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El libro de la Tercera Generación — capítulo 38

—Fred Weasley. Fred y George aplaudieron ruidosamente, mientras Angelina se sonrojaba y los profesores gimieron asustados. ¿No era suficiente con un James Sirius Potter? ¿Por qué no le daban descanso? Fred chilló y literalmente se tiró a abrazar a su gemelo, cayendo los dos al piso, mientras reían. Angelina Johnson sonrió y fue felicitada por todos sus amigos y su nueva familia. Pasó bastante tiempo antes de que Fred y George se calmen y vuelvan a sentarse. —¡Oh, si, un nuevo bromista! —exclamó Sirius, aplaudiendo. Zabini bufó. Genial, ahora tenía que leer algo de un Weasley. ¡Canten conmigo! ¡Yo digo Fred, ustedes dicen Weasley!****¡Fred! —¡Weasley! —gritó la familia pelirroja, Harry, Hermione, Sirius, Remus, Tonks, Dumbledore, Angelina y algunos más.¡Fred! —¡Weasley! —ahora gritó medio comedor. ¡Fred! —¡Weasley! —lo más gracioso fue ver a Snape y McGonagall participando. ¡Así es, gente! Ya para la próxima arreglamos una buena canción de cinco minutos para cantarla, ¿esta bien? —¡Demonios, si! —¡George! Frederick Gideon Weasley se reporta. La señora Weasley sintió las lágrimas en sus ojos y abrazó a George y Angelina con fuerza. La morena no entendía nada, pero los hermanos pelirrojos si: su difundo tío se llamaba Gideon. O como me dicen mis mejores amigos, Canuto, rey de las bromas. —¡Oh, Merlín! ¡Oh, Merlín! —chilló Sirius como una adolescente. Se paró y empezó a dar brincos, haciendo sonreír a todos—. ¡¿Lo oyeron?! ¡Se apoda como yo! —Y yo no podría estar más orgulloso —dijo George. —Bueno, Roxanne no parece bromista —trató de aliviarse Angelina. —Roxanne es mi hija, obviamente es una bromista —replicó su nuevo novio.¿Rey de las bromas? ¡Ese es mi título!¡Ni hablar, James! ¡Es el mio!Ah, no, no volverán a tener esta discusión . Sirius y Remus rieron entre dientes. —Tu y James peleaban hasta la madrugada por eso —dijo Remus, negando con la cabeza—. Nunca me dejaban dormir. —Y ni hablar cuando iban a mi casa —suspiró Tonks—. Gritaban a los cuatro vientos. —Cornamenta nunca entendió que el mejor bromista soy yo —replicó Sirius. —Lo mismo decía él. En fin, trabajo hace dos en Sortilegios Weasley que hay en el Callejón Diagon y de vez en cuando, en la que esta en Hogsmeade. —Gracias Merlín, Morgana y a todos los magos poderosos que existieron —exclamó George, mirando al cielo con los brazos elevados. —Yo no hice nada malo —musitó Angelina desesperada. —Bienvenida a mi mundo —dijeron Hermione, Ginny y Katie.  —Algo me dice que ustedes necesitaran mucha Poción de Paz —afirmó McGonagall—. Al igual que mi cuando comience Hogwarts. **La pequeña Águila Roxanne mi linda hermanita menor.Que te jodas, Fred. No me llames así. —Que amor se tienen —ironizó Dean. —Los hermanos sin peleas no son hermanos —dijeron Ron y Ginny firmemente.  —Tienen razón —dijeron Padma y Parvati.Y James el Idiota, Frank el Sabelotodo y Dominique la Florecilla Las risas no tardaron en llegar en el Gran Comedor, mientras que Harry, Ginny, Neville, Frank, Bill y Fleur fruncieron el ceño, aunque luego lentamente aparecieron pequeñas sonrisas en sus rostros. Son mis mejores amigos. —Desgraciadamente —murmuraron los padres. No era que detestaban su amistad, sino que las bromas que hacían juntos estaban seguros les traería dolores de cabeza en el futuro. —A este ritmo nos dará un ataque antes de tener hijos —comentó Blaise. Los nuevos Merodeadores, el sufrimiento de los profesores. Sirius, George y Fred fueron los que más rieron. Para ese tiempo, la idea de renunciar se hacía más tentadora para los profesores de las asignaturas mágicas. Mis padrinos son tío Ron y tía Hermione. —Gracias, George, Angelina —agradecieron los dos, sonriendo. —Pero, ya voy avisando, que seré el padrino ahora, al igual que el de Rose —informó Fred. —Si Rose es hija de Ron y Hermione —ambos se ruborizaron— y parece que es la primera, esta claro quienes son sus padrinos. —Más les vale —dijo Harry—,  pues son los padrinos de James. Cumplí diecisiete hace dos semanas, ¡yuju, soy mayor de edad! —Eso no me gusta nada —dijo Angelina—. Si ya se comporta mal siendo menor de edad, no me quiero imaginar como se comporta ahora. —Tenemos la tranquilidad de que el hijo de Neville es su amigo —le recordó Ginny—. Seguro logra calmarlos. —Eso es un alago, Gin —dijo Neville—. Pero dudo mucho que Frank pueda controlarlos. —Alto, no te fies, niña Weasley, es los más inteligentes del grupo —advirtió Sirius—. Remus, para todos, era el chico más responsable que existía, atento, bueno, incapaz de meterse con alguien y James y yo eramos muy mala influencia para él, ¿pero sabes? ¡Él fue quien inventó la mayoría de las bromas y él que siempre tenía un plan para que no nos atrape! —exclamó, asintiendo enérgicamente—. Minnie, ¿se acuerda esa vez que lanzamos cohetes de la Torre de Astronomía? ¡Remus nos convenció de hacerlo! —¡Señor Lupin! ¿Eso es verdad? —preguntó McGonagall, pasmada. Remus sonrió angelicalmente. —¿Yo? ¿Haciendo esas cosas? No, ¿cómo cree, Minerva? Yo era él que trataba de calmarlo. Sirius masculló unas palabrotas.  —¡Que le den Veritaserum!—gritó Tonks. —Luego de este capítulo, le daremos un poco de Poción de la Verda al señor Lupin —anunció Dumbledore. Remus se puso pálido, mientras Sirius, Harry, Ron y Hermione reían—. ¿Y cómo no? A los señores Black, Potter y Weasley y la señorita Granger también beberán un poco de la Poción. —¡¿Qué?! —Estan muertos —dijeron muchos. Estoy en séptimo año, mi último año. ¡Ay Merlín, me agarra lo sentimental! Los de último año sonrieron un poco, entre ellos Fred y George. Tal vez ese curso no estaba siendo el mejor: Umbrigde, el despido de Dumbledore y la supuesta aparición de Lord Voldemort, pasaban más tiempo preocupados que disfrutando. Pero aun así, a todos ellos les daba nostalgia el saber que sería el último año que pisarán Hogwarts. Gryffindor, obviamente. —¡Nuestro hijo! —gritaron George y Angelina. Los Weasley aplaudieron fuertemente al igual que todos los leones. Y el único de mi grupo es no caer en la trampa del amor. Planeó seguir el ejemplo de tío Charlie. —¡Charles! —le regañó Molly y Angelina. —Orgullo —dijeron George y Fred. **Freddy se despide. ¡Paz!*****—¡Por Merlín, eso sin duda es un chupetón! Las mujeres rodaron los ojos, mientras que los chicos sonreían.  —Que nos espera. —Ustedes, dirán —dijo Tonks, sonriendo—. Como habíamos acordado, Hermione cuidará de mi Teddy. —Y también de Oliver —dijo Katie. —No te olvides de Jace —sentenció Blaise. —Y obviamente Derek —dijo Dean. De inmediato se escucharon a los demás padres ofrecer sus hijos a Hermione, quien consideraba seriamente trabajar como niñera de todos esos problemáticos para ganar dinero y usarlo para P.E.D.D.O. —Si, bueno, Rose es muy traviesa. Ron de inmediato se volvió rojo de rabia, estaba tan furioso que ni siquiera Hermione se animó a tranquilizarlo. Harry se removió incómodo en su asiento, no había que ser listo para saber que él que había dicho eso era James Sirius Potter. —Yo... —No hables —gruñó— o te golpearé. Dominique puso los ojos en blanco, murmurando "Hombres" como si fuera el peor insulto. —Me agrada —dijo Astoria. —Por supuesto —dijo Ginny—. Muy fantástica. —Por eso es mi sobrina favorita —dijo George, sonriendo.—Frankie —llamó Fred—, dime como van los progresos.****—A tres minutos de ingresar a la red de Minnie —avisó el rubio. —¿Mi red? —preguntó McGonagall confundida. Pero nadie pudo contestarle, ni siquiera Hermione o Theo, que tramaban los Merodeadores II, aunque estaban seguros de que no sería nada bueno. Los Merodeadores se pusieron alerta cuando escucharon risas, pero sólo era el Trío de Plata, quien curiosamente sostenían una bolsa negra cada uno con algodón y pasta de dientes. —¿Qué se puede hacer con eso? —preguntó Sirius confundido.  —Ni la menor idea, pero sea lo que sea, lo pienso hacer una vez que terminemos el libro —dijo George. —¡Hay que pedirle a los bromista que nos pasen sus ideas! —exclamó Fred. Con un ¡Poof!, una neblina apareció en el centro del gran comedor, haciendo que los que se encontraban cerca tosieran. Cuando desapareció, una burbuja transparente se elevó y apareció la cara sonriente de Teddy Lupin. —Se hace esto rápido porque tenemos que hacer algo —anunció—. Hemos estado hablando y hemos decidido que verán las bromas que se realizaron para la Guerra de Bromas pasadas. Ustedes decidirán quién es el mejor. —¡Súper! —exclamó Lee—. ¿Cuándo? —Luego que terminen de leer este capi.... ¡Por Merlín, Lily no ahorques a tu hermano!**—¡Él ha empezado!—chilló una niña. Ginny sonrió—. ¡No sé como es que Rose te quiere! —Mi hermana a veces pierde la inteligencia—se escuchó que dijo un chico con indiferencia. Hugo, se dieron cuenta todos. —¡Oye! —se quejó James—. ¡Soy un buen candidato para tu hermana! —Por supuesto, pero hubiera preferido que se consiga alguien inteligente..... O al menos alguien que no tenga cerebro de troll. Todo el mundo estalló en carcajadas, incluso Harry tenía problemas para controlarse. Ginny frunció el ceño y le pegó una colleja a Ron y a Hermione, aumentando las risas de todos. Teddy puso los ojos en blanco. —¡Hugo! —lo riñó una chica. Se escuchó un bufido de parte de Hugo y luego como susurraba un lo siento, pero lo repitió más alto cuando la chica volvió a regañarlo. —Esto es algo que no me lo creo—dijo otro chico—. Alex controlando a Hugo.—¡Ella no me controla!—El amor, Louis. El amor—se burló Lily. Teddy rodó los ojos mientras ahí en el futuro se empezaban a insultar entre si. Hermione arrugó un poco la nariz ante lo dicho por la niña Potter, pero procuró que Seamus no la viera. Colton masculló maldiciones al hijo de la Ministra. Finalmente, la burbuja desapareció y lo último que escucharon fue el grito de Teddy cayandolos a todos. —¿Por qué se habrán juntado todos? Parecía haber más de treinta ahí —cuestionó Terry. —¿Y en dónde estaban? Ese lugar me resultaba familiar... —dijo Sirius. —Están en la Casa de los Gritos —dijo Remus. Habían estado tanto tiempo en ese lugar para no reconocerlo. —¿La Casa de los Gritos? ¡Hay fantasmas ahí! Harry sonrió y explicó lo que sucedía realmente en esa casa. Todos se quedaron sorprendidos y los Ravenclaws se sintieron idiotas al no darse cuenta que en la casa iba de vez en cuando un hombre lobo.—Hare, Crow, Panther —saludaron los Merodeadores fríamente. Los chicos simplemente asintieron hacia ellos y siguieron  caminando por el pasillo hasta perderse de vista. McGonagall frunció el ceño confundida. —Creí que se llevaban bien. El señor Potter y la señorita Weasley son pareja. —Si, pero ellos habían dicho que cuando son Merodeadores y Trío de Plata, se odian mutuamente —dijo Bill. —Eso es extraño —dijo Neville. —Ellos son extraños —corrigió Hannah.—¡Lo tengo! —exclamó Frank.**Fred, James y Dominique se acercaron. La red de Minnie era un programa que McGonagall manejaba para ver lo que ocurría en todo Hogwarts. Esas cámaras de seguridad que se había puesto hace dos años delataba sus mejores bromas. Debían de ser eliminadas inmediatamente. —¿Cómo se atreven? —se indignó la profesora de Transformaciones.  —¡Ídolos! —exclamaron Sirius y Lee. —¿En serio? ¿Cámaras de seguridad? ¡Ya no hay respeto! —se quejaron Fred y George. —Frank era bueno —"sollozó" Neville—. Sus hijos son mala influencia.  —¿Quién fue que consiguió a la red? —replicó Harry, arquendo la ceja. —Si, bueno, eso es porque.... ¡porque sus hijos son mala influencia!  Los demás rodaron los ojos.—Entonces, ¿explosiones? —preguntó James, luego de hacer una hechizo para que el chupetón desapareciera.** Ron gruñó.—Hay que usar un hechizo para que no se escuchen —les recordó Dominique—. El Muffiato servirá. Snape frunció el ceño. Ya mencionaban de nuevo uno de los hechizos que inventó. Más tarde tomaría el libro de Pociones y lo guardaría en su habitación, no iba a permitir que alguin lo toque y lo lea. —Será mejor que se haga mañana —dijo Frank—. Necesitamos muchas horas para hacerlo y falta poco para que los profesores se despierten.****—Bien —dijo Fred—. Mañana en la Torre de Astronomía, luego del toque de queda..... Así que, James, nada de juntarte con Rose para hacer ñiqui-ñiqui. Seamus, Dean y Neville tuvieron que sostener a Ron para que no matará a Harry, quien chilló y se escondió detrás de Ginny, que puso los ojos en blanco. —Voy a matar a James —anunció Ron, volviendo a sentarse. Hermione suspiró y se acercó a él para rodearle el cuello con sus brazos, junto sus labios y agradeció que Ron le respondiera. Tal vez eso ayudaría a calmarlo. Fred se despidió de sus amigos y caminó hacia la Torre de Gryffindor, James se había ido a buscar a Rose y Dominique y Frank se habían ido a quién sabe dónde. —¿Frank y Dominique? ¿Esa será su novia? —preguntó Hannah, frunciendo el ceño. —Otra madre que cae —aplaudió Seamus. —¿Mi niña esta con un Longbottom? —cuestionó Bill. —¡Oh, eso segía incgeíble! —exclamó Fleur—. Fgank es tan adogable. Neville le sonrió. En la Sala Común no había nadie. Normal, eran las cuatro y media de la madrugada. —Espero que mañana no tengan clases. Se quedarán dormidos sobre la mesa —dijo Ron. —¿Qué te dice que no lo hacen aunque duerman temprano? —replicó Ginny. —Claro ejemplo eres tu —agregó Hermione. —¡Eh! Pero al dar un paso, la Premio Anual de Gryffindor apareció en las escaleras, con el ceño fruncido.****—Es muy temprano para regaños —dijo Fred, con una sonrisa Marca Weasley. Fleur, Angelina y Hermione suspiraron. Esas sonrisas eran su debilidad. Bill, George y Ron sonrieron. —¿Tienes idea de la hora qué es? ¡A tus amigos y a ti no le importa nada Gryffindor!—Señorita Perfección —dijo, sonando aburrido—, el regaño cuando amanezca, ¿si?—¡¿Cómo es que no te expulsaron?!****—Lo mismo me pregunto yo. Angelina Johnson hizo una mueca, rogaba a Merlín que su hija no fuera igual a su hermano mayor. Fred suspiró y se encaminó hacia la escalera que llevaba a la habitación de las chicas, luego de poner el hechizo para que no se transforme en tobogan. —Tienen que decirnos como hacer eso —dijeron varios chicos.  —De seguro Albus y Scorpius lo inventaron —dijo Blaise. —No entiendo porque hicieron eso, ¡las chicas pueden ir tranquilamente a nuestras habitaciones! —se quejó Dean. —Nosotras somos más ángeles que ustedes —dijo Parvati. —¡Igual! —Selina —murmuró—, realmente lo siento, ¿bien? No era mi intención ilusionarte. —Oh, oh, drama —dijo Charlie. —Esto se va a descontrolar —gritó Lee. —Pues bien que no lo parecía.****—Sel, yo puedo ser muchas cosas, incluyendo un idiota estúpido, pero nunca jugaría con una chica para divertirme. Eras mi mejor amiga, yo no pensé que sentías eso por mi. ¿No podemos ser de nuevo amigos? Eso del amor a mi no me va, no soy alguien que busca compromisos. —Bueno, al menos es sincero —dijo Moody. —Ninguno de nuestros hijos jugaría con una mujer —dijeron los hermanos Weasley serios.  —De eso no hay duda —dijo McGonagall—. Pero pobre la chica que se enamoró. Selina apretó los labios.****—Vete al diablo, Weasley. —Okey, no salió —dijo Lavender. —¿La chica será una que se presente o no? Yo quiero saber más de ella —dijo Remus. —Si no es así, podemos preguntarle a Fred, si es que viene —sugirió Tonks, con el cabello rosa chicle. Fred suspiró tristemente. Silena era como una hermana para él, prácticamente habían crecido juntos ya que su padre era el mejor amigo del suyo. —¡Es tu hija Lee! —gritó Fred Weasley I. —Yo... ¿tengo una hija? —se preguntó a si mismo. —Pobre de quien sea tu mujer —dijeron Angelina, Katie y Alicia. —Muy graciosas. —Esperen —dijo George—, ¿entonces mi hijo rechazó a la tuya? Se hizo un silencio tenso mientras los amigos se miraban fijamente. Blaise carraspeó y siguió leyendo. Detestaba que su amistad de años se haya ido al traste cuando Silena se enamoró de él. Nunca habría hecho nada para dañarla, aunque quizá no debió de abrazarla muy seguido o alagarla a cada momento. —Si hacía eso, es normal que se enamoré —dijo Daphne. —Pero no lo hacía apropósito —dijo Astoria. Fred suspiró y se fue a su habitación. —Ey, lo siento por lo que pasó.... o pasará —le dijo George a Lee. —No te preocupes, no es la culpa de nadie. Sólo espero que vuelvan a ser amigos. —¿Quien lee? —preguntó Blaise, agitando el libro. —¡Yo! —dijo Lavender. Dumbledore hizo que el libro viajará hasta ella—. Lorcan  Scamander.