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El libro de la Tercera Generación — capítulo 67
Como la vez anterior, muchísimas cajas de pizzas de todos los gustos se fueron acomodando en el centro del Gran Comedor y una vez que se encontraban todas -alrededor de trescientas pizzas-, éstas fueron volando a distintos grupos que había. Mientras una pizza de jamón y morrón se situó cerca de Dumbledore, Hagrid, McGonagall y Snape, el primero se encargó de llamar a los elfos domésticos para que les trajeran algo de beber para acompañar la comida. Con alrededor de cinco porciones de pizza en su estomago, Charlie tomó el libro, con cuidado de no manchar las hojas con queso, y comenzó con la lectura. —Lucy Weasley. Percy, perdiendo todo el comportamiento de Prefecto, empezó a gritar y aplaudir con tanto entusiasmo que varios se alejaron de él. Aunque no era el único feliz, sus padres y hermanos expresaban, de una manera más calmada, lo contentos que estaban de escuchar la historia de otra de sus parientes. Hola a todos, al fin han de leer algo bueno. —No es tu hija —dijeron inmediatamente los gemelos Weasley—. De ti no ha sacado ese descaro. —Debió salir a Audrey —supuso Ginny con una pequeña sonrisa. Ya le caía bien su futura cuñada aunque ni siquiera su hermano la conociera. Mi nombre completo es Lucille Ashley Weasley, pero todo el mundo me dice Lucy —Es un hegmoso nombge—alagó Fleur. —Nombre de diva —sonrió Daphne—. Ya me agrada esa niña. Mis padres son Percy Weasley y Audrey Olsen. Percy sonrió con alegría, impaciente por tener que esperar unos cuantos años más para conocer a su futura mujer. Aunque, pensó, si todos se estaban adelantando a estar con sus futuras parejas, ¿por qué el no podría ir, cuando terminará el libro, a buscar a su esposa? Percy aumentó su sonrisa, anotándose mentalmente preguntarle a alguna de sus hijas dónde podría encontrar a su madre. Mis padrinos son Hermione Granger y Luca Olsen, el hermano mayor de mi madre. Hermione le sonrió a Percy y fue a agradecerle. —No, gracias a ti —dijo el hermano de su novio—. Después de todo, si no me hubieras pedido que recogiera tu pedido del café, no conocería a Audrey. —Y tampoco recibirías tu primera masturbación —agregó Oliver, provocando risas, sobre todo a los hermanos de Percy, y que Katie le diera un golpe en la cabeza. Tengo dieciséis años, sexto curso y soy de Gryffindor. Percy suspiró aliviado, al memos una de sus hijas estaba en su misma Casa. —Hay doce chicos nuestros de la Tercera Generación, ¿verdad? —dijo Bill—. Roxanne había dicho que eran seis los que no pertenecían a Gryffindor. Hasta el momento, contando a Lucy, ya son cinco los que quedaron en nuestra casa y otros cinco que fueron seleccionados a otras casas, por lo que faltan dos más saber de dónde son: Louis y Lily —miró a Harry y Ginny—. Uno de los dos no está en Gryffindor. —Si se trata de mi hija, solo espero que no esté en Slytherin —dijo Harry, ganándose una mala mirara de parte de las serpientes—. No es por nada —agregó—, pero con un hijo ahí me basta. —Aún sigo sin creer que Hugo esté en Slytherin —resopló Ron—. Y que esté enamorado de la hija de Salazar Slytherin. Pansy le lanzó tal mirara asesina que se encogió en su lugar. —¡No te atrevas a criticar a Huexa, Weasley! —exclamó Hagrid, apuntándolo con un dedo de forma acusadora. Soy Prefecta, Fred y George abuchearon. —¡Compórtense, ustedes dos! —los riñó su madre. Percy, no conformándose con eso, les dio un golpe en la cabeza a cada uno. Aunque fue un grave error de McGonagall; ella misma me lo dicho. Solo digo que hubo un tiempo en que ayude a tío George con su tienda de bromas... Sí, no seré Premio Anual el próximo año. —¡La amamos! —exclamaron los gemelos Weasley. —No te vas a acercar a ella —avisó Percy a George—. Sobre mi cadáver trabajará en tu tienda. —Primero hay que ver que dice Audrey —agregó su hermano con alegría—, porque ese lado travieso debió sacarlo de su madre. Percy suspiró. Para recompensártelo, papá, te diré algo que te alegrará: no tengo novio. —¡No es justo! Percy aplaudió maravillado, bajo la mirara envidiosa de los chicos y la de fastidio de las chicas. Percy pensó que su hija podía ser una completa problemática mientras siguiera soltera. Suficiente tenía con que su Molly se hubiera casado con el hijo de Zabini. Mis mejores amigos son Louis, Drake, Max y Roxanne. Percy, Bill, Fleur, Dean, Parvati, Oliver, Katie, George y Angelina se sonrieron. —Es bueno saber con quienes se juntan nuestros hijos y no poner cara de confusión por no saber ni su apellido —dijo Rolf divertido. —Pero eso significa que es porque ya hemos leído mucho y el final está cerca —se lamentó Padma. Aquello trajo muecas de tristezas a todos, incluso a Moody, Fudge y Snape, quienes al principio no estaban de acuerdo con todo esto y terminaron disfrutándolo.¡Nos vemos! —Adiós, hija —dijo Percy, con una expresión de felicidad, que hizo sonreír a la gran mayoría. Posdata: ¿Pueden creer que Molly no me eligió para ser la madrina de su bebé? ¡Traición!********* —¿Y quienes serán sus padrinos? —se preguntó la gran mayoría? —Tal vez Annabeth —comentó Blaise. —El padrino debe ser uno de los Animales —comentó Tonks.A Lucy le gustaba tomar fotos. La familia Weasley sonrió. —Perfecto —dijo Arthur—, ya tenemos quien tome las fotos en las fiestas y reuniones. En su habitación, las paredes no se veían por todas las imágenes, tanto mágicas como muggles, que había pegado. Percy se echó a reír como muchos otros, pensando que debía comprarle la mejor cámara que existiera a su hija menor. Colin Creevey sonreía al escuchar más sobre el recuerdo de la Weasley. Eran fotos que ella había sacado a su familia, a sus amigos y a lo que le gustaba. Cuando terminará Hogwarts, se decía, estudiaría para ser fotógrafa. —Y será la mejor —dijo Ginny. Por otro lado, Percy frunció el ceño, mas nadie le prestó atención. Estaba encantado de que a su hija le gustará la fotografía, pero aquello debería considerarlo como un hobby, no como algo a que dedicarse. Molly trabajaba en el Decreto para la Razonable Restricción de la Brujería en los Menores de Edad en el Ministerio de Magia. Un verdadero trabajo. Ser fotógrafa no era un trabajo serio, era una estupidez. Percy se dijo que, si Lucy vendría a 1996, hablaría seriamente con ella sobre su futuro. Su abuelo materno le había regalado una cámara de fotos cuando tenía cinco años, esperando que le gustará hacer lo mismo que a él. Desde entonces, Lucy se pasaba las tardes tomando fotos a todo lo que veía: desde el pequeño insecto que caminaba en su ventana hasta el cielo cuando amanecía. —Debeguias**anotagla en un cugso de fotogafía —comentó Fleur, a lo que Percy ignoró, todavía sumido en sus pensamientos. —Oh, claro que irá a uno —contestó en su lugar Molly—. Ron, Hermione, ustedes deberían encargarse, ya que es claro que son ustedes los que llevan a sus hijos a estudiar bastantes cosas. —Ya cuando nazca Lucy, nos ocuparemos —dijo Ron. Colin se dijo que evitaría la muerte y fundaría un centro de fotografía, tanto para muggles como para magos.Cada foto que tomó, fuera de lo que fuera, terminaba pegada en una de las paredes de su habitación, que apenas sí se veían por todo el contenido. Percy fue el único que no rió. Lucy miró la última foto que había revelado y observó la pared. Aquella estaba libre de fotos, pero tenía un gran dibujo de un árbol y cada rama negra daba con un nombre y una imagen individual. Era el árbol familiar de los Weasley que Lucy con tanto empeño hizo. —Ah, pero con todos los que son, deberá usar más de una pared —dijo Sirius divertido. —Lo digo de nuevo —dijo Draco—: se reproducen como gnomos. —Y luego dicen que Katie y yo no nos cuidamos —reclamó Oliver, haciendo que su novia se ruborice. —Si miran desde nuestro punto —se rió Fred—, más familia significa más regalos para Navidad. Sus padres rodaron los ojos. Comenzó cuando tenía nueve años y descubrió el árbol familiar de los Black Sirius y Tonks hicieron una mueca de disgusto. **En la casa de sus tío Harry y Ginny. Lucy decidió que su familia también debía tener uno.**Así que aquel día le sacó una foto a cada uno de sus parientes y a ella misma, —Me pregunto cómo hizo para conseguir que todos se estuvieran quietos para sacarles una foto —dijo Kingsley. —Bien pudo haberlos paralizados —opinó Remus con diversión. Y en la noche tomó sus pinceles y dibujó un árbol. En las ramas más altas, con ayuda de una silla para elevarse, colocó los nombres de sus abuelos: "Arthur Weasley" y "Molly Weasley, de soltera Prewett". Los señores Weasley sonrieron y se dieron un pequeño beso en los labios, lo que hizo que sus hijos comenzarán a protestar y que Sirius silbará. De aquellas ramas, sacó siete más Fred le dio una sonrisa a Percy, porque aunque en ese tiempo estuviera muerto, Lucy también lo había incluido en su árbol familiar. Y puso los nombres de su padre y tíos, y así hasta que cada uno de sus familiares se encontró en el árbol. Incluso puso el nombre de Ted Lupin, porque él era parte de la familia, aunque no fuera por la sangre. —Gracias de nuevo por cuidarlo —le dijo Tonks a Hermione, Harry y los Weasley. —No es nada —contestó el chico con la cicatriz en forma de rayo—. Pero les prometo que ustedes se harán cargo de su hijo esta vez. —Eso esperamos —suspiró Remus. Después colocó las fotos que había sacado aquella tarde. Cada año las imágenes cambiaban, porque quería que el árbol viera como su familia crecía. El Gran Comedor sonrió ante el ingenio de la niña. Lucy alzó la foto que tenía en su mano y la dejó con cuidado en su mesita de luz. Durante las vocaciones de Navidad, había cambiado algunas cosas en árbol familiar: ahora las ramas de Ted y Victoire estaban conectadas y había agregado una para Jace Zabini, el esposo de Molly. Percy bufó, sin entender cómo su hija mayor se había casado con un Zabini. Blaise, por otro lado, sonrió al ver que su hijo era aceptado. —Me parece que Lucy deberá buscar otro lugar para ser el árbol —comentó Lavender—. Esa familia va de aumento a cada momento.Y ahora, durante su breve estancia en su casa, tomó un pincel y dibujo una fina rama que salía de las de Molly y Jace. Con la mayor delicadeza que poseía, escribió: "Jared Zabini-Weasley". Tanto la familia Weasley como el grupo de Slytherin se tomaron su tiempo para sonreír con ternura ante el nombre del bebé que los unía. Jared Zabini-Weasley era otro motivo más para ganar la guerra contra Lord Voldemort. —Me gusta ese nombre —dijo Percy—. No sé si el apellido, pero me encanta el nombre. —El primer chico de la Cuarta Generación —comentó Dumbledore. Lucy sonrió satisfecha y buscó la foto que tenía. Había tomado cientos, por no decir miles, de fotos de su sobrino, Su familia rió, entendiendo completamente su comportamiento. Pero aquella fue la que más le había gustado para ir al árbol de la familia Weasley. El pequeño bebé estaba acostado en unos almohadones celeste y con varios peluches rodeándolo. El único mechón que tenía, de aquel rojo intenso que compartía con su madre, estaba prolijamente peinado hacia atrás, y los ojos negros que había heredado de su abuelo paterno miraban con expresión asombrada al muñeco de oso Pooh que tenía a su lado. Llevaba un conjunto verde, regalo de su tía Annabeth, con pequeños dibujos de serpiente y tenía los puños apretados a sus costados. En sus pies tenía medias de algodón hechas por la abuela Molly. Una serie de *"Aww"y"Ohhh"*se escucharon por todo el Gran Comedor, mientras cada uno se imaginaba como había salido Jared Zabini-Weasley en la foto que Lucy había tomado. —Ojala el Trío de Plata pueda hacer que el bebé venga —deseó Pansy. —Sería estupendo —dijo Daphne—. Quiero conocer a tu nieto, Blaise. —No creo que sea buena idea que un bebé viaje en espacio-tiempo —comentó Theodore. Jared era precioso y ya con una semana de nacido, era el pequeño mimado y consentido tanto de la familia Weasley como de la familia Zabini. Todo el mundo rió, sabiendo que era cierto. La familia de cabello rojo y el Slytherin prácticamente estaba babeando mientras se describía al bebé. Lucy había estado presente cuando su padre Percy y el señor Zabini intentaron llevarse al bebé a sus respectivas casas, bajo las miraras sorprendidas y divertidas de Molly y Jace. Todo el mundo rompió a reír a carcajadas. —Como nosotros debemos cuidar a Rose de Fred —dijo Hermione—, Molly y Jace deberán cuidar a Jared de sus abuelos. —Yo seré su favorito —dijo Blaise. —Ni hablar, lo seré yo —replicó Percy. Los dos se dirigieron una mala mirara, que hizo que todos rodarán los ojos. Lucy tomó el pegamento y colocó un poco en las esquinas de la contraparte de la foto. Luego, con sumo cuidado, puso la imagen sobre el nombre de su sobrino. Sonrió. Igual que lo hicieron sus familiares y Blaise. Miró hacia las ramas unidas de Ted y Victoire. A su prima le habían dado fecha de nacimiento del bebé para el 12 de mayo y recién estaban a finales de febrero. —Espego que antes de que tegminemos el libgo, se sepa algo del niño de mi hija —pidió Fleur. —Se sabrá —dijo con seguridad Oliver—. La Tercera Generación no perderá la oportunidad de poner más drama. —Lo dramático es lo suyo —coincidió McGonagall. Lucy se preguntaba si, cuando agregará a su nuevo sobrino al árbol familiar, su rama sería sacada desde las de Victoire y Teddy o si tendría que sacar una rama de la nada para Oliver Wood para que otra saliera de la de él y la de Victoire. Esas eran las mismas preguntas que todo el mundo tenía, sobre todo los relacionados con los tres jóvenes. —No me importa de quién sea el hijo —dijo Tonks—, solo espero que aquello no arruine su amistad. —Lo dudo —comentó Katie—. Lo llevan con madurez, algo que sorprende —admitió—, pero que se admira. —Aún no sé cómo aguantan esa situación —comentó Seamus, a lo que muchos coincidieron. Esperaba, sin embargo, que fuera la segunda opción. Remus y Tonks fruncieron el ceño. No porque no quisiera que el hijo fuera de Teddy, sino porque se había sumado a la apuesta del Trío de Plata y había apostado que el niño sería de Oliver. Harry, Ginny, Ron, Hermione, Draco y Astoria rodaron los ojos y le pidieron perdón a los padres de Victoire, Ted y Oliver II por el comportamiento de sus hijos. En fin... Lucy observó su obra y se giró hacia su baúl. Ya había guardado todas sus cosas y ya estaba lista para volver a Hogwarts. Miró el reloj que estaba al lado de su cama, eran las nueve y media de la mañana. Su madre la llamó para desayunar, Lucy dejó su pincel en su lugar y salió de su habitación. —Aquí terminamos con mi sobrina —anunció Charlie—. ¿Quién lee ahora? —¿Tú quieres, Hagrid? —le preguntó Dumbledore. —Yo leeré cuando sea el turno de Alexa —respondió éste. Se giró hacia Hagrid—. ¿El próximo capítulo será de Alexa? —Er —Charlie miró la pagina siguiente—, nop. Pero, oye, Seamus, se trata de tu yerno. El Gryffindor protestó, pero aun así aceptó el libro cuando el hermano mayor de su compañero de cuarto de lo enteegó. —Tom Corner.