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Home is where the heart is - Viviendo entre los Malfoy — capítulo 5
Ese día jueves, Hermione se tomó un poco más de tiempo en la ducha. Había amanecido un poco tensa, había tenido unos malos sueños bastante raros que mezclaban demasiadas personas, recuerdos y viviencias que juntas, y en un muy mal escenario, eran bastante escalofriantes.
Para cuando bajó al living por algo de comida se encontró con que la mayoría de la familia no estaba ahí, sino que ya se habían ido a realizar sus actividades diarias, pero sí se encontraban los menores de ambas familias, Violet, Peter y Thomas.
-Buenos días.-Saludó la castaña mientras tomaba asiento al lado de Violet.
-Buenos días hermana.-La saludó la pequeña Granger con un beso en la mejilla y un pequeño abrazo.
-Hola.-Saludó Peter. -¿Aún no desayunas?
-No, y muero de hambre.
Dicho eso, Thomas se levantó y fue a la cocina por una deliciosa leche caliente de vaca contenta que sabía, que Hermione disfrutaría. Al volver, le sirvió un gran tazón lleno, la muchacha le agradeció y comenzó a comer un poco de todas las cosas que estaban servidas.
-Me entregaron la nota del examen-Le comentó Peter a Hermione mientras la acompañaban todos a comer.
-¿Y…?-Preguntó ella con notoria emoción en su voz, ya que en su interior esperaba de todo corazón que los resultados fueran muy buenos.
-¡Más que aprobado! -Dijo con mucha felicidad. -Pasé el ramo muy bien.
-¡Que bueno!-Se emocionó Hermione, de hecho, hasta se sintió una muy buena profesora. Cosa que siempre le decían sus alumnos italianos.-Es un buen método, y así te cansas y estresas menos.
-Claro, donde está todo organizado.-Concordó Peter.
Los más pequeños de ambas familias solo miraban, ninguno de ellos estaba en la universidad, y no era mucho el esfuerzo que tenían que hacer en el colegio, sólo bastaba con poner un poco de atención y estudiar para las pruebas. A Violet le emocionaba el mundo de la universidad, conocer más gente, especializarse en algo, expandir su horizonte, vivir más, a Thomas, no mucho, el disfrutaba de su vida en el campo.
De pronto, y rompiendo la conversación y tranquilidad del lugar, Theo entró al comedor.
-Pollito, te andaba buscando-Dijo al encontrarlo sentado al lado de Peter. -Pet, que bueno que estás aquí también.
-¿Qué pasa?-Preguntó el futuro abogado de la familia Malfoy, quien vio a su hermano mayor con muchísima energía, de hecho, un poco más potente que siempre.
-¿Me ayudan con los cerdos recién nacidos?
-¿Qué hay que hacerles?-Cuestionó Thomas, algo interesado, ya que de verdad, el disfrutaba mucho ayudando a Theo con los animales y a Draco con el campo.
-Cambiarlos de lugar, son varios.-Le explicó Theo, que en ese momento había captado la presencia de Hermione en el comedor, a la cual, le sonrió cálidamente como siempre.
-¿Y los demás trabajadores?-Preguntó Peter, que de verdad no se sentía muy cómodo con la idea de meterse al barro a jugar con los cerditos, por muy bonitos que fueran cuando bebés.
-Están ocupados en otras cosas, vamos, no sean flojos, acompáñenme.-Les pidió Theo, más a Peter, porque Thomas ya se había parado de su asiento y ya se encontraba al lado de su hermano mayor.
-Yo también quiero ir.-Anunció Violet parándose de su asiento muy rápido y con muchísimo entusiasmo.
-Pero te vas a ensuciar Vi.-Le dijo Theo, como intentando detenerla, a ella la sentía tan pequeña y delicada que siempre la cuidaba muchísimo.
-No me importa, quiero ir.-Dijo ella muy decidida mientas tomaba su largo cabello castaño en una coleta alta, despejando su. -¿Vamos hermana?-Invitó a Hermione que miraba todo aquello en silencio y mordisqueando la última tostada que podía comer durante esa mañana.
-Claro.-Dijo con una sonrisa.
Todo el grupo de los menores siguió a Theo, por el mismo camino que había hecho Hermione cuando supuestamente se había perdido, pasando por las caballerizas de los caballos, hasta antes que comenzaran las plantaciones de maíz.
En un gran corral bastante amplio se encontraron con más de veinte pequeños cerditos de color rosado y colas enrroscadas que debían ser llevados de nuevo junto con sus madres que estaban en un corrar a unos metros de allá. Theo les pidió a todos que se calzaran unas botas de goma negras, para que así no ensuciaran los zapatos que traían.
Entre los tres Malfoy y las dos Granger el trabajo de cargar cerditos no fue terrible, largo, ni aburrido, de hecho, todos se estaban divirtiendo bastante intentándolos alcanzar o que estos no resbalaran.
-Te contrataré como mi ayudante.-Le dijo en tono de broma, pero dulce, Theo a Hermione mientras veía como se le hacía de fácil atrapar a los cerditos, y además, como jugaba con ellos y les hacía cariño.
-¿Soy buena en esto?-Le siguió el juego la castaña.
-Bastante, los animales te quieren.
Los mayores siguieron conversando y sonriéndose mientras seguían en la labor para la cual los había convocado Theo. Pero de lejos Thomas y Violes los observaban de reojo.
-Viste, te lo dije.-Le dijo Thomas en un susurro a Violet, claramente refiriéndose a su conversación de los días anteriores, que los dos muchachos mayores, hacían linda pareja.
-¡Qué no!-Chilló la castaña menor, empujando del hombro a Thomas.
-¿De qué hablan ustedes ahí?-Se les acercó Peter que los vio discutir, como siempre.
-Le digo a Violet que Hermione y Theo hacen una muy linda pareja.-Peter escuchó las palabras de Thomas y miró con otros ojos la pareja que hacían esos dos.
-Sí, es cierto.-Confirmó Peter, logrando que Violet solo girara sus ojos y los pusiera en blanco. No iba a poder aguantar a otro Malfoy diciendo aquello.
Luego de eso todos siguieron trabajando entre bromas y conversaciones divertidas., pero como Violet estaba tan enojada daba movimientos bruscos y pisotones fuertes, por lo que en un momento de descuido, resbaló con el barro y se fue de trasero al suelo. El primero en notarlo fue Thomas, quién al verla en esa situación, se largó a reír con mucha energía, y claramente eso, logró enojar más a la castaña pequeña, la que decidió vengarse de él, tomando un buen montón de barro entre sus manos y lanzándoselo justo a la cara.
Como el caballero que era, Theo ayudó a pararse a la pobre de Violet, la cual, seguida por Thomas y Peter se fue a la casa para cambiarse de ropa y bañarse.
-¿Siempre pelean tanto?-Preguntó de repente Hermione a Theo, cuando quedaron solos, y obvio, después de asegurarse que su hermana no se encontrara lastimada.
-¿Quiénes? ¿Thomas y Violet?-Preguntó en seguida Theo que no había entendido a la primera.
-Sí, ¿crees que se gusten?-Tantas preguntas, y bastante observación. La castaña había observado a su hermanita, y también había observado al pollito de los Malfoy, y por algo preguntaba.
-No lo sé en realidad, pero son bastantes divertidos.
-Sí, lo son.-Rieron ambos.
-Con Draco siempre nos reímos de ellos, aunque sin que se note, para que Violet no la agarre con nosotros.-Le contó Theo, y en su mente, recordando de todo lo que disfrutaban en silencio con Draco de las peleas divertidas de los menores, aunque tarde o temprano el salía en la defensa de la Granger menor.
-Esa pequeña tiene un gran carácter, es toda una Granger.-Le dijo Hermione, adulando a su hermanita.
-¿Tú también eres así?-Preguntó juguetonamente Theo, sintiéndose en ese momento con más personalidad, y más feliz también. Hermione tenía ese efecto en él, desde su llegada, el se sentía más energico que de costumbre.
-No lo sé, pero por favor Theo, no seas conmigo como es Thomas con Vi.-Le rogó Hermione. No quería que la molestaran, además con la pesadez de Draco, le era suficiente.
-Jamás, contigo jamás.
Theo tenía una mirada tan cálida y pura, pero a la vez tan intensa, que a Hermione le pasaba que se sentía muy bien en su compañía, con él, sólo conversando de la vida, haciendo todo simple y tranquilo. Así era Theo, un hombre que podía entregar eso y mucho más, cosa que ya estaba haciendo con la castaña, encantándola poco a poco.
A la hora de almuerzo todos disfrutaban de la comida preparada por John, el cocinero de la casa, y entablaban pequeñas conversaciones entre los que tenían al lado o simplemente disfrutaban en silencio. Ginny no estaba, porque estaba en el trabajo, y su ausencia se notaba, porque Harry se retraía un poco, ellos se complementan tan bien, pensaba Hermione.
-Necesitamos conseguir a un fotógrafo para el día de la boda.-Dijo de pronto Jane, luciendo preocupada, y mostrando su clásica cara de histeria. Todo lo del matrimonio la tenía bastante alterada últimamente.
-Yo puedo hacerlo, no deben contratar a nadie.-Se ofreció Hermione, de hecho, para ella eso habría sido un honor.
-Pero no hija, yo quiero que disfrutes de todo momento.-Se negó rotundamente Jane.
-Además eres dama de honor.-Le recordó Violet que por nada del mundo le dirigía la mirada a Thomas.
-Pero no es ningún problema para mí, en serio.-Insistió la castaña de cabello corto.
-No nos parece correcto Hermione, pero, ¿conoces a alguien que pueda trabajar ese día?-Habló Lucius, con su voz profunda y autoritaria, pero a la vez suave, algo así como Theo.
-Tal vez, voy a consultar entre mis contactos.-Dijo Hermione, sintiéndose un poco rechazada, pero a la vez, entendiendo la postura de su madre y de Lucius. Ella era parte importante de la ceremonia y no podía estar fotografiando.
Mientras terminaba el almuerzo Hermione pensaba y pensaba en alguien que podría cumplir aquella labor, y dentro de su mente aparecieron algunas opciones.
Después del almuerzo, todos los que tenían labores, vuelven a ellas, y los Malfoy menores se van a jugar a la pelota al patio trasero. En cambio, las Granger que quedaban en casa se quedaron mirando televisión por un momento, aunque ese momento duró poquísimo porque se aburrieron, por lo que Violet tuvo la grandiosa idea de cocinar un pastel, el pastel especial de Jane, uno de panqueque de chocolate con relleno de trufas.
Las mujeres se divirtieron en eso esa tarde, y el pastel fue un éxito, lo disfrutaron todos a la hora de la cena, como postre, y gustó tanto, que todos los Malfoy se repitieron un trozo.
A la mañana siguiente Hermione se despertó muchísimo más tarde de lo común, tan tarde que fue justo a la hora de almorzar. La comida se llevó a cabo con normalidad, tanta, que la castaña se estaba acostumbrando demasiado rápido de estar entre toda esa gente nueva que a gran velocidad se estaba convirtiendo en su nueva familia.
En la tarde, y para no aburrirse, decide salir a pasear por el terreno nuevamente en compañía de su cámara fotográfica, pero esta vez, avisa a su madre antes donde estará y qué estará haciendo, para que no se crearan malos entendidos y ataques de histeria innecesarios. Esta vez, la castaña se echa a caminar por un lugar que no conocía, estaba más alejado del campo, y bastante cerca de la casa, eran como un montón de bodegas y un garaje pequeño en el cual reconoció de lejos la figura de cierto rubio, que al parecer trabajaba en el arreglo de un auto.
Draco estaba tan concentrado, y vestía un overol que la parte superior la tenía atada en su cintura. Después de la imagen de Theo con el caballo, Hermione no había descubierto algo tan interesante, llamativo y atractivo como Draco con esa cara de concentración, y esos ojos de pasión.
Tal fue la maravillación de Hermione por aquella imagen, que en tiempo record encendió su cámara y la configuró en modo blanco y negro, y a paso silencioso se acercó al muchacho, y desde un punto de vista donde se suponía que no era descubierta comenzó a sacar fotografías de Draco durante varios minutos. En ese momento se sentía bastante inspirada.
Cuando sintió que ya había sido suficiente, dio un paso hacia atrás para irse, pero Draco sin previo aviso, le habló:
-¿No me enseñarás las fotos?
-¡Draco!-Chilló ella, dando un salto por la impresión.-Siempre me asustas.-Le dijo mirando mal, pero acercándose a donde el estaba.
Era una especie de taller mecánico automotriz, lleno de herramientas y grasa por todos lados. Ese era el hobbie de Draco, una de sus más grandes pasiones, por eso la imagen de él trabajando había impresionado tanto a la castaña.
-Y tú siempre me espias.-Contratacó él, limpiándose sus manos con grasa del vehículo en un trapo sucio y caminando también, hacia ella.
-No te espio.-Se defendió ella. -Sólo que, cuando estás callado, tienes una imagen interesante.-Eso de alguna manera, para los dos, había sonado casi como una declaración encubierta.
-Vaya, veo que me has estado mirando, ¿te gusto?-Rió de medio lado Draco, sintiéndose bastante genial en esos momentos, como lleno de energía, pero a la vez, relajado en la presencia de ella, es que ella provocaba ciertas cosas extrañas en él.
-¿Ves? Destruyes la imagen cuando hablas.-Dijo Hermione haciendo que Draco riera otro poco, con una risa de medio lado, algo irónica, algo divertida, algo juguetona.
Y a pesar de esa charla tan juguetona, y a sabiendas de que Draco tenía el don de molestarla, Hermione no sentía ganas de irse del lugar, quiere quedarse, porque a pesar de todo, hay algo de él que le llama muchísimo la atención. A paso lento y un poco tímido, entra más al lugar y se sienta en la parte trasera de una camioneta, la camioneta negra de Draco. Él también se acerca más, e imita el movimiento de ella.
-¿Puedo verlas?-Pregunta Draco apuntando a la cámara, y refiriéndose a las fotografías que le habían tomado recién.
- ¿Prometes no quitarme la cámara?-Pregunta la muchacha, aludiendo a lo que había pasado unas noches atrás, Draco sólo se ríe.
-Lo prometo.
Ambos se ponen a mirar las fotografías que la muchacha le había hecho al rubio, en silencio y con mucha concentración, aunque en varias ocasiones, él se distraía un poco observándola.
-Eres buena en esto.-Le dijo cuando pasaron todas las fotos. Y no lo decía de la boca hacia afuera, ella ya lo había impresionado antes con el dibujo que había hecho de él, y las imágenes realmente eran impresionantes.
-Es mi trabajo.-Dijo ella. -Tus ojos.-Dice de repente Hermione mirando desde la cámara hacia los ojos de Draco, directamente, impresionada y maravillada. -Son grises, son impresionantes, eres el único de tus hermanos que los tiene así.-Comenta y vuelve a admirar las fotografías que en esos momentos le parecían más que una obra de arte, de un modelo para un catálogo de alguna revista muy famosa.
-¿No lo sabes, verdad?-Le pregunta él, bastante sorprendido por aquel comentario.
-¿Qué cosa?-Preguntó la mujer imaginándose miles de posibles respuestas.
-Soy adoptado.-Y justo eso era lo único que Hermione no esperaba escuchar. En esos momentos sintió que debía tragarla la tierra y desaparecer en ese momento. -Todos lo somos, desde Harry hasta pollito.
-¿En serio?-Vaya información, estaba totalmente sorprendida. A su madre y hermanas se les había olvidado mencionar aquel detalle, que no era para nada pequeño, pero que a la vez, entendía que era bastante personal y familiar. -Lo siento Draco, yo no sabía, perdón.
-No seas tonta, no debes disculparte.-La tranquilizó él, con su tono habitual seguro y despreocupado. -Pensé que sabías.
-Nadie me lo mencionó.-Dijo en tono de disculpa, aún.-Y nunca lo imaginé, digo, son todos muy parecidos. Bueno, menos Harry, pero imaginé que se parecía a tu mamá…
-Mamá era rubia también.-Le contó Draco, sintiéndose extrañamente cómodo y seguro hablando de temas tan importantes con ella. -Siempre le he dicho a Harry que se tiña el pelo, para que no desentone.-Bromeó, siendo él en potencia, pesado, molestoso, juguetón, irónico.
-Eres imposible Draco.-Intentándo regañarlo, Hermione le dice, pero se echa a reír.
-Pero te hago reír.-Le dice mirándola con una sonrisa pícara y ella le devuelve la sonrisa, pero por dentro aún se sentía afectada de alguna manera por tremenda noticia que había acabado de conocer. -Puedes preguntar lo que quieras, te veo con cara de confundida.-La insitó él, al parecer, con ella no le molestaba conversar nada, no se sentía incómodo ni presionado, como con todos los demás.
-Theo no mencionó nada.-Comentó Hermione repasando cada una de las conversaciones que había tenido con Theo, en donde hablaban de sus familias y cosas bastante personales.
-Él es el que tiene mayor comunicación con su mamá biológica.-Le contó Draco, con mucha naturalidad.
-¿En serio?
-Sí, nuestros padres siempre nos dieron la posibilidad de conocer nuestro origen, y ellos la tomaron.-Vaya, sí que era fácil y se sentía natural hablarlo con ella. Aunque bueno, Draco era la mayor parte del tiempo así, pero en serio que era cerrado y discreto con sus temas más personales.
-¿Y tú?-Le preguntó Hermione, que al segundo se arrepintió, al ver como los hombros y la mandíbula de Draco se tenzaban, y sus ojos grises se volvieron como de hielo.
Pero al verla, en ese momento, con esa cara de arrepentimiento, y pareciendo una niña pequeña, como a veces le parecía, el hielo se esfumó y le sonrió de una forma distinta, cómplice, cercana.
-No.-Se sincera aún más. -Soy un Malfoy ¿sabes?-Le dice con orgullo, mirándola con una sonrisa verdaderamente orgullosa en su cara. -No necesito nada más, no necesito saber quienes fueron y por qué me dejaron, ellos debieron tener sus motivos.-Draco era fuerte y seguro de si mismo, y lo demostraba en cada palabra que decía. Para Hermione, le parecía admirable.-Mis padres siempre serán Narcissa y Lucius, a ellos les debo todo.-Finalizó suavizando la mirada, llenándola de calor. Hermione lo mira sin saber mucho que contestarle, era harto por procesar, por entender y también por intentar empatizar. -¿Muy intenso?-Le pregunta Draco, al verla de nuevo, parecer una niñita un poco confundida.
-Bastante, pero, es bueno poder conocerte así.-Le confiesa Hermione, sintiendo un agradecimiento hacia las circunstancias, que le habían permitido llegar a ese muchacho en ese nivel.
-¿Y qué me puedes decir de ti?-Fue el turno de Draco de conocer más a la castaña que había llegado a inferir tanto en la vida de los demás. -Pero debe ser de este mismo nivel.-Le exigió.
-¿De este mismo nivel?-Pregunta Hermione y Draco asiente. Ella se toma unos segundos para encontrar algo así de íntimo e importante, hasta que lo encuentra: -Mi padre.
-¿Qué le pasó?-Draco le dedicó una mirada en ese momento que le decía que tenía total libertad de hablarle de lo que quisiera y cómo quisiera, que en él de alguna manera podía confiar.
-Falleció en un accidente automovilístico.-Soltó Hermione, sintiendo como su garganta se apretaba. Nunca era fácil hablar de eso, mucho menos para ella. -Era de noche, llovía muy fuerte, el camino estaba tapado en niebla y a eso añádele un gran camión. Eso prácticamente.-Le contó sin despegar la mirada del piso, sintiendo un poco como el dolor de ese día la abrumaba de nuevo.
-Lo siento mucho.-En esos momentos Draco lo que quería era hacer alguna cosa que para devolverle la sonrisa a ella, pero sabía también la importancia del desahogo, y del dolor que sentía ella, por lo que sólo decidió escucharla.
-Yo igual, a diario.-Murmuró ella, sintiendo como el nudo en la garganta apretaba más y más. -¿Cómo vives con lo de tu madre?-Le preguntó levantando la mirada, y sacando la voz como para liberarse del nudo.
-No lo sé castaña, supongo que aprendes a vivir con ello.-Dijo él, sintiéndose empático en todos los niveles posibles, hablándole desde su experiencia y desde su propio dolor.
-Hay días que no sé cómo, y han pasado nueve años.-Abrió su corazón Hermione, diciendo aquellas palabras con una sonrisa que en esos momentos parecía más una mueca lastimera.
-Yo creo que no se supera, porque siempre duele, pero…
-Los recuerdos los mantienen vivos.-Hermione terminó la idea de Draco.
-Eso es lo que iba a decir.-Dice Draco sonando bastante impresionado. Tal vez ellos compartían más en común que cualquiera de la casa, los dos eran personas fuertes e independientes, seguros de si mismos, pero con un interior lastimado y solitario.
-No eres tan terrible como pensaba.-Bromea Hermione, para salir un poco de la melancolía y la intimidad en la que se habían adentrado.
-¿Terrible?-Le sigue el juego él, haciéndose el ofendido.
-No tuvimos un muy buen comienzo.-Recuerda Hermione, soltando una risita.
-Lo siento por eso, es que me pareces tan molestable.-Y ahí estaban, de nuevo los dos, volviendo a ser las personas que habían conocido, molestándose y retándose. Pero esta vez, había algo más, algo dentro que sabían que compartían.
-No te pases, sé defenderme Malfoy.-Le advirtió Hermione haciéndose la fuerte, en tono juguetón, claro.
Al decir la última frase, Hermione se baja de donde estaba sentada y se va del lugar, dejando a Draco con una sonrisa en la cara, con una expresión divertida y a la vez un poco incrédula. Lo deja sintiéndose un poco más relajado, más conectado con algo, y un poco más libre.
¡Hola! De nuevo yo con un nuevo capítulo... Espero lo disfruten mucho, (aquí entrenos, les cuento que me siento un poco orgullosa por el diálogo que entre Hermi y Draco)
Muchísimas gracias por tantas puestas en favoritos, lo agradezco de verdad, gracias por comentarme también, ahora bien, tengo una pregunta bastante directa para ustedes:
¿Hermione y Draco? o ¿Hermione y Theo?
¿Cuál es más favorita?