← El libro de la Tercera Generación · de
El libro de la Tercera Generación — capítulo 35
—Albus Potter. Dumbledore sonrió —Muy alargador, señor Potter. Muchas gracias. Y a usted también, señorita Weasley. —No hay mejor nombre —dijeron ambos. Harry se giró hacia Remus. —Seguro que su segundo nombre es el tuyo. Él se encogió de hombros. —Realmente no importa si es así, ya harás suficiente con cuidar bien de mi niño. Harry le sonrió. Dumbledore iba a empezar a leer, pero para sorpresa de todos, lanzó el libro hacia el centro del Gran Comedor. Miraron extrañados al anciano y luego volvieron la vista al libro, poco después comprendieron porque lo hizo. De las hojas empezaron a salir cohetes y una criaturas plateadas, que tenían piernas y brazos, más no caras y eran pequeñas, del mismo tamaño que una una cabeza de bebé. Todos gritaron, pero las criaturas no les hicieron nada, sino que se pusieron en linea y quién sabe cómo, empezaron a cantar el himno de Hogwarts. Y lo más extraordinario era que entre las voces pudieron distinguir las de Teddy, Oliver, Jace, Victoire, Molly, Frank, Roxanne, James y Rose. Ellos y los otros de la Tercera Generación habían grabado sus voces recitando el himno de su colegio. —Excelente, excelente —dijo Dumbledore, aplaudiendo y se unió al canto. Los profesores negaron con la cabeza. Más eso no fue lo único que pasó. Cuando faltaba poco para terminar, del libro salió un león, un tejón, una águila y una serpiente. Todos sin excepción se quedaron con la boca abierta, el león se subió a la mesa de Gryffindor y rugió, el tejón rodó por debajo de la mesa de Hufflpeuff, el águila voló hasta la mesa de Ravenclaw y la serpiente se deslizó hasta la mesa de Slytherin. Después, todos ellos se convirtieron en piedra y mágicamente se acomodaron como estatuas al lado de las puertas del Gran Comedor. Todos rompieron en aplausos emocionados, mientras las criaturas desaparecían y el libro volvía a las manos de Dumbledore. —Ya sabemos que el joven Potter es un poderoso mago. Tardaron bastante en salir de su asombro, pero finalmente Dumbledore pudo empezar la lectura, con miraras de interés puestas en él.¿Y bien? ¿Les gustó el espectáculo? —¡Si! —¡Fue fabuloso! —¡El himno, los animales! ¡De nuevo!Para su información, soy yo quien siempre consigue animar a las personas con sus trucos. —Y con todo eso, ¿cómo no? —dijo Seamus—. ¡Merlín, estuvo increíble! Les seré sinceros, James puede ser el mejor bromista....****¡Lo acepto! No pensé que llegaría a ver este día suspiró dramático**¡Largo, James!** Sirius y Remus estallaron en carcajadas, esa conversación les recordaba las largas discusiones que tenía con su difundo mejor amigo para ver quien era mejor haciendo bromas. Pero, ¿saben qué? Yo soy el que causa los paro cardíacos, el que hace que a mamá les salga canas blancas y que papá se desmaye. Si, soy yo quien causa shocks en todos. —Te lo digo ahora, Potter —dijo Ginny—. Si nuestra hija no resulta ser un ángelito, ni siquiera pensaré en casarme contigo, ¿de acuerdo? Harry sonrió y levantó las manos en señal de rendición, por otro lado, los hermanos Weasley rogaban que la princesa Potter sea una rebelde problemática.Mi meta de hoy es lograr que te desmaye, tengo cinco intentos para conseguirlo, ¿vale? Comencemos con el juego. —¿Es obligatorio participar? ¿No me puedo poner tapones en las orejas? —preguntó. —Dudo mucho que Albus no se diega cuenta de eso y lo deje pasag —dijo Fleur. Primer intento: Este adorable niño es Panther. Si, soy parte del Trío de Plata con mis dos mejores amigos. Uno de los causantes de que todo esto suceda. —James es un Merodeador, ¿Albus no pudo darnos un respiro? —se quejó Ginny. —¿De qué hablas? ¡Te envidio! —exclamó Lee—. ¡Tus hijos son geniales! —Pero igual esto ya se sabía —dijo Hermione—. Nos habíamos enterado en el capítulo de Dakota. —No se si sentirme feliz porque mi hijo sigue con el apodo que nos pusieron o sentirme nervioso por tener otro hijo bromista —confesó Harry.¿No funciono? Bien, todavía me quedan cuatro intentos más.Segundo intento: Heredé de papá la capacidad para que los problemas me encuentren. —¿Capacidad para que los problemas lo encuentren? —repitió McGonagall—. ¡Heredado su afán para meterse donde no lo llaman! —Oiga, nosotros (Ron, Hermione y yo) salvamos a Hogwarts muchas veces —se quejó Harry. —¿Por qué siempre que pasa algo tienen que estar ustedes tres? —Créame profesora, yo me he hecho esa pregunta por cinco años —dijo Ron. Por ejemplo, durante mi primer año estaba en el Bosque Prohibido con Hagrid, reuniendo a algunos hipogrifos para su clases de Cuidado de Criaturas Mágicas. A Draco le dio un escalofrío.Y, bueno, como que me separé y termine rodeado de cinco vampiros que querían tomar mi sangre, tal vez no debía decirles que era O Negativo, es su sangre favorita. —¡Entonces es verdad que hay vampiros en el Bosque! —exclamó Neville aterrorizado. —¿Por qué los Fundadores decidieron hacer el castillo cerca de un bosque con criaturas peligrosas? —se quejó Dean. —Pero mi niño esta bien, ¿no? —preguntó Ginny preocupada. —Bueno, si esta escribiendo, es porque esta vivo —dijo Percy—. Aunque también puede ser un vampiro. —¡Percival! —lo regañó su madre al ver la cara pálida de su hija. Pero no se preocupen, logré escaparme...... Lo malo que terminé corriendo para evitar que Bane, el centauro, y sus amigos no me lancen más flechas, creo que no debí ofenderles. Firenze resopló, su ex amigo debía de cambiar su forma de ser. Aunque el joven Potter tampoco debió de ofenderlo. —¡Es todo! —gritó Ginny—. No pienso casarme contigo, Potter. —¡Si! —festejó Ron—. Digo, que pena, que tragedia —al ver las miraras de su madre y novia.Y como que en el recorrido me tropecé y caí al Lago Negro. Y tal vez el Calamar Gigante por poco me mata, pero estoy bien, eh. Ginny no aguantó más y se desmayó. Harry la atrapó antes de que cayera al piso y puso su cabeza sobre sus piernas, preocupado. Esperaba que estas cosas no le pasase a la Ginny del futuro. Los Weasley suspiraron al verla. —Tranquila, Gin —susurró, acariciando sus cabellos rojos. Tenemos una caída, pero como dije, yo quiero ver a papá desmayado.**Tercer intento: Adivinen a que casa pertenezco. —A Gryffindor, seguro —dijeron todos con obviedad. Veamos. ¿Hufflepuff? Ummm, no lo creo. Soy muy leal, denle por hecho, pero ¿trabajado duro? No, gracias, prefiero dormir. Los tejones bufaron, mientras los demás se reían.¿Ravenclaw? Les aclaro algo: si no fuera por los apuntes de Rosie, todavía estaría en primer año. Hola, yo no estudio. —Igual que Harry —bufó Hermione. —Ah, por favor, yo soy muy listo —bromeó. —Perfecto, ya no te pasaré mis apuntes. —¿Qué? ¡No! ¿Gryffindor? Con mi capacidad, por supuesto que soy valiente. Y ni hablar de caballerosidad o de mi temple. Digno león, ¿cierto? —James estaría tan feliz de escucharlo —dijo Sirius. —Y de ver a Harry con una pelirroja —agregó Remus. ¿Slythetin? Cualquiera que me conoce sabe lo astuto que soy. Lo determinante que puede llegar a ser y con Hugo compartimos el mismo lema: "El fin justifica los medios". ¡Gran serpiente! ¿No lo creen?****¿Y bien? ¿De qué casa soy?—No quiero saber la respuesta —dijo Harry. —¿Qué respuesta? —murmuró Ginny débilmente. Él bajó la mirara y le sonrió. Hizo aparecer un vaso con agua, la ayudó a levantarse y se lo dio para que beba. —Tu hijo quiere que adivinemos su casa —dijo Sirius, comenzando a enfadarse—. No es Hufflpeuff, ni Ravenclaw. Tiene las cualidades de Gryfrindor como de Slytherin. —¿Estas queriendo decir que mi hijo puede ser una serpiente? —espetó. Gimió y se apoyó en Harry—. ¿Para qué me desperte? —Para mi es de Slytherin —dijo Blaise a sus amigos—. Esta jugando con sus mentes, tiene que ser de nuestra casa. —¿Un Potter en Slytherin? —se burló Draco—. Eso no puede pasar. Es imposible.¡DING, DING, DING! ¡Tenemos un ganador! Mi casa es Slytherin.** Sirius empezó a darse golpes en la cabeza. Ron se veía atónito. Harry gimió, negando con la cabeza. Dumbledore sonrió divertido. Draco abrió los ojos enormemente. Y los demás se agarraban de las costillas para reír al ver las expresiones de ellos. Sorry, acá el adoptado.Nah, soy el quinto de la familia en no pertenecer en Gryffindor, acostumbrense.¡Rayos! ¿Aún papá no se desmaya? ¡Estoy perdiendo mi habilidad! —¿No puede parar? —protestó. Cuarto intento: Así que yo participo en la Realeza. ¿Saben qué papel hago? Sipi, el Príncipe de las Serpientes. —¿Te das cuenta que el hijo de Potter esta haciendo tu papel de ahora? —preguntó Astoria a Draco. —Ni lo digas. Neville Longbottom abrió los ojos y se giró hacia Harry. —¡Tu hijo es el novia de mi niña! —Umm, ¿eso es malo? Por favor, Nev, ya he tenido suficiente. Y todavía le queda un intento.¡Bien! ¡Bueno! ¡Perfecto! Si esto no hace que te desmayes, me retiraré para siempre de las bromas.****Tienes que estar bromeando.****No puedes hacer eso, Al.*Tranquilo, chicos. Esto funcionará, lo sé. —Un descanso, cinco minutos por lo menos —pidió Harry. Dumbledore asintió sonriendo. El chico respiró profundo. Ron y Hermione rieron en voz baja, rogando para que sus hijos sean tranquilos, aunque ella ya sabía que sus dos niños eran peores que un demonio. Ginny acurrucó su cabeza entre el hombro y el cuello de Harry, suspirando. Por favor, Merlín, que su hija sea buena. —¿Retomamos la lectura? —preguntó Dumbledore. Harry y Ginny asintieron. Quinto intento: Todos saben que mi mejor amiga - prima predilecta y gran cuñada- es Rose Weasley, —Rose es su mejor amiga —dijo la señora Weasley—. Albus dijo que él y sus dos mejores amigos son parte del Trío de Plata. Ella puede ser Hare. Hare es la hermana menor de Hugo. Y Hugo es hijo de Hermione. Ella rió alegremente al ver la clara suposición de Molly. Ron sonrió felizmente y le dio un corto beso en los labios a Hermione. Los hermanos y el señor Weasley estaban más que contentos. —Oh, no. ¿Entonces yo puedo ser el padre de dos demonios? —preguntó Ron temeroso. —¿Intercambiamos? —preguntó Harry. —No sé quienes son peores. Quien es Hare. La señora Weasley sonrió. Pero, ¿saben quién es mi mejor amigo? Scorpius o Crow, como quieran llamarlo. Sep, Scorpius MALFOY es mi mejor amigo. ¡Bang! ¡Bang! Harry y Draco cayeron desmayados al piso, mientras todos los demás se quedaban estupefactos. Bueno, un Zabini puede casarse con una Weasley. Un Nott perfectamente puede ser amigo de unos bromistas. Una Rosier puede estar enamorada de un Granger. ¡Incluso un Potter puede quedar en Slytherin! Pero nunca, jamas, un Potter y un Malfoy pueden ser amigos, ¡eso rompe todas las reglas! —Esperen, ¿Scorpius no es el hijo de Astoria? Draco y ella abrieron bien los ojos al ver lo que Daphne estaba insinuando. La menor de las Greengrass trató de calmarse, después de todo no estaban seguro, Draco Nott pudo haber llamado a Scorpius "primo" como cariño, ¿verdad? Creo que gane.Quince años, quinto años, novio de Alice Longbottom, buscador y capitán del equipo de Quidditch de Slytjerin, súper genial en Pociones, anhelo ser Pocionero y un excelente mago, el más poderoso de todos.Bye —¿Se encuentran bien? —preguntaron Astoria y Ginny cuando Harry y Draco despertaron. Asintieron aturdidos. POSDATA: ¿Olvide mencionar que mi nombre es Severus? ¡Albus Severus Potter, fuera! —Sólo sigue leyendo, Dumbledore —pidieron Ron y Hermione, al ver que tanto su amigo como su profesor de Pociones estaban paralizados en su lugar. —Luego agradecele —le dijo a Snape. Dumbledore sonrió y continuó con la lectura.—Ya para, Severus.No era que detestara su primer nombre, pero Albus prefería que lo llamasen por su segundo nombre o sino por "Al". Su nombre de pila le parecía para un viejo en vez de para un adolescente. Sin poder evitarlo, los alumnos estallaron en carcajadas. Dumbledore se sonrojó un poco, pero sonreía felizmente. Por otro lado, Harry suspiró profundamente, su hijo del medio sería quien le daría más dolores de cabeza.—¿Por qué? Yo quiero seguir besando a mi novia. Neville bufó, cruzándose de brazos.**—Has quedado con Rose y Scorpius.Severus suspiró y le dio un último beso en los labios antes de pararse la cama. —¡¿Por qué diablos tu hijo y la mia estaban en una cama?! —le espetó Neville a Harry. Él lo miró asustado. —Estoy seguro que no es por lo que estas pensando. Severus estaba en la habitación de chicas de quinto años de Hufflepuff. Si, él sabía como podía subir hasta las habitaciones de las chicas sin que un tobogán reemplace las escaleras. —¡Genio! —exclamaron los chicos. —Pero si todas las escaleras que llevan a los cuartos de las chicas están programadas para que se transformen cuando un chico intente subir —dijeron los profesores. —Para Albus Severus Potter no es un chico cualquiera —rió Charlie.Alice estaba enferma y él había venido a verla de inmediato. —Que lindo chico —dijo Hannah. —Si, bueno, todavía no me convence —replicó Neville. Severus se despidió de ella y salió de la habitación. Apuntó las escaleras con su varita y murmuró un hechizo, con tranquilidad comenzó a descender. Sonrió satisfecho al ver como los chicos lo miraban. —Slytherin tenía que ser —murmuró Sirius. Encontró a Rose y Scorpius discutiendo en voz baja, algo totalmente extraño, porque cada vez que ellos discutían, sus gritos se escuchaban hasta China. —Ellos son los Ron y Hermione del futuro —se burló George. —Pobre mi hijo, si son como esos dos, entonces debe de hartarse todo el tiempo tratando de calmarlos —suspiró Harry dramáticamente. Ron y Hermione gruñeron. **—¿De qué hablan? —preguntó, acercándose a ellos. Los dos dieron un respingo.—D-de n-nada —tartamudeó Scorpius. Rose forzó una sonrisa.** —Me huele a que ocultan algo —murmuró Sirius. —¿Qué pueden ocultar? —preguntó Remus—. Tal vez le están haciendo una fiesta sorpresa. —O un regalo —agregó Tonks. Severus arqueó una ceja y sus amigos miraron hacia otro lado. Luego de un momento incómodo, Rose tosió. —¿Vamos? Tenemos que hacer cosas.****—¿Qué pasa con ustedes dos? —le preguntó a Scorpius, cuando su prima se adelantó—. Desde hace semanas que están actuando de forma extraña, hablando en voz baja, discutiendo a mis espaldas, poniéndose nerviosos con simples preguntas y siempre se callan cuando les pregunto.**Scorpius lo miró un momento y se apresuró a seguir a Rose. —Ocultan algo realmente malo —dijo Ron—. ¿Qué traman los dos? —Una sorpresa a la vez —pidió Hermione. Alrededor de diez minutos, los tres llegaron al baño de niñas de segundo año. —¿Eh? ¿Qué diablos van a hacer ahí? —preguntó Blaise. —Ni siquiera Rose puede ir ahí, ¿quién va a querer hacer sus necesidades escuchando como un fantasma llora? —preguntó Pansy. —Sobre todo, ¿por qué Scorpius y Albus están ahí? —cuestionó Draco. —En el baño de niñas de segundo año esta..... Harry, Ron y Hermione no necesitaron que Ginny terminará de hablar, sabían muy bien a que se refería. Los cuatro esperaban desesperadamente que no pase lo que ellos pensaban. —Haz tu magia, amigo —animó Scorpius. —¿Amigo? ¡Le oculta algo! —se quejó Fred. Severus sabía hablar parsel, vaya a saber cómo, pues nadie de su familia lo sabía hacer. —¿Disculpa? ¿Y qué hay de mi? —preguntó Harry. Dumbledore y Severus compartieron una mirara significativa. Si Potter no podía hablar en lengua parsel, significaba que realmente el Horrocrux dentro de él había muerto en el futuro. —A todo esto, ¿qué tiene que ver la lengua parsel? —preguntó Draco confundido. Harry suspiró—. ¿A dónde van mi hijo y los chicos, Potter? —Créeme, no quieres saberlo. Draco tragó saliva.— Ábrete —siseó en parsel.** —Potter, por favor, dime que no se dirigen al lugar que pienso —pidió Draco. —Nada me gustaría más. —¿Acaso tu yo del futuro se lo dijo? —inquirió. —Lo dudo. Ese lugar es demasiado peligroso —negó Harry. Ron, Hermione y Ginny estaban pálidos, al igual que los profesores y los demás Weasley. Ellos sabían a donde se dirigían y eso no le gustaba en lo más mínimo. El resto de las personas los miraban curiosos, sin saber bien lo que ocurría con el Trío de Plata que hacía que sus familiares se asustaran. La canilla brilló con una luz blanca y comenzó a girar. Severus, Scorpius y Rose esperaron medio minuto para que el lavavo desapareciera, dejando a la vista una tubería grande. La entrada a la Cámara Secreta. Ojoloco abrió los ojos. Cornelius se sobresaltó. Sirius jaleó. Remus ahogó un grito. Tonks cambió su color de cabello a blanco pálido. Hubo diferentes reacciones, pero todos temían por el Trío de Plata. ¡¿Qué diablos hacían ahí?! —¿Entonces existe? —¿No es una leyenda? —¿Ellos piensan entrar ahí? Ginny estaba por completo pálida y se sacudía efusivamente. Percy se sacó su abrigo y se lo puso a su hermana, mientras Ron llamaba a un elfo doméstico para que le trajera un té a su hermana. Los señores Weasley se acercaron a abrazarla y Harry tomó su mano para transmitirle apoyo. Este capítulo le hacía recordar lo que ocurrió en su primer año. —¿Señorita Weasley? —preguntó Dumbledore. Ginny asintió y el anciano director siguió leyendo. —Las damas primero —dijo Severus.****—Que caballero —se burló Rose y se deslizó al especie de tobogán. Scorpius fue el siguiente y luego Severus, cerrando la entrada atrás de ellos. —¿Por qué se metieron? —gimieron Draco y Harry. —De todos los lugares en Hogwarts, ¿por qué justamente ese? —susurró Hermione. —Vamos a tener que hablar seriamente con ellos —dijo Ron. Anteriormente, la Cámara Secreta era un lugar horrible: todo era oscuro, había esqueletos de ratas, demasiada humedad, los montones de arañas, la piel de la que el basilisco si había mudado y por supuesto el cuerpo muerto del basilisco. Si, un lugar horrible. —¿Eso es verdad? —le preguntó Neville a Ron y Harry, que asintieron despacio. —Y si es así, ¿para que bajan? —se preguntó Seamus. —Pero dijo "anteriormente" —dijo Theodore—. Eso significa que la Cámara Secreta cambiará. Tengo la suposición de que ellos arreglaron todo para mejorarlo. —¿Quién fuera de juicio se bajaría hasta ahí para arreglar lo que hay? —cuestionó Ginny. —Esos tres sin juicio —respondió Pansy—. Si salieron iguales a sus padres, me compadezco de los profesores. Pero ahora todo era diferente. Rose, fantástica en en encantamientos, había convertido el piso en una larga alfombra roja y las paresde las tapizó con terciopelo verde, también convortió viejos esqueletos en sofás de los colores de su casa e hizo bastante bombillas para tener luz. —Verde y rojo en un mismo lugar no debe de quedar bien —Sirius chasqueó la lengua. —¿Qué es una bombilla? —preguntó el señor Weasley. —Tu eres su yerno, contestale —le espetó Hermione a Harry. —Pues tu eres su nuera. —Pero tu tienes que ganar puntos. —Igual tu, acuérdate que no serás su única nuera. Varios rieron por la conversación, sobre todo Ron y Ginny. Finalmente, ambos le explicaron que era la bombilla y para que servía. Después de un momento, en lo que estuvieron comentando lo que hizo Rose, continuaron con la lectura. Scorpius, quien tiene un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) con la limpieza, se había encargado de adornar los muebles y cada cosa en un respectivo lugar, al igual que había fabricado estantes y cajoneras para guardar sus cosas. —Pero ni Draco ni Astoria sufren eso —comentó Blaise. —Por última vez, no saben si es mi hijo. —¿A quién habrá salido? —preguntó Daphne, ignorando el comentario de su hermana. Severus, por otro lado, se había encargado de cortar la piel del basilisco muerto en trozos como también separar los huesos y los colmillos y guardar todo en un sólo lugar. Y él debes en cuando sacaba un poco para venderlo y conseguir dinero. —Él esta loco —exclamó Ginny—. ¿Cómo es capaz de tocar la piel, los colmillos y los esqueletos de un basilisco? —Tu misma lo dijiste, esta loco —dijo Harry, sintiendo preocupación por el estado mental de Albus. Tardaron seis meses, pero ahora la Cámara Secreta era una guarida luminosa y fabulosa. —¡¿Y nosotros nunca nos dimos cuenta?! —chilló McGonagall. —Bueno, ustedes tampoco se dieron cuenta de cada una de las aventuras del Trío de Oro —dijo Fred. —O de que un profesor tenía a Voldemort en su nuca —agregó Neville. —También que un profesor resulto ser un mortifago que quería matar a Potter —dijo Ernie. —Son algo despistados —admitió Dean. Los profesores los fulminaron con la mirara. Pero los que ellos consideraban su mayor hazaña es las cuatro cámaras que hicieron para guardar dinero. —¿Cámaras? ¿Cómo las de Gringotts? —preguntó Bill emocionado. —¿Para qué cuatro? —dijo Katie—. Son sólo tres. Cada una tenía una palabra escrita en dorado: "Albus", "Scorpius", "Rose" y "Viaje". Las tres primeras eran de ellos, mientras que la última, que era la más grande, guardaba más de quinientos Galeones, como cinco mil Sickle y al menos un millón de Knut, o eso era lo que contaron el curso anterior, ahora tenían más dinero que poner. —¡Ellos son los más ricos del mundo mágico! —admitió Draco. —¡Y ni siquiera llegan a la mayoría de edad! —se quejó Blaise. —Y eso es de esa cámara, ¿cuánto tendrá en las suyas? —dijo Pansy. Esa cámara recién la abrirían el día de su graduación. Ellos ya habían arreglado que se irían de viaje por todo un año una vez que terminaran Hogwarts, desde el momento que se habían hecho amigos eso era su meta. Incluso ya habían organizado un mapa que tenía notas y pinches para ubicar donde irían. Dumbledore no pudo evitar que sus ojos se llenen de lágrimas al leer eso. Le recordaba a lo que él y Elphias habían planeado, pero con lo sucedido en su familia, sólo su amigo se había ido de viaje. Esperaba que los tres mejores amigos pudieran cumplir su sueño. Claro que él que no estaba nada contento era Ron Weasley. —Rose puede ser mi hija, incluso mi sobrina, pero no estoy de acuerdo con eso. ¡Ella no puede estar un año entero sólo con dos chicos! Sobre todo ahora que se demostró que a ella le gusta el incierto y mucho menos va estar a solas con Malfoy. —Bien dicho, Ron. Pienso lo mismo —dijo Fred enérgicamente. Ginny y Hermione rodaron los ojos. Sus padres habían aceptado, aunque ellos no imaginaban de dónde habían sacado el dinero. Y es que el Trío de Plata era tan inteligente y hábil que habían creado sus propias pociones y hechizos, por ejemplo la Poción del Animal, para convertirse en un animal que quiera por diez minutos, la Poción del Demonio, que hacía que cualquiera que la bebiera tuviera alas de demonio, la Poción de la Inteligencia, el de Crecer Cabello, el de sentir como si estuviera borracho, etc. Y todo eso lo vendían, consiguiendo así dinero fácil. Pero los hechizos eran sólo de ellos. —¡No! —gritaron los profesores. Harry, Ron, Hermione, Ginny, Draco y Astoria abrieron la boca sorprendidos e impresionados, balbuceaban cosas sin sentidos, sin saber bien que decir. Ellos... Albus, Scorpius, Rose.... Viaje.... Ilegal...... Pociones.... ¿Qué diablos hicieron? —Trafican pociones —dijo Snape lentamente. —Ellos crearon pociones y hechizos —dijo Flius. —Son magos poderosos —terminó Dumbledore.**—Los Shepards quieren tres Pociones Multijugos —vociferó Rose, llegando a su almacén. Hizo una mueca al ver lo poco que quedaba—. Al, Scorp, van a tener que ir a cambiar lo del basilisco por dinero.—Bien, pero primero voy a preparar Felix Felicies, los Merodeadores quieren una docena —dijo Scorpius, sacando los ingredientes.—Veamos —dijo Albus, sacando una lista—. Dos Pociones para fingir la muerte, una de Amortentia, cuatro para convertirse en animal, siete para quitar la resaca y al menos dos para poder respirar bajo el agua. ¡Apresuren, con esto ya tenemos dos cientos galones!**El Trío de Plata se puso en acción. Hora de preparar pociones. —Aquí llego —dijo Dumbledore. —Voy a matarlos —dijo Ginny—. Primero son unos problemáticos, después entran a la Cámara Secreta y se dan el lujo de ordenar todo y guardar el cadáver del basilisco, y por último, hacen una guarida ahí donde también hacen pociones ilegales, que de paso venden. Ellos no tienen moral. —Algo me dice que ellos son los más problemáticos de la nueva geneeración —dijo Angelina. —Por el bien de Harry y Ginny, que Lily haya salido igual a su madre —dijo Remus. —Y antes de seguir nuevamente con la lectura —dijo Dumbledore—, permitanme hacer esto. Él hizo que apareciera un plato en el regazo de cada uno y una gran mesa redonda donde había mucha comida, cada vez que un plato se gastaba, se volvía a llenar. Finalmente, luego de que todos se sirvan lo que querían, Pansy tomó el libro. —Zeke Smith.