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El libro de la Tercera Generación — capítulo 36
—Zeke Smith. Zacharias se irguió en su asiento, abriendo la boca. Había olvidado por completo que tenía hijos. Blaise lo miró enojado, le advertiría a su prima que no se acerque a Smith, aunque dudaba que le haga caso, Abigail siempre hacía lo contrario de lo que le decía. Fred y Ginny bufaron, ambos por la misma razón: ese chico había salido con Rose, quien era la sobrina favorita de Fred y la novia del hijo de Ginny. Pansy carraspeó y empezó a leer. Hola. —No me agrada —dijeron Ginny y Fred. —Sólo dijo una palabra —replicó Zacharias. —Igual, no nos agrada. Me llamo Zeke Noel Smith y mis padres son Zacharias y Abigail Smith, de soltera White. Blaise gruñó y miró de forma amenazante a Zacharias, quien se encogió en su asiente y disimuladamente se encondió detrás de Justin. Tengo 16 años, estoy en mi sexto año de Hogwarts y soy Hufflepuff. Los tejones aplaudieron fuertemente, pero no más que Zacharias, incluso Blaise aplaudió un poco, pero Fred y Ginny estaban abucheando, hasta que su madre los regañó. Harry rió.**Mis padrinos son Hannah Abbot y Ernie Macmillan.**Susan y Ernie se miraron confundidos, pero igual se levantaron para agradecer a Zacharias, que estaba igual que ellos.Mi mejores amigos son Max Wood y Rubí Boot.—¡No puedo creerlo! —exclamó Fred—. ¡Tu hijo es un traidor, Oliver! —¡Ya basta, Fred! —lo regañó su madre—. Ni siquiera conoces del todo al niño. —¡Pero salió con mi niña! —De cualquier manera no puedes tratar al chico así! —Pero, mamá.... —se quejó Ginny, pero se calló al ver la mirara que la mujer regordeta le dedicaba—. Bien, pero que no se atreva a acercarse a Rose, es de mi niño. Punto final. —¿Qué he hecho mal, Merlín? —dijo Terry—. Zafiro esta con un Nott y ahora Rubí es amiga de un Smith, no quiero ni imaginarme lo que ocurre con mi otra hija. Padma rodó los ojos.Cuando sea grande deseo ser medimago. Oh, y en mis T.I.M.O.s saque en la mayoría Excelentes y después todo Supera las Expectativas. —Son buenas notas —dijo McGonagall. —Seguro que James tienen mejores notas —dijo Ginny. Todos, incluyendo a Fred y Harry, arquearon una ceja—. Bueno, vale la pena soñar.**Es todo lo que tengo que decir, que tengan un lindo día. Adiós.***********Ella estaba acostada en el césped, con los pies adentro del Lago Negro, sin preocuparse por si el Calamar Gigante trata de empujarla adentro del agua. —¡Eso es muy arriesgado! —exclamó Flitwick. —El Calamar la puede hogar —dijo McGonagall. —¿Quién estaría tan loca para hacerlo? —cuestionó la señora Malfoy.Siendo sinceros, Rose Weasley no era de esas chicas que se preocupan mucho. —Ya tienes tu repuesta —dijo Lucius. Ron y Hermione negaron con la cabeza, mientras Harry y Ginny se preguntaban por qué diablos Smith la estaba observando, sobre todo ella. Zacharias suspiró y escuchó mejor la lectura.**Zeke la miraba desde la banca en la que estaba sentado, tenía un libro en manos al que no le prestaba atención. No tenía valor suficiente para ir hasta donde estaba ella y hablarle. Sabía que ella le hablaría con naturalidad, como si no hubiera pasado nada entre ellos.****Como si no le hubiera roto el corazón en mis pedazos.**Ginny se movió incomoda en su asiento, no se había puesto a pensar en que estaría sintiendo el chico con el rompimiento, aunque como había escuchado que él y Rose discutían seguido antes de terminar, supuso que él estaría bien con eso. —Incómodo —murmuró Charlie.Él seguía amándola como la primera vez. La amaba tanto que siempre se percataba de pequeños detalles que otros pasaban por desapercibido, como que su cabello había crecido tres centímetros; el bracelete que tenía puesto se le había caído una gema; la herida que tenía en el brazo que se hizo por trepar un árbol, había desaparecido; o que sus uñas, que antes estaban pintadas de azul cielo, ahora estaba pintadas de azul agua. Por favor, incluso sabía que tenía los labios pintados, aunque usará un lapiz labial del mismo tono de sus labios. —Vaya —murmuró Susan. Ginny tosió un poco. —Es muy observador —comentó Hermione, sintiendo la tensión en el aire. —Creo que sólo observa a Rose —dijo Draco. —¿Crees que James pueda darse cuenta de eso? —le susurró Lisa a Padma, quien negó la cabeza. —Realmente la ama —carraspeó Harry. Zacharias sintió pena por su hijo menor. No había estado en una situación así, pero entendía su dolor: nadie merecía sufrir por algo así.Recordaba la primera vez que la vio, con una sonrisa valiente y jugando con sus cabellos rojos, esperando ser llamada para ponerse el Sombrero Seleccionador. Ella parecía ser la única en no estar nerviosa. —Supongo que sabía que iba a quedar en Gryffindor —comentó Dean, tratando de aliviar el ambiente, aunque no funcionó. Ginny suspiró pesadamente.**Recordaba su risa al ser seleccionada en Gryffindor y la forma que corrió a abrazar a sus primos. También su valentía al ir a sentarse en la mesa de Slytherin, sólo porque notó que su primo Albus estaba incómodo.**Harry le sonrió a Ron y Hermione, en cambio, Ginny había comenzado a morderse las uñas. No quería sentir compasión por Zeke, Rose era de su niño y sólo de su niño, pero no podía evitarlo, él recordaba como un eterno enamorado todo de Rose, algo que, aunque no lo admitiera en voz alta, dudaba que su hijo recordarse. —Pobre niño —susurró la señora Weasley. Incluso Fred sentía pena por Zeke.La había visto reír con sus amigas, correr para librarse de un apuro con sus amigos, bailar sola cuando estaba aburrida y estar hasta altas horas de la noche en la biblioteca. Él recordaba cada cosa de ella. Y eso hacía todo más doloroso. —Okey, necesito ir al baño —dijo Ginny. Se paró y salió lo más rápido que pudo del Gran Comedor. —Oh Dios, pobre Zeke —dijo Lavender, apenas la pelirroja se fue. —Debe de estar sufriendo tanto —siguió Parvati. —Estoy contento de que Rose salga con James, pero me gustaría que Zeke no sufra así —dijo Harry. —Me pregunto si Rose sintió algo parecido cuando terminaron —murmuró Ron. —Bueno, en el capítulo de James no se notaba —susurró Hermione. —¿Por qué hay tanto drama con ellos? —se quejó Percy.Había tardado tres años en reunir el valor suficiente para hablarle. Rose era tan diferente como igual al resto de las chicas. Tímida, extrovertida, callada, emocionada, alocada, inteligente, sexy, forma; era todo y nada. Una chica como ella sólo se conseguía cada cien años. —¿Pero qué le ocurre a Rose? —espetó Pansy, interrumpiendose a si misma—. ¿Quién podría dejar a un chico así? —¡Cierto! —concordó Daphne—. La chica debe de estar mal de la cabeza para dejar a Zeke, ¡y todo por su primo! ¿Acaso no sabe que las parejas de la misma sangre pueden tener hijos con discapacidad, incluso deformes? —Puede que tenga que sacrificarse de ser mamá —dijo Astoria—. Además, en estos tiempos no es normal ver una pareja de primos, imagínate en sus años, ¡algunos ni deben de aceptarlo! —Seguro que incluso sus propios familiares no debieron de aceptarlo —dijo Blaise. —Y quizá siguen sin aceptarlo, pero aun así lo dejan pasar —agregó Theo. —Oigan, Potter parece que quiere matarlos —les avisó Draco en un murmullo. Y en efecto, Harry los miraba de manera asesina, como si quisiera lanzarles un Avada Kedavra por hablar así de la relación de su hijo y de su sobrina. Pansy carraspeó avergonzada y continuó con la lectura.Quizá debió de haberse dado cuenta, que por mucho que Rose lo quisiera, su corazón siempre pertenecería a Potter. En realidad, lo sabía, pero no quería aceptarlo. Incluso antes de salir, notaba como su mirara se iluminaba cuando Potter le hablaba, como apretaba los puños cuando lo veía con otra chica o todas esas sonrisas que le dedicaba a sólo a él. Zeke sabía que ella no estaba enamorada de él, pero aun así, no podía dejar de emocionarse cuando ella le sonreía. —Oh, Dios —murmuró Susan, emocionada. Todo esto le estaba entristeciendo, como a muchas chicas. Por favor, incluso las Slytherin estaban derramando algunas lágrimas. En ese momento, entró Ginny, secándose las manos en su falda roja y dorada, los colores de Gryffindor. Todos ellos se le quedaron mirando y ella arqueó las cejas, confundida. Alguien carraspeó. Ella se acercó a su asiento y rápidamente Fred la puso al corriente. —¡¿Quienes están diciendo que James no merece a Rose?! —gritó enojada. Varios tragaron saliva. —Gin, tranquilízate —pidió Harry, sentandola a su lado. —No. Bien, mi hijo no es perfecto, ya nos dimos cuenta que es un maldito bromista y que es demasiado narcisista, pero eso no significa que no deba de estar con Rose. Zeke puede ser un encanto y todo, pero ninguno acá sabe como es James con Rose, además es ella quien decide. ¿Se olvidaron que Smith y Rose discutían mucho, que incluso ella lloraba por eso? Sé que James y Rose discutían, pero nunca se mencionó que la hacía llorar, eran cosas suyas. No interesa si no lo entienden, Rose y James están juntos y punto final. Okey, un gran silencio se programó en el Gran Comedor de inmediato. Pansy tardó mucho en salir de su asombro para continuar leyendo.Zeke vio a Potter acercarse a ella, con un ramo de rosas blancas escondidas detrás de su espalda. Potter no era un romántico, pero últimamente le dedicaba serenatas y le escribía cartas de amor a su novia, había cambiado mucho desde que empezó a salir con Rose, incluso había dejado de gastar tantas bromas. —Igual que nuestro James —dijo Sirius, nostálgico. —El estar con Lily hizo que sentara cabeza —dijo Remus. —Parece que en eso es igual a su abuelo. —Y no te olvides de su apariencia, por favor, hasta tiene lentes cuadrados como él. —Sin contar que tiene a su pelirroja. —Todos los primogénitos Potter son iguales —comentó Fugde.Rose le sonrió y se incorporó para besarlo. Zeke bajó la mirara, aguantando las lágrimas. Sufría cada día al verla, pero no trataba de recuperarla, no porque fuera un cobarde, sino porque sabía lo feliz que Rose era con Potter. Y eso era lo que siempre quiso, que Rose sea feliz, aunque eso implique a sacrificar su propia felicidad. —Mi amor —murmuró Pansy, al terminar de leer el capítulo. —Tan tierno —dijo Padma, apareciendo una servilleta para limpiarse los ojos. —Que lindo sería tener un chico así —dijo Alicia. —Claro, así tan amoroso —comentó Hannah. —Si, bueno, Zeke es perfecto —dijo Ginny, bruscamente. Se levantó y le quitó el libro a Pansy para darselo a Ron—. Vamos, lee. Ron la miró asustado y asintió sumisamente. —Jackson Wood.