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El libro de la Tercera Generación — capítulo 68
—Tom Corner. Seamus gruñó mientras leía, por lo que todos lo veían divertidos e ignoraron como Michael se atragantaba con su propia saliva. Terry tuvo que darle unas fuertes palmadas en la espalda para que se tranquilizará. Lisa y Padma estaban riendo. —Ya sabías que tenías un hijo —comentó Cho, que miraba la escena medio aburrida. Los padres y sus manías de exagerar. —Es diferente. Todo el mundo tendrá un hijo —contestó éste, con la voz ronca por casi ahogarse. Lisa le pasó un vaso con agua, que él aceptó de buena gana—, es algo que ya se suponía. Pero escuchar sobre él, sobre su vida, eso da miedo. Es perturbador. —Ahora entiendes como me siento yo: ya escuché sobre dos de mis tres hijas —dijo Terry, ganándose un golpe de parte de su futura esposa. A varios metros de ellos, Seamus Finnigan protestaba por leer sobre el novio de su hija. Podía aceptar que Joanna estuviera con Derek, pero era porque él era hijo de su mejor amigo. Aun así, cuando Lavender amenazó con hechizarlo, se apresuró a empezar la lectura. Haré esto rápido, porque tengo entrenamiento de Quidditch en unos minutos. El capitán Goldstein quiere llevarse la Copa por su último año. Ante el primer párrafo del capitulo de Tom Corner ocurrieron tres cosas: la primera, Seamus se quejó que el chico era un desubicado por ser tan brusco y no tener la consideración de saludar, como hicieron los demás; la segunda, Anthony Goldstein por poco se desmayaba al enterarse que tendría un hijo; y la tercera, Michael sonrió con orgullo y aplaudió con alegría al saber que su hijo estaría en el equipo de Quidditch, esperaba que fuera el de Ravenclaw. —Felicidades —le dijeron el grupo de Ravenclaw a Anthony, que seguía en shock. —Mi hijo está en el equipo de Quidditch —se alegró Michael. —Pero le faltan modales —protestó Seamus, aunque nadie le hizo caso. Mi nombre es Tom Michael Corner. —No me gusta. —¡Cállate, Finnigan! Mientras Michael estaba siendo burlado por sus amigos, diciéndole que era egocéntrico y había arruinado la vida de su hijo al llamarlo por ese nombre. Mis padres son Michael Corner y Lisa Turpin. La Ravenclaw dejó de bromear. Dejó de reír. Y dejó de respirar. —Uh, ¿Lisa? —preguntó Padma insegura—. ¿Estás bien? —¿En serio? ¿Ella es la madre de mi hijo? —preguntó Michael a nadie en particular, sin saber como sentirse realmente. No tenía una relación de amor-odio como Terry y Padma, al contrario, eran mejores amigos y que pasará esto. —Me debes diez galeones, Boot —proclamó Anthony, quien ya parecía recuperado de su mini infarto. —Está muy blanca —señaló Terry, ignorando a su amigo—. No respira. Oh, Merlín, que no respira. ¡Enfermera Pomfrey! La mujer estaba a punto de pararse de su asiento cuando Lisa jadeó, buscando aire y respirando con dificultad. Padma se apresuró a buscarle un vaso de agua y cuando estaba a punto de dárselo, Lisa hizo algo que dejó mudos a todos. Ella se levantó bruscamente de su asiento, se acercó a Michael y le plantó un brusco beso en la boca. Como la misma rapidez que lo había besado, se alejó, dejando a su amigo con la boca abierta y una expresión anonada en el rostro. —Continúa, Seamus —dijo Lisa con una alegre sonrisa. —¿Qué acaba de pasar? —preguntó Sirius, pero nadie pudo responderle. Mis padrinos son Terry Boot y Padma Patil. Ambos chicos le dieron una vaga sonrisa a los padres de Tom, aunque ninguno les hizo caso: Michael parecía petrificado y Lisa se estaba complotando como Luna Lovegood. Tengo dos hermanas menores, Zara, de cuatro años, y Star, de dos. Como pueden entender, no saben escribir y tampoco se puede confiar que no se les escapé el secreto del libro, por lo que no estamos involucradas en esto. Lisa suspiró feliz. Michael seguía con expresión confundida. Y el resto se preguntaba qué diablos pasaba, vamos, que ya se estaba terminando el libro y seguía habiendo drama. Tengo catorce años, estoy en cuarto y soy de Ravenclaw. —Ya, amigo, sal de tu trance —le susurró Terry a Michael, mientras los Ravenclaws aplaudían y Seamus abucheaba. —Ella... Lisa... Me besó... —Sí, sí, todos lo vimos —dijo, acariciándole la espalda—. Tranquilo, Michael. Tranquilo. Respira. Bien. —Las cosas eran fáciles antes del libro —dijo finalmente Michael, viendo como Lisa aplaudía porque su hijo pertenecía a su casa. El hijo de los dos. —Lo eran, pero ahora las cosas son mejores. Soy cazador del equipo de Quidditch. Más relajado, pero todavía confundido, Michael aplaudió junto a Anthony y todos los fanáticos de aquel deporte mágico. Mi mejor amiga es Deasy y tengo unos cuantos amigos más, pero que no están relacionados con el libro. —No creí que hubiera un nombre que no conociéramos —dijo Harry—. Ya hemos leído... ¿cuánto? ¿Treinta capítulos? —Treinta y siete —contestó de inmediato Hermione—. Treinta y ocho si se cuenta éste. —Yo digo que Deasy es hijo del señor Thomas y la señorita Patil —opinó Remus, haciendo que los dos jóvenes se sonrojaran. —¿Cuatro hijos? —dijo Neville divertido. —Parece que quieren seguir los pasos de Oliver y Katie —se burló Fred. Mientras el Gran Comedor reía, la pareja se sonrojó y le sacó la lengua a su amigo. Con esto, me voy. Llego tarde y algo me dice que Goldstein va a asesinarme. ¡Adiós!********* Todo el mundo rió, sobre todo Michael y Anthony. Pero cuando acabaron las risas, se dieron cuenta que Seamus Finnigan no paraba de reír y además estaba dando pasos de un baile irlandés. —¿Qué te sucede? —preguntó Dean confundido. —Corner no mencionó a mi hija —contestó él con alegría, mientras sacudía las manos—. Kaya ya no es su novia. Lisa también se veía contenta con eso, lo que alegró más a Seamus. Michael rodó los ojos y le pidió forzadamente a Seamus que continuará leyendo sobre su hijo. —¡Por supuesto! —contestó éste, con una gran sonrisa. La quería, en serio la quería, pero Kaya había comenzado a comportarse peor que antes y aquello molestaba a Tom. Seamus borró la sonrisa y frunció el ceño. Bueno, a él tampoco le gustaba Corner para su hija. Michael solo suspiró, a sabiendas que se pelearía a casa raro con Finnigan por lo que ocurriera en el capítulo. Al principio, sus niñerías le encantaban y el que quisiera ser siempre su centro de atención le gustaba; no tenía que preocuparse por ponerse celoso porque ella no lo dejaba solo. Y luego se volvió cansador. Lavender se removió incómoda, ante el comportamiento de su hija, porque era el mismo que ella tenía. Insegura, se preguntó si conseguiría agradarle a Seamus si se comportaba de esa manera. No era así. —Así no criaré a mi hija —dijo rápidamente Seamus. —Sin ofender, amigo, pero el comportamiento de tu hija es... algo... ¿cómo decirlo? —balbuceó Dean. —Exagerado. Dramático. Infantil —enumeró Neville. —Ya entendimos, Longbottom. Gracias por el apoyo. Lavender se sonrojó más. Estaba harto de que a veces hablará como si fuera un bebé, que se quejará por lo que fuera y que lo llamará por ese horrible apodo (To-To). Algunos tenían la decencia de mantenerse callados, pero el grupo de Slytherin y unos cuantos más rompieron a reír a carcajadas. —Alegría que hayan terminado —dijo Michael. —Gracias a Merlín —coincidió Lisa. Seamus y Lavender, a pesar de todo, los miraron mal. No podía ir a ningún lugar sin que ella lo siguiera y si se detenía a hablar con Deasy, su mejor amiga desde que empezó Hogwarts, incluso si fuera sobre el clima, sabía que ella estaría enojada el resto del día y no pararía de lanzarle miraras acusadores, como si hubiera hecho algo más que hablar con Deasy. Nadie podía negar, incluso Seamus, que el comportamiento de Kaya Finnigan era agobiante. —¿Tu hija siente celos de la mía? —preguntó horrorizado Dean. —¡Nuestras hijas deberían ser mejores amigas! —chilló Seamus con tristeza. —Oh, Merlín, por favor, que no estén enamoradas del mismo chico —pidieron Lavender y Parvati. George y Lee suspiraron tristemente, recordando que sus hijos también se llevaban mal. O mejor dicho, Serena Jordan le guardaba rencor a Fred Weasley por pensar que él la había ilusionado. Ay, vamos, que faltaban diez capítulos para terminar con todo, ¿y seguía habiendo drama? Y no era solo eso. Desde que empezó a ser invitada a las fiestas de los Merodeadores II y del Trío de Plata, no dejaba de hablar sobre ellos; James tiene una remera nueva, Severus tuvo una cita con esta chica, Dominique se pintó las uñas de aquel color, Rose juega de maravilla al Quidditch, etcétera, etcétera. —Me agrada tu hijo —le dijo Blaise a Michael sinceramente, ganándole una mala mirara de los padres de los dos grupos de bromistas. —Eh, que Scorpius y Rose son parte del Trío de Plata —protestó Draco. —Pero debe ser aburrido escuchar hablar a alguien de ellos todo el tiempo —Blaise se encogió de hombros. Michael fingió no darse cuenta de la mala mirara que Seamus le daba. Se ponía furiosa cuando él le pedía cambiar del tema y si se negaba a asistir a alguna fiesta que ellos hacían, no le hablaba por días. —Debes admitir que tu hija fue la que empezó todo —dijo Michael, elevando las manos—. Se enojaba por nada y tenía una actitud muy inmadura. Por Merlín, que hasta sentía celos de la hija de tu mejor amigo. Seamus frunció el ceño y se negó a decir palabra. Aunque, cuando Lavender le pegó y le ordenó que siguiera leyendo, se vio obligado a hacerlo. La quería, en serio la quería, pero estaba harto de la situación.Así que un día, mientras ella le recordaba las mil razones por la que Scorpius Malfoy era uno de los chicos más inteligentes y guapos de Hogwarts, Draco y Astoria sonrieron. Michael no, él frunció el ceño como Lisa. —¿Cómo se le ocurre decirle a mi hijo que este chico es el más guapo e inteligente del colegio? —protestó Lisa. Lavender gimió y ocultó su rostro en sus manos. Seamus ignoró a todos. **Tom le dijo que tenía que hablar con ella seriamente.**—¿Vas a terminarme? —preguntó, con el labio temblando—. Las personas solo dicen eso cuando quieren terminar con alguien. —Tiene razón —dijo Sirius, que había pasado por muchas situaciones así. Por supuesto, él era el que siempre tenía que hablar. —El drama juvenil me está aburriendo —protestó Moody. —Concuerdo —coincidió Fudge. —Pero es divertido —se carcajeó Kingsley—. Éstos niños tienen más problemas que telenovela mexicana. La mayoría lo vio confundido, pero los nacidos de muggles rieron con ganas. Tom ni siquiera llegó a hablar cuando ella rompió a llorar. Antes, aceptaba los berrinches de Kata y aunque estuvieran peleando, cuando su novia comenzaba a llorar, paraba la discusión y le decía que todo estaría bien. Esa vez no. Ya no le importaba que llorará. Muchos no estuvieron de acuerdo con lo último, pero admiraban la firmeza que tenía en esos momentos. Seamus y Lavender hicieron una mueca. No les gustaba como se estaba comportando su hija. —Deberíamos hablar con ella —propuso Seamus. —No podemos. Su turno de poder venir ya ha pasado —se lamentó Lavender. —En el futuro, entonces. En el futuro hablaremos con ella. Lavender asintió. —Mírame, Merlín —Harto. Estaba tan harto de todo. Se escuchó suspiros en cada parte del Gran Comedor. Kaya lo hizo, pero le seguía temblando el labio y las lágrimas caían sin pudor de sus ojos. Tom se obligó a no consolarla y dejar todo como estaba—. Kaya, yo... —Al menos parece paciente —comentó Ernie. —Pobrecita —se lamentó Hannah, ya que ella era la mejor amiga de Alice.—¿No me amas? Yo te amo. No es justo —sollozó—, dijiste que me amarías por siempre. La fiesta de los Merodeadores II es dentro de dos días, ¿con quién iré? Dijiste que irías conmigo. —¡Tiene que estar bromeando! —protestaron todos. Michael y Lisa fruncieron el ceño. Tom le estaba terminado y a ella lo único que le importaba era que iba a ir sola a la fiesta de los Merodeadores II. Tom estaba bastante seguro que le había dicho que no iría. Sirius se rió sin poder evitarlo, siendo secundado por Fred, George y Lee.—¿Puedes, por favor, dejar de nombrarlos por un maldito segundo? —le espetó. Cerró los ojos y suspiró, armándose de paciencia—. Kaya, te quiero, lo hago, pero todo esto... La gran mayoría, incluso los padres de Kaya, tuvieron en cuenta el detalle de Tom de seguir siendo amable y paciente, aunque la forma de ser de la chica fuera agobiante. —¿Es que hay otra? —preguntó, reemplazando su tristeza por enojo—. ¿Es esa Thomas, cierto? Siempre estabas con ella. ¡De seguro me has puesto los cuernos! No le lo puedo creer, realmente confíe en ti... —Lo siento, Seamus, pero tu hija no me gusta —dijo sinceramente Dean, molesto porque metieron a su pequeña. —No te culpo —suspiró el irlandés. Lavender volvió a gemir.—Terminamos, Kaya —dijo, porque ya estaba cansado de ella. Que Merlín fuera consciente del trabajo que le costó a Lisa y Michael, también a sus amigos más cercanos, el no ponerse aplaudir. Chilló en protesta, más llanto y más reclamo. —Ay, Dios —suspiró Seamus, obligándose a seguir leyendo. Tom sabía que era una falta de educación el dejar una joven con la palabra en la boca, su madre se lo había dicho ( "Siempre sé educado con las mujeres" ), Lisa sonrió al saber que había educado bien a su hijo, aunque no se molestaba en absoluto el que hubiera dejado ahí tirada a Kaya Finnigan. Se lo merecía. Pero no podía más. Ya no más. Así que se alejó de ella y se encaminó hasta la Torre de Ravenclaw. En el camino se cruzó con Alice Longbottom, vagamente le explicó lo que pasó y la chica salió directo hacia los jardines, donde había dejado a Kaya. Claro que antes le dio una mirara enojada. Neville y Hannah le dieron una mirara de disculpas a Michael y Lisa. —No pasa nada —dijo el primero—. Es la mejor amiga de Kaya después de todo. Se iba a poner de su parte, eso es lo que hacen los amigos.A Tom le daba igual. No esperaba que Longbottom se pusiera de su parte, era mejor amiga de Kaya después de todo. Siguió su camino. Varios rieron por la coincidencia, alejando el ligero aire tenso que había. La Sala Común de Ravenclaw estaba despejada. Imaginaba que sus compañeros estaban en la biblioteca o por ahí paseando. Había unos cuantos únicamente, esparcidos por las mesas y los sillones, entre ellos halló a Deasy y caminó hacia ella. Digna Ravenclaw, a tres meses de los exámenes finales, ya había comenzado a estudiar. —Sí, no creo que haya salido a ustedes —dijo Ron sinceramente. —Yo tampoco creo que la inteligencias de tus hijos sea tuya —replicó Dean. —Me recuerda a Hermione —rió divertido Harry.—Deasy —dijo a modo de saludo, dejándose caer a su lado. Ella asintió, pero no levantó la mirara de su libro de Aritmancia—. He terminado con Kaya.****—Era siendo hora —le dijo, sin darle mucho interés. Pasó la pagina del libro—. Me aburrían tus constantes quejas. Los magos, liderados por Sirius Black, comenzaron a reír de lo dicho por la pequeña Thomas, mientras Michael y Lisa fruncieron el ceño. —No puedo creer que mi hija sea mejor amiga de Corner, pero no de tu hija —le dijo Dean a Seamus. —Esta generación esta patas arriba —silbó en repuesta. —Si mi hijo puede ser mejor amigo de un Malfoy, ya nada es sorprendente —dijo sinceramente Harry. Draco le dio la razón. —¿Por qué eres mi amiga? Varios rieron. **—Buena pregunta —murmuró—. ¿Me prestas tu libro de Runas Antiguas? El que te regalaron tus padres.**Tom rebuscó en su mochila y sacó "Runas Antiguas: El antiguo idioma de los magos". Deasy lo tomó de sus manos y comenzó a ojearlo, mostrando interés por primer vez en el día. Deasy no solía mostrar interés por nada que no fueran los libros. Ron no fue el único en preguntarse a quién había salido Deasy, porque a ninguno de sus padres les gustaba estudiar. Supusieron que lo heredó de su tía Padma. Ella tenía la manía de encerrarse en sí misma y permitir que un selecto grupo de personas la regresarán a la realidad; Tom se sentía afortunado de ser uno de ellos. —Parece más hija de Padma que mía —comentó Parvati. Su hermana sonrió divertida. A Kaya nunca le había gustado Deasy y a Deasy nunca le había gustado Kaya. Seamus y Dean gimiendo con tristeza, pero se prometieron que cambiarían eso. Aquello había sido algo que Tom lamentaba: siempre quiso que su mejor amiga y su novia se llevarán bien. Pero eso no ocurriría ahora. Muchos chicos asintieron de acuerdo. Harry sonrió feliz al saber que tanto Ginny como Hermione se llevaban de maravilla. **—Me alegro que hayas terminado con Kaya —dijo Deasy, luego de un largo tiempo en silencio. Habían estado tan callados que Tom se sobresaltó al oír su voz—. En serio, me alegro por ti.**Tom sonrió. —He terminado —dijo Seamus con alegría. —Muy bien —exclamó Dumbledore—. ¿Quién sigue? —Me gustaría leer —dijo Tonks. Usando magia, Seamus le hizo llegar al libro a la Metamorfomaga, que cambió su cabello a un amarillo chillón mostrando su alegría por leer. —Rubí Boot.