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Amortentia — capítulo 11
Domingo 07de Enero. Los alumnos de Gryffindor iban de un lado a otro de su torre con sus equipajes para desempacar sus pertenencias. Las vacaciones habían terminado ya y al día siguiente volvían a clases normales.
-Ah, de vuelta a la realidad ¿no chicos? - Comentó Ron desperezándose y estirando los brazos
-Si claro, te sobran como unos 8 kilos para que puedas "volver a la realidad" de antes jajaja
- bromeó Ginny dando unas palmaditas al estómago de su hermano.
-Bueno, mamá es la culpable de todo. - Se defendió el pelirrojo provocando las risas de sus amigos.
-¡Chicos! ¡Hola!
-¡Hermione!
La castaña bajo alegremente las escaleras en cuanto escuchó las voces de sus amigos.
-¿Cómo pasaste las vacaciones Mione? - Preguntó Harry mientras la abrazaba.
-Excelente Harry ¿y ustedes? ¿De qué me perdí?
-¡Me hiciste mucha falta! Los gemelos estuvieron insoportables y cuando estás tú los mantienes un poco a raya. - Se quejó Ginny apartando a Harry y abrazando también a su amiga.
-Y la comida estuvo excelente.
-Jaja, se nota Ronald, se nota.
-¡¿Qué?! ¡¿De verdad?! - Exclamó Ron acunando su barriga entre sus manos. - ¡Creí que bromeabas Ginevra!
-Maldita sea, Crabbe, ¿es que no puedes comer sin tener que hacer tanto ruido? ¡Demonios, Pansy deja de jalarme la ropa! Es muy cara esta túnica. Carajo, cuando vuelven de vacaciones todos se convierten en unos ineptos ruidosos.
Draco Malfoy se encontraba bajo una terrible resaca al igual que sus amigos Blaise Zabini, Theodore Nott y Gregory Goyle. La noche anterior los 4 se habían reunido en la mansión Nott para "despedir" las vacaciones de invierno con una legendaria ingesta de alcohol como lo habían hecho los últimos 3 años.
-No puedo creer que te lo perdieras Vincent, fue… extraordinario. -Comentó Blaise mientras arrebataba a Crabbe el panquecillo que estaba a punto de comer
-Cierren el pico todos…-Se escuchó a Theodore murmurar con la cara contra la mesa.
No eran imaginaciones de Malfoy, en verdad el Gran Comedor bullía de estudiantes escandalosos que contaban sus vacaciones casi a gritos.
El grupo de Slytherin continuaba quejándose en una esquina de su mesa cuando el Trío Dorado acompañado de "tontos borregos" como les llamaba Goyle, hicieron aparición por las grandes puertas haciendo alarde de traer consigo las novedades en productos Weasley.
Draco sintió un amargo sabor en su garganta cuando divisó los rizos alborotados de Granger. Menos mal que la poción al fin había llegado a término, no soportaría pasar un minuto más con esa impura rondando en sus pensamientos.
-Hey Hermione, más tarde tenemos que hablar eh...-Dijo Ginny señalando a su amiga con una cuchara rebosante de puré de manzana.
-Am…claro… - Era lo que tanto temía; la pelirroja seguramente querría santo y seña de cómo había pasado sus vacaciones al lado de Draco Malfoy.Ahora se arrepentía terriblemente de haberle contado en una carta que éste había aparecido de la nada para quedarse en el castillo también.
Terminaron de desayunar y mientras los chicos estrenaban un nuevo ajedrez mágico que Ron había recibido de parte de su hermano Bill, Ginny aprovechó para acorralar a Hermione e intentar sonsacarle algo de jugosa información.
-No pasó nada Gin, en serio.
-No te creo nada. Dejaste de escribir bastante tiempo así que puedo deducir que algo o alguien te mantuvo ocupada.
-Tus deducciones fallan esta vez. - Respondió alegremente la castaña. - Nos evitamos durante todas las vacaciones, solo lo veía a la hora de la cena, la comida o el desayuno. Nada más.
-Vaya…pero que aburrido…
La Gryffindor había preferido que el episodio denominado "Draco Malfoy" fuese olvidado hasta por ella misma, le mataría de vergüenza vivir la humillación de estar enamorada de alguien que era cruel y mezquino con ella. No valía la pena el rememorar todos los hermosos momentos que pasó al lado del rubio, al fin y al cabo, oficialmente, nada había pasado.
El transcurso del día siguiente resultó casi tranquilo y sin novedades. Era común que las clases se reanudaran de manera lenta por consideración a los alumnos que regresaban de sus vacaciones; bueno, casi todas las clases. Snape daba la bienvenida al año nuevo con un magníficamente complicado examen.
-Espero no hayan olvidado cómo escribir sus nombres… - Dijo con un siseo mientras repartía los pergaminos con un rápido movimiento de varita.
El vapor subía calentando el salón mientras todos los alumnos intentaban responder lo que podían. Incluso Hermione Granger se encontraba en gran dilema con unas cuantas preguntas de las que no lograba recordar las respuestas, estrujaba y jaloneaba nerviosamente de la cadena dorada que colgaba de su cuello.
-Oh maldición…esto va a estar feo. -Se quejaba Ron mientras el trío dorado caminaba pesadamente saliendo de las mazmorras.
-No sé cómo pude haber olvidado mi libro de Pociones en el dormitorio y tú que no quisiste prestarme el tuyo…
-Harry, las vacaciones son para descansar, no para seguir estudiando como loco. No te ofendas Hermione.
-No me ofendo, ya te ofenderás a ti mismo cuando veas el resultado del examen.- Contestó Hermione meditando si no le había faltado explicar algo en la pregunta número 34.
-¿Qué tanto jaloneas, eh?- preguntó el pelirrojo tomando la mano de su amiga para retirarla de su cuello.
-Vaya, vaya, las navidades trajeron un poco de amor al pobretón y a la come libros.
Pansy Parkinson se acercaba por detrás junto con otras tres Slytherin que miraban maliciosamente a la castaña.
-¿No te da asco visitar la insalubre casa de tu novio Granger? -Soltó con una risita mientras se posicionaba frente a los leones cerrándoles el paso.
- No Pansy, lo que me da asco es el respirar tu empalagoso perfume mata-neuronas.
-Idiota…Entiendo que no te afecte la peste a pobreza, después de todo, tú eres aún más repugnante…
-Cierra ya la boca Parkinson…- murmuró Harry molesto de encontrarse en problemas con las serpientes tan pronto.
-A ti no te hablo Potter. - Respondió la aludida con un movimiento de cabeza que demostraba sentirse superior. -Nos vemos luego ratona.
Y diciendo esto último se dio la media vuelta para continuar su camino seguida de su séquito de sierpes.
-Cada vez se vuelve más hueca…Vámonos a cenar chicos - propuso Ron abrazando a Hermione y jalando del brazo a Harry.
Los chicos se habían ido antes a la cama alegando estar muy cansados, Hermione sabía que en realidad se iban para seguir ofreciendo los artículos que habían mandado los gemelos. Con una sonrisa en el rostro, la chica salió del Gran Comedor para irse a su Sala común; distraídamente llevó su mano a la nuca masajeándose para aliviar una contractura que tenía en el cuello, sin embargo, se interrumpió al rozar su meñique la cadenita que llevaba todo el día estrujando contra sus dedos. Acarició el dije del león que parecía guiñar su ojo al mover el diamante contra la luz de las antorchas.
-Accio collar.
Y la cadenita se soltó mágicamente de su cuello para ir a dar a las blancas manos de la persona que lo había invocado.
-Parkinson…
-Oro de duende. ¿De dónde sacaste esto tan caro Granger? ¿Ahora robas?
-¡Devuélvelo ya!
-¿Qué? Oh… ¿Acaso es especial? ¿Te lo regaló uno de tus novios? - La serpiente chasqueó la lengua. - Pero que mala Granger, obviamente esto no te lo dio Weasley, ¿Tan pronto lo engañas? Seguramente con Potty…
La castaña comenzó a buscar entre sus ropas su varita pero las manos le temblaban, la simple idea de perder el único recuerdo que tenía de sus mágicas navidades la turbaba de sobremanera.
-¡Petrificus Totalus! - Gritó una voz desde atrás de la Slytherin ahora paralizada. Hermione se quedó sin habla mientras unos dedos pálidos tomaban de la mano de la chica la dichosa cadena para luego lanzársela a la leona. La miró intensamente y después volvió a desaparecer cuidando de no aparecer en el campo visual aún activo de la chica de cabellos negros. La castaña tras atrapar su collar rodeó a Pansy y continuó su camino hacia sus aposentos.