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El libro de la Tercera Generación — capítulo 48

—Rose Weasley. —¡Oh, Merlín! ¡Oh, Merlín! ¡Por fin, llego mi niña! —chilló Fred, abanicándose con sus manos, preso del nerviosismo y emoción. —Ay, Fred, esto también significa que tenemos que pagar —se quejó George, mirando a los magos y brujas que le hacían una señal de manos para que vaya a darles sus merecidos galeones. —¡No importa! Al fin, mi bella sobrina se presentará. Ron y Hermione sonrieron al ver la alegría del gemelo, aunque Harry le estuviera recordando que Rose era y sería siempre su ahijada. —Tú, cállate, cabeza rajada —le espetó Fred, sacándole la lengua. Draco Malfoy, por otro lado, frunció el ceño. No le gustaba para nada la idea de leer algo sobre una Weasley, sobre todo si esta chica era hija de Ron Weasley y Hermione Granger, además de la ahijada de Harry Potter. Suficiente había sido enterarse que ella y el hijo del medio de Potter eran mejores amigos de Scorpius. —No empieces, Draco —pidió Astoria, entrelazando sus manos alrededor del brazo de su futuro esposo. Él la miró—. Rose me parece una chica genial, seguramente nosotros nos llevemos bien con ella en el futuro, porque no encuentro otra repuesta a que me haya prestado un libro, cuando es posesiva con ellos. —Esto no me va a gustar —bufó, tomando una de las manos de Astoria, quien se sonrojó. Lucius y Narcissa Malfoy sonrieron. —Señor Malfoy, cuando quiera —le dijo Dumbledore, con las manos juntas sobre su regazo. Draco asintió, miró un momento hacia los Weasley, que intentaban tranquilizar a Fred, y comenzó a leer.¡Eh, eh, llego la Reina de Hogwarts a la fiesta! Fred no pudo contenerse y aplaudió fuertemente, haciendo que las mujeres lo miraran con ternura. Era obvio que amaba a su sobrina, a pesar de no conocerla personalmente. —Algo me dice que vamos a tener que cuidar a Rose, porque creo que Fred nos la va a robar —le dijo Ron a Hermione en voz baja. Ambos rieron. —Continúa, Draco. ¡Vamos! —chilló el pelirrojo. Ni siquiera el Slytherin pudo contener una sonrisa divertida.¿Quién está emocionado de leerme? Seguramente, tío Fred. Se escucharon risitas por el Gran Comedor, la palabra emocionado era poco para describir como se encontraba el gemelo.Entonces, soy Rosebud Jean, aunque la persona que no me llame solamente Rose , recibirá un puñetazo de mi parte. —Lindo carácter —se burló Blaise, sonriendo divertido. —¡Oh, tiene el nombre de mi madre! —dijo Hermione, tomando la mano de su novio, quien le sonrió. —Lo dije y lo vuelvo a decir: arruinaron a la niña con ese nombre —les dijo Fred seriamente. La pareja puso los ojos en blanco.Tengo quince años y curso mi quinto año en Hogwarts. Solo algunos se percataron que no mencionó el nombre de sus padres como los otros de la Tercera Generación, pero nadie dijo nada. Tal ver era olvidadiza como Frank Longbottom.Obviamente soy Gryffindor. ¡Leona desde nacimiento! La casa de los colores rojo y dorado rompieron en aplausos, con varias personas más de Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin; la mayoría del Gran Comedor adoraban a la integrante del Trío de Plata.Gano mucha plata creando Pociones y hechizos, —Algo que voy a intentar evitar —afirmó Hermione. —Cuenta conmigo, tampoco quiero que tengan su guarida en la Cámara Secreta —se unió Ginny. —Solo hay que pensar cómo hacerlo —opinó Astoria.Pero igualmente también quiero ganar galeones de una manera más..... legal, Ron y Hermione rodaron los ojos, mientras todos los demás reían del comentario de Rose. Fred incluso se sacaba una lágrima de orgullo.Así que en vacaciones, trabajó de 08:00 a 12:00 hs en Sortilegios Weasley y de 16:00 a 20:30 en el Hospital San Mungo. En la tienda trabajo los lunes, miércoles y viernes, mientras en el hospital trabajo los martes, miércoles y sábados. —¿Trabaja tantas horas? —preguntó su padre preocupado. —Por semana debe trabajar... —Hermione sacó la cuenta mentalmente— veinticinco horas y media. —¿Y cómo le hace paga**teneg tiempo paga leeg, hacegla tagea, pasag un gato con su familia, etc? —dijo Fleur confundida. —Es la hija de Hermione —dijo Harry con obviedad—. No puede mantenerse quieta y tal vez tenga un calendario, solo que no estudiantil. La castaña se sonrojó, mientras todos reían.Sé lo que piensan: no debo de tener tiempo para nada. —Si, todos nos hacemos esas preguntas —admitió Cornelius, queriendo saber como lo hacía, ya que él apenas si tenía tiempo para hacer algo que no tuviera nada que ver con el Ministerio de Magia Británico.Bueno, en realidad, no es así. Mis progenitores querían que Hugo y yo supiéramos tanto del mundo mágico como el mundo muggle, Los señores Weasley le sonrieron a Ron y Hermione. —Excelente elección. —¡Ella capaz me diga cuál es la función del patito de hule! —chilló Arthur emocionado. —Tú y tu patito de hule, papá —rieron sus hijos.Por eso con mi hermano fuimos anotados en muchas clases (baile, dibujo, defensa personal, etc). En serio, de niños, íbamos a diez lugares diferentes por semana. El trabajar en verano tantas horas no llega ni a la mitad de eso. —Mierda, ¿a cuántas clases los anotaron? —preguntó impresionado Rolf. —En definitiva querían que supiera algo de cada mundo —dijo Harry, asintiendo repetitiva veces. —Solo espero que no los hayan excedido con tantas cosas que hacer —rogó Bill. Hermione y Ron asintieron, sonriendoles tranquilamente, se asegurarían de no enviarlos a tantas clases ahora en el futuro.La directora Minnie es tan buena que me deja ir los jueves por dos horas a handball y los lunes y miércoles a hockey por una hora; dos deportes que no pude dejar, aunque comenzará Hogwarts. —Muchas gracias, McGonagall —le dijeron la pareja de Gryffindors. La profesora de Transformaciones les sonrió. —Eso significa que la señorita Weasley hace aquellos dos deportes hace más de cinco años —razonó Snape. —Entiendo que lo haga en verano —dijo Daphne—, pero ahora está en el colegio. ¿Las clases, el Quidditch, las bromas? ¿Cómo le hace para tener un tiempo para cada cosa? No me imagino que le va a pasar cuando llegue el momento de estudiar los TIMOs. —¿Creen que Hugo hace tanto como ella? —se preocupó Luna—. Es tan joven, solo tiene trece años. —Intentaremos que no hagan más de lo que pueden —prometió Ron. —Si hace tantas cosas no me extraña que tenga tan buen cuerpo. Los hermanos Weasley miraron a Dean con ojos asesinos. Éste tragó saliva. —¿Lo dije en voz alta? —Si, lo hiciste —dijo Parvati, dándole un golpe en la nuca.¡Ah! Y los sábados voy a una clase particular por dos horas para aprender a hablar en griego y griego antiguo. ¡Ya puedo decir algunas frases fluidas! También sé hablar italiano y español. Todo el mundo se giró hacia Ron y Hermione. —Me siento admirada por su hija —confesó Lisa sinceramente—. Me sorprende que no haya quedado en Ravenclaw. —Bromista, inteligente, problemática, bella: ¿algo más que no sea? —preguntó Moody. —Se esmeraron que sus hijos salgan perfectos —silbó George. —En serio, felicitaciones —dijo Pansy impresionada. Los futuros señores Weasley les sonrieron tímidamente a todos mientras se sonrojaban.Si, como que se me da hacer muchas cosas. —No, ¿en serio? No lo había notado —dijo Ernie sarcástico.Soy guardiana del equipo de Quidditch de mi casa. Oh, si, la primera guardiana mujer luego de cuatro siglos. —¡Regalenme a su hija! —suplicó Oliver, para la diversión de todos, se puso de rodillas frente al pelirrojo y a la castaña. —Si, no lo creo —dijo Ron con una sonrisa. —¡Por favor! Oliver, Nadine, Jonathan y Jackson son cazadores, ¡ninguno salió guardián como yo! —Toma eso —Katie le sacó la lengua de forma infantil. —Lo siento, Wood, pero ellos ya me la dieron —dijo Fred. —¿En qué momento? —se rió Percy. —Ahora —y se arrodilló al lado de Oliver—. ¡Denme a la niña! —Solo sigue, Malfoy —pidió Hermione, mirando divertida a los dos jóvenes adultos. Draco sonrió y bajó la vista al libro.Mis mejores amigos son Severus Potter y Scorpius Malfoy. Draco, Harry y Ron suspiraron profundamente.Soy Hare, del Trío de Plata. Fred se paró y empezó a aplaudir frenéticamente, como una foca en un espectáculo marino. Sirius, Remus, George y Lee se le unieron.Y soy la novia de James, así que les agradecería que le dijeran a las futuras zorras que tendrán por hijas que él es mío, ¿okey? —Es posesiva —rió Percy. —Defiende su territorio —intentó defenderla Colton. Mientras tanto, algunas chicas abrían la boca indignadas, pensando que sus futuras hijas podrían ser las zorras a las que Rose se estaba refiriendo.Y voy a aclarar sobre el tema de Prefecta. —¡Gracias a Merlín! —celebró Hermione, quien era la primera que quería saber la repuesta.James me llamaba Prefecta perfecta porque creía que sería nombrada así, pero no fue lo que pasó. ¿Se imaginan que hubiera pasado si fuera Prefecta?Los críos estarían traumados. Hermione hizo puchero, aunque sabía que tenían razón: si Rose era así de bromista, no quería ni imaginar como educaría a los de primer curso. —¡Mi sobrina no es una Prefecta perfecta! —celebró Fred.E aquí el resumen de mi vida.***** —Espera —cortó Kingsley a Draco—, ¿y sus padrinos? ¿Por qué no mencionó a sus padres? —Porque era demasiado obvio —dijo Ginny, restándole importancia—. Todos saben que Ron y Hermione son sus padres, mientras que Harry y yo somos sus padrinos. Kingsley, Sirius, Remus, Moody y Tonks se miraron, ellos eran o fueron en su tiempo Aurores y no pasaron desapercibidos algunos hechos. Hubo otros de la Tercera Generación que era fáciles de adivinar quienes eran sus padres y sus padrinos, como Severus o Derek, pero ellos si dijeron de igual manera quienes eran. ¿Por qué Rose no lo había hecho? Y ahora que recordaban, a diferencia de los demás, solo había dicho su primer y segundo nombre, sin molestarse en poner su apellido. —Algo está pasando —dijo Tonks, en voz baja solo para que ellos lo escuchen. Sus colegas asintieron, pensando lo mismo.Rose se puso en puntillas y miró sobre el hombro de la mujer castaña. Hermione sonrió, contenta de saber que iba a aparecer junto a su hija. Ron le sonrió a ella y le apretó la mano.—¡Eso era a lo que me refería! Usaremos aquellos zapatos plateados y tendremos accesorios verdes. —¿Slyherin? —preguntó Charlie, frunciendo el ceño—. ¿Por qué tú y tu hija quieren cosas con los colores de esa casa? —cuestionó a Hermione. Ésta se encogió de hombros. —Tal vez estemos haciendo una fiesta con la temática de Slytherin —propuso—. Como hicieron con la fiesta del Fin del Mundo. —Ese fue un gran capítulo —admitió Dumbledore.—Me suena perfecto. Será un día tan maravilloso, Rosie —dijo Astoria emocionada. Hermione frunció el ceño mientras la Slytherin se llevó las manos a su cabello. Ella lo tenía castaño, si, al igual que Granger, pero el suyo era más oscuro. —¿Qué hace mi hija contigo? —le preguntó. —Umm, tal vez ya estamos en Hawaii —opinó pensativa. —¡Si! Vamos a conocer la futura casa de verano —celebró Draco. Blaise, Theodore y Colton lo vieron maravillado.—Un día completamente perfecto, mamá —Rose sonrojó y la miró con disculpas—. Digo, tía Tori. Se hizo un silencio en el Gran Comedor, uno bastante tenso e incómodo. Hermione miraba a Astoria con una mezcla de incredulidad y enojo, mientras que ésta parecía completamente confundida, al igual que sus amigos. —¿Por qué te llamó mamá? ¡Yo soy su madre! —le gruñó molesta. —No tengo ni la menor idea —contestó lo más tranquila que pudo, pero la mirara de la Gryffindor la estaba asustando. —No creo que hubiese sido un desliz que no haya puesto el nombre de sus padres en su presentación —les susurró Moody a Sirius, Remus, Kingsley y Tonks, quienes pensaban lo mismo. Draco tragó saliva al leer lo siguiente en el libro y nervioso miró hacia Weasley y Granger. —¿Qué les parece si tomamos un descanso? Yo tengo hambre, ¿ustedes no tienen hambre? —preguntó, forzando una sonrisa. —No, yo quiero saber por qué Rose llamó a Greengrass mamá —le contestó Ron. Draco se rascó la nuca. —¿Realmente no puede haber descanso? —volvió a decir, mirando a Dumbledore, que como muchos otros se preguntaban por qué el heredero de los Malfoy no quería seguir leyendo—. ¿Director? —¿Señor Weasley, señorita Granger? —el director se giró hacia ellos. —No, queremos saber lo que ocurre. —Bien, como quieran, pero esto no les va a gustar nada. Ron y Hermione se miraron, que tan grave podría ser lo que le esperaba si incluso Draco no quería decirlo.Astoria le dio unos golpesitos a su mano compresiva. Rose no podía evitarlo, los últimos meses había visto a Draco y Astoria Malfoy más como sus padres que los suyos propios. —Bien, ya sabemos por qué no dijo quienes eran sus padres —comentó Seamus casualmente, recibiendo algunas malas miraras. Ron y Hermione parecía que se le iban a salir los ojos y tanto la curiosidad como el enfado inundó sus rostros. Lucius, Narcissa y Astoria miraban a Draco como si no creyeran lo que había leído. Harry, Blaise, Theodore, Colton, Ginny, Daphne y Pansy abrieron la boca como peces fuera del océano. El resto del Gran Comedor parecían esperar una pelea por la forma en la que miraban a los dos Gryffindors y a los dos Slytherins. —Pasame el libro, Malfoy —dijo Ron, intentando que la furia no se reflejara en su voz. No funcionó. El chico rubio se encogió de hombros y le entregó el libro a uno de sus compañeros, quien se lo dio a otro, quien se lo dio a alguien más, así hasta llegar al pelirrojo; hay que agregar que en proceso los estudiantes se encargaron de revisar como cotillas aquella parte del capítulo. Ron y Hermione no pudieron evitar deprimirse al leer lo mismo que dijo Draco. Pero no entendía la razón, en los capítulos anteriores no había nada que dijera que Rose prefería al matrimonio Malfoy-Greengrass antes que a ellos. ¿Qué pasó para que cambiará de opinión? —¿Quieren tomar un descanso? —les preguntó amablemente McGonagall. Los dos negaron y le devolvieron el libro a Draco sin decir ninguna palabra—. Prosiga, señor Malfoy.Rose aún recordaba la mirara de asco de su padre y la decepción en los ojos de su madre cuando la descubrieron besando a James. —Oh, Dios —y Hermione rompió en llanto. Ron la abrazó, intentando consolarla y a la vez hacerlo él también. Ginny y Harry pusieron sus manos sobre los hombros de sus amigos, dándoles su apoyo. Ahora ya no había dudas del por qué Rose no parecía querer a sus padres, aunque seguían sin entender por qué ella había elegido a los futuros Malfoy como ejemplo de padres. —No lo entiendo, ustedes no reaccionaron mal al enterarse que James y Rose están juntos —recordó Fred. —Bueno, acá es casi normal ver a dos primos juntos —dijo Lavender—. Dentro de veinte años más o menos, debe de ser completamente anormal ver a dos primos estando en una relación. —¿Pero mirarla de esa manera? —sollozó Hermione—. ¿Qué clase de padres somos? —No te preocupes —le dijo Fleur—. Ahoga tendgan la opogtunidad de cambiag las cosas. —Ella tiene razón, querida —dijo la señora Weasley, acariciándole el cabello a su nuera—. Lo arreglaran en el futuro, ya lo verás.Aquel día se habían juntado todas las familias amigas de los Weasley y todos los adultos (sus padres, padrinos, tíos, abuelos) habían reaccionado mal. Solo su hermano, primos y amigos se habían alegrado por ellos. La familia de pelirrojos, Hermione, Harry, Neville, Hannah, Dean, Parvati, Seamus, Lavender, Oliver, Katie, Angelina, Luna, Rolf, Fleur, Zacharias, Ernie, Susan, Cho, Lisa, Terry, Padma y Michael bajaron la cabeza avergonzados. No querían ni imaginar como habían hecho sentir a la Princesa de Gryffindor. —Soy una horrible madre —lloriqueó Hermione en el pecho de su novio. —Ya. Ya, Hermione. Lo arreglaremos. Te lo prometo —dijo Ron, aunque no se sabía si era para convenserla a ella o a él mismo. Fred parecía deprimido. Si los padres de Rose habían reaccionado así, ¿cómo hubiese reaccionado él si estuviera vivo? No quería pensar que hubiera tratado mal a su sobrina preferida, pero intuía que así era, porque al parecer incluso sus padres se portaron fatal con ella. —Pero, ¿por qué ustedes se convirtieron en sus nuevos padres? —les preguntó Blaise a Draco y Astoria—. ¿Por qué ustedes entre tantos? —No creo que haya otras opciones, dijo que todos, incluyendo a los amigos de su familia, habían reaccionado mal —aclaró Theodore. —Pero ellos son los Malfoy —dijo Pansy con obviedad—. No me extrañaría que Rose hubiese crecido escuchando feas cosas de ustedes, e incluso aunque sea mejor amiga de su hijo, no creo que los haya elegido como representación de padres. —Puro drama —suspiró Colton. —Solo sigue leyendo, Draco —pidió Theodore.La mañana siguiente había recibido una carta de los padres de Scorpius, quienes se habían enterado de lo que pasó y le decían que ella podía quedarse cuanto tiempo quisiera en la Mansión Malfoy.**Rose había escuchado de los labios de su familia que los Malfoy, los Nott, los Zabini y los Rosier eran las peores personas que existían. Draco, Astoria, Theodore, Daphne, Colton, Pansy, Lucius y Narcissa miraron de forma asesina a los Weasley y si no le dijeron nada, era porque sentían lastima por ellos. Irónicamente, ellos se comportaron más como familia para ella que la suya propia. Ron y Hermione cerraron los ojos con dolor. Los dos estaban derramando lágrimas, no podían creer los mal padres que serían. —Estará todo bien —les susurró Ginny, quien estaba segura que también ella había reaccionado mal y no estaba apoyando a su hijo, aunque James a diferencia de Rose, lo había superado al parecer. Draco la llevaba y la traía de su trabajo en San Mungo, como también a handball, hockey y a su clase de griego y griego antiguo. Alumnos, profesores e invitados miraron con sorpresa al adolescente, quien parecía tan perdido como él. Astoria la despertaba todos los días con una caricia en el cabello y le hacía sus comidas preferidas. —Debes gastar más de cien galeones al mes para alimentar a una Weasley —comentó Pansy, aunque sin ningún animo de ofender. —Bah, no creo que sea ningún drama para mí —dijo Astoria. Narcissa le regalaba sus mejores joyas y le contaba divertidas anécdotas de cuando era niña. —¿Tú, qué...? —preguntó Lucius y Sirius, completamente pasmados. La señora Malfoy parecía tan incrédula como su esposo y primo segundo.Lucius le había enseñado como debía cuidar a un pavo real e incluso le había regalado uno. Vale, se podía creer que Draco, Astoria y Narcissa eran amables con Rose, pero ¿Lucius? ¿Lucius Malfoy? ¿Siendo bueno con una Weasley? ¡¿Una Weasley?! Eso ya era demasiada ficción. —Si, en definitiva el futuro me da miedo —dijo Draco, leyendo dos veces más el párrafo para asegurarse que no se había confundido.Daphne le hacía fabulosos vestidos y le regalaba otros que ya no usaba. —¡Esto quiere decir que lograste ser una diseñadora de ropa como querías! —exclamó Pansy. —¡Oh, Merlín, lo hice! —chilló la rubia. —Y al parecer le haces vestidos a Rosie —agregó Astoria. Su hermana asintió, podría decirle a la chica si quería ser su maniquí humano para hacer los vestidos que tenía planeados en su cabeza. Theodore la ayudaba con su tarea y le explicaba las cosas que no comprendía. —Al menos alguien me va a escuchar —sonrió el Slytherin—. Rose se da cuenta de lo inteligente que soy.Blaise era como un tío guay que cada vez que la veía le daba mínimo tres obsequios. —Oh, yeah, todos me aman —alardeó el moreno. —Y a tus amigos no les das ni una manzana , —ellos fingieron enfadarse. —Ya escucharon, no soy un amigo guay, soy el tío guay.Pansy le hacía los mejores peinados que existían y se la llevaba dos veces por semana al spa mágico. —Los spas mágicos son tan lindos y relajantes —suspiró la chica. —¿Qué tiene de relajante estar en un baño de barro y tener fruta en los ojos? —preguntó Colton. Su futura esposa le pegó en la cabeza. —Tú no sabes nada.Colton era excelente escuchando y dándole buenos consejos. —Si, sobresalgo en eso —dijo el chico de ojos azules. —¿De verdad? Es que necesitamos algunos consejos —dijeron sus nuevos amigos a la vez. Colton sonrió y les prometió que a la noche hablarían de todo lo que quieran.Y los hijos de ellos la trataban como si fuera su hermana: la cuidaban, la admiraban y la querían. Draco, Astoria, Theodore, Daphne, Colton, Pansy y Blaise sonrieron. Ron y Hermione, por otra parte, miraban al grupo de Slytherin con una mezcla de envidia, agradecimiento y enojo. Se suponía que ellos debían de estar para su hija, pero se habían comportado terriblemente mal y no les extrañaba que ella no quisiera saber nada de ellos. —No quiero ni imaginarme lo que piensa Hugo sobre nosotros —le dijo Hermione a Ron. —Ya veremos como solucionamos el problema, cariño —le prometió.Por supuesto, había perdonado -o al menos un poco- a su familia, pero ya no era lo mismo. Seguía yendo a la Madriguera, pero solo hablaba con sus primos, y todavía vivía con los Malfoy, quienes no siquiera parecían molestos, al contrario, ellos incluso habían estado comentando que ella podría pintar las paredes del cuarto de invitados como quería y convertirlo en su propia habitación. Ron simplemente ya no pudo mantenerse callado por más tiempo. —¡Que no se les olvide que Rose es nuestra hija, no la suya! —les gritó furioso, levantándose de su asiento. Draco se paró, dejando el libro en el sofá. —¡Te recuerdo, Weasley, que fuimos nosotros quienes se portaron como una familia para Rose! Hermione, pese que no quería dar más pelea al asunto, seguía mirando con enojo contenido a Astoria, que aunque sea algo tímida, seguía siendo una serpiente. —A mí no me mires así, no es mi culpa que seas una mal madre —le espetó enfada. —¡¿Cómo te atreves a llamarme así?! —¡Tú misma te llamabas así! Soy mejor madre para Rose que tú. —Oh, ya verás... Harry tuvo que ir a separar a Ron y Draco, quienes estaban a punto de llegar a los puños, a diferencia de Hermione y Astoria, quienes ya lo habían hecho y ahora estaban en el piso, pegándose entre si. Ginny y Daphne se dirigieron en seguida hasta ellas. —¡SUFICIENTE! —gritó Dumbledore, sonando realmente molesto. Todo el mundo clavó sus ojos en el anciano—. Esto es completamente inaceptable, no tengo palabras para describir la inmadurez que hicieron. Cien puntos menos a Gryffindor y Slytherin, y será mejor que no vuelvan a hacer otra cosa así o les daré el peor de los castigos. —Si, profesor Dumbledore —murmuron los cuatro chicos ruborizados, mientras caminaban hacia sus lugares. —Siga leyendo, señor Malfoy —pidió Snape, también sorprendidos como muchos por la reacción de Dumbledore.—Bueno, como irán vestidas las damas de honor ya esta —suspiró Astoria, sacándola de sus pensamientos—. Aún debo ver mi vestido de novia.** —Creí que se habían casado —dijo Blaise, confundido, mirando como Draco apretaba ligeramente una bolsa de hielo en el labio de Astoria.Draco y Astoria se habían casado tres años después de la Segunda Guerra Mágica, pero como todavía había gente que seguía repudiando a sus familias y no querían que nadie se enterase de su compromiso, terminaron casándose en el Civil Mágico con las personas más cercanas a ellos en una pequeña habitación. —Ah, eso lo explica. —Ahora te vas a tener que esmerar, futuro cuñado —le dijo Daphne—. Mi hermanita siempre quiso casarse en París, más específicamente en la Torre Eiffel. —¿De verdad? —le preguntó Draco. Como le seguía doliendo el labio por culpa de la estúpida de Granger, Astoria se limitó a asentir—. No te preocupes, cambiaremos las cosas y podemos casarnos tranquilamente por primera vez en la Torre Eiffel.  Ella le sonrió, algo adolorida hay que agregar.Ahora, veintiún años después, ellos tendrían una digna boda en, para la alegría de la señora Malfoy, la Torre Eiffel. —Si, tus gustos no cambian —rió Colton.Astoria le había pedido a Rose que fuese su dama de honor junto a Daphne y a Pansy, y por supuesto ella había aceptado sin dudar. La Slytherin suspiró, estaba empezando a amar a esa chica.—Scorpius dice que no quiere que nos casemos porque significa que tendremos una Luna de Miel y él no quiere para nada un hermanito —comentó Astoria. Rose rió. —Alguien no quiere dejar de ser el centro de atención —rió Fred, que a diferencia de su familia, estaba feliz de que Rose haya encontrado personas que la apoyen en su relación, incluso aunque estás sean los Malfoy, los Nott, los Rosier y los Zabini.La pelirroja siguió mirando la revista con una sonrisa. Seguía queriendo a su familia, pero sin duda amaba realmente a la nueva familia que encontró. Draco terminó el capítulo con una sonrisa y luego se lo pasó a Dumbledore, quien decidió que era momento de comer y de tener un merecido descanso, sobre todo para la familia Weasley, quienes seguían estando deprimidos. —Continuaremos después de la merienda —avisó el director. Hubo unos pocos a sentimientos y los magos se levantaron para que Dumbledore pudiera hacer aparecer los asientos y mesas, como llamar a los elfos para la comida. Ron y Hermione abandonaron el Gran Comedor, sin tener ninguna ganas de comer, con las miraras de todos en sus espaldas.

Nota de la autora: Sé que dije que no iba a actualizar hasta que no editará todos los capítulos de ELDLTG, pero como ya he actualizado diez capítulos y hoy Hogwarts cumple 1027 años, les traigo el capítulo más esperado por los lectores: el de Rose Weasley. Espero que no me persigan con antorchas por como trate a Ron y Hermione. Besos.