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Amortentia — capítulo 1

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.

-¿Y ya con eso bastaría?

-Así es, pero no la usarás ¿verdad?

-No, no, por supuesto que no. ¡Tranquila Mione! Sólo sentía curiosidad.

Unos pasos agitados se escucharon en el pasillo y sobresaltadas, Ginny y Hermione comenzaron a guardar apresuradamente los ingredientes de la poción temiendo ser descubiertas.

¿Y si las atrapaban? Hacer una poción de amor estaba determinantemente prohibido. ¿Cómo es que Hermione Jean Granger, prometedora premio anual, responsable prefecta y sobresaliente estudiante se había dejado embaucar por las súplicas de su amiga pelirroja? No sabía para que rayos Ginny quería aprender a preparar la Amortentia pero después de meses en los que la asaltaba en los pasillos poniendo desde ojos de cachorrito suplicante hasta esa mirada amenazante que le salía tan bien, ahora se encontraban en el baño de niñas del segundo piso impregnando chocolates con el resultado luego de las tres semanas de preparación. "Este baño otra vez…" pensaba Hermione "testigo de mis muchas faltas a las reglas para ayudar a mis amigos y de todas, esta es la ocasión más frívola y sin sentido".

Habían terminado de guardar casi todo cuando la puerta se entre abrió. Las dos amigas pegaron un brinco creyendo su fin cerca pero al fijarse vieron que no era nada más que una temerosa niña de primero.

-¡Perfecto!- Exclamó Ginny - Hermione, te presento a Isela. La conozco desde hace tiempo. Toma Is, ya sabes dónde esconder todo.

Y sin más empezó a llenar los brazos de la niña con el material que habían utilizado.

-¿Qué estás haciendo? ¿Ella que hará con todo eso?

-Le pedí que viniera para que nos ayudara a regresar todo a su lugar o desaparecerlo por ahí. Y además… - Se acercó al oído de la castaña para susurrarle - Si la encuentran, nada nos podrá señalar como culpables.

-¡GINEVRAMOLLYWEASLEY! ¡No involucraremos a una alumna inocente en esto! Tú y yo seremos las que regresemos los ingredientes.

Y diciendo esto comenzó a retirar todo de los brazos de una inconforme Isela.

-Ginny, yo quiero ayudar. ¡Dijiste que podía! - Se quejó la niña con voz aguda y en actitud de berrinche.

-Ya sé, ya sé. ¿Ves Mione? ¡Ella quiere ayudar! Dale al menos algo para que no me esté reclamando todo un mes.

-Aaah… ¡Está bien! Ten Isela, llévate esto y desaparécelas con magia cuando llegues a los jardines. Ya viste Incendio con Flitwick, usa eso. - Dijo Hermione tendiéndole dos cajas con chocolates, una roja y otra color vino.

-¡¿Qué la roja también?! Pero…

-Sí, laroja también. Me dijiste que sólo era curiosidad. ¿Para qué querrías conservar los chocolates preparados, no?- Se dirigió la castaña a su amiga retándola con su mirada a que cayera en la mentira.

-Amm…sí, es cierto… Bueno, vete Isela y asegúrate que nadie te vea y mucho menos que alguna persona tome el contenido de las cajas ¿Entendiste?

-¡Claro! Entendidísimo - Y guiñando un ojo, la graciosa niña de primero giró sobre sus talones para irse por la puerta.

-¡No olvides que nadie toque la roja!- Gritó Hermione temerosa de lo que podría pasar si alguna persona se hiciera con el contenido de esa caja.

La idea era que Hermione le mostraría a Ginny cómo se hacía la poción en uno de los dos paquetes con chocolates que habían comprado para que así, la pelirroja hiciera su propia poción probándola en el segundo paquete pero por las prisas de ser descubiertas sólo hubo tiempo de que Mione hiciera la demostración. En los chocolates de la caja roja. La otra caja y su contenido estaban limpios pero mejor asegurarse de que Ginny no tuviera donde verter algo si hacía la poción por su cuenta.

Al acabar de limpiar toda la evidencia posible del baño, ambas chicas se separaron para regresar a su lugar todo. Comino, hinodo, a y ajenjoen el armario de Snape; recipientes en el salón de pociones;, tisana, semillas y raíces directo al invernadero de la profesora Sprout.

Todo listo para antes de la hora de la cena.


El Gran Comedor bullía de gente y ruido, la hora de la cena no se caracterizaba por ser la más calmada de las tres en que se reunía todo Hogwarts. En la mesa de Ravenclaw se hablaba de la estrategia que utilizaría su equipo para el siguiente partido de Quidditchcontra Hufflepuff mientras que los tejones entonaban sus porras a todo pulmón seguros de su inminente victoria. Por su parte, la mayoría de los Gryffindor hacían mofa del desmayo que había tenido el príncipe Malfoy apenas unos minutos de haber comenzado la cena, pues se había puesto más blanco que el papel (más de lo que ya era) y tras intentar salir a trompicones se desplomó cuan largo es en el suelo provocando un sonido seco y hueco que los leones asociaron al choque de su cabeza contra la piedra.

En la Torre Gryffindor la Sala Común se iba vaciando conforme avanzaba la caída de la noche; una sonriente Hermione Grangeragradecía eso ya que al fin podría centrarse mejor en la "lectura ligera" que tenía en frente, acompañada por sus dos mejores amigos quienes batallaban con los deberes de aritmancia. Al fin…tranquilidad, el calor de la chimenea, su mente en calma, sus deberes terminados y un buen libro sobre su regazo; todo era perfecto.

O eso pensaba hasta que una pelirroja con cara de pánico se le acercó jalando a una niña que ya vestía su blanco camisón.

-Hermione...hay problemas.- Dijo Ginny con un temblor en su voz y blanca como la cera. - Isela…

-¡Yo no quería!- Gritó la pequeña al borde del llanto- ¡Yo nada más quería ayudar!

Intentando mantenerse serena para no captar la atención de los pocos alumnos que quedaban, Hermione acercó a Isela hasta sentarla en el diván que había al lado del suyo.

-¿Qué…qué paso?

La atraparon.

Le quitarán la posibilidad de su título de premio anual.

Expulsión de Hogwarts.

Confiscación de su varita.

Relegada a vivir en el mundo muggle sin volver a ver a sus amigos.

Todo eso pasó por su mente que trabajaba a 1000 en tan solo los diez segundos que Isela tardó en recuperarse un poco tras haberse entregado al llanto total balbuceando cosas inentendibles.

-Me…me quit…tt…quitaronnn…las…las…ca…cajas….- Alcanzó a decir la llorosa niña.

-Y… ¿quién?

-Uuun…un…pre…pr…prefecto…

-Dice que uno de Slytherin - Intervino Ginny - Hermione… uno RUBIO.

La castaña no comprendió en un primer momento lo que había escuchado hasta que mirando por encima del hombro de su amiga vio a un grupito de chicos riéndose a carcajadas de otro que fingía un exagerado desmayo tirándose al suelo y exclamando haciendo suvoz gangosa "¡Mi padre se enterará de esto!".

Oh no. Draco Malfoy.