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El libro de la Tercera Generación — capítulo 65

Las personas del Gran Comedor se acomodaron en sus asientos para mirar lo que fuera que aparecía en la pantalla/neblina que había aparecido apenas se terminó de leer la notita. Varios, entre ellos Sirius y Ron, se lamentaban no tener palomitas de maíz para comer mientras disfrutaban del espectáculo. Consideraron la opción de pedirle a la  Tercera Generación que les consiguieran un poco, pero se resignaron a esperar la hora del almuerzo, donde ellos les haría llegar las pizzas como prometieron ayer. Cuando el último mago se acomodó, comenzó a proyectarse una imagen en la pantalla de neblina. La escena mostraba algo parecido una cafetería. Había mesas redondas y una vitrina que contenía comida y bebidas. Unas pocas personas se encontraban ahí, la mayoría con el rostro cansado y bebiendo tazas de café. Fue entonces cuando reconocieron a James Potter caminando hacia la vitrina, donde atrás había una bruja. A pesar que el chico estaba de espaldas, les fue fácil identificarlo, ya que lo habían visto las tres veces que vino al 1996. Las brujas sonrieron encantadas al saber que lo veían, pero no más que Harry y Ginny por ver a su hijo.A su lado, una pelirroja caminaba, mientras sacudía las manos exageradamente. Con rapidez, se dieron cuenta que no era Rose. Era pelirroja, sí, pero su cabello era corto, le llegaba hasta el cuello, y era más baja que ella. —¿No la estará engañando a Rose, verdad? —cuestionó Ron con el ceño fruncido. —¡Ay, Ron, como dices eso! —le espetó Hermione. —¡Es San Valentín! Y esa pelirroja no es mi hija. —James no haría eso —le dijo Harry, dándole una mirara molesta. Percy, por otro lado, tenía una vaga idea de quién era esa pelirroja y sonrió para sí mismo. La imagen luego enfocó sus rostros: los dos tenían orejeras y el rostro pálido de no ver haber dormido. Los ojos grises mercurio de la chica, sin embargo, contenían una enorme felicidad que hizo sonreír a todos. Varios se miraron entre sí, con la misma pregunta en sus ojos: ¿Qué les ocurre? Sin embargo, nadie tenía la respuesta para eso.—¿Cuántos somos? —preguntó James.**—Uff, y me preguntas a mí —protestó la pelirroja—. Soy horrible para las matemáticas. El Gran Comedor rompió a reír. —¿Cuántos son para qué? —preguntó Snape. —Será mejor que no estén haciendo otra fiesta —dijo McGonagall.  James rió y empezó a contar con los dedos en voz baja. Asintió para sí mismo y los dos se dirigieron a la bruja encargada de la cafetería. James vaciló un momento, pero pidió treinta y tres vasos de café y sesenta y seis sándwiches. La bruja lo miró con expresión incrédula.La misma expresión tomaron las demás, aunque supusieron que el café y los sándwiches era para la familia de James, aunque debían estar acompañados de otras personas. Bien que los Weasley eran numerosos, pero tampoco para tanto. —Espero que tengan suficiente para pagar todo eso —dijo Ginny. —No me cabe duda de que lo tienen —contestó Harry.—La familia es grande —dijo, a modo de explicación, la pelirroja. —¿Tal vez pertenezca a la familia? —se preguntó Charlie. —¿Pero quién? —cuestionaron sus hermanos gemelos. Percy sonrió aún más. La bruja asintió algo anonada.—¿Deberíamos llevar algo a tu hermana y a su esposo? —cuestionó James.—Ya se encargaron de eso.**—Si tú lo dices... Dumbledore frunció el ceño, mientras la misma idea que corría por la mente de Hermione, Remus y Theodore, iba tomando forma. San Valentín allá en el 2022 tuvo que ser muy alegre.Los dos miraron como la bruja llamaba a otras dos para que la ayudarán a hacer más rápido el pedido.*La escena cambió. La imagen era de un baño, ligeramente sucio y húmedo. Habían dos personas frente al espejo. Severus Potter y Rose Weasley. —¿Es que todos están afuera de Hogwarts? Porque eso claramente no es Hogwarts —dijo McGonagall.  —No, no es Hogwarts —confirmó Molly, sufriendo un escalofrío. Después de todo, había pasado todas las vacaciones navideñas yendo al Hospital San Mungo a cuidar a Arthur. Con un sentimiento de pánico, rezó para que nada malo le hubiera pasado a su familia. Los dos tenían el mismo aspecto de cansados que James y la pelirroja tenían, solo que con maquillaje lo ocultaban; incluso Severus se cubría las orejeras con la base de su prima. —Ese chico no deja de sorprenderme —se rió Bill. —Aún sigo sin creerme que sea de Slytherin —murmuró Blaise.  —¿En serio? Desde que apareció, me resultó una serpiente de pies a cabeza —le dijo sinceramente Theodore. Draco le dio la razón.—Claro que no —dijo Severus con alegría—. He oído por ahí que Shatter se rompió la pierna al bajar las escaleras, por una broma de Peeves.* —¿Shatter? —se preguntaron todos. —Debe ser una profesora —opinó Dumbledore.  —Una profesora que no les agrada mucho —agregó Narcissa—. Parecen muy felices con su tragedia. Tanto ella como Molly negaron con la cabeza con desaprobación. —Nunca he amado tanto a esepoltergeist*—declaró Rose—. Con todo esto de los TIMOs, Shatter se está poniendo más irritable de costumbre.* Fred y George rieron hasta que su madre los regañó. —La pobre—se escuchó otra voz. Tardaron un momento en reparar en el celular sobre la mesada y que la voz era de Scorpius Malfoy—, necesita un buen polvo. —¡Scorpius Malfoy! —exclamaron horrorizadas Astoria y Narcissa. Lucius y Draco intentaban mantener una expresión seria para no ser regañados por ambas mujeres, pero no tenían tanto éxito. El resto se reía sin problema alguno, por mucho que los profesores les echaran miraras asesinas. Rose y Severus rompieron a reír, la mano de ella tembló y se pintó el rostro con el pintalabios que sostenía. Más risas se escucharon. Bufó y buscó en su bolso toallitas húmedas mientras Severus dejaba la base sobre la mesada.**—Ya, ninguna ojera —se dijo—. Volví a lucir hermoso. —Ese niño —suspiraron sus padres. —Al menos ya sabemos que regalarle a su hijo por su cumpleaños —se burló Neville. —¿Cómo puedes usar maquillaje?—le preguntó divertido Scorpius—. ¿Qué clase de chico se maquilla? —Uno que respeta su belleza —contestó con simpleza. Rose rió. Mientras el Gran Comedor sucumbía a las risas, los Slytherins se cuestionaban la decisión del Sombrero Seleccionador al mandarlo a su Casa. —Si no hubieras tenido novia, me preocuparía de que estuvieras enamorado de mí. —Oh, amor de mi vida, no te preocupes, tú siempre serás el dueño de mi alma y cuerpo —dijo con una voz femenina. —¡Scorbus! —chilló Hagrid. —¡NO! —gritaban Harry, Draco, Sirius y Lucius. Las risas volvieron a llenar la habitación.  Rose rompió a reír tan fuerte que dio un traspié. Severus lanzó una carcajada ante ello. Scorpius murmuraban cosas de que tuvo que conseguir otros amigos en su primer año y no a dos que parecían salidos de una película de comedia infantil. —Es por eso que debemos mandarlo a Durmstrang.  —Cállate, Draco. Rose continuó maquillándose: sacó una cajita con la pintura de ojos y comenzó a aplicárselo. Por otro lado, Severus discutía con Scorpius con respecto a la tarea. Su amigo no veía con buenos ojos el que él no quisiera copiar la tarea de aquel día que Scorpius podía pasarle cuando regresará a Hogwarts, ya que el tema podría entrar en los TIMOs. Severus contestaba que ya luego le quitaría lo apuntes a él y todo resuelto. —Es nuestro orgullo —dijeron Fred, George y Lee, secándose una fingida lágrima. Los Ravenclaws los miraron con malos ojos. —Le prohibiré a mi hijo estar con ustedes —declaró Ginny. —¡Todos nuestros sobrinos nos aman! —Algún día dejaré de pasarte mis apuntes.—No lo harías, porque significa que repetiré y tú n quieres eso —contestó Severus—. Y —agregó— también puede robarle la tarea a Rosie.—Si puedes entender mi letra... —dijo ella, finalizando con un encogimiento de hombros. Hermione se dio un golpe en la frente, aunque ella debía admitir que a veces terminaba pasándole los apuntes a sus amigos. Aunque, claro, prefería que ellos estudiarán por su cuenta. Ella finalmente guardó su maquillaje, sacó su celular del bolso y acercó a Severus a ella para sacarse una foto. Rose estaba diciendo que se la pasaría a Scorpius cuando le entró una llamada.**—Es Dominique —avisó. Contestó—. Dime. Ah, que bien. En el baño. No, Sev está conmigo. Bien, ¿en dónde? ¿Qué? No te escucho. Pues dile que deje de molestar, Hugo puede pedirle la tarea a alguien cuando regresemos a Hogwarts —dijo, rodando los ojos—. Que tarea ni que nada, extraña a su novia, eso es lo... Hagrid aplaudió con fuerza, lo que hizo el suelo temblar. Pansy sonrió con suficiencia mientras la señora Weasley rodaba los ojos fastidiada. Sí, lo siento. Habitación 46, ¿verdad? Okey, vamos para allá.—¿Ya podemos ir? —preguntó Severus.—Sí. Tío Bill por fin ha logrado que nos dejen pasar. —¿Pasar a dónde? —preguntaron todos, excepto la familia pelirroja, Harry, Hermione, Sirius, Remus, Tonks y Neville.  —Bueno, entonces les llamo después, chicos —se despidió Scorpius. —Adiós, Scorp —dijeron, y Severus tomó el celular para finalizar la llamada.Los dos primos salieron del baño.La escena volvió a cambiar. Se mostró un pasillo de pared blanco y piso del mismo color. Les quedó claro que de encontraban en un hospital, el Hospital San Mungo. —Ya sabía que estaban en el hospital —dijo Molly preocupada—. Espero que no haya sucedido nada malo. —¿No lo ves, cariño? —le dijo Arthur, tomando su mano con una brillante sonrisa—. Creo que ya sé lo que pasa. —Sí, cgeo lo mismo que usted —dijo Fleur radiante. La mayoría comenzó a atar cabos, pero los más distraídos los miraban esperando una respuesta que no llegaba. Frustrado, volvieron la vista a la pantalla a ver si contestaban su pregunta.  Entonces se mostró a toda la familia Weasley al completo, a la familia Potter y a la familia Zabini y unos cuantos más. —¡Esa! ¡Esa! —exclamó Katie—. ¡La rubia! Me apuesto todo que es Nadine. —Y la que está a su lado es obviamente Dina —exclamó Parvati.  —Y ahí está Derek —añadió Dean. —¡Entonces la otra rubia debe ser Joanna! —dijeron Seamus y Lavender.  —Esto solo hace nuestras sospechas más sólidas —le dijo Moody a Remus y Tonks.  —¿Realmente no me van a decir nada? Sirius bufó y se cruzó de brazos cuando sus supuestos amigos negaron con la cabeza con pequeñas sonrisas divertidas. Estaban esparcidos en las sillas, pero al ser muchos, la mayoría estaba parada. Había pequeños grupos formados hablando, otros miraban el celular y varios parecían no poder estarse quietos.Fue en ese momento que James y la pelirroja y Rose y Albus aparecían por diferentes pasillos. James llevaba todas las tazas de café y los sándwiches con magia y, moviendo la varita, un café y dos sándwiches terminaban en las manos de unos. Le agradecieron con una sonrisa y prosiguieron a comer y beber; era claro que no lo hacían hacía horas por la manera que embullan todo.—¿Y bien, papá? —preguntó la pelirroja, acercándose a un hombre de cabello rojo, peinado hacia atrás, y una expresión nerviosa en la cara. Fred y George por poco se cayeron de los sillones por reírse tanto. —Hermano, ¿qué te ha sucedido? —dijeron Ron y Ginny, con expresión horrorizada. —De suerte Audrey te ama —dijo Charlie. —¿Quién se peina así? —preguntó Bill, causando que Lucius y Draco Malfoy se sonrojaran. Percy se ruborizó violentamente, haciendo que su rostro se camuflará con su cabello. Sonrió para sí cuando su madre regañó a sus hermanos, aunque le molestó que su padre se ocultará detrás de sus manos para reír.  —Tu tío fue a preguntar si podíamos pasar todos —contestó—. Ay, Lucy, ¿crees que ya ha nacido? —¡Sabía que era mi hija! —exclamó Percy feliz, olvidándose de la vergüenza.  —¿Nacido? —repitió Sirius—. ¿Habla de un bebé?... ¡Del bebé de Jace y Molly! —Si que eres lento —le dijo Remus. —Oh, el pequeño Zabini-Weasley —murmuró Hagrid. —No puedo creerlo —dijo Ron suspirando.  *—No lo sé. ¡Es que no dicen nada! —protestó.—Si empezamos a gritar, van a tener que venir —propuso un niño de cabello rubio y con una belleza inusual. Prácticamente todas las chicas -y alguno que otro hombre- dejaron caer la mandíbula, inclusive las que estaban sentadas con sus futuros esposos. Bueno, es que, ¡mírenlo! Sabían que debía ser hermoso, por ser un octavo Veela, pero el verlo... Fleur bufó, lo que hizo sonreír a Seamus.  —¡Eh, que es propiedad de mi hijo! —exclamó enfadada Parvati. Una notita cayó en las manos de ella. "Bien dicho, mami.Atrás, zorras, que esa belleza es mía.Drake" Aquello que hizo que los varones rompieran a reír, mientras las chicas protestaban. —No, ni hablar —dijo un hombre moreno, con corto cabello negro y una expresión impaciente en el rostro.—. Nos terminaran echando y no podremos ver al bebé. Draco y Theodore sí se cayeron de los sillones al reír. Colton solo sonrió, siendo compasivo. Pansy y Daphne parecían a punto de seguir el mismo camino que los chicos, y Astoria le dio unas palmadas en la espalda a su amigo. Blaise les dio una mala mirara a todos y se cruzó de brazos, con el ceño fruncido. —Por esta vez, concuerdo con Zabini —anunció Percy. Blaise le hizo un gesto de alegría cansada—. Nos quedaremos sentados a esperar. —Nop, no pasará —pronosticaron los hermanos Weasley. Todo el mundo quedó en silencio. Entonces Blaise y Percy le esperaron a un hombre que era la copia de Blaise que fuera a buscar a su padrino. —Ese debe ser tu hijo —dijo Daphne, quien ya se había calmado. Por otro lado, Draco, Theodore y Pansy todavía dejaban escapar risitas burlonas. Blaise estaba tentado a maldecirlos. *—¡Y no te tardes! —le gritaron mientras se alejaba.—¡Eh, que ya nos parecemos como familia! —se alegró Annabeth. —Tu hija es muy guapa —aseguró Seamus.  —¡Finnigan! —lo regañó Parvati.  —Eh, que solo digo una verdad.  Blaise consideró maldecir también a Finnigan.  Aquel comentario trajo una serie de maldiciones de parte de su padre y Percy Weasley y risas de parte de los demás, sobre todo de Lucy. Para matar el tiempo, los chicos comenzaron a apostar cómo sería el niño Zabini-Weasley, a lo cual George se unió, para la molestia de Angelina. Por otra parte, Teddy, Oliver y Victoire hablaban del futuro bebé que llevaba la rubia con Derek, Dina, Joanna y Nadine. La gran mayoría del Gran Comedor se sintieron muy impresionados de que hablarán del tema sin discutir. Porque, bueno, todos eran mejores amigos, pero eso no hacían las cosas más fáciles; Victoire había quedado embarazada, pero no sabía si de Teddy o de Oliver, y mientras que con el primero se había casado (luego de haber terminado y tener un flechazo por Oliver), el segundo se encontraba en una relación con Dina, la mejor amiga de Victoire, y con la cual se iba a casar. Debían admirar su amistad o creer que estaban completamente locos.  —Yo no podría hacerlo —aceptaron muchos. —Aunque resulte no ser mi hijo, mi familia vendrá —anunció Oliver—. Y mi familia más la de Teddy y Vic... Ay, que haremos explotar el hospital. —Si la Madriguera no explota, nada explota —dijo Arthur seriamente.  —Y sigo pensando que deberías agrandarla —opinó Molly. —¿Es que su familia no conoce los anticonceptivos? —cuestionó Nadine a Victoire, lo que produjo carcajadas al grupo. Y en el Gran Comedor, lo que hizo que toda la familia Weasley y los que se vincularían con ellos se sonrojaran totalmente.  —Esta generación ya comenzó a tener hijos —dijo Derek—, antes que termine está década me juego a que la familia Weasley llegará a los cincuenta miembros. Los hermanos Weasley hicieron una mueca. —Ni lo digas —pidió Teddy—. Si no me he gastado todo mi dinero en regalos de cumpleaños y Navidad es porque gano bien. Remus y Tonks rieron. —¿Cómo estará Jace? —se preguntó Dina—. ¿Y Molly? ¿Creen que ya ha dado a luz? Todo el mundo se removió expectante en sus asientos, sobre todo Percy y Blaise. —Debe haberlo hecho —murmuró Victoire, comiéndose las uñas con expresión nerviosa—. Rompió bolsa anoche, a la madrugada. Pero tenía problemas, dijo el doctor. ¡Y nadie dice nada! —¡Oh, Merlín! —exclamó Bill preocupado. —Todo estagá bien —dijo Fleur, pero parecía que hablaba para convencerse a sí misma. —Rompió bolsa demasiado pronto —dijo Joanna—. Le habían calculado la fecha para el 26 de marzo.—Tranquila, Vicky —le dijo suavemente Teddy a su esposa.—Tiene razón, Vic —coincidió Oliver—. Estás de seis meses, debes tener cuidado con el bebé. Fleur, Katie y Tonks asintieron seriamente. —Si alguien dijera algo...En ese momento el hijo mayor de Blaise apareció acompañado de un hombre alto, imponente, de cabello rubio peinado pulcramente hacia atrás y con una bata de doctor. Llegó el turno de Blaise de vengarse. Tanto él como Theodore estallaron en carcajadas, seguidos por Daphne y Pansy, ni siquiera Astoria y Colton pudieron resistirse. Draco bufó. —¿Es que ese peinado está de moda? —se burló Fred, quien se ganó una mala mirara del Slytherin.  Y parecía nervioso de enfrentarse a la gran multitud, sobre todo cuando las dos familias a la vez le llenaron de preguntas a diestra y siniestra. —Ahora se puedo saber porque nadie venía —opinó Terry. *Draco tuvo que hacer una mini explosión con su varita para callarlos a todos.—¡Genial! ¿Me lo enseñas? —preguntó Rose, a lo que Severus se le unió.*—Imagina hacer eso durante clases. ¡En las clases de Slughorn con las pociones! —exclamó. Harry y demás estuvieron a punto de preguntar el por qué un tal Slughorn ocupaba el lugar de Snape, cuando lo recordaron lo dicho por James Potter. Se hizo un silencio incómodo, en donde Snape mantuvo una expresión indiferente, y rápidamente volvieron a mirar la pantalla.—¡Severus! —lo regañó su madre. —Sigo sin acostumbrarme —murmuró Harry. —Draco, los nervios me están matando —afirmó Blaise, interrumpiendo la protesta de Severus—. ¿Sabes algo?*—Justamente venía para acá para decirles —dijo Draco, rodando los ojos—. Si me hubieran dejado hablar... El parto tuvo complicaciones al principio, el brazo de bebé estaba bajo su cuerpo y se tuvo que hacer una cesárea de emergencia. Pero ya está todo bien, le dimos un calmante a Molly, aunque imagino que ya está mejor. Al nacer antes de lo planeado, el bebé y Molly van a pertenecer unos días en el hospital, solo por observación —agregó rápidamente, ante la mirara de Percy y Blaise—. Sin embargo, por el momento se encuentran en perfecto estado. Pueden pasar, si gustan...Apenas dijo lo último, todo el mundo salió con paso rápido hasta la habitación que le había sido asignada a Molly. Aquello arrancó risas por todos lados, aunque entendieron el comportamiento de los que se encontraban ahí. Draco se quedó con la boca abierta, a mitad de la frase y solo en medio del pasillo vacío. Sus amigos rieron con más ganas. —..., en grupos de a cuatro —finalizó con un suspiro. Giró sobre sus talones y los siguió—. ¡No pueden entrar todos a la vez, por Merlín! —Dudo que te escuchen —dijo Colton.  —Es un hecho —coincidió Draco. La escena cambió una vez más. Se mostraba a una mujer de largos cabellos rojos y una expresión entre cansada y feliz. Estaba acostada en la cama y mantenía una sonrisa tranquila en el rostro. —Oh, mi niña —suspiró Percy, mientras su familia la veía con una expresión de ternura y felicidad.  Entonces se vio a Jace, tarareando una canción de cuna y sosteniendo un pequeño bulto en sus brazos, le dedicó una sonrisa y se lo pasó con cuidado a Molly. Muchos se inclinaron, para tener una imagen más clara del bebé, pero seguían sin ver nada. *Justo cuando la puerta se abrió bruscamente y la habitación se llenó de cabezas rojas, morenas, rubias y castañas. Jace y Molly dejaron caer la boca de la impresión.—¿Y el bebé? —exclamaron Percy y Blaise ansiosos. —Así van a terminar expulsándolos —los regañó McGonagall.  —Dudo que eso les importe ahora —rió Kingsley Shacklebolt.—Y esta es tu familia loca —le dijo Jace al bebé. Molly sonrió tiernamente y alzó al bebé para que todo el mundo lo mirara. Era pequeño, mucho más que cualquier otro recién nacido normal, ya que él había nacido antes de lo planeado. Tenía un solo mechón de cabello, de un rojo intenso y que con la luz que entraba parecía anaranjado. Los ojos eran enormes para su pequeña carita, de un color tan negro como la tinta. La piel era blanca, sin embargo, como la de su madre. Y se retorcía en los brazos de su madre, pidiendo silenciosamente que lo acercaran más a ella. —Aww —exclamaron todos. —Salió a su familia —dijo Blaise. —Sí, se ve que heredó solo los ojos de su padre —murmuró Percy. —Me suena a la inversa de Harry —dijo Sirius, su ahijado rodó los ojos. *—¿Y quién es el padrino? —saltaron Ted, Oliver y Derek.*La escena terminó con los nuevos padres mirándose divertidos y temerosos. Volvieron a reír, con una sensación de felicidad y paz que nunca antes había sentido. El ver aquel pequeño bebé, les daba más fuerzas para seguir luchando. La pantalla se eliminó y el libro de terciopelo azul apareció en atril en forma de águila de Dumbledore. —Supongo que continuamos con la lectura —declaró el anciano—. Un capitulo más y almorzamos. ¿Quién lee? —Yo —pidió Dean. Dumbledore asintió y con magia hizo llegar el libro hasta el joven Gryffindor.  —Daniel Rosier.