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El libro de la Tercera Generación — capítulo 15
Capítulo especial: escena Hanny**NO HACE FALTA LEERLA, NO AFECTARÁ LA SECUENCIA DE LA HISTORIA
Decir que Ginny estaba nerviosa era muy corto, ella esta mucho más que eso, también asustada, ¿y ahora qué diría? Una vez que todos se sentaron a comer, Michael había ido hasta ella para decirle que había llegado el momento de hablar. Desde niña, ella había pedido una y otra vez a su madre que le cuente la historia del Chico Con la Cicatriz en Forma de Rayo. Recordaba dibujar siempre a un niño de cabello negro y ojos verdes, también cada noche soñaba que él la rescataría de un feroz dragón y la llevaría a su palacio en un corcel blanco, donde vivirían felices por siempre, como esos cuentos muggles para niños; irónicamente, Harry la rescató, si, pero no de un dragón, sino de extrañamente un diario maldito; tampoco salieron de la Cámara Secreta en un caballo, sino en un fénix, sin contar que con ellos iban su hermano mayor Ron y su antiguo profesor de DCAO; por último, no fueron a un palacio, sino al despacho del director. Pero lo más extraordinario de todo, era que al parecer tendrían su "y vivieron felices por siempre". Si, esta era una digna historia para adolescentes muggles. Pero cada historia, tiene una secuencia dividida en tres partes: el inicio, el conflicto y el desenlace. El inicio sería cuando conoció a Harry Potter mientras que el desenlace sería cuando se casa con él y tienen un hijo y una hija, y quién sabe si más. El conflicto podría ser que Lord Voldemort había regresado y trataba de destruir a todo mundo mágico, pero ella prefería decir que era en realidad lo que ocurría ahora: su novio que había hablar con ella sobre un futuro para ambos, cuando él sabía que se casaría con Harry mientras que él tenía un hijo con otra mujer. Ginny debía escribir un libro sobre su vida, pues era muy entretenida y dramática. Seguramente muchas personas lo comprarían. Decidieron ir a una salón vacío, más bien todos estaban vacíos; ella suponía que las clases no reiniciarían hasta que acaben con el libro. Pero no importaba, después de todo, el tiempo se había detenido afuera del castillo. Aunque Ginny se pregunto si podría concentrarse en las clases si en su cabeza tendría lo que había ocurrido: el libro, sus hijos, sus sobrinos, sus amigos. Su futuro. ¿Cómo iba a concentrarse en el presente si su mente estaba en el futuro, donde esperaban que el pasado arreglen las cosas? Ella seguía creyendo que todo era un sueño y cuando despertaría, estaría en su cama en la habitación de chicas de cuarto año de Gryffindor, siendo novia de Michael Corner, tratando de conocer del todo a Luna Lovegood, persuadiendo a Hermione Granger para que le revele que esta enamorada de uno de sus hermanos, jugando Quidditch con Ronald Weasley y el resto del equipo..... Y siendo sólo la hermanita menor del mejor amigo de Harry Potter. ¿Prefería saber su futuro? ¿O dejar las cosas actuar por si solas y esperar hasta que el futuro se convierta en presente? Ginny se sentó en una de las sillas, apoyando sus brazos en la mesa individual, pensativa. Michael tomó el asiento de al lado, mirándola fijamente. La pregunta del millón era: ¿qué pasaría con ellos ahora? —Entonces... —empezó él, sin saber como seguir—. ¿Qué hacemos, Ginny? —prefirió de hacerlo de forma directa. —Por un lado, llevamos como cinco meses saliendo. Por otro —suspiró, mirándolo por primera vez desde que salieron del Gran Comedor—, tu te casarás con otra chica y yo con Harry; sería algo extraño seguir saliendo cuando sabemos que vamos a tener caminos diferentes. —¿Terminamos entonces? Ginny encogió de hombros, en realidad ya ni sabía que hacer con su vida. —Espero que no te enojes —dijo Michael, de repente sonrojado y pareciendo arrepentido—, pero yo..... Sé que dirás, que es algo inmaduro e infantil, pero yo salí contigo para darle celos a una chica —Ginny abrió los ojos de golpes, ¿acaso él hacía lo mismo que ella?—. Digo, eres linda y valiente, pero creo que estoy enamorado de otra. —Vaya... —Sé que estas enojada... —ella lo interrumpió. —No, para ser sincera, yo salí contigo por la misma razón —Corner la vio asombrado y luego una pequeña sonrisa se hizo presente en su rostro—; mi amiga, Hermione, me dijo que si yo empezaba a salir con chicos, Harry se fijaría en mi. —Y se ve que funciono —agregó su... ¿novio o amigo?—. Parece que los dos nos debemos una disculpa, ¿verdad? —Así es —ambos se acercaron las manos para estrecharla, riendo—. ¿Amigos? —Amigos —aceptó, levantándose de la silla, ella lo imitó—. Potter se dará cuenta la clase de chica fabulosa que eres y no tardará en pedirte que seas su novia. —Gracias. Y seguro que esa chica especial ahora estará detrás tuyo cuando se enteré que terminamos —opinó, saliendo del salón. —No si sale en ese libro que me caso con otra —dijo Michael, algo desanimado. Ginny le sonrió y se despidió de Michael, quien volvía al Gran Comedor, ella prefirió pasar por los alrededores de Hogwarts para ordenar bien su cabeza. Era totalmente sorprendente que tanto ella como el chico Corner hubieran decidido estar juntos para dar celos a las dos personas que respectivamente gustaban. Que cosas de locos. Al menos ninguno de los dos habían resultado heridos. Ella rió de lo que ocurrió momento atrás y dio media vuelta para volver con el resto a la gente, pero cuando lo hizo, chocó con algo. O mejor dicho con alguien. Levantó el rostro lleno de pecas para descubrir a un Harry Potter mirándola con diversión y quizá con algo de timidez. Él se aclaró la garganta y jugó con sus manos por los nervios de estar a solas con ella después de enterarse que serían esposos dentro de muchos años. —Te estaba buscando. Van a leer otro capítulo. La pelirroja asintió y se puso a caminar a su lado, ambos mantenían una distancia prudente. —¿Y qué pasó con Corner? Aunque Harry no lo quiso admitir, el hecho de saber que tendría un hijo con ella, hizo que se fijará más en ella. Ginny era una chica preciosa, amable, leal, sincera, directa. Perfecta. Pero seguía siendo la hermana de su mejor amigo, aunque este ya había aceptado que ambos acabarían juntos, como los demás Weasley. Según lo que le había dicho Hermione, el día que tuvieron la primera reunión con el E.D. en Cabeza de Puerco, Ginny había superado su fase amor platónico por él y estaba más que interesada en estar con Michael. Claro que las cosas dieron un giro de ciento ochenta grados luego de leer el capítulo que llevaba el nombre de su hijo. —Terminamos y ahora somos amigos —fue lo único que contesto ella, no iba a añadir que Michael había estado con ella para darle celos a una chica, mucho menos que ella había estado con Michael para darle celos a él. Sería muy vergonzante y humillante. Harry asintió y ambos quedaron callados, mientras caminaban por los largos pasillos que el Castillo Hogwarts tenía. Cuando llegaron a las puertas del Gran Comedor que permanecían cerradas, se miraron y sonrieron nerviosos, bajando la mirara. Harry la observó de reojo, ella como mucha otra gente había decidido usar ropa normal en vez de túnicas para sentirse cómodos mientras leían. Ginny llevaba una falta a tres pulgadas arriba de la rodilla, del mismo color que su cabello, y una remera que dejaba al descubierto sus hombros, también traía un lindo collar que Luna le había regalado. Realmente se veía guapa. —Mmm, ¿cómo llevas... esto..., que nos casaremos? La pregunta tomó a Ginny desprevenida. —No lo sé... Es... creo que sorprendente. —Si, es una palabra perfecta para describir todo lo que ocurre. —Deben de ser muy poderosos los magos que hicieron que esto llegue hasta acá, ¿verdad? —ella se apoyó en la pared y lo miró, con los brazos cruzados sobre el pecho. —Así es, a mi ni en un millón de años me hubiera pasado en la cabeza hacer esto, y aunque lo pensara, no sabría como hacer para mandarlo a otro tiempo. —Pienso lo mismo. Ginny apretó los labios. Esto era totalmente extraña, estaba teniendo una conversación civilizada con Harry Potter por primera vez, sin sonrojarse o tartamudear. Cerró los ojos un momento, ella era de Gryffindor, ¿no?, y los des Gryffindor se los reconoce por su valentía y osadía. Suspiró profundamente y, antes de que pierda toda la confianza, se acercó a zancadas hasta Harry y lo besó. Harry abrió los ojos sorprendido, pero cuando ella comenzó a mover sus labios sobre los suyos, contestó torpemente. No podía decir que tenía experiencia, ya que nomas había besado una chica una sola vez, a Cho, y ese beso no podía ser en realidad uno, más bien fue sólo un roce de labios. Harry cerró los ojos y decidió dejarse ir. No se acercaron más, ni profundizaron el beso, ni nada por el estilo. Así estaba bien. —Woow —susurró Ginny, al separarse. —Si, woow —dijo Harry, todavía aturdido. Se quedaron mirándose unos segundos, hasta que sonrieron. Ambos entraron al Gran Comedor, donde afortunadamente los hermanos Weasley no habían notado su ausencia. Harry se sentó con Ron y Hermione, el primero hablaba animadamente con Neville mientras que su amiga clavó los ojos en él, subiendo las cejas y apuntando con la cabeza hacia Ginny, quien se fue a sentar con Luna. Harry se sonrojó violentamente, algo que hizo que Hermione sonriera, sacando sus propias teorías. Mientras, en el futuro, siendo más específicos, en el año 2021, los chicos Potter, que presenciaron el beso desde la televisión, sonrieron satisfechos.