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El libro de la Tercera Generación — capítulo 55

Lo primero que hice al enterarme que fui elegido para ir a 1996 fue burlarme de los que no lo habían sido..... hasta que Joanna me pegó en la cabeza. De cualquier manera, me divertí en ese lapsus de tiempo. Recuerdo que estaba viendo atento como Annie se vestía -¿Qué? Somos mejores amigos, con tanta confianza para tener sexo sin compromiso. No juzguen- cuando el patronus de Severus apareció en la Sala de los Menesteres y con la voz de él, dijo que había sido unos de los ocho más votados para viajar en el tiempo, algo aterrador y excitante. Ya quería ir.**Como al Trío de Plata le gusta alardear de su poder y divertirse, ya no íbamos al pasado mediante una puerta, ahora debíamos correr tres veces en círculos, con la varita hacia arriba y exclamando:"Taxidévo praeteritum".Sospechábamos que en realidad no hacía falta correr en círculos y que solo bastaba decir las palabras mágicas, pero nadie los contradijo, aunque no me gustó parecer un demente por ir al pasado.**¿Alguna vez pasaste a través de un fantasma? La sesión es como si alguien te tirara un balde de agua helada. Bueno, así mismo se siente mientras viajo en el tiempo. Dejo de sentir el césped bajo mis pies, ya no escucho el ruido que hacían mis primos y amigos, estoy en otro lugar, un lugar oscuro y silencioso, incluso aunque abro los ojos, no puedo ver nada. Así estoy hace una hora, o hace un minuto, es como si estuviera flotando en la nada.¿Y si estoy muerto?*, pienso. Rose dijo que tal vez podría ser peligroso, aunque a ella le gusta asustar, así que no estoy seguro. La luz llega tan rápido que me deja cegado unos segundos. Abro los ojos.*Y puedo ver el techo de la Torre de Astronomía mientras caigo del cielo. La idea de estar muerto aumentó en Fred II cuando traspasó la estructura de Hogwarts en vez de darse duro contra el techo. Pasó las Torres, pisos y escaleras, ¿cómo lo hizo? Obra del Trío de Plata. Vaya, pensó él, estos chicos si que son poderosos. Pero cuando estuvo dentro del Gran Comedor, estaba seguro que ya no iba a poder pasar nada sólido y cerró los ojos cuando vio el suelo del lugar. Pero no chocó contra el suelo, sino contra algo grande que soltó un quejido lastimero. Fred II soltó una carcajada al darse cuenta de que había caído sobre James. Había olvidado que él había viajado al pasado antes que él. Por supuesto, el primogénito de los Potter ya había ido a 1996 y además no estaba entre los que podían ir al pasado, él había venido igualmente para que la Segunda Generación vieran al completo los Merodeadores II. James abajo suyo gruñó. —¡Mis pobres huesos! ¡Has roto mis bellos huesos! —protestó. Fred II se acomodó mejor sobre él. —Tus huesos no son bellos. Mi huesos son bellos. Levantó levemente la cabeza para ver a las personas de ese año. Rió un poco al darse cuenta que la mitad de ellos traía pijamas y tenían cara de sueño, pero todos comían su desayuno, aunque lo habían suspendido para mirarlos con curiosidad. James maldijo abajo, intentado sacarselo de encima. Luego los ojos azules de Fred II encontraron a su tocayo, que tanto él como el padre adolescente de Fred II lo miraban incrédulos. Con toda la normalidad del mundo, como si fuera común ver a tu difundo tío y a tu padre con tu misma edad, los saludó con una mano con alegría.  —Oh, Merlín... —¡Hola, Minnie! —chilló Fred II, regalandole una sonrisa a la futura directora de Hogwarts. —¡Quítate de arriba mío, Fred! —protestó James. —¡Cuidado que ahí les voy! Fred II solo tuvo tiempo de cubrir su cara -primero hay que proteger a su bello rostro de todo- antes que Frank Longbottom cayera del techo del Gran Comedor y los aplastara. Tanto Fred II como James gimieron de dolor, Frank únicamente hizo una mueca. El primer hijo de Geoge Weasley se compareció de James, mira que tener a dos chicos sobre él... —Hola —saludó Frank. —¿Hola? ¡Me rompieron más los huesos! —No seas exagerado, Jimmy —dijo su primo, apartando la cabeza de la espalda de Frank. Respiró hondo y suspiró—. ¿Estuvo bueno el viaje? —Fue como pasar a través de un fantasma. —¡Sentí lo mismo! Frank rió y James volvió a removerse. Fred II se limitó a moverse para quedar en una posición para ver a las personas. Todos ellos los miraban con extrañeza, por supuesto, parecían un sándwich humano. Los gemelos Weasley empezaron a reír, seguidos por Remus y Sirius. ¡Ay, Merlín, era Sirius Black! El apodo que tenía era por él. Fred II moría por pedir un autógrafo.  —¿Chicos? —Dominique Weasley había llegado. —¡Los Merodeadores II ya estamos juntos! —chilló Fred II. Con un movimiento, apartó de Frank de encima suyo y se alejó de James para ponerse de pie. James bufó mientras se paraba y Frank sonrió con diversión, situándose al lado de su novia. Dominique rió con fuerza al ver la cara de pocos amigos de su primo de cabello negro, ella se apoyó en el pecho de su pareja mientras buscaba a sus padres. —¿Y bien? Quiero que todos se pongan a aplaudir porque los Merodeadores II están acá. *La casa de los abuelos no funcionaba con electricidad entonces, ya que todavía no se había inventado la electricidad mágica que funcionará si perjudicar la magia, así que cuando llovió con tanta fuerza que estábamos seguros que los árboles se irían volando, la luz no se apagó. Era domingo y estábamos en una de las típicas reuniones familiares, por supuesto se canceló cuando la lluvia apareció de repente y mojó toda la comida. Así que, mojados y frustrados, tuvimos que volver a dentro de la Madriguera, fue un alivio al ver que había comida, no tanta como la que perdimos, pero suficiente para todos nosotros. Aun así, todos estábamos aburridos, no podíamos salir al jardín a jugar al Quidditch y el ajedrez mágico como el snap explosivo ya nos estaba cansando.**Entonces mi padre decidió que era momento de contar historias o fácilmente todos nos íbamos a morir del aburrimiento. Ted contó sobre la vez que él y sus tres mejores amigos consiguieron encerrar en un salón vacío a todos los profesores y los alumnos hicieron aquel día todo lo que quisieron (tía Hermione lo regañó), tío Harry contó como se comportó tío Ron cuando comió Calderos de chocolate con Amortentia, tía Audrey contó las travesuras que hizo con sus antiguas amigas muggles en el colegio muggle. Nos divertimos mucho con las anécdotas. Y entonces mi padre habló sobre los Merodeadores y el Mapa del Merodeador.*Tenía nueve años en ese tiempo y junto a James, Frank y Dominique, escuchamos la historia con la boca abierta y emocionados. A la noche, cuando todos estábamos en mi casa, ya que mis amigos se habían quedado a dormir, y mis padres y hermana estaban durmiendo, buscamos por toda la casa más información sobre los Merodeadores. Al día siguiente, buscamos en la casa de los Potter. Desde entonces, nosotros sabíamos que seríamos la nueva generación de Merodeadores. Íbamos a enorgullecer a James Potter I, Sirius Black y Remus Lupin desde el cielo. Y vaya que si lo hicimos. Si alguien tenía dudas de que George Weasley era el padre de Fred II, ya no las tenían más en el momento que éste se paró y sonrió con algo de arrogancia. El cabello rojo lo tenía hasta los hombros, sus ojos eran celestes como el cielo, era alto y tenía músculos considerables, que se notaban perfectamente por la remera blanca ajustada. Angelina Johnson gruñó al ver cuantas chicas se lo quedaban mirando con deseo. Se notaba a kilómetros que Dominique era más Weasley que Delacour. Ella tenía el cabello rojo atado en una coleta alta, pero igualmente las puntas rozaban su cintura. Sus ojos no eran azules claros como los de su hermana, sino que eran tan oscuros como el mar a la noche. Era baja, pero estaba tan desarrollada que nadie lo notó. Bill Weasley estaba rojo de furia al ver que la ropa que su hija llevaba dejaba ver mucha piel, algo grandioso para el resto de los chicos. Y James y Frank... Bueno, las chicas ya lo habían visto y seguían suspirando por ellos. Sirius y Remus prácticamente estaban llorando al ver su remplazo en el futuro. Se podía ver que eran bromistas y problemáticos, cualidades importantes para ser un Merodeador, y también eran sexys, había que ser sexy para ser un gran Merodeador.  —Ay, Merlín, creo que voy a llorar —dijo Fred  con voz ahogada. —¿Alguien tiene pergamino y pluma a mano? —preguntó Fred II—. Necesito algunos autógrafos. —Me duelen los huesos —protestó James. —Hablando se eso, ¿por qué parecían un sándwich humano? —cuestionó Dominique confundida.  Fred II suspiró con exageración mientras rodeaba los hombros de su primo y amigo. —No queríamos que te enterarás así, Domi, pero estamos en una relación y estábamos a punto de follar. James me iba a dar por detrás y Frank por delante. El Gran Comedor guardó silencio por cinco segundos antes de que Dominique estallara en una fuerte carcajada. Fred II rió con ella. James y Frank le dieron un golpe en la cabeza al pelirrojo y luego se unieron a las risas, bajo las miraras incrédulas de las personas que los estaban viendo. George, Angelina, Bill, Fleur, Harry, Ginny, Neville y Hannah se miraron resignados, pensando seriamente que sus hijos tenían un grave problema en la cabeza. —Ya sabes, no me gusta compartir a Frank —le siguió el juego Dominique, sentadose en mesa de Slytherin—, pero si me das una cajita feliz de McDonald's me lo pensaré. Y con respecto a James, Rose te lo dará con gusto si le regalas libros de Percy Jackson. —Una cajita feliz y libros por dos chicos —Fred II se sentó en el suelo con aires de pensativo—. No lo sé, ninguno es demasiado lindo. —¡Yo soy hermoso! —se quejó James—. ¡Soy tan hermoso como un hijo de Afrodita! —Sabía que comenzarías a hablar como Rose por estar con ella —dijo Frank, sentándose al lado de su novia—. Lo único que falta es que te enamores de un matador de fantasmas. —Cazador de Sombras —corrigió James. —¡Lo perdimos! —se lamentó con exageración Fred II. Mientras que la Primera Generación recordaba a los Primeros Merodeadores, la Segunda Generación pensaban en Fred, George y Lee cuando estaban observando a aquel peculiar cuarteto, quienes seguían bromeando ajenos a todo. Finalmente, Dominique se pasó mientas hacía aparecer tres sillones rojos y una verde, ella y sus amigos los ocuparon. —¿Preguntas? —dijo Fred II con la mejor voz de profesional que tenía. —No me estoy quejando de la belleza que veo, ¿pero por qué Frank y James están acá? —preguntó una chica de sexto año. —Perra —gruñó Dominique. Ginny rió. —Simple: queríamos que vieran a los Merodeadores II juntos —contestó James—. Que Sirius y Remus vean el magnífico remplazo que tendrán. —¿Cómo hicieron para tener el Mapa del Merodeador en sus manos? —preguntó Harry. *El día anterior de comenzar nuestro primer año en Hogwarts, estábamos en la casa tío Harry y tía Ginny con el resto de la familia y amigos de nosotros. Sip, básicamente apenas podíamos caminar. Con tanta gente y con el calor insoportable que hacía, fui con James, Frank y Dominique al despacho del padre de mi primo, que era el lugar más fresco de la casa. Nique se había entretenido leyendo un libro de Quidditch, Frank se había traído un bol de papas fritas y las estaba comiendo, mientras tanto James y yo estábamos revisando todo el lugar para encontrar algo interesante que tomar prestado.**Había un cajón del escritorio de tío Harry que estaba cerrado con magia. James tuvo que ir a buscar a Rose para que hiciera un Alohomora sin varita y aunque ella se negó al principio, solo bastó una sonrisa de James para que lo hiciera, por supuesto dijo que nos mataría si le decían a alguien que había conseguido abrir el cajón. Cuando ella se fue, examinamos lo que había dentro, la mayoría era papeles del Departamento de Aurores. Entonces James encontró un pergamino viejo y emocionado, dijo que era el mapa que había mencionado mi padre en la historia de los Merodeadores.**Ni siquiera Rose pudo abrirlo con un Alohomora. Estuvimos todo aquel día intentado revelar su contenido, claramente haciendo lo posible para no llamar la atención de lo que hacíamos. Finalmente, no nos quedó otra que ir a preguntarle a mi padre, que se molestó un poco con nosotros por no decirle antes que teníamos el Mapa del Merodeador. Nos dijo las palabras que teníamos que decir para mostrar cada parte de Hogwarts y las que hacían que el Mapa volviera a hacer un pergamino viejo. Luego mi padre nos advirtió que no le digamos a nadie más.*A la semana de estar en Hogwarts, los cuatro recibimos una Vociferadora por tener el Mapa del Merodeador en nuestras manos. —Y ese es el resumen.  —¡George! —lo regañaron las madre de los chicos.  —¿Qué? ¡Hay que regañar a Harry por no darles el Mapa! —Yo intentaba que mis hijos no fueran problemáticos —protestó él. —Pues no te fue muy bien —repuso James. Fred II rió como otros tantos y se apoyó en su querida prima Dominique, mientras ponía las piernas sobre las de Frank, tomando una actitud de relajo total. Los gemelos Weasley lo miraron maravillados, aquel chico era totalmente parecido a ellos y los amaban más que antes. Angelina se lamentaba de que se pareciera tanto a su padre y tío. Entonces, Hannah hizo una pregunta que todos querían saber. —¿Fredabeth o Frelina? —Oh, por favor —suspiró cansado—. Selina, cada vez que me ve, quiere golpearme. Y con Annie solo somos amigos. —Con derecho al roce —agregó Dominique por debajo. Afortunadamente para él, nadie la escuchó. —¡Oh, pero Fredabeth es vida! —protestó Hagrid. —Lamento arruinarte el sueño, amigo. —Ma hanno sesso, a differenza Frelina —dijo James, consiguiendo miraras raras de todos. —Le gusta mostrar su italiano —explicó Dominique. Su primo sonrió con arrogancia—. Aunque me imagino que dijo. —¿Y qué es? —¡Nada! —chilló Fred II, golpeando al chico de lentes en la cabeza—. Hablemos de mí, lo más importante.  Dominique rodó los ojos mientras su novio y primo reían. George se preguntó internamente que si su gemelo vivía... No, cuando Fred tuviera un hijo, sería igual a él, por lo tanto podría pasar por el mellizo de Fred II. Eso sería absolutamente genial. ¿Con quién podría terminar Fred? Las preguntas seguían llegando a diestras y siniestras, y el tema de Fredabeth y Frelina todavía no paraba, hasta que un ruido sordo hizo que todos se volvieran hacia la chica que había llegado. —¡Hey! ¿Me pareció escuchar mi nombre acaso?

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