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El libro de la Tercera Generación — capítulo 51

Todo el mundo sabía que la primas Weasley estaban locas, por eso nadie se sorprendió al ver a Lily, Rose y Dominique correr por Hogsmeade riendo a carcajadas, ya sea por la emoción del momento o porque escuchaban como las llamaban "Las furias rojas", y por supuesto no faltó el comentario de Rose diciendo que no eran las tres Furias de Hades, lo que nadie logró comprender. Roxanne y Lucy, en cambio, caminaban tranquilas hacia Las Tres Escobas, donde habían quedado con Victoire y Molly para hablar, ya que en las vacaciones apenas tuvieron tiempo de hacerlo: Rose se había ido a Hawaii, Victoire estaba en San Mungo con Ted, Roxanne estaba en la casa de los Scamander, Lily jugaba todo el tiempo al Quidditch, Molly apenas se movía por su panza a punto de reventar, Dominique pasó todo el tiempo con Frank, James y Fred, y por último, Lucy se encontraba siempre cocinando con la abuela. Entonces, las siete primas habían quedado para reunirse en Las Tres Escobas. —¡Ah, mi ahijado o ahijada! —chilló Rose, tocando suavemente la gran barriga de Molly, quien ya estaba de siete meses. Jace ya le había dicho que ella sería la madrina de su hijo o hija y Rose no perdía la oportunidad de mencionarlo. —Yo no entiendo por qué ninguna de las dos quiere saber el sexo de su bebé —dijo Dominique, tomando asiento al lado de su hermana—. Si lo saben, ya pueden ir comprando ropa. —Queremos que sea una sorpresa —contestó Molly, acariciando su vientre. —Pues como está tu panza, hermanita, diría que estás embarazada de mellizos —observó Lucy, haciendo que sus primas rieran y que Molly pierda el color del rostro. —No, por favor, solo quiero uno. —Por ahora —agregó Roxanne—. Escuché a Anna diciendo que su hermano quiere una inmensa familia, no tanto como Oliver que quiere nueve hijos, pero si muchos. —Yo pido que tú nunca te quedes embarazada —pidió Lily a Rose—. Nadie quiere un descendiente de James. —Mucho menos si su hijo tiene la obsesión de Rosie por los libros —comentó Victoire. La pelirroja les sacó la lengua, pero se unió a las risas con sus primas, justo cuando la hija de madame Rosmerta, Betty, apareció frente a ellas para atenderlas. Dominique frunció el ceño al verla, no olvidaba que se había insinuado a Frank, aunque fuera cuatro años mayor que él. Igualmente, el primogénito de los Longbottom no le hizo caso, él sabía de sobra que si se acercaba mucho a una chica, su novia le patearía el trasero. —No, no —Lily negó la cabeza—. Ted y Jace no quieren que ustedes beban alcohol, y eso incluye la cerveza de mantequilla. Sirvanles jugo de calabaza, para nosotras cervezas de mantequilla. —Yo quiero un whiskey de fuego —corrigó Dominique, recibiendo una mala mirara de su hermana—. ¿Qué? Tengo diecisiete años, soy mayor edad. —Entonces, un whiskey de fuego, dos jugos de calabaza y cuatro cervezas de mantequilla —recordó Betty. Las primas asintieron, regalandole una sonrisa, con excepción de Dominique. Lily levantó la mano para saludar a su amiga Alex, quien le sonrió de regreso y se volvió para seguir hablando con el hermano menor de su amiga Selina y el compañero de cuarto de Severus, Stuart. Lily hizo una mueca, Hugo se enojaría si veía a Alex hablar con un chico; él se volvía una furia al verla cerca de un chico. Lily entonces se percató que todas sus primas la estaban mirando, esperando una repuesta. —Eh, ¿qué dijeron? —preguntó confundida. Roxanne rodó los ojos antes de preguntarle de nuevo: —¿Ya lo hiciste con Scorpius? Si hubiera estado bebiendo cerveza de mantequilla, la hubiera escupido sobre Lucy completamente. Las mejillas de Lily se volvieron tan rojas como su cabello y miró avergonzada y molesta a sus primas que rieron, o al manos Roxanne, Rose, Dominique y Lucy, Victoire y Molly tenían expresiones serias. —Llevan, ¿cuánto?, cinco meses, no pueden haber tenido relaciones —protestó Victoire. —¿Cuándo te acostaste con James? —inquirió seriamente Molly a Rose. Ésta levantó las manos. —¿Por qué están tan seguras que estuve con James? Yo no..... Al diablo, si lo hice —agregó, al ver que no podía mentir a sus primas—. Nosotros empezamos a salir a finales de junio e hicimos el amor en... umm... en octubre, a mitad de octubre —dijo pensativa, moviendo el anillo de liebre que tenía en el dedo anular—. Así que nos acostamos luego de... eh, cuatro meses. Sip, luego de cuatro meses. —¡Rosebud! —Ah, odio que me llamen así. —Bueno, yo no he hecho nada con Scorpius —murmuró Lily, que como sus primas no estaban sorprendidas que Rose y James hayan tenido relaciones con cuatro meses de pareja, puesto que James Sirius Potter estaba en esa relación—. Yo no tuve eso con él. —Sexo. Dilo. Sssseeexxxxooo —pronunció lentamente Dominique, consiguiendo que algunas personas se giraran a verla. Su hermana le miró severamente—. Y si no tuviste relaciones con Scorp, al menos hicieron algo. Lily se sonrojó al recordar lo que pasó en el salón de Encantamientos hace dos meses, pero no dijo nada, sino que carraspeó y cambio el tema de la conversación. —Yo quiero saber como se casaron tú y Ted —pidió Roxanne—. ¿Fue el casamiento al estilo Las Vegas? —¿Boda al estilo Las Vegas? —preguntó Molly confundida. —Ya sabes, se casan en dos minutos —contestó Dominique—. Incluso se pueden casar en camisetas y tejanos. Me quiero casar así. —¿Cómo se casan en dos minutos? —cuestionó Lucy. —Pues Elvis... —¿Elvis?  —Si, Elvis, ¿El rey del Rock & Roll? ¿Es que no saben de rock and roll? —preguntó Rose, antes de mirarlas con decepció—. Ay, chicas, ustedes no saben nada. En fin, él murió como hace cincuenta años, pero el que los casa se disfraza de él. —Suena a una pésima boda —decidió Lily. —¡Son fantásticas! —No fue la gran cosa, con Ted nos casamos por el Civil Mágico —dijo Victoire, acomodándose el cabello rubio—. Él dijo que nos volveríamos a casar, esta vez en la Madriguera como manda la tradición, cuando ya haya dado a luz. Sus primas le sonrieron cariñosamente y siguieron hablando hasta que llegó Betty con lo ordenado, ganándose una mala mirara de parte de Dominique por*"haber tardado tanto en traer el whiskey de fuego, los jugos de calabaza y las cervezas de mantequilla", aunque claro, el enojo de ella era porque aún no superaba que ella haya coqueteado con su novio. Rose estuvo a punto de tomar su cerveza de mantequilla cuando sintió su anillo palpitar. Realmente palpitar. Dio la excusa de que quería ir al baño y se paró para ir hasta allá, mientras metía su mano en el bolsillo para sacar su varita. Aquel anillo que tenía era la silueta de una liebre pintada sobre un círculo rojo, Severus y Scorpius tenían el mismo, solo que el suyo tenía siluetas de una pantera y un cuervo respectivamente, sobre un círculo verde. Aquel anillo servía para que los tres se comunicaran y Rose se preguntaba por qué la estaban llamando, cuando se suponía que les había dicho que aquel día estaría únicamente con sus primas. Entró al baño y tras asegurarse que no había nadie, a punto la varita al anillo. —¡Deígma fílous! ¡Écho entolí!* —exclamó Rose. Ella supo que algo iba mal al ver las caras pálidas de Severus y Scorpius. —Nos descubrieron —murmuraron. —¿Qué? —Padres. Descubrieron. Libro. Despacho. Directora. ¡Ven! Y con eso, cortaron la comunicación. Rose maldijo en griego antiguo y salió con rapidez del baño, intentando calmar sus nervios. No podía decir nada frente ellos, no quería que Victoire y Molly se pusieran nerviosas, no cuando estaban a pocos meses de tener a sus bebés. Sonrió con tranquilidad, lamentando no ser tan buena en la actuación como Hugo, pero pareció funcional para que ellas no sospecharan nada cuando les dijo que debía irse al castillo porque McGonagall había descubierto una de sus bromas. Mientras caminaba, Rose pensó mil maneras diferentes para salirse del problema. ■□■□■□■□■ —No puedo creer lo que hiciste —le dijo Scorpius enojado a Severus, quien fingía que no lo escuchaba—. Eso no estuvo bien. —¡No hice nada malo! —exclamó Severus, mirándolo por fin—. No tengo novia, puedo besarme con quien se me de la gana. —¿Frente a Alice? ¡Esperaste que ella apareciera para besar a Mackenzie! Severus bufó y se cruzó de brazos, negándose a aceptar lo dicho por Scorpius. No había esperado que Alice apareciera, ni siquiera se había puesto a pensar en ella, estaba ocupado pensando la mejor forma de llevar a Mackenzie a su cama. No fue difícil, solo tuvo que acercarse a ella y decirle algunas cosas al oído, desde que su relación se fue al caño, las chicas habían estado tras de él como metal al imán. Todo Hogwarts creía que había sido él quien terminó con Alice, ni él ni ella se habían molestado en negarlo, y todo eso causaba más fama a Severus. Había sufrido por ya no estar con Alice y ser su amigo era duro, pero no valía la pena lamentarse por siempre, no cundo tenía un montón de chicas que querían meterse en sus pantalones. Por supuesto, el que pensaba así era Severus Potter, el cabrón de Slytherin. A veces, en situación específicas, era Albus Potter, el niño que buscaba que todos estuvieran bien, aunque sea su exnovia, pero Severus no lo dejó. Por eso se comportaba así, porque quería demostrarle a Alice, como dijo Severus, que ya no le importaba, que ya había conseguido a otra más, a alguien mucho más hermosa que ella. Quería demostrarle que ya no la necesitaba. —Me da igual lo que digas, Scorpius. Yo no voy a ir por ahí a lloriquear por no estar con Alice, no. Tengo mujeres detrás mío, puedo elegir a quien quiera. —Quiero ver como reaccionas cuando Alice tenga a otro —le espetó Scorpius. Severus estuvo a punto de decirle que no le importaba, cuando vio a sus padres. Harry y Ginny Potter caminaban por el pasillo de Hogwarts, completamente serios. Scorpius abrió la boca sorprendido al ver a Draco y Astoria Malfoy avanzar al lado de ellos, con la misma expresión. Los dos chicos comenzaron a caminar hasta ellos cuando vieron a Ron y Hermione Weasley. Severus y Scorpius se miraron, preguntándose en que problema se habían metido ahora. Tal vez descubrieron que fueron ellos los que habían hecho explotar los inodoros de los baños de las niñas segundo curso. —Papá, mamá, señores Potter, señores Weasley, que gusto verlos —dijo Scorpius educadamente. Severus les sonrió. —Scorp, Sev, que bueno que los encontramos, queríamos hablar con ustedes —dijo Draco, con voz profesional. —¿Hicimos algo malo? —Díganos ustedes —dijo Hermione, cruzándose de brazos. Miró para todos lados y volvió su atención a ellos—. ¿Dónde está Rose? —Pues se fue hace veinte minutos con las chicas, querían tener un día de primas —contestó Scorpius. —Se van a juntar en Las Tres Escobas con Vic y Molls —añadió Severus. Los padres asintieron y se quedaron mirándolos de una manera que no comprendieron. Severus y Scorpius se miraron, sin entender que sucedía, algo les decía que esto no era por hacer explotar los inodoros del baño de las niñas de segundo curso. Severus carraspeó y miró de forma interrogante a su padre, harto del silencio incómodo. Scorpius a su lado se cruzó de brazos, tomando la apariencia que usaba para intimidar a las personas que se metían con ellos. Harry suspiró. —Vinimos a hablar con McGonagall sobre ustedes. —Como se predijo, ¿nos expulsaran, cierto? —preguntó el Potter mediano. Draco negó con la cabeza. —Sabemos que están haciendo con el libro azul. Los dos Slytherin se quedaron quietos por tan poco tiempo que sus padres se preguntaron si lo había imaginado. Severus sonrió divertido. —¿Qué? ¿Saber más sobre el Quidditch? No sabía que estaba mal usar Quidditch a través de los tiempos. —No estamos hablando de ese libro —repuso Ron—, sino el que usan para ya-saben-qué. —Disculpe, señor, pero no entendemos. ¿Pueden explicarse mejor? —pidió Scorpius, fingiendo confusión. —Bien —dijo Astoria, con las manos en las caderas—. Ustedes usan ese libro para comunicarse con el pasado para hacer vaya a saber qué. —¿Se da cuenta lo que está diciendo, señora Malfoy? ¿Cómo nosotros vamos a comunicarnos con el pasado? ¡El pasado, por Merlín! ¿Y con quién nos cuminicariamos, aparte? Y sobre todo, ¿cómo lo haríamos? —Oh, no intentes confundirnos, Albus —lo regañó su padre. —¡Soy Severus! ¡SE-VE-RUS! Hermione, cansada de dar vueltas al asunto, sacó del bolso que traía un libro de terciopelo azul donde se podía leerLa Tercera Generación. Scorpius y Severus tragaron saliva, se suponía que ese libro lo tenía Joanna, Alice se lo había entregado hace una hora cuando se reunieron en Hogsmeade con Kaya. Los dos agradecieron internamente que lo que estaba escrito en el libro, solo lo podían ver los que estaban vinculados con él. —Tiene muchos hechizos de protección —dijo la castaña, acariciando el lomo del libro—. Demasiados. Y hechizos que nosotros nos conocemos. Ni siquiera el Departamento de Aurores pudo descifrar que hechizos de protección tiene. Así que nos preguntamos, ¿por qué, si este es un libro común y corriente, tiene tantas protecciones? —Hay que preguntar a los dueños del libro —dijo Scorpius, encogiéndose de hombros, intentando parecer despreocupado, pero le sudaban las manos. —Cuando fuimos a sacarselo a Joanna Finnigan —tomó la palabra Astoria—, ella, su hermana menor, Kaya, y Alice Longbottom parecían muy asustadas. —No sé que tenemos que ver nosotros —dijo Severus. —Iremos con McGonagall —anunció Ron, sin esperar poder sacarle nada más. Severus y Scorpius vieron temerosos como los tres matrimonios se alejaban para ir al despacho de la directora. Caminaron con paso tranquilo, por las dudas que sus padres los estuvieran mirando, pero salieron corriendo apenas doblaron el pasillo. Scorpius sacó su varita y a punto al anillo del Trío de Plata que tenía y murmuró el hechizo en griego (Rose estaba obsesionada en usar hechizos en ese idioma). Apenas terminaron de decirle a Rose lo que pasó, de una forma poco entendible, fueron directos a su Sala Común para buscar lo necesario para que nos los mataran al saber la verdad. □■□■□■□■□ Seamus y Lavender ni siquiera pudieron compartir una mirara cargada de desagrado y cariño, puesto que el libro desapareció de la nada de las manos de Fleur y en seguida apareció la proyección de Rose Weasley en el medio del Gran Comedor, sonriendo preocupada. —Cambio de planes—informó, apartándose el cabello de la cara—. Pasó que... ¡A ver, joder! ¡¿Los chicos pueden prestarme atención?! —se quejó, al ver que varios estaban ocupados repasándola con una sola mirara, una muy descarada había que añadir. Ellos se sobresaltaron y la miraron avergonzados. Rose puso los ojos en blanco—. Lamento informarle que éste cuerpo pertenece a James. Draco carraspeó molesto y Rose se giró hacia él, sonriendo con inocencia. Ron bufó, pero nadie le hizo caso. —Por favor, tío Draco, era una broma—rió inocente—. En fin, la lectura se suspende por un tiempo limitado... o tal vez por siempre. —¿De qué habla, señorita Weasley? —preguntó Dumbledore. —Verá, Dumby—Sirius soltó una risita tonta—, tío Draco, tía Astoria, Ron, Hermione, Harry y Ginny —los últimos cuatro mencionados hicieron una mueca de tristeza al ver que ella no los llamaba padres y tíos, que Rose ignoró—, se enteraron sobre el libro. —¿Quieres decir que ellos no sabían nada de esto? —preguntó Narcissa severamente. Rose meneó la cabeza, jugando con sus manos. —Buenoooo —comenzó, alargando la*"o"—, si se lo hubiéramos dicho, no nos hubieran dejado, ¿no?* —¡Rosebud! —la regañó Astoria. Rose hizo puchero mientras Hermione la fulminaba con la mirara. —No me regañes, tía, yo te estoy ayudando con la boda, no es justo—se quejó como niña pequeña—. En todo caso, ahora me juntare con Scorp y Sev para ir al despacho, veremos que hacemos, como siguen las cosas ahora. —¿Y si los convencen de seguir con el libro? —preguntó Neville. —Entonces le devolveremos el libro y continuarán leyendo el drama de nosotros. —¿Y si dicen que no? —cuestionó McGonagall.  —Entonces pondremos su tiempo en marcha otra vez y ustedes se encargarán de ganar la Segunda Guerra Mundial con lo que saben sobre el futuro —respondió Rose—. Bien, es todo lo que tenía que decirles, así que ahora pueden hacer lo que quieran, como por ejemplo ir a Hogsmeade. —¿Estará esa chica linda de Las Tres Escobas? —preguntó Sirius. Rose soltó una carcajada. —Esa chica linda, Sirius, es lesbiana..... y es Nadine Wood—informó, dejando a más de uno sorprendidos, Oliver miró de forma asesina al animago—. Eramos nosotros. ¿Las Tres Escobas? ¿Quién cree que los llevó a sus asientos? Eramos Draco, Daniel, Nadine, Esmeralda, Scorpius, Severus y yo... ¡Por favor, yo fui la que llevó a ustedes —señaló a Harry, Ron, Hermione, Ginny, Neville y Hannah— a la mesa donde ellos se sentaron—señaló entonces a Draco, Theodore, Blaise, Colton, Pansy, Daphne y Astoria. —La campera con mi apellido... —En el futuro, los jugadores de Quidditch tienen camperas con sus apellidos, como tienen los muggles, y James me dio la suya—contestó Rose simplemente—. En Cabeza de Puerco estaban Teddy, Oliver, Jace y Derek. James, Fred, Ian y Roxanne estaban en Zonko. Y por último, Dina, Victoire, Molly y Joanna estaban en ese horrible Salón de Té de Madame Tudipié. Las demás personas que vieron atender las tiendas eran peluches de felpa convertidos en personas por mí, Al y Scorpius—finalizó, encogiéndose de hombros. Todo el Gran Comedor se quedó con la boca abierta, ya sea porque estuvieron a algunos de la Tercera Generación con ellos y no se dieron cuenta o porque el Trío de Plata convirtió peluches en personas. Rose se despidió de ellos y su proyección desapareció. —Entonces, ¿que hacemos? —preguntó Dumbledore, recibiendo un encogimiento de hombros de parte de todos. ■□■□■□■□■ Severus Potter miró el cuadro de Severus Snape. Cada vez que se encontraba en el despacho de la directora, buscaba la mirara del hombre para poder tranquilizarse. Desgraciadamente, aquel día Snape no estaba en el cuadro, ni siquiera Dumbledore, en realidad ningún retrato estaba en los cuadros, todos ellos estaban vacíos. En el despacho, tan solo se encontraba él, Scorpius, Rose, los padres de los tres y McGonagall. Severus sentía sus manos sudar y se preguntaba como acabaría el día, tal vez expulsado de Hogwarts, tal vez muerto."Yo digo que le borremos la memoria" Antes de entrar, el Trío de Plata se había hecho un hechizo para comunicarse entre ellos y como sabían Oclumancia, sabían cuando alguien quería meterse a su mente y ponían las protecciones para impedirlo, lo que hacía que sus padres los vieran curiosos, sabían que sus hijos eran magos muy inteligente, pero que a sus quince años aprendieran Oclumancia y Legeremancia por su cuenta era demasiado."No le vamos a borrar la memoria, Al", lo regañó Scorpius."Yo tampoco quiero hacerlo, pero se ve que no hay otro modo para salir vivos", escuchó Severus la voz de Rose en su mente, "No creo tampoco que nos dejen seguir con el libro". "Solo espera que le digamos que aunque Sirius, Remus, Fred puedan vivir, hay posibilidades de que nosotros no nacieramos", pensó Severus, "Ellos nos mataran por eso".**"¡Arriba la Oclumancia!" Severus rodó los ojos y subió sus protecciones cuando Hermione intentó leerles de nuevo la mente. ¿Es qué no comprendían que no podrían hacerlo? Los tres eran demasiados poderosos e inteligentes para caer fácilmente, no por nada habían inventado hechizos y pociones. Harto, hizo el hechizo no verbal y sin varita de Legeremancia para sus padres, sus tíos, los señores Malfoy y McGonagall."¿Pueden dejarnos de ver como si fuéramos animales?", exigió en sus mentes. Los adultos se sobresaltaron y Severus no pudo evitar una sonrisa de arrogancia. Su magia era tan poderosa que ni ellos se dieron cuenta que había entrado a sus mentes. "En serio, si tienen algo que decir, diganlo ya". —No me hables con ese tono, Albus Severus —lo regañó Ginny. —Técnicamente —dijo él, con una sonrisa socarrona en los labios—, lo pensé, no he hablado. —¡Albus Severus Potter! —Lo Slytherin le está haciendo efecto —murmuró Ron, consiguiendo una mala mirara de parte de Severus, Scorpius, Draco, Astoria y sobre todo, Rose. —Es increíble como juzgas cualquier cosa —le espetó su hija enfadada. Ron se sonrojó y agachó la cabeza con vergüenza. Draco y Astoria le regalaron una pequeña sonrisa a su princesa. —¿Para qué nos citaron acá? —preguntó Scorpius, intentando que el incómodo silencio no se extendiera. —¿Qué es esto? —dijo Harry, dejando sobre la mesa un libro forrado con terciopelo azul donde se leíaLa Tercera Generación. Sin poder contenerse, el Trío de Plata miró el bolso de Rose, donde estaba el otro libro. Afortunadamente, ninguno de los adultos se dio cuenta. —Ay, papá, ¿necesitas nuevos anteojos o qué? Es un libro —respondió su hijo con obviedad. Rose sonrió divertida y se apartó el cabello del rostro, jugando con el anillo que tenía en su mano derecha, mientras que el dedo anular de su mano izquierda tenía el anillo del Trío de Plata, en el otro dedo anular tenía el anillo que era una reliquia familiar de los Malfoy que debía darse a una descendiente mujer, pero como Draco y Astoria no pudieron tener más hijos después de Scorpius, ellos se lo habían dado a ella, mostrando cuanto la amaban y la querían en su familia. Se trataba de una M en forma de serpiente que Rose llevaba con orgullo. Lo movió inquieta, ella como Dominique tenían la costumbre de jugar con sus anillos cuando estaban nerviosas o preocupadas. Rogó a los dioses del Olimpo que no la mataran al final del día. —En estos instantes —dijo, poniendo fastidio en su voz—, yo debería estar con mis primas en Hogsmeade. Se suponía que deberíamos vernos por no poder estar juntas en vacaciones. —Podrá ir con ellas una vez que terminemos de hablar, señorita Weasley —determinó McGonagall."¿Realmente no podemos borrarles la memoria?"**"¡No!", respondió Scorpius, gritando en sus mentes, consiguiendo que ella y Severus hicieran una mueca de dolor."¡No hacía falta que lo gritaras!". —El libro —dijo Draco, abriéndole y pasando las paginas con rapidez— está completamente en blanco, con excepción de algunos nombres, uno sin orden fijo. —No comprendo —mintió Scorpius. —Lo que Draco está queriendo decir —tomó la palabra Harry— es que la primera pagina dice Victoire Weasley, la segunda pagina dice Frank Longbottom, dos paginas más y dice Derek Thomas, pasa la pagina y se lee Nadine Wood,  cuatro paginas después dice Ted Lupin. Los nombres se ponen sin orden, en la siguiente pagina, luego de dos, tres, inclusive cuatro. No pudimos sacar nada de ahí, ya que al parecer no hay patrón, ¿y ustedes? No tenía un patrón, Scorpius lo sabía. El recuerdo de Victoire solo necesito un pagina, el de Frank tres páginas, ya sean porque eran largos o cortos. Y cuando comenzaron a escribir, había letras grandes y pequeñas. No había patrón, las paginas que usaban ellos era solo para poner sus recuerdos. El Trío de Plata no dijo nada, solo se encogió de hombros. —Sus nombres están acá —añadió McGonagall. —¡Ah, joder! —chilló Rose, consiguiendo una mala mirara de Astoria y de Hermione—. ¿Qué pasa si esto es igual a la Lista del Benefactor, Al? Severus le siguió el juego de su prima. —Si, mierda, puedes tener razón, Rosie. ¡Ay, que miedo, nos quieren matar! —¿Qué? —preguntó Ron confundido. Scorpius se golpeó la frente, una cosa era escuchar hablar a Rose de los libros, otra muy diferente era tener que soportar a ella y a Severus hablando sobre Teen Wolf. —En la serie que mirábamos, Teen Wolf, la perra de Meredith hace una lista que se llama la Lista Negra, la Lista de la Muerte o mejor conocida como la Lista del Benefactor, donde se ponen los nombres de las personas sobrenaturales que había que matar, cuando alguien lo hacía, el Benefactor le pasaba una gran cantidad de dinero a su cuenta bancaria —contestó Rose seriamente. —¿Cuánto vale mi vida? —preguntó Severus—. ¿Tal vez veinticinco mil como Scott? —iPor Merlín! —se quejó Ginny—. ¡Nadie saldrá de aquí hasta que expliquen esto! "¿Nos arriesgamos?", preguntó Rose. "No tenemos otra opción", dijo Scorpius. "Estamos jodidos", afirmó Severus.