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El libro de la Tercera Generación — capítulo 10
Capítulo especial: escena Ronmione****NO HACE FALTA LEERLA, NO AFECTARÁ LA SECUENCIA DE LA HISTORIA
Fred y George salieron del Gran Comedor y trataron de pensar en lugar al que iría su hermano menor. Ambos se sentía arrepentidos de haber hecho sentir a Ron tan mal, sospechaban de los sentimientos hacia su mejor amiga, pero esto se lo confirmaba, así que para algo había valido la pena esa broma pesada. Chasquearon la lengua, debieron pedirle el Mapa del Merodeador a Harry. Los dos decidieron ir hacia la cocina, Ron era de comer mucho para ahogar sus penas y capaz se había dirigido allí. Aunque estaban muy lejos de allá donde estaba ese pelirrojo, él se hallaba en la Torre de Astronomía. Recordaba la primera vez que había estado ahí, luego de pelearse con Hermione en el Baile de Navidad en su cuarto año. Ahí había sido el lugar donde se tuvo que aceptar que estaba enamorada de ella, de la insufrible, sabelotodo, fastidiosa, molesta y perfecta Hermione Jean Granger. Ese año se había acercado más a ella, sobre todo porque Harry pasaba los días con ese típico mal humor. En las reuniones del Ejercito de Dumbledore había aprovechado a estar más cerca de ella, mientras practicaban un hechizo o maleficio, o ayudándola a ordenar las almohadas o las otras cosas que desordenaron. Para él era placentero observarla en silencio, mientras leía sus grandes libros o cuando se mordía el labio inferior en signo de concentración. Era increíble que hubiera aceptado que estaba enamorado porque su ídolo había invitado al Baile a la chica que le gustaba. Arrugó la nariz en señal de disgusto. Por como iban las cosas en su vida, debía preocuparse sobre qué hacer para ayudar a su mejor amigo a destruir a Voldemort, en vez de ir sufriendo por un amor que no sabía si era correspondido o no. Pensó en los defectos de ella: Hermione era demasiado responsable, tanto que llegaba a exasperar, se la pasaba más tiempo entre libros que divirtiéndose, prefería hacer la tarea a jugar Quidditch -deporte que no le agradaba-, era muy insufrible cuando no prestaban atención en clases, a veces podía llegar a ser muy egocéntrica cuando quería, le gustaba recordarle todos sus errores y molestarlo para que haga sus deberes, entre muchos defectos. Ron bufó, ella no era la chica con la quien quería compartir el resto de sus días. Pero el amor es así. Elige a las personas que menos espera, en el tiempo que menos espera y de la forma menos esperara. Él tenía que admitir que, si bien tenía algunos defectos, tenía muchas virtudes y cosas que le agradaba. Esa forma determinante, orgullosa y terca le traía, no era la típica chica que hacía lo que le decían. Sus muecas o gestos que hacía cuando leía o hacía sus deberes era lo que más Ron se fijaba en ella; la manera de morder su labio, cuando arrugaba la nariz o la frente, cuando llevaba su mano al cabello ya sea para jugar con el o para apartarselo de la cara, etc. También le gustaba cuando se preocupaba por él o por una simple caricia en la mano o algún gesto cariñoso de su parte, ella se sonrojaba y bajaba la cabeza, con una tímida sonrisa. Quizá Hermione no fuera perfecta, pero lo era para él. Y Ron sonrió, porque a pesar de no ser la chica que soñó para su futuro, era la chica con la que quería casarse."Pero ella esta con George", le dijo una voz en la cabeza. "Con tu hermano". Había olvidado ese detalle, ella tenía novio. Pero Ron se preguntaba desde cuándo él se había interesado con ella, ya que el único contacto que tenían era por él. Y Hermione no era perfecta para George, ni él perfecto para ella; eran muy diferentes. Si, se llevarían mal y terminarían...... Y él tendría la oportunidad de acercarse a ella....., pero sería la ex de su hermano. Que complicada situación. —¿Ron? ¿Estas aquí? Él frunció el ceño. Fred y George eran la últimas personas que quería ver en ese momento. —Lo que ocurrió en el Gran Comedor... —No importa —dijo fríamente, sin mirarlo—. Que sean felices tu y Hermione. —Pero, Ron... —trató de explicar Fred. —Listo. Me sorprendió, pero en fin, felicidades. —Ay, Dios —dijeron ambos exasperados. Pero a Fred se le ocurrió una idea que se la susurró a su gemelo mientras Ron miraba hacia el lago desde la baranda de la Torre de Astronomía. George asintió y se acercó a su hermano menor. —Me alegro que te lo tomes bien. —Si —fue lo único que dijo. —Hermione es una buena chica. —Lo sé. George suspiró falsamente. —Pero últimamente tenemos muchos problemas —dijo. Ron lo miró, pero él no—. Creo que es mejor terminar; discutimos mucho, me esta agotando todo esto. —¿Estas de broma? —le preguntó escandalizado—. Hermione es la chica más dulce que jamas conocerás. Es buena, se preocupa por sus amigos y leal a sus seres queridos. Te cuida como una madre, te habla como una hermana, te ayuda como una amiga y te ama como una novia; ella es perfecta en ese sentido. ¿No te has dado cuento de sus numerables virtudes? ¿No te parece lindo cuando se sonroja o sonríe como timidez? »Ella es tan linda aunque no tenga maquillaje y creeme, cuando despierta luce de la mejor manera —recordó esa vez que ambos se habían quedado dormido en la cama de él hace dos veranos—. Y sólo para complacerte, se interesará en todo lo que te guste y hará las cosas que ames sólo para que pasen más tiempo juntos. »No es celosa, o al menos no tanto, y esperará que seas igual; si incluso te besas una sola vez con una chica, ella te dejará, porque no esta para perder tiempo. Quizá pase mucho tiempo con sus libros, pero se apuntará en la primera oportunidad para ir a bailar si tu la invitas. Puede ser algo sobre protectora cuando te enfermas o lastimas, pero sólo porque quiere que esté bien; es de pensar en las demás personas antes que ella. »Hermione, aunque no lo parezca, es insegura, así que te recomiendo que le recuerdes lo hermosa e inteligente que es. Ama la lectura clásica y adora a ese terco gato. Los días de lluvia son sus favoritos y le encanta tomar café mientras lee. Los domingos estará con su piyama y no se lo quitará hasta la tarde, o cuando tenga que salir. Las plumas de azúcar son su dulce preferido y sé que más de una vez la comió durante clases. Aunque diga que odia el Quidditch, lo ama en secreto, sólo que la preocupación por si a alguien le ocurre algo le hace temerlo igualmente... —Okey —lo cortó, asombrado—. Sabes mucho sobre ella. —Sólo unas pocas cosas —contestó, restándole importancia. —Creo que estas enamorado de ella —opinó Fred. Ron negó frenéticamente con la cabeza, mientras la sangre subía a sus mejillas. —No... Yo... George, no... —Hermanito, no estoy saliendo con Hermione. —¿Qué? Pero tu... —Lo del Gran Comedor fue para molestarte, y lo hará para confirmar que estas enamorado de ella —explicó George, con una sonrisa divertida. —¿Cuándo te se lo dirás? —le preguntó Fred. La cabeza de Ron daba mil vueltas. Hermione estaba soltera y no salía y nunca salió con su hermano. Sonrió tontamente, quizá tendría una oportunidad con ella. —Yo... —Mejor bajemos. Deben de estar preocupados por ti. Ron asintió y se paró. Caminó detrás de sus hermanos, pensando en cien maneras distintas para decirle a Hermione lo que sentía. Pero, debía recordar, primero tendría que ver que le esperaba el futuro. Pero estaba seguro que no habría futuro para él si ella no estaba a su lado.