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El libro de la Tercera Generación — capítulo 39
NO HACE FALTA LEERLA, NO AFECTARÁ LA SECUENCIA DE LA HISTORIA Pero incluso antes de que Rolf tuviera oportunidad de darse cuenta que leerán de su hijo, el libro desapareció de las manos de Lavender, que suspiró tristemente. Si Lorcan era igual a su padre, no le molestaría saber más sobre él. Al mismo tiempo que el libro azul desapareció, una nota aterrizó en el regazo de Dumbledore. "Querido Hogwarts:Como recordarán, habíamos prometido que verían las bromas que se realizaron en la Guerra de Bromas, pero eso no va a poder ser. Sólo se mostrará una broma, la ganadora de la Guerra de las Bromas, la cual fue hecha por el Trío de Plata, Hare, Crow y Panther, Rose, Scorpius y Albus. Y no podrán darle Veritaserum a Black, Lupin, Potter, Weasley y Granger porque a) los Merodeadores II no quieren que sus ídolos se metan en problemas y b) es mejor que las cosas que el Trío de Oro sepa, sólo lo sepan ellos.Con cariño,Lily Potter" Sirius, Remus y Severus sonrieron nostálgicos al escuchar lo último leído. Harry por otro lado, le sonrió dulcemente a Ginny, luego compartió una mirara de alivio con Ron y Hermione. Antes de que alguien pudiera agregar algo, una neblina gris apareció en el centro del Gran Comedor. Se fue juntando, hasta dar forma a un rectángulo gigante, como pensaron los sangre pura, en cambio, los nacidos de muggles se dieron cuenta que era una pantalla de plasma. Lentamente, una imagen apareció y pudieron ver un pasillo de Hogwarts, sólo que.... algo diferente de como eran los pasillos de su Hogwarts. —Supongo que eso es como será en el futuro Hogwarts —dijo Hermione, aunque no hacía falta mencionarlo. —Es... diferente, pero se ve también igual —comentó Harry. —Me pregunto cómo será los demás lugares de Hogwarts —dijo Ron. *En la pantalla apareció un chico de espaldas. Tenía una capa cubriéndolo y a pesar que trataron hacer esfuerzo, nadie pudo ver más. Cuando de pronto, con un bufido de frustración, el chico se sacó la capa bruscamente, dejandola caer al suelo.—Estoy tan caliente que se podría hacer un huevo frito sobre mi —dijo él. —¡Por Merlín! —jadeó McGonagall. —Demonios, podría ser su gemelo —dijo Charlie. —No hace falta decir quién es el padre —murmuró Blaise, con los ojos abiertos. Harry parecía a punto del desmayarse. El chico, quien debía de tener quince años, tenía el cabello negro azabache, brillantes ojos verdes que combinaban con la corbata mal puesta que tenía al rededor del cuello y una sonrisa traviesa en el rostro. Llevaba una chaqueta de motociclista, pero nada más abajo, dejando que sea vea los pocos músculos que tenía, que aun así consiguió que varias suspiraran. Unos jeans rotos y unas zapatillas gastadas completaban su atuendo. —Santa Virgen —murmuró Angelina. —¡Hey, es tu sobrino! —No es mi culpa tener ojos —protestó la morena. Alicia y Katie asintieron de acuerdo. —Menudo hijo tuve —dijo Ginny. —Mira ese cuerpo —le susurró Lavender a Parvati. —Una lástima que su padre sea tan delgado. Todos lograron escucharla y ni siquiera Ginny se enojó, sino que fue la primera en romper en carcajadas. Harry se ruborizó terriblemente, agachado la cabeza. —Uh, caliente. ¿Otra vez pensando en Alice? —preguntó inocentemente una voz que no pudieron reconocer. —¡¿Qué?! —exclamó Neville furioso. —Ah, no, Longbottom: ¡sobre nuestro cadáver tocarás a ese adonis! —gritaron todas las chicas. —¡Ey, zorras, ese chico le pertenece a mi hija! —les espetó Hannah, molesta. —¡Señorita Abbott! —se escandalizó Sprout. —Lo siento, profesora, pero tengo que cuidar a mi futuro yerno. —No si yo lo mato antes —masculló Neville. Albus Severus Potter rodó los ojos. En la pantalla había aparecido el chico que había dicho tal comentario. Si alguien tenía dudas de que un Malfoy y un Potter pudieran ser amigos, ahora ya no las tenían. Scorpius Malfoy tenía el cabello rubio platinado, totalmente desordenado como si recién se hubiera levantado, dándole un toque de rebelde. Sus ojos grises combinados con verde brillaban de diversión y más de una suspiró al ver ese color. No llevaba una corbata como su amigo, pero tenía una remera verde y plateada ajustada que resaltaba su cuerpo, que seguramente sería el protagonista del sueño de muchas chicas, unos pantalones negros y tenía las mismas zapatillas de Albus, hasta las partes gastadas. —Maldición, Malfoy —dijo Tracey Davis. —Oh, pero que bueno esta —dijo Daphen, recibiendo una mirara confundida y molesta de Theo. —¿Te das cuenta que le llevas veinte años? —No si viene acá. —¿Cómo diablos puede ser hijo tuyo? —exclamó Blaise—. Astoria ha puesto más de su parte mientras lo hacían. Pansy, que estaba más cerca, le dio un golpe en la cabeza, mientras Colton reía. —No me sorprende que sean tan populares —comentó él. —Merlín —fue lo único que dijo Draco. —¡Por el Sinsajo, pareciera que Leo Valdez estuviera aquí! —exclamó una voz femenina, haciendo que muchos se miraran extrañados al igual que Albus y Scorpius, quienes pusieron después los ojos en blanco.—¿Qué es un Sinsajo? —preguntó, para incredulidad de todos, Theodore Nott y Hemione Granger. —Si ustedes no lo saben, menos lo vamos a saber nosotros —dijo Sirius. —¿Quién se llama Leo Valdez? —preguntó Remus—. Deben de ser cosas del futuro. —Futuro extraño —dijo Seamus. Había llegado la oportunidad de los chicos para disfrutar de la vista. La chica que apareció en la pantalla tenía el cabello de mismo color de la lava, del color del fuego, demasiado atractivo para dejarlo de lado. Sus ojos azules rey miraban a todos lados y a ninguno, como si estuviera buscando algo importante, pero no se molestaba en buscarlo rápido. Su piel pálida estaba salpicada de pecas rojizas que marcaban más sus labios y nariz. Llevaba un top dorado, con destellos azules, dejando ver que en su ombligo había un piercing de una lágrima. Una falda corta roja se balanceaba tentativamente en sus largas piernas, cuando caminaba en los tacones rojos con detalles negros. —Esa no puede ser su hija —dijo Fred, todavía con la boca abierta—. Diablos, voy a olvidar que es mi sobrina. Ron ni siquiera le pegó, él también se estaba olvidando que era su padre. Los chicos prácticamente estaban babeando al ver a Rose Weasley en esa pantalla de plasma/rectángulo gigante/neblina, sobre todo cuando la falda se levantaba un poco, aunque no revelaba mucho, por el poco viento que había. —No puedo creer que ellos no se lancen a ella —dijo Ernie. —Tienes razón, ¿quién puede ser amiga de una chica así y no hacer nada? —preguntó Justin. Ginny y Hermione tuvieron que darle una buena colleja a Harry y Ron para que salga de su burbuja. Ambos se sonrojaron por ser descubiertos. —Maldito Potter con suerte —masculló McLaggen. —No me extrañaría que sea muy sobre protector con ella —dijo Sirius. —Ron debe de volverse loco alejando a los chicos de ella —dijo Percy. —No puedo creer que se haya hecho un piercing, mucho menos que lleve una falda tan corta —protestó Hermione. —¿Bromas? ¡Tu hija es muy sexy! —exclamó Dean, recibiendo una mala mirara de Parvati y un golpe de Ron. —¿Trío de Plata? Mejor dicho, Los Más Sexys de la Historia —dijo Lavender. Albus, Rose y Scorpius caminaban por el pasillo, con sonrisas que no le agradaban para nada a sus padres. *—¿Segura que todos están cenando? —preguntó Scorpius.—Seguro. Mira. Severus.El chico sacó un pergamino viejo del bolsillo de su chaqueta y lo apuntó con su varita. Vieron como decía algo, pero no pudieron escucharlo, como si algo se lo impidiera. Después, el pergamino se fue abriendo varias veces hasta convertirse en un mapa que tenía, para la incredulidad de todos, cada lugar de Hogwarts. —Ellos tienen el Mapa del Merodeador —dijeron Sirius, Remus, Fred, George y Lee. —Creí que James lo tenía —dijo Hermione. —Se lo habrá prestado —repuso Ron. —Pero los Merodeadores y el Trío de Plata se llevan mal —dijo Harry—. No se lo habrán prestado si sabían que harían una broma. —Eso dice que se lo robaron —aseguró Neville. *—Incluso los fantasmas están en el Gran Comedor —dijo Albus—. ¿Cuánto dices que durará el hechizo?—Máximo, veinte minutos —dijo Scorpius—. Vamos a tener que ser rápidos para poner un poco de Poción en cada plato y salir antes que sepan que fuimos nosotros.*—Sabrán que somos nosotros, hay que salir para evitar que nos maten —corrigió Rose con una sonrisa—. ¡Hora de meternos en problemas! —Esa chica no puede ser tu hija —dijo Harry—. Tiene que ser adoptada. —¡Pero si es una Weasley de pies a cabeza! —exclamó George—. Salió más a su familia paterna. —Bueno, James dijo que era Prefecta, supongo que debe de ser estudiosa —dijo Hermione. —Recemos que haya sacado tu cerebro, pobre de ella si saca el de Ron —se burló Ginny. —¡Eh, que soy inteligente! —Ni tu te crees eso, Ronnie —rió Fred. —Princesa, tu te metes siempre en problemas —dijo Scorpius. —Maldito Malfoy, no puede llamar "Princesa" a mi hija —refunfuñó Ron. —¡Al igual que tu! —exclamó Rose.**—Tiene razón, Scorp. ¿Recuerdas el domingo pasado? Estuviste todo el jodido día castigado, ¿por qué era? ¡Ah, si! Por estar dándote el lote con una de Ravenclaw en el salón de los profesores. —¡Joder, ídolo! —gritó Blaise. —¡Señor Malfoy! —exclamó la profesora. —¡Yo no he hecho nada! Ha sido el muchacho —se defendió Draco. —No puedo creerlo —dijo Astoria. —Mi sobrino es un héroe para los chicos —se burló Daphne. —En mi defensa, no he desordenado nada, no sé porque tanto enojo. —Ah, cierto, porque hacer esas cosas en la sala de los profesores no es nada —resopló McGonagall. Albus estalló en carcajadas. Sonrió y rodeó a su amigo con un brazo.—Dime la verdad, Malfoy. Hace cuatro años nunca hubieras pensado que sería así, ¿verdad?—Si, ¡tu eras un niño perfecto! —Rose dijo esas palabras con horror—. Llevabas temprano a clases, escuchabas a los profesores, hacías la tarea, ibas todos los días a la biblioteca, respetabas las reglas. ¡Eras totalmente un ángelito caído del cielo! En el Gran Comedor se hizo silencio, y los "niños perfectos", entre ellos Hermione Granger, Theodore Nott y Percival Weasley, fruncieron el ceño y se cruzaron de brazos. —¿Quiere decir que mi niño era bueno? —preguntó Draco. Una notita cayó a su regazo. *"Señor Malfoy:**Tal y como escucharon, Scorpius Malfoy era un niño que lo único que sabía hacer era portarse bien. Corregía a cualquiera, regañaba a los que hacían bromas, contestaba cada pregunta, era el favorito de los profesores, etc, etc.**Entonces, recibió a dos demonios salidos del Infierno y lo transformaron en lo que es ahora: un chico totalmente sexy, que tiene un montón de chicas detrás de él, por las bromas que hace o por todos los problemas en los que se metió.**Disculpe, señor Malfoy, pero su hijo ya esta en el Lado Oscuro.Atentamente,James" —¡Potter! ¡Weasley! ¡Granger! ¡Sus hijos no se van a juntar con el mio! —Digo lo mismo —contestó Ron. —Ay, Draquito, la fortuna que tuvo tu hijo al conocer a Albus y Rose —dijeron Fred y George—. Mira que ser un niño perfecto... —Demonios salido del Infierno —se rió Charlie—. ¡Ahí mis sobrinos favoritos! —Mi pobre hijo malinfluenciado —se lamentó Draco. *—Agh, no me lo recuerdes —pidió Scorpius—. No tenía vida.—¿Quién diría que le debemos nuestra amistad a un gigante? —dijo Albus. Harry, Ron y Hermione se miraron mientras compartían una sonrisa. Ellos habían enfrentado a un troll de tres metros y medio para volverse mejores amigos. Era increíble que sus hijos se hayan hecho amigos con otro chico por un gigante. Definitivamente heredaron su imán para meterse en problemas. —¡¿Un gigante?! —chillaron Molly Weasley, Narcissa Malfoy y Astoria Greengrass. —¿De dónde salió un gigante en Hogwarts? —preguntó Snape, asombrado. Hagrid se removió incómodo en su asiento y miró al Trío de Plata, que habían sacado las mismas sospechas que el profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas. Albus, Scorpius y Rose caminaron por el pasillo y se acercaron a las puertas dobles del Gran Comedor. Lo único parecido que había entre esa puerta y la del pasado, era que eran de color cobre. Aquellas puertas tenían varios nombres en dorado, como por ejemplo: Fred Weasley, Remus Lupin, Sirius Black, etc. —Fue un bonito detalle —dijo Tonks. —Seguro que fue su idea —dijo la señora Weasley mirando tiernamente a Harry, Ron y Hermione. —¿Qué pasa si no funciona, Rose? —preguntó Albus.La chica se encogió de hombros.—Entonces supongo que vamos a tener que cambiar los ingredientes de la Poción Cambia Sexos —repuso—. Y debemos elegir mejores nombres para las Pociones —agregó. —James había dicho que el Trío de Plata ganó cambiando de sexos a las personas que estaban en el Gran Comedor —recordó Ginny—. Nos están mostrando lo que hicieron. —Ay, Merlín, esos niños no tienen límites —dijo Hermione. —Sigo pensando que ella no es tu hija —dijo Fred. —Pues yo creo que Hermione engañó a Ron con George —bromeó Charlie. Ron gruñó y miró de forma asesina a sus dos hermanos mayores, quienes tenían sonrisas divertidas en sus rostros. —Ella es Prefecta —trató de convencerse la castaña. —Pobre de los niños si es Prefecta —dijo Snape. *—Scorpius, haznos los honores.*El chico levantó la varita y enterró la punta de la varita en la cerradura de la puerta. Exclamó un hechizo, que tampoco pudieron escuchar, y pudieron notar como una luz blanca inundaba la cerradura. Scorpius guardó la varita y miró a sus amigos, quienes se escogieron de hombros y luego Rose abrió las puertas.El hechizo había funcionado. —Y ese es el hechizo que usaron para parar el tiempo acá —observó Fugde. —Me pregunto cuántas veces han detenido el tiempo y para qué —dijo Dumbledore. —Apuesto que lo han usado para tener más tiempo en los exámenes —dijo Moody. —En los exámenes se le quitan las varitas —dijo McGonagall. —Eso no implica que no hagan magia sin varita—razonó Lisa. —Pero recién empezaron quinto año —dijo Colton. —Crearon Pociones y hechizos, dudo que hacer magia sin varita sea un reto para ellos —dijo Harry. *James Sirius Potter tenía la mitad de un pan en la boca y una mano suspendida frente sus lentes. Un chico pelirrojo, totalmente parecido a los gemelos Weasley, estaba quieto a la mitad de una sonrisa. Frente a ellos, Frank Longbottom estaba cruzado de brazos y con el ceño fruncido.En la mesa de los profesores, vieron a una mujer de cabello negro con varias canas, arrugas en la caras y una seca sonrisa, mientras miraba su plato. La directora Minerva McGonagall. —No ha cambiado tanto —dijo Bill —Sigue teniendo la misma cara severa y que da miedo —comentó Katie. —Le sienta bien el sentarse en la silla del director —dijo Dumbledore alegremente. *—Bueno —Albus sacó de sus bolsillos tres frascos grandes con un líquido marrón—, con sólo una gota bastará. ¡Trío de Plata!—¡Trío de Plata! —exclamaron Rose y Scorpius. La escena cambió y los tres estaban apoyados en las puertas del Gran Comedor. Los tres alzaron una mano y lentamente fueron bajando los dedos, cuando formaron un puño se escucharon gritos desde adentro del Gran Comedor. Albus, Scorpius y Rose sonrieron de forma traviesa. Rose susurró algo apuntando a las puertas y un círculo apareció, mostrando lo que ocurría en el Gran Comedor. —Morgana —susurró Lucius. —Se pasaron —dijo Lee sonriendo orgulloso. —Dignos bromistas —dijeron Sirius y Remus. —¡Esos son nuestros chicos! —Fred y George se llevaron la mano al pecho, con lágrimas en los ojos. —Como que vamos a tener muchos problemas con ellos —dijeron Hermione, Ginny y Astoria. —De eso no hay duda —dijeron Draco, Harry y Ron. *Donde antes estaba James Sirius Potter, ahora había una chica de largos cabellos negros, con los rasgos más suaves y brillantes ojos marrones tras largas pestañas y anteojos. Ella tenía una cara confusa y puso sus manos sobre sus pechos, más extrañada que nunca. La chica pelirroja que estaba a su lado agarró una cuchara y se miró, abriendo enormemente sus pequeños y delicados ojos azules. Luego había una chica al frente con corto cabello rubio e increíblemente hermosa.*En la mesa de Slytherin, un chico de largo cabello rojo atado a una coleta y expresión dura estaba escandalizado. Era totalmente hermoso, haciendo que varias chicas lo miraron, con confusión como con deseo. A su lado, una chica con el cabello hasta la mitad de la espalda apretaba los puños sobre la mesa y sus ojos azules chispeaban con furia. Un chico y una chica de cabello negro y ojos azules oscuros trataban de calmarla.Por otro lado, en la mesa de Ravenclaw, un moreno con corto cabello negro miró a todos a su alrededor, se encogió de hombros y siguió comiendo. Una chica rubia y de ojos grises, que tenía la insignia de un león, jugaba distraídamente con su cabello. En la mesa de Hufflpeuff una chica rubia resaltaba tanta belleza que tanto chicos y chicas se le acercaba y ella se sonrojaba. Otro chico de cabello negro de rascaba la mejilla pensativa y de vez en cuando se miraba la manos con curiosidad.En la mesa de los profesores, el director se puso de pie de un salto.—¡¿Quién ha hecho esto?! ¡TRÍO DE PLATA! —Alguien esta enojado —rieron Ernie y Justin. —¡La mejor broma del mundo! —dijeron Fred y George, parándose y aplaudiendo. —James, Fred (supongo que era Fred) y Frank eran hermosas —silbó Seamus. —Eso es raro. Pero ha de admitir que esa castaña tampoco estaba tan mal —dijo Dean. —¡Ese es Hugo! —exclamó Harry—. Totalmente parecido a Hermione. Se veía furioso. —¿Y esos dos chicos? Deben de ser Nathan y Alexa —dijo Blaise—. Colton, tu hija es una belleza. —¿Te das cuenta que esa chica era Nathan? —¡Pero si son gemelos, imagino que así debe de verse Alex! —Y esa chico pelirrojo, Bill era igual a ti —comentó Charlie. —Un hijo mio.... hija mia no puede estar en Slytherin —dijo él. —Si un Potter es una serpiente, cualquiera puede ser una serpiente. Tardaron bastante en dejar de hablar. Comentaban todas las similitudes que tenía los chicos entre los de ahí y luego empezaron a reír por la broma. Pero al final, volvieron la vista a la pantalla. *Albus, Scorpius y Rose hicieron desaparecer el círculo y se miraron.—Ahora es cuando corremos por nuestras vidas.*Y riendo fuertemente, corrieron por el pasillo. Sirius, Remus, Fred, George y Lee se levantaron a aplaudir. —No lo quiero como enemigos —dijo Oliver. —Ellos sin duda son excelentes en Pociones y Encantamientos —opinó Alicia. —Y en Transformaciones —agregó Lavender. Luego, una vez que estuvieron todos calmados, el libro azul apareció en las rodillas de Brown quien sonrió. Rolf Scamander se tensó en su asiento. —¡Ahora si! —chilló la rubia—.Lorcan Scamander.