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El libro de la Tercera Generación — capítulo 52

Severus aseguró que debían sentarse, usó el tono más serio que tenía lo que preocupó a los adultos, el chico no era alguien serio al menos que pasará algo grave. Harry se preguntó en qué demonios se habían mentido y si debía estar buscando un colegio para enviarlo si lo llegaban a expulsar. McGonagall, preguntando por qué no había expulsado a su ahijado hace mucho, hizo aparecer seis sillas más para los tres matrimonios, mientras desaparecía el escritorio. Entonces Dumbledore llegó a su retraro..... con un gorro de cumpleaños. —Ah, pero que bonita celebración —dijo voz cantarina el anciano—. El cumpleaños de Phineas ha sido todo un éxito. —¿Los cuadros hacen fiestas? —preguntó Draco incrédulo. —La señorita Weasley nos convenció —dijo Dilys Derwent, la directora de Hogwarts entre 1741 y 1768, señalando con la cabeza a Rose, quien sonrió alegremente. —El que sean retratos no significa que deben aburrirse —justificó. —¿Faltaron todo el día por ir al cumpleaños de Phineas Black? —cuestionó McGonagall. —Y valió la pena —dijo Armando Dippet, director en 1925 hasta 1956 —No me gustaron los caramelos de limón, Dumbledore —se quejó Phineas Black, quien administró el Colegio de Magia en 1904 hasta 1920 —¿Cómo no? ¡Pero si son ricos! —¿Cómo metieron dulces en los retratos? —preguntó Harry confundido. —El señor Malfoy —respondió Vindictus Viridian, director en el siglo XVIII, señalando a Scorpius—. Un gran chico, un gran chico. —¡Eh! —dijo Severus—, ¿dónde está mi tocayo? —Mi querido Severus se quedó a ayudando a Circe —contestó Dumbledore, haciendo mención del retrato que había en la Gran Escalera y en la Sala de al lado del Vestíbulo de entrada. Luego, en un tono más bajo agregó, alzando las cejas—. Creo que le gusta. ¡Ay, que bello es el amor! —¡Albus! —lo regañó McGonagall, mientras Severus, Scorpius y Rose rieron y los adultos intentaban disimular las sonrisas. —Merlín quiera y no lo convierta en un cerdo —rogó Rose, atrayendo la atención de todos—. ¡Oh, por los dioses! ¿No saben la historia de Circe? Circe es una diosa griega menor de la magia, la hija de Helios, el titan del sol, y Hécate, la diosa de la magia (estoy cien por ciento segura que ella bendijo a muchos mortales para crear la raza de los magos). Circe detesta a los hombres (si no fuera mala, tal vez se llevaría bien con Artemisa) y tiene la manía de transformarlos en animales, por ejemplo, transformó a Percy y a la tripulación de Barbanegra en conejillos de indias. Los hubiera transformado en cerdos, como acostumbraba —agregó Rose—, pero los cerdos causan muchos problemas para ella. Los directores, Draco, Ron, Harry, Astoria, Hermione, Ginny, Severus y Scorpius la estaban mirando fijamente; Severus y Scorpius preguntándose si debían hacer algo para que dejara su obsesión por los libros y los demás preguntándose quién era Percy y por qué nombró a la tripulación de Barbanegra. Rose los miró. —¿Qué? Nadie quiere un Severus Snape convertido en conejillo de indias. Severus Potter rió al imaginarlo. —¿Algo más que sepas sobre Circe? —preguntó McGonagall sarcástica, quien ya quería dejar esa conversación de lado y hablar de lo importante. Por supuesto, olvidó que Rose nunca perdía la oportunidad de hablar sobre la mitología griega. —Pasífae era su media hermana —prosiguió Rose—, ya saben, la que se folló al toro blanco que Poseidon envió a Creta... —¿Qué clase de cosas lees? —preguntaron todos shockearos. Rose puso los ojos en blanco. —Se suponía que Minos tenía que sacrificar el toro blanco que Poseidon le dio, pero como no lo hizo el dios de los mares pidió ayuda a Afrodita, la diosa del amor y la belleza, para que hiciera que Pasífae se enamorara del toro. Bajo el hechizo de Afrodita, Pasífae ordenó a Dédalo que le hiciera un traje para que pareciera una vaca y poder hacerlo con el toro. Y de esa bonita unión nació el Minotauro —finalizó Rose sonriente. Draco y Astoria se miraron, cuando llegaran a casa, se pondrían a investigar que clase de cosas retorcidas se ponía a leer su princesa. Severus y Scorpius, acostumbrados a relatos patéticos de mitología que Rose les contaba, simplemente se acomodaron en sus sillas. McGonagall estaba con la boca ligeramente abierta. —¿Hay algo más morboso que eso? —Zeus se transformó en serpiente y violó a su hermana Deméter, de aquel vínculo nació Persefone, quien fue secuestrada por su tío Hades y la convirtió en su esposa y la reina del Inframundo. Harry y Ron pestañaron. Ginny iba a decir algo, pero Rose la interrumpió. —Ah, pobre Deméter, también fue violada por Poseidon. Ella se convirtió en una yegua y como Poseidon era el creador de los caballos, se convirtió en uno para atraparla. En fin, nueve meses después dio a luz a dos gemelos, la diosa Despena, que creo que es la diosa del maíz o algo así, y al mejor corcel de todos, Arión. —¿Son gemelos, pero una es una diosa y otro un caballo? —preguntó Hermione. —Bueno, Medusa dio a luz a Crisaor (quien como tenía pocos mitos, se convirtió en villano) y a Pegaso, el primer caballo alado. Tal vez es cosa de quedarse embarazada de Poseidon. Tal vez quien se quede embarazada de él, tenga gemelos y uno sea un caballo —Rose frunció el ceño—. Me pregunto por qué Sally solo tuvo a Percy y no a un caballo también. Severus y Scorpius bajaron la cabeza para no mostrar sus sonrisas divertidas, las caras de los demás eran dignas de conservar en una foto. Rose era un amante de la lectura y ella no era como James -si, hasta a ellos les costó aceptar que a James le gustaba leer, aunque Lily decía que solo leía cuando estaba con Rose, porque luego no le daba importancia-, ella dejaba que los libros le consumieran su alma, hasta dejarla totalmente obsesionada con ellos. Los Potter, los Weasley-Granger, los Malfoy y los directores debían aplaudir a Severus y Scorpius, quienes soportaban todos los días las charlas de libros que daba Rose. Ellos escuchaban como eran las personalidades de los semidioses, su sufrimiento porque Jace y Clary eran hermanos, el rencor hacia la autora que mató a Tris, los pro y contra de Christian, la ternura de Maxon y lo puta que era América, la discusión por el mejor libro, las maldiciones hacia Thomas por matar a Newt a pesar que él se lo pidió, la mente pervertida que tenía por leer Más allá de la inocencia, el dolor que tenía al leer la muerte de los cercanos de Liesel y más. Ellos no comprendían como todas esas cosas le entraba en la cabeza de Rose. —Mejor hablamos del libro y... ¿Severus? En el retrato de Snape alguien había aparecido, pero no era él, o al menos no del todo. Chillando enojado, indignado y confundido, se encontraba un conejillo de indias de pelaje negro como sus ojos. El Trío de Plata se llevó la mano a sus bocas, ocultando sus risas, mientras que los demás miraban a Snape-conejillo de indias sorprendidos. —Les dije que Circe haría algo como eso —rió Rose. —A ver, señor, déjeme que lo ayude —dijo Severus, quien le tenía mucho respeto al antiguo profesor de Pociones, pero aún así no podía evitar que una sonrisa se le escapara. Murmuró algo que nadie llegó a escuchar mientra apuntaba el retrato con la varita y segundos después se vio a Severus Snape—. Listo. —Que esto no salga de acá —dijo firmemente, luego de agradecerle al chico. Todos asintieron, todavía sorprendidos de ver al hombre convertido en un animal. Entonces Severus, Scorpius y Rose se tensaron en sus asientos. La clase de mitología había acabado y ahora venía lo más importante, y ni ellos sabían como manejarlo. Por supuesto, lo primero sería asegurarle a los adultos que la culpa no era de sus amigos, sino que toda la responsabilidad del libro era suya, ya que ellos tuvieron la idea desde un principio. Lo malo era que ellos habían visto por DragónTube la serie 1000 maneras para morir y no pudieron evitar imaginarse que sus padres usarían algunas de esas tácticas para matarlos. Dumbledore y Severus se miraron, si había tanta tensión en el despacho se debía solo a una cosa. Si, ellos sabían sobre el libro mágico. El Trío de Plata había ido una vez a verlos para comentarle su plan a finales de su cuarto curso, ellos querían saber si su idea era completamente loca o si tendrían una oportunidad para hacerlo. Al principio, ninguno de los dos antiguos directores estuvo de acuerdo ("No pueden jugar con el tiempo", "Harán que las cosas empeoren", "Pondrán sus vidas en riesgo"), pero los tres chicos ya tenían todo planeado, sabían a que personas podrían incluir, estaban inventando el hechizo para mandar algo al pasado -Dumbledore y Snape sabían que ellos creaban hechizos y pociones, pero no que traficaban ésto último-, pensaron como serían las presentaciones escritas y como ellos podrían verlo; lo único que necesitaban es que alguien sabio les dijeran que no estaban cometiendo algo totalmente absurdo. Finalmente, los retratos le dieron su bendición, porque aunque no estaban totalmente de acuerdo, ambos tenían ilusión de que las personas fallecidas vuelven a la vida. —No olviden —les dijo Dumbledore, cuando ellos estaban a punto de marcharse— decirles a las personas que eligieron lo grave del asunto. Tal vez puedan salvar muchas vidas, pero podrán sacrificar en cambio las suyas. Lo que fue un problema fue convencer a los demás, hasta los Merodeadores II habían estado en contra de la idea del Trío de Plata y ni hablar de los niños perfectos, no querían ni saber que diablos querían Severus, Scorpius y Rose. Pero habían aceptado y llevaban con ese libro unos siete meses y medio, treinta y un personas se habían presentado y faltaban diecisiete más por hacerlo. No podían parar, no cuando faltaba muy poco por terminarlo y tenían que decirles algunas cosas más a la Segunda Generación. —Lo que vamos a decir —dijo Scorpius, intentando calmar sus nervios— es algo muy difícil en aceptar. Entendemos si quieren que lo detengamos, pero a nosotros nos gustaría seguirlo, es muy importante y estamos a punto de terminarlo. Harry dirigió su mirara al libro que Hermione sostenía. Se había hecho la pregunta en octubre y ahora, en enero, se la estaba haciendo de nuevo: ¿Qué tanto puede hacer un libro? Y éste sobre todo, el que solo tenía los nombres de sus hijos y los amigos de ellos. Pero, se tuvo que recordar, era el Trío de Plata quien lo había hecho y el Trío de Plata eran personas problemáticas e inmaduras. Cualquier cosa podría salir de ahí. —Y queda aclarar que nos hacemos cargo de toda la responsabilidad —agregó Rose solemne—. La idea fue nuestra y fuimos nosotros los que los convencidos. En algo que podían coincidir el matrimonio Malfoy y el matrimonio Weasley-Granger, quienes conocían perfectamente a la chica, era que nunca se hacía cargo de sus actos, sino que persuadia a los demás para que no vieran que ella era la culpable. Entonces se preguntaban que tan grave era la situación para que Rose no quisiera culpar a otros. —Nosotros pensamos que sería lo mejor para todos —tomó la palabra Severus—. Fue algo totalmente fuera de juicio, pero de verdad pensamos que si realiza como planeamos, todo será perfecto. McGonagall se llevó los dedos a sus sienes para masajearlas. No sabía que esperar de ellos, los tres habían ido más de cien veces por curso para poder pensar algo en concreto que hicieron, el Trío de Plata sería capaz de hacer cualquier cosa. Los quería a los tres, pasó mucho tiempo con ellos en los castigos para no hacerlo, pero era su deber expulsarlos si hacían algo realmente malo a Hogwarts. —Bien, si —dijo Severus, levantando las manos—. Nos camunicamos con el pasado mediante ese libro. Lo habían sospechado, no lo sabían con certeza, por eso sus padres se quedaron con la boca abierta. No entendían el motivo, ¿estaban aburridos, querían saber más sobre su historia en Hogwarta? ¿Los yo de su pasado no se habían dado cuenta que ellos eran del futuro? —Les explicaremos todo, pero no nos interrumpan. —Comencemos desde el principio —dijo Rose—. Cuando fue el cumpleaños de Molly, la última vez cuando lo festejamos en Hogsmeade, los tres recordamos que ustedes nos dijeron que Percy —señaló ella. Sus padres biológicos suspiraron tristemente, ella ya no los reconocía como familia— los abandonó por un par de años porque creía en los ideales del entonces Ministro de Magia. Nos pusimos a pensar en las consecuencias que trajo la Segunda Guerra Mágica: las muertes. —Tío Fred no tuvo que morir —siguió Scorpius—, tampoco Sirius, Snape, Dumbledore, Dobby, Moody y todos los demás. No era justo. No fue justo ninguna de las cosas que sucedieron. —Pero... —comenzó Harry. Scorpius lo interrumpió.  —Así que nosotros quisimos arreglarlo. No sabíamos cómo y de qué manera, pero estuvimos pensando ideas durante todos les siguientes meses. Tenía que hacer algo que les dijera a los yo de ustedes lo que pasaría, pero que también fuera divertido para que nos asustaran —él señaló el libro azul—. Entonces pensamos que un libro sería la solución. —Esta ese libro que pertenece al pasado y éste —Rose sacó otro libro del bolso, que era una réplica del que tenía Hermione— es nuestro, lo que escrimos acá, aparece ahí. —Toda la familia, Scorpius, los Longbottom, los Scamander, los Wood, los Nott, los Blaise, los Rosier, los Wood, los Thomas, los Finnigan, los Boot, los Macmillan, los Smith, los Corner, Julies y Tom —contó Severus, intentado no olvidarse de nadie—, están dentro del asunto, pero nos hacemos cargo de todo. —La idea es escribir una pequeña presentación de nosotros, quienes son nuestros padres, la edad que tenemos, los padrinos, si tenemos novio, a que casa de Hogwarts pertenecemos, etc. Luego ponemos un recuerdo nuestro, algo que pasó recientemente o algo que pasó hace años. No hay orden de presentación, no es de mayor a menor o de cualquier cosa, simplemente preguntamos quien quiere seguir y listo. —Cada capítulo del libro se trata de uno de nosotros y en cada uno puede haber información, por ejemplo, cuando James se presentó anunció las muertes o cuando Jace le advirtió a su padre de lo que hizo su madre. Ellos leen para saber que hacer en la Guerra y de pasó divertirse con nuestras ocurrencias. —El libro fue enviado a 1996, mas específicamente a principios de mayo. Los que leen el libro son todos los alumnos de ese año, los profesores, Arthur, Molly, William, Charles y Percival Weasley, Fleur Delacour, Sirius Black, Remus Lupin, Nymphadora Tonks, Kingsley Shacklebolt, Cornelius Fugde, Alastor Moody y Albus Dumbledore; tal vez mandamos a la Cara de Sapo a Azkaban. —Estaban a punto de leer sobre Joanna Finnigan, pero, bueno, ustedes interrumpieron nuestro sistema al tomar el libro. La Segunda Generación, que es como los nombramos a ustedes (nosotros somos la Tercera porque, bueno, ¡el tres el mejor número), ha leído sobre treinta y un personas, solo queda un cuarto de personas para terminarlo, específicamente diecisiete personas. —Nosotros inventamos los hechizos necesarios para enviar el libro al pasado, pare detener el tiempo en su época, enviar cartas o notas para aclarar algunas cosas, etc. Y cada quince personas en presentarse, enviamos a ochos personas del pasado para que ellos lo vean, se supone que cuando Joanna y Esmeralda lo hagan, la Segunda Generación tendrá que elegir ocho de los quince nuevos que se presentaron, en realidad, se presentaran dieciocho, pero como ninguno de nosotros se presentará, elegirán entre quince. —Y ustedes no pueden ver lo que dice ese libro porque tienen un hechizo solo para que nosotros, los que están escribiendo en el libro, puedan verlo. Aunque el que tenía la Segunda Generación tiene también todo lo que pusimos y pueden verlo. —Así finaliza esta bella historia —terminó el Trío de Plata.


En 1996, se encontraban todos viendo el partido de Quidditch. Por un lado, tenían a Harry como buscador, Draco, Angelina y Ginny como cazadores, Ron como guardián y Fred y George como golpeadores. Después, estaba Charlie como buscador, Katie, Blaise y Daphne con cazadores, Oliver como guardián y Dean y Colton como golpeadores. La verdad que era bastante divertido ver a los Gryffindors y los Slytherins jugando juntos contra los Slytherins y los Gryffindors. El jugar y ver Quidditch era lo que estaba haciendo la Segunda Generación para entretenerse hasta que el Trío de Plata le dijera como seguía. Ya habían pasado otros equipos, Cho (buscadora), Hannah, Susan, Justin (cazadores), Zacharias (guardián) Michael y Terry (golpeadores) contra Pansy (buscadora), Lee, Sirius, Neville (cazadores), Bill (guardián), Ernie y Lisa (golpeadores). Dumbledore tenía lágrimas de emoción por ver a todos tan diferentes jugando como un equipo. —¡Y Potter atrapó la snitch, declarando la victoria a su equipo! —chilló Rolf. Se escuchó una serie de aplausos y abucheos. McGonagall entonces mandó a todos a los vestuarios a darse una ducha y permitió que otros fueron a los Baños de Prefectos al ver que no había tanto espacio. Casi una hora más tarde, todos se encontraban en el Gran Comedor para cenar. Y apareció entonces la pantalla conformada por neblina gris y pudieron ver al Trío de Plata, sentados en el suelo y apoyados en la pared. —¿Soy yo o no parecen que saben que los estamos viendo? —preguntó Remus. Severus, Scorpius y Rose estaban con los ojos cerrados y las manos unidas, parecían estar durmiendo o rezando. Los tres abrieron los ojos al mismo tiempo y se quedaron viendo fijamente al frente. El chico Potter miró su reloj de muñequera y suspiró. —Veinte minutos. —¿Por qué tardar tanto? —se quejó Rose. —Les dijimos lo que estamos haciendo con el libro —le recordó Scorpius—, creo que están intentando no matarnos. La Segunda Generación pudieron sentir la tensión que tenía el Trío de Plata. Todos ellos suspiraron. Loa tres chicos suspiraron y se soltaron las manos, pareciendo entre estar tranquilos e intranquilos. Entonces la puerta se abrió y McGonagall, sin mirarlos, los invitó a pasar a la habitación. Harry, Ginny, Ron, Hermione, Draco y Astoria abrieron los ojos enormemente al ver como serían de grande. El señor Potter tenía el cabello gris, unos mejores anteojos como los que tenía Rolf y un traje que tenía una insignia que demostraba que era Jefe de los Aurores. La señora Potter tenía el cabello rojo todavía vivo, sus ojos marrones brillaban pero no sabían de qué y tenía una falda larga hasta loa tobillos y una bonita camisa. El señor Weasley tenía el cabello en punta y en su mejilla había un rasguño, una camiseta dejaba ver los músculos de sus brazos. La señora Weasley seguía teniendo el cabello castaño alborotado y parecía que el tiempo había hecho mella en ella. El señor Malfoy tenía el cabello hacia atrás y si fuera largo, se parecería a su padre, un elegante traje negro llevaba puesto. La señora Malfoy tenía el cabello castaño oscuro recogido en un elegante moño y un fino vestido verde se situaba sobre su cuerpo. Por un momento, nadie fue capaz de decir nada por las apariencias de los seis adultos y solo siguieron viendo la escena. —Resumiendo —dijo Harry, dejando caer las manos en el escritorio—, ustedes tres planearon desde marzo una manera para comunicarse con el pasado para poder impedir los sucesos trágicos que desató la Segunda Guerra Mágica..... —¿Por qué nos habla como si hubiéramos matado a alguien? —interrumpió Rose. —¡Rosebud! —la regañaron Hermione y Astoria. —Lo siento, tía Tori —se disculpó la pelirroja, ignorando por completo a su madre. Hermione suspiró tristemente y se apoyó en Ron, mientras en la mesa de Slytherin, Astoria sonreía al ver que bien estaba con Rose. —¿Se dan cuenta de lo que están haciendo? —dijo Ginny—. Están jugando con el tiempo, incluso sus vidas están en juego por lo que están haciendo. —Vaya, no nos pusimos a pensar en eso —dijo Molly preocupada. —Y seguramente están rompiendo miles de leyes—agregó Ron. —¿Algo que quieran decir a su defensa? —preguntó Draco. —Tienes lindo cabello —soltó Severus. Sin poder evitarlo, en el Gran Comedor rieron por el comentario del chico, que hizo que sus padres en el futuro se llevaran la mano a la frete. —¡Hablamos en serio! —Es una locura, si, pero... Entonces la neblina desapareció y la Segunda Generación se quedó confundida, sin saber quién le había mostrado eso o por qué se había acabado. Confundidos, siguieron comiendo.


Lo que sus padres le decían, le entraba por un oído y les salía por el otro. Severus, Scorpius y Rose estaban ocupados conversando entre ellos telepáticamente, ideando ideas para escaparse de Azkaban o evitar que sus progenitores los mataran. Por supuesto, sabían que los adultos tenían todo el derecho de regalarlos, pero se estaban hartando de escuchar gritos. Por favor, ni que hayan viajado en el tiempo..... Bueno, ellos no viajaron en el tiempo... Todavía. Finalmente, vaya a saber tú cuánto tiempo pasó, callaron y los miraron seriamente, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Severus, Scorpius y Rose se sentaron rectamente, esperando sea lo que sea que sus padres quisieran decirle. Siendo sinceros, ellos creían que estaban en un juzgado. Aunque no lo aparentaban, los tres estaban nerviosos. Habían estado casi ocho meses con el libro para que dejarlo así como así, se habían acostumbrado a sacar el celular para ver lo que ocurría en 1996 y anhelaban que las cosas se resolvieran en el pasado para que su presente fuera perfecto. No querían terminar con lo que empezaron, pero dudaban que sus padres les dejaran continuar con el proyecto, incluso apostaban que los obligarían a decirles como viajar al pasado para borrarles las mentes a sus yo del pasado. Y Harry dio su veredicto final. ****"Las cosas no fueron fáciles, hubo muchos regaños que apenas escuchamos, pero los hubo. Nadie más sabe lo que pasó hoy, ya que antes configuramos la aplicación donde podemos verlos para que nuestros amigos no se dieran cuenta de nada. Les pedimos que no mencionen esto en voz alta desde entonces. Sorprendentemente, nuestros padres nos permitieron seguir con el libro, tal vez porque esperaban que funcionara como nosotros. Ya que tienen el libro en sus manos nuevamente, van a leer dos capítulos más y luego le daremos papel para que anoten los nombres de las ochos personas que quieren que viajen hasta su tiempo, ellos llegarán mañana. Faltan diecisiete capítulos para que terminen el libro y después vamos a darles más instrucciones para que ganen la Segunda Guerra Mágica, ahora con ayuda de nuestros padres.**Disfruten la lectura.**Atentamente,*Trío de Plata"