pregunta Hermione a su hermana pequeña haciendo que esta se ruborisara notoriamente.
-Nada hermana, no me interesa nadie.-Dice ella bajando la mirada, sintiendo que no sabía si decía la verdad.
-¿Ningún Malfoy? ¿Ni el más pequeño?-La perspicacia de Hermione era enorme, además que conocía muchísimo a su hermana, y ser una gran observadora.
-Iug no, todos ellos se convirtieron como en mis hermanos.-Le aseguró Violet arrugando la nariz. -¿Y tú, algún italiano?
-La verdad es que no. Estaba pensando en adoptar un perrito.
Con aquella respuesta tan sincera de Hermione Violet queda sorprendida, pero le da tanta risa que ambas se echan a reír descontroladamente. Ginny que aún seguía al teléfono con Harry las mira por el espejo retrovisor y les dedica una sonrisa torcida, ya que también había escuchado aquello.
-Niñas vamos, nos esperan para cenar.-Y ahí estaba la Jane de siempre, un poco histérica, un poco loca.
-Vaya, creo que se desesperaron los futuros esposos sin sus mujeres.-Comentó Hermione con su habitual forma de ser, un poco juguetona, un poco irónica. A Violet de hecho le recordó mucho a Draco, quién también era así.
-Ni te imaginas como son.-Se ríe y le sigue la corriente la más pequeña.
-No sean habladoras.-Las reta Ginny y las dos menores se echan a reír nuevamente.
El camino hacia el fundo de los Malfoy fue entre risas y conversaciones cargadas de recuerdos divertidos y hermosos que tenían del pasado. Al llegar a la casa se encontraron con la mesa servida y los seís Malfoy esperándolas para cenar. En esta cena hablaron sobre los vestidos que habían comprado, sobre los preparativos de la boda doble que pronto se acercaba y de lo que habían hecho todos durante el día.
Entrada la noche, y cuando ya todos se habían ido a acostar, Hermione se encontrabaencima de su cama mientras se entretenía con un libro de arte, de esos que tanto consumían su atención. Pero de un segundo a otro comenzó a escuchar otro sonido que llamó su atención, era el de una guitarra que parecía estar bastante cerca. La curiosidad le ganó y se levantó de la cama para acercarse al balcón. Ahí en el balcón que estaba justo al lado del suyo se encontraba el rubio que la traía un poco saltona, un poco molesta, un poco divertida, un poco confundida.
Draco estaba tocando acordes que daban forma a una muy bonita melodía, estaba tan concentrado sin quitarle los ojos de la guitarra, se veía tan tranquilo, tan en paz y tan distinto, que Hermione no pudo evitar ir en silencio por su cuaderno de dibujo y un lápiz, en el que comenzó a bocetearlo por medio de líneas rápidas y dedicadas, fuertes y suaves, así como le parecía el modelo de su dibujo.
-¿Y cómo quedó el dibujo?-Habló Draco después de unos largos minutos en los cuales Hermione ya se había concentrado totalmente y metido en su dibujo.
Con la voz de Draco, tan fuerte y profunda, Hermione se asustó muchísimo que llevó a levantarse de un brinco de donde se encontraba sentada.
-Pensé que no me habías visto.-Se defendió fuerte, pero apenada.
-Te escuché apenas saliste.-Le confesó el hombre, que había sentido la presencia de la castaña desde que había dado el primer paso hacia el balcón. -¿Puedo ver el dibujo?-Preguntó Draco estirando su mano en dirección de la castaña que ya se había acercado lo suficiente a él.
Hermione le entrega su cuaderno de dibujo con un poco de nervios, y con bastante timidez. Cada vez que compartía sus creaciones artísticas con los demás sentía aquello, y más si la persona con la que lo estaba haciendo se trataba del hombre que la ponía un poco loca.
Draco admiró el dibujo durante largos segundos en los que intercalaba su mirada desde el dibujo hasta la castaña, lo que lograba que ella se pusiera más y más nerviosa.
-Es fantástico, creo que me lo voy a quedar.-A Draco en realidad le encantó el dibujo, y se sintió bastante bien al ser retratado por ella, por lo que definitivamente se quería quedar con aquel papel con su rostro.
-No arranques la ho…
-Lo siento.-Se diculpó Draco con una sonrisa de medio lado y una falsa cara de arrepentimiento mientras sostenía la hoja entre sus manos. Si hubiera sido cualquier otra persona, Hermione habría saltado el balcón y se le habría lanzado como una leona, ya que nunca a nadie le había permitido tocar sus cosas, mucho menos que arrancaran una hoja de ellas, pero como se trataba de ese Malfoy en particular, no se sintió tan molesta, de hecho se sintió hasta un poco divertida.
-Eres irritante Draco.-Refunfuñó ella mientras volvía a arrugar la nariz y le quitaba su cuaderno de las manos.
-Y tú una gran artista.-Dijo sinceramente Draco, tan sinceramente que le dedicó una sonrisa genuina.-Buenas noches Hermi.-Al decir aquello se acercó a ella para, como al igual que en la mañana, darle un pequeño beso en la mejilla, más bien, cerca de la comisura de sus labios.
Hermione no sabe como reaccionar, por lo que ve como Draco se entra a su habitación, y recién ahí manda a sus pies para moverse a su cama. Cuando se acuesta en ella no puede dejar de pensar en lo mucho que detestaba a ese hombre, pero claramente, sin poder negar que se sentía ligeramente atraída por él.
Hola muchachas/os, realmente me siento muy agradecida por los tantos favoritos que tiene mi historia ahora, y obviamente por los lindos comentarios que me han llegado, lo agradezco de todo corazón.
Espero que siempre pueda escribir y actualizar así de rápido...
¿Qué les parecen las parejas? ¿La historia en general?
Un beso y muchos cariños :)