Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← El libro de la Tercera Generación · de

El libro de la Tercera Generación — capítulo 34

Capítulo especial: escena sobre el futuro****NO HACE FALTA LEERLA, NO AFECTARÁ LA SECUENCIA DE LA HISTORIA

La Casa Granger-Weasley era bastante grande. Ron la había comprado con la intención de tener tantos hijos como los tuvieron sus padres, más cuando Rose tenía siete y Hugo cinco, se dio cuenta que con sólo dos hijos era suficiente. Su princesa no se quedaba quieta ni un segundo y quién sabe de dónde sacó esa manía por las criaturas mágicas, incluso ella había estado cuidando a un dragón en el ático por un mes entero. Por otro lado, su guerrero amaba dejarlo en ridículo frente a todos, mostrando que era más inteligente que él, y ni hablar de lo sarcástico y manipulador que era, más de una vez lo había pillado persuadiendo a sus primos para que hagan lo que él quisiera. Si, con esos dos mitad ángeles y mitad demonios que eran, era suficiente. Así que la casa había quedado demasiado grande para sólo cuatro personas. Pero ahora, Ron lo agredecía, pues de otra manera su casa se habría explotado por la cantidad de gente que había. —¿Por qué no lo hicimos en tu casa? —cuestionó Ron a Harry. —Tu casa es más grande..... Y Kreacher se desespera al ver tanta gente. —¿Por qué tuve que venir yo? —se quejó Abigail Smith. —Me hago la misma pregunta —dijeron Ginny, Hermione y Astoria. —Querida prima —dijo Blaise con voz cansada—, ya te dije que si quieres puedes irte, que Zacharias se ocupe. —¡Evelyn y Zeke también son mis hijos! Daphe y Pansy rodaron los ojos. —Había muchas, ¿por qué justamente esta? —le preguntó Susan a Zacharias.  —No empieces, amor —pidió Ernie. —¿Falta alguien por llegar? —preguntó Lisa. —No, creo que somos todos —contestó Luna. —Entonces estamos acá para dar inicio a la reunión: Atrapar a los maldito críos —dijo Theo. Draco rió. —Por favor, esto es serio —dijo Katie—. Todos sabemos lo que pasó la última vez que nuestros hijos trabajaron juntos. —Ni me lo recuerdes —dijo Angelina—. Ellos explotaron una casa entera. —Y según ellos, porque estaban aburridos —agregó Colton. —Queda bien eso de "malditos críos", ¿verdad? —dijo Theo. Su mujer le dio una mirara de advertencia. —Todos estamos de acuerdo que lo que sea que están haciendo los chicos es algo que nos preocupa, ¿verdad? —dijo Harry. —Si, ¿pero qué hacemos? No es como si ellos nos fueran a decir que están haciendo —dijo Seamus. —¿Y si les damos Veritaserum? —propuso Lavender.  —Albus, Rose y Scorpius pueden reconocer cada poción que tenga al frente —les recordó Ginny. —¿No existe ningún hechizo que nos ayude? —preguntó Pansy. —No, ni uno —dijo Hermione. —Hasta ahora lo único que sabemos es que ese libro de terciopelo azul es con lo que están tramando algo —dijo Neville. —Se suponía que Molly era buena —refunfuñó Percy. —Igual que Victoire —siguió Bill. —También Rocio —se quejó Daphne. —No se olviden de Jackson —agregó Oliver. —¿Y Teddy? —preguntó Hermione. —¿Teddy? ¿El qué se subió a un dragón con Derek, Oliver y Jace? —dijo Parvati. —Si, bueno, tenía que intentar. —¿Por dónde empezamos? —dijo Terry.  —Por ver pensar que están tratando de hacer —dijo Hannah. —¿Para qué iban a querer un libro James y Fred? —se preguntó George—. Me lo imagino de Rose, Hugo, Alex, Frank..... Pero de James y Fred..... No creo que sea algo tan malo. —Quizá no sea malo, pego algo están tgamando —dijo Fleur. —¿Que puede causar un libro? —cuestionó Audrey. —La pregunta es: ¿qué pueden hacer ellos para hacer que un libro haga algo problemático? —corrigió Harry. Los padres suspiraron. Lo único que tenían era que un libro de terciopelo azul estaba involucrado en todo eso, tal vez estaban exagerando la situación y ellos sólo estaban escribiendo cualquier cosa en aquel libro. Pero ellos se comportaban de forma extraña, Victoire y Molly siempre parecían que querían decir algo, pero al final cerraban sus bocas, arrepintiendose. Algo ocultaban, y ellos no sabían si era bueno o malo. Harry, Ron y Draco sievieron Whiskey de Fuego en cada copa que Hermione, Ginny y Astoria sacaron de la cocina. Rolf hizo aparecer una hoja y un boligrafo y anotó todo lo que sabían: los nombres de la persona que estaban participando, el libro azul y las posibles cosas que estarían haciendo. Después de que hayan explotado una casa vieja porque "estaban aburridos" no era de esperar que reaccionarán de esa manera. Se escuchó un*"¡Poof!"* y todos se giraron para ver a una Minerva McGonagall que salía de la chimenea. Su sorpresa se reflejó en su cara al ver a todos sus ex-alumnos juntos sin tratar de matarse, sobre todo al Trío de Oro y al grupo de Slytherin. —Recibí tu patronus, Hermione. ¿Para qué se requería mi presencia? —Minerva, por favor, sientate en.... —Hermione repasó la sala, definitivamente no había lugar para que alguien se siente. La mayoría estaba parada. Pero Neville se paró y le cedió el asiento a McGonagall.  —¿Entonces? ¿Qué ocurre? —Digamos que los chicos están haciendo otra de las suyas —dijo Ron—. Ellos están actuando de forma extraña y están haciendo algo relacionado con un libro. —¿De terciopelo azul? —preguntó. Los demás asintieron—. Antes de venir acá, vi al señor Nathan Rosier escribiendo algo en él. Luego, lo escuche decir que si sus padres se enteraban, lo matarían. —Esto confirma que están haciendo alguna travesura —dijo Ginny. —Ahora que recuerdo, el señor Potter, el señor Malfoy y la señorita Weasley estaban hablando sobre algo que "cambiaría las cosas", "sería lo mejor para todos"y que si funcionaba, "todos tendrían una vida perfecta"—dijo McGonagall—. Eso fue unos días antes de que terminen su cuarto año. —Pero, ¿qué tiene eso que ver con un libro? —¿Y por qué no nos dijo eso antes? —espetó Hermione. Su antigua profesora la vio con disculpas. —Creía que estaban hablando de sus T.I.M.O.s. No pensé que sería algo como esto...... Sea lo que sea que es esto. —¿Por qué casi todos los problemas giran alrededor de Scorpius, Albus y Rose? —preguntó Draco. —Porque Albus y Rose heredaron la capacidad de meterse siempre en problemas y como Scorpius se hizo amigo de ellos, a él se le contagió un poco esa capacidad —dijo Ginny. —Así que ya sabemos quienes son los que empezaron con todo esto —dijo Rolf, poniendo en la hoja"Líderes: Albus Potter, Scorpius Malfoy y Rose Weasley". En ese instante tocaron la puerta. Ron y Hermione se miraron, no esperaban a nadie más. Él se levantó y caminó hacia la puerta para abrirla. Incluso antes de que tuviera la oportunidad de abrirla por completo, Teddy Lupin, Jace Zabini, Oliver Wood II y Derek Thomas entraron a la casa de los Granger-Weasley. Los cuatro prácticamente de lanzaron a abrazar y besar a su tía Hermione, ignorando por completo a loa demás. —¿Es normal que sienta celos de ellos? —preguntó Ron a Draco, quien rió en voz baja. —Es increíble, a ella le demuestran más amor que a sus padres —se quejó Blaise. Jace, Oliver, Derek y Teddy abrieron los ojos al ver todos ahí. —¿Reunión de ex-alumnos? —Tengo unas galletas de chocolate —dijo Hermione—. Ahí les traigo. Los Animales sonrieron emocionados, las galletas que su tía preparaban eran fantásticas. Ella se las trajo y ellos se sentaron en las escaleras para comerlas, pero estaban incómodos. Notaban que todas las miraras estaban en ellos y se estaban preguntando si hicieron algo malo. Teddy tosió. —Bien. Confesamos —se rindió. Los adultos se inclinaron—. Fuimos nosotros quienes aplastaron las flores de la abuela Molly, no Hocicos. —De eso no es de lo que queremos hablar —dijo Lisa. —¿En serio? Entonces olviden lo que les dije —Harry le mandó una mirara severa. —¿Y de qué quieren hablar? —preguntó Oliver II. —¿Qué saben ustedes de un libro de terciopelo azul? Teddy, Derek, Jace y Oliver II se atragantaron con las galletas, haciendo que Harry, Dean, Blaise y Oliver se acercaran a socorrer a sus hijos. Derek fue el primero en hablar. —¿Libro azul? ¿Por qué nosotros íbamos a saber sobre un libro azul? El azul no es mi color favorito, prefiero el verde, ¿verdad? Es un lindo color. —Exacto —dijo Jace—. Nosotros no sabemos sobre un libro de terciopelo azul que dice "La Tercera Generación". —¡Jace! Los adultos miraron a los cuatro jóvenes, quienes ahora estaban discutiendo en voz baja. Rolf anotó lo que dijo el chico en la hoja y llevó el bolígrafo a la boca, pensativo. ¿Tercera generación de qué? ¿De celulares? ¿De libros? ¿De animales?...... ¿De personas? —Alto. ¿Tercera Generación? ¿Se hacen llamar así? ¿Osea que nosotros seriamos la Segunda Generación y nuestros padres, la Primera? Los Animales tragaron en seco, Albus, Rose y Scorpius los matarían. —Recuerdo haber escuchado a Frank hablar de algo así —pensó Neville en voz alta—. Estaba hablando con James, Dominique y Fred, creo. Decía que el Trío de Plata lo había elegido, que ellos estaban arreglando todo para que salga a la perfección. —¿Edward? —lo llamó Hermione, con las manos en la cadera. Teddy sintió miedo, su madrina sólo lo llamaba así si estaba muy enojada—. ¿Nos quieres explicar que están tramando? —¡Miren la hora! —exclamó, parándose de golpe. Derek, Jace y Oliver lo imitaron—. Habíamos quedado con las chicas, ¿no? —Cierto. En mi casa —dijo Jace—. No queremos hacer enojar a Molly, Vicky, Dina y Joanna, así que ya nos vamos. —¡Muy ricas las galletas, tía! —exclamó Derek llegando a la puerta. —¡Que tengan un buen día! —dijo Oliver, saliendo detrás de sus amigos. —Algo traman —dijo Harry. Hermione contó mentalmente cuantos eran. Ella, Ron, Harry, Ginny, George, Percy, Bill, Angelina, Fleur, Audrey, Neville, Luna, Rolf, Hannah, Draco, Astoria, Parvati, Lavender, Seamus, Dean, Oliver, Katie, Blaise, Theo, Colton, Daphne, Pansy, Zacharias, Ernie, Lisa, Michael, Susan, Padma, Terry y Abigail. 35 personas. Suspiró. —Bueno, como dice la señora Weasley: "Para pensar mejor, hay que tener el estomago lleno". Ron, pide ayuda y saca las mesas y las sillas al jardín. Voy a llamar a la pizzeria, no pienso cocinar tanto. ˜●˜●˜●˜●˜●˜ Las personas se giraban para ver a Teddy, Derek, Oliver y Jace correr por la calle. Estaban sin aire y transpirando a horrores. La casa de los Zabini-Weasley estaba a más de cincuenta cuadras de la casa de su tía Hermione y ninguno de ellos tenía dinero para tomar un autobus, mucho menos para un taxi. Y lo peor de todo sin duda fue cuando tuvieron que agregar cuadras más a su carrera para escapar de unos policías que pensaron que habían robado algo. Para ellos, eso había sido suficiente ejercicio por toda su vida. Cuando Molly Zabini abrió la puerta de su casa, también abrió su boca al ver el estado de su marido y amigos. Victoire, Dina y Joanna suspendieron sus manos, quienes sostenían una taza de té con un platito. Todas ellas miraban a loa chicos como si les hubiese salido un tercer ojo. Jace, Teddy, Oliver y Derek entraron y lo primero en hacer fue ir a la cocina y tomar grandes sorbos de agua, después caer literalmente en las sillas, sacándose el sudor de la frente con sus brazos. —¿Acaso los persiguió un asesino? —inquirió Joanna, llegando a la cocina con sus amigas. Los cuatro jadearon varias veces antes de poder decir una frase con coherencia. —Estamos en serios problemas —suspiró Teddy. —¿Qué? —preguntó Molly, poniendo las manos en la cadera—. ¿En qué se metieron?  —En qué nos metimos todos, querrás decir —dijo Oliver. —¿De qué hablas? —preguntó Dina. —Que ellos lo saben.... o al menos, saben una parte —dijo Derek. —Expliquense bien —espetó Victoire. —Nuestros padres sospechan que estamos haciendo algo con el libro —dijo Jace. Todos ellos regresaron al salón y los chicos relataron sin dejar detalle alguno sobre lo que pasó en el poco tiempo que estuvieron en la casa de los Granger-Weasley. Molly y Victoire eran las que más nerviosas se encontraban, algo que hizo que Jace, Teddy y Oliver se lamenten de contarles eso, habían olvidado que estaban embarazadas y que la preocupación podría afectar a los no natos. ˜●˜●˜●˜●˜●˜ Rose Weasley no era una persona nerviosa y asustada, también en todos los problemas en los que se metió con sus dos mejores amigos, cómo no serlo. Su rutina diaria era tratar de salvarse de algo peligro por semana. Desgraciadamente para sus padres, ella era un imán de problemas. Pero siendo justos, ese no era un problema y era habitual que las mujeres sientan eso en ese momento. Ella sabía que James ya no era virgen y que se había acostado con al menos la mitad de la población estudiantil femenina, incluso con Evelyn Smith, la hermana de su ex-novio, Zeke Smith. Así que James tenía experiencia en eso. En cambio, ella no. Rose podía hablar del sexo con tranquilidad sin ruborizarse, tartamudear o balbucear, también podía hacer bromas con aquel tema. Pero ella nunca, nunca, nunca lo practicó. Ella era totalmente virgen. Entonces el hecho de que estuviera en la Sala de los Menesteres, en una cama de dos plazas con James sobre ella, acariciando su piel, sin contar que ya no tenía su remera y que su novio trataba de quitarle la falda, la ponía nerviosa y algo asustada. ¡No tenía ni nada de que tenía que hacer! Y ni siquiera se acordaba lo que había leído en los libros sobre la primera vez de las protagonistas. Detestaba pensar que quizá decepcionaría a James. —Adoro tu cuello —le susurró al oído. Rose gimió cuando él besó su parte débil. Oh, esto era tan placentero. —James —suspiró. —Te amo, pequeña. Rose rió y lo besó en los labios. Bueno, al menos contaba con la idea que James sería tierno y gentil con ella. Abrazó las caderas de él con sus piernas, mientras sus manos buscaban los botones de su remera. James mordió su labio y bajó su boca al escote de Rose. Ambos esperaban que nadie los interrumpieran. Lastima que eso no pasó. —¡Rose! ¡Rose! Giró su cabeza para ver como al lado de su remera estaba su espejo doble, donde pudo ver las caras de Albus y Scorpius. Agradeció interiormente que en el ángulo que se encontraba el espejo, ellos no tuvieran la oportunidad de ver como estaba ella. —No hables —susurró James. Y la besó —¡Rose! ¿En dónde estás?  Ella tembló ligeramente cuando James le quitó la falda. Aunque no pudo evitar sentir molestia al ver que ella estaba en ropa interior y al penas si se había sacado la corbata. —¡Maldición, Rose! ¿Estás ahí? —preguntó Scorpius.  —¡Por el amor a Merlín! —gritó Albus—. ¡Código rojo con verde! Rose, quien había cerrado los ojos cuando James volvió a besar su cuello, los abrió enormemente. Empujó a su novio quien la vio confundido y molesto. Ella no le hizo caso y se puso rápido la falda, mientras buscaba su varita para hacer que la remera llegue hasta ella. —Rosie, ven a la cama —la llamó James. Pero ella ya se había arreglado bien la ropa y el cabello para lucir presentable frente a sus amigos. Tomó el espejo entre sus manos, mientras se mordía el labio. —¿Código rojo con verde? —preguntó.  —Código rojo con verde —confirmaron sus dos mejores amigos. —¿Pero cómo? ¡Fuimos cuidadosos! —Al parecer no lo suficiente. Teddy nos mandó un patronus para decirnos que nuestros padres sospechan. Eso hizo que James abriera los ojos y se de cuenta de lo que el Trío de Plata estaba hablando. Se puso la corbata alrededor del cuello de su remera y se acercó a su novia. Albus y Scorpius arquearon la ceja. —Ahora sabemos el porqué tardabas tanto en responder. No, no lo sabían. Y seguro no se lo imaginaban. Rose esperaba que sea así. —Bien, vamos a tener que avisar a los chicos que tendremos que ser más cuidadosos —dijo Rose, una vez que Scorpius le haya dicho lo que escuchó del patronus de Teddy—. Albus, encárgate de avisarles a tu hermana y a tus primos. Scorpius, tu a los Nott, los Rosier, los Zabini, los Scamander, los Longbottom y los Wood. Yo les informaré a las Finnigan, los Macmillan, los Thomas, las Boot, los Smith —James gruñó—, a Emily y a Tom. —Vale, jefa —dijeron.  —Nos vemos hoy a la noche ahí —dijo como forma de despedida, haciendo referencia a su guarida secreta—. Esto es más difícil de lo que pensé —se quejó cuando los rostros de sus amigos desaparecieron. —¿Qué es ahí? —Tu tienes secretos con tu grupo, yo tengo secretos con el mio. —¿Cómo es posible que Cornamenta y Hare se odien a muerte, pero James y Rose se aman con locura? —preguntó él, riendo. —Cosas de la vida. James rió y la besó, la guió de nuevo a la cama, con la intención de acabar lo que empezaron. Rose suspiró y lo abrazó. ˜●˜●˜●˜●˜●˜ Albus se despidió de Louis, el último al que le quedaba por avisarle que sea cuidadoso con respecto a lo que hacían, y caminó hacia los jardines de Hogwarts, en busca de Nathan. En cualquier momento sería su turno de usar el libro y él no sabía a dónde se había metido. Sacó su celular, luego de comprobar que ningún profesor o alumno estuviera cerca y buscó la aplicación "1996: en vivo". En esa aplicación tenía tres opciones para elegir, la primera llamada "Participantes" tenía los nombres de los que colaboraban en el plan, los nombres que estaban con una linea roja era para saber quienes ya se habían presentado. La segunda opción decía "Presentaciones", ahí se encontraban todo lo que habían escribido los que se presentaron, a Albus le gustaba leer mucho el de Derek Thomas, era el que más le hacía reír. Por último, "En vivo", era para ver lo que ocurría en 1996. Y fue ese cual eligió. —O —pudo ver que decía un Rolf Scamander de dieciséis años. Sonrió al ver su cara de fastidio— puede que sea el hijo de la Ministra—levantó el libro para que lean un párrafo del capítulo. Estalló en carcajadas al ver como tía Hermione le pegaba a su padre, tío Ron, tío Neville, tío Seamus y tío Dean. No sabía por donde iba, aceleró por las dudas que estuviera terminando y él no haya escrito su presentación en el libro. —¡Ey! —llamó a Kaya, quien se sonrojó violentamente—. ¿Has visto a Nathan? —¿Rosier? —preguntó. Albus asintió—. Creo que lo vi en la biblioteca. —Gracias. Hasta luego, Kaya.  —Adiós, Albus. Tal y como la Finnigan dijo, Nathan Rosier estaba en un lugar de la biblioteca, totalmente despejado, escribiendo sobre su recuerdo de cuando conoció a Hugo. Normalmente usaban la técnica como si quisieran ver sus recuerdos en un pensadero, pero al estar en Hogwarts, Scorpius dijo que sería mejor que lo escriban o alguien se podía dar cuenta.  —¿Ya terminas? —preguntó. —Casi. Ya escribí lo de los helados, me falta la conversación —dijo, sin levantar la mirara del libro—. Dame cinco minutos. Albus se sentó a su lado, mientras esperaba se entretuvo pensando que regalo podría hacerle a Alice. Faltaba poco para que cumplieran un mes de novios y él no tenía ningún regalo hecho. Pero ya tenía el lugar donde podía hacer una cena romántica, había un lago en el corazón del Bosque Prohibido y estaba seguro que a Alice le gustaría. —Todo tuyo —dijo Nathan. Albus tomó el libro y el bolígrafo, mientras el chico se paraba—. Nos vemos. Él pasó la pagina, anotando metalmente que el libro necesitaba más hojas, y en la parte del título escribió bien grande: "Albus Potter". Y sólo por molestar, apuntó la hoja con su varita y murmuró algo. Su sonrisa se hizo más grande a medida que escribía.