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Amortentia — capítulo 13
Estaba recargado en un estante cercano a una ventana mientras ojeaba un libro. Sabía que la encontraría aquí. A la única persona que iría a la biblioteca en un viernes soleado por buscar un libro para una tarea que se había dejado justo ese día y con fecha de entrega para dentro de dos semanas.
-Malfoy…
-Granger.
¿Qué secretos ocultaba la Amortentia? ¿Por qué en ninguno de los libros que se hablaba de la poción se mencionaba que quedaban efectos secundarios? ¿Por qué cada vez que veía a Hermione Granger sentía que se le erizaba el pelo de la nuca y le sudaban las manos? ¿A qué se debían las fuertes palpitaciones? ¿O el hormigueo en sus brazos? Casi como una ansiedad por estrechar una vez más su menudo cuerpo contra el suyo.
-Quiero que le eches un ojo a esto. - Dijo finalmente tras sacar de su túnica un frasquito que contenía una sustancia amarilla y brillante.
- ¿Productos Weasley?
-Pansy se lo confiscó a unas niñas de Hufflepuff ayer, al parecer es un paliativo contra el intento de Amortentia que venden los Weasley. Se lo intentamos dar a Blaise pero obviamente no dura mucho, tienes que conseguir más de esta basura.
-¿Qué? ¿Y cómo por qué pasó por tu cabeza el que yo tenía que hacerlo?
-Porque ha sido tu culpa desde el principio.
- Ni siquiera…
-¡Él también comió de los mismos malditos chocolates que yo! - Le cortó un ahora irritado Draco Malfoy. ¡Maldición! Tan difícil que era de por sí dirigirle la palabra y ahora esta tonta bruja se ponía de testaruda.
- ¿Y por qué debo conseguirlo yo? ¿Ustedes no pueden?
-No vamos a rebajarnos a que nos vean comprando porquerías Weasley, tú tienes acceso directo a ellos. Consigue los más que puedas y llévalos a las mazmorras.
Y con esas últimas palabras Draco puso su pose aristocrática y con caminar pesado salió del pasillo de la biblioteca dándole a Hermione un golpe con el hombro que la hizo perder el equilibrio.
-Mione no puedo conseguir tantos… mis hermanos de por sí no dejan de molestarme por haber comprado dos paquetes… Además, ¿qué haremos con tanto filtro que quede solo?
La castaña meditaba el punto que había mencionado su amiga mientras jugueteaba entre sus manos el paquetito que contenía dos frascos, el más grande y rosa con filtro de amor y el pequeño amarillo con el paliativo (ambos patente Weasley).
-Podríamos comprarlos anónimamente…
-Escuche que algunas chicas lo hacen pero nunca funciona, siempre se descubren cuando van a recibir los pedidos. - Suspiró Ginny tirándose sobre su cama a un lado de su amiga.
-Entonces tú serás la intermediaria, dirás que te los han estado encargando. Te convertirás en la suministradora Weasley oficial.
Hermione se rodó sobre la cama para quedar de frente a su amiga e intentó imitar los ojos de cachorrito suplicante que siempre usaba Ginny cuando quería conseguir algo, logrando solamente que ella se riese de su intento.
-Nunca lograrás igualar mi talento Mione. Pero igual lo haré y también puedes quedarte con esos dos.
-¡Eres la mejor Gin! Pero…De todos modos, ¿Para quién los compraste?
-¡Shhh… sin preguntas! Soy la mejor, déjalo así.
-Hola, disculpa, ¿Podrías llamar a Draco Malfoy? - Hermione se encontraba en las mazmorras con una bolsita de tela en donde guardaba los dos frasquitos que le había cedido Ginny.
-Mmmm…está bien pero debes voltearte. Se supone que no debo mostrar el lugar de la Sala Común.
-Oh si, claro. Gracias.
-Cráneo serpenteante. - Oyó murmurar al chico de primero y después un sonido como de ladrillos moviéndose.
Tardó unos diez minutos hasta que volvió a escuchar el sonido de los ladrillos.
-¿A qué juegas Granger?
-Ah, claro. - Dijo volteándose nuevamente, se sentía un poco boba. - Si, es que el niño dijo…
-Evan. Bueno, ¿Lo trajiste o no?
Hermione le miró con ojos irascibles y lanzó la bolsa sin importarle que el contenido fuese a romperse en caso de una falla de cálculo a la hora del lanzamiento.
-Escucha bien Malfoy, no quiero que me hables de esa manera; el que estés resentido o te sientas, no sé, quizá humillado por cómo te comportaste en las vacaciones no es mi culpa enteramente, ya te expliqué las razones que nos llevaron a todo esto. Te voy a seguir suministrando de estas cosas porque sé que cometí una irresponsabilidad, pero nada más.
Dio media vuelta y se fue furiosa.
Malfoy entró nuevamente a su Sala Común y se dirigió hacia el cuarto donde mantenían "cautivo" a Zabini durante sus ataques de amartelado.
-Muy bien Blaise, hora de tu medicina.
-¿Solo te trajo esas Granger? - Preguntó Vincent.
- ¿Granger? ¡¿Ella estuvo aquí y no me lo dijeron?!
-¡Quieto Blaise! O harás que nos maten a todos. Tener ideas hacia un ser inferior como una sangre sucia no es digno de nosotros.
-
¿Sangre sucia? ¿Y qué importa la maldita sangre Greg? ¡Con mi pureza es suficiente para los dos!
-
Cállate ya, me estás empezando a hartar. - Cortó Draco empinándole el frasquito a Zabini. - Bébelo todo…
-
Menudo asco…- Zabini lanzó el frasco lejos tras haber bebido todo su contenido. - ¿Qué rayos hacen?
-Ja, si recordaras todo lo que haces y dices antes de tomar el antídoto, te tirarías desde la torre de astronomía. - Se burló Crabbe.
- ¿De qué demonios hablas idiota? - Al ver que no recibiría respuesta salió altivo hacia la Sala común a tirarse en alguno de los divanes y leer El Profeta. - Montón de locos…
-Bien, estará así hasta mañana a medio día más o menos…
- ¿Cuánto tiempo tardará hasta volver a la normalidad? - Preguntó Vincent dejándose caer pesadamente sobre una de las camas y masajeando el puente de su nariz.
-Como un mes…
-De todos modos ¿Cómo rayos es que pasó? ¿Y por qué no la hemos denunciado? ¡La sangre sucia esa le dio una poción de amor a nuestro amigo! Debemos hacer que pague por eso la muy detestable. -Gregory apretaba con tanta fuerza sus puños que éstos se pusieron blancos y su cara roja por el esfuerzo.
-Es verdad, esa escueta necesita aprender la lección de no meterse con alguien de nuestro nivel. - Lo secundó Crabbe incorporándose. - Le espera la venganza más infernal, quedará tan traumada que ni siquiera querrá salir de su maldita casa muggle…
-
¡Corten esto ya! ¡Nadie se va a atrever a tocarla!
-
¿Draco? ¿Qué demonios…?
-
Escúchenme muy bien par de imbéciles, si alguno de ustedes se atreve siquiera a acercársele se las va a ver muy mal conmigo, haré que se arrepientan de mil maneras posibles. ¿Entendieron subnormales?
-Pero…
-¡¿ENTENDIDO?! - Graznó sacando su varita y apuntándolos a ambos.
-S…si
-¿Vincent?
-Si Malfoy…
"¡MALDICIÓN! ¿Qué demonios hice? ¡¿Defenderla?! Maldita sea…si ese par habla me echaré encima a todo el mundo…" Malfoy trotaba por los pasillos del desierto colegio, la hora de la cena había finalizado hacía ya bastante rato. Estaba tan turbado que ni siquiera le preocupaba el ser descubierto. Dio vueltas en corredores, subió y bajó escaleras, recorrió bastantes tramos del castillo intentando despejar su mente, pensando en qué excusa daría para evitar que pensaran en él como un traidor a la sangre. Siguió en su apurado caminar hasta que llegó a un pasillo donde la vio. La prefecta de Gryffindor estaba haciendo su ronda.
Intentó retroceder para no ser visto pero ella siempre alerta percibió el sonido de sus pasos y se giró iluminándolo con su varita.
-Malfoy. ¿Qué estás haciendo aquí? Hoy no les toca ronda
-Cállate Granger, no quiero escucharte. - Se quejó llevando sus manos hasta su cabello y presionándolas por el fuerte dolor de cabeza que lo atacaba.
-Creo que claramente te pedí el que no me hablaras de esa manera. - Contestó ella firmemente mientras se acercaba hacia el Slytherin sin dejar de dirigirle la luz a la cara.
-¡Apaga esa maldita cosa! - Dio un manotazo al aire intentando quitar la luz de su vista.
-¡No te atrevas a tocar mi varita, hurón!
- ¡ENTONCES APÁGALA INEPTA!
-¡DÉJA DE GRITARME E INSULTARME! ¡¿Nunca dejarás de ser tan idiota?! ¡Siempre estas por ahí insultándome o mandando a tu séquito de serpientes para molestarnos a mí y a mis amigos! ¡¿Por qué te hace feliz hacerme la vida imposible?!
"¿Por qué tienes que seguir siendo así después de haberme dicho que me querías?" Deseo preguntar también pero se calló a tiempo.
-¡HOY TE DEFENDÍ! - Explotó Draco
Otro manotazo al aire, esta vez certero. La varita de Hermione rodó sobre el suelo apagándose abruptamente, pensó fugazmente en lanzarse tras ella pero estaba sin reaccionar tras sentir como él la estrechaba fuertemente entre sus brazos.
No dijo nada, no quería decir nada, pensó que era como sus sueños y que el más mínimo movimiento en falso podría hacer que la ilusión se quebrara, solo atinó a recargar su cabeza en la de él y se permitió el descansar las manos sobre su pecho.
Sintió completa calma, había estado deseando hacer eso desde el día en que la volvió a ver regresando de vacaciones; al fin estaba inhalando ese aroma a vainilla que tanto anhelaba. Sintió como ella le devolvía el abrazo ligeramente y eso hizo que explotara de felicidad en su interior. Aún había miedo y dudas pero ahora que la tenía contra él todo parecía un asunto sin mucha importancia.
Permanecieron asíbastante rato hasta que unas voces se escucharon subir por la escalera más cercana, entonces se separaron lentamente como no queriendo hacerlo, de no ser por esas voces que cada vez se hacían más audibles quién sabe por cuánto tiempo más hubieran permanecido en ese abrazo. Antes de darse vuelta para irse apresuradamente, él se encargó de mirarla profundamente con esos ojos grises, un poco tristes, un poco seductores, un poco amenazantes, curiosos, brillantes, atrayentes.
-Ya le dije que estoy buscando a mi compañera…
-Pues date prisa mocoso, la ronda termina en 15 minutos y si no están en sus dormitorios para entonces tendré el placer de castigarlos.
-¡Hermione! Con que aquí estabas, como no llegaste al punto de reunión salí a buscarte y me topé con Filch. -Explicó Ron haciendo muecas mientras señalaba al cuidador que los veía desde el inicio de la escalera. - ¿Nos vamos ya?
-¿Ah? Oh, si claro, vámonos.
Ambos Gryffindor se enfilaron hacia su Sala común mientras Draco caminaba en sentido contrario hasta su lugar especial en las mazmorras, por esa noche no quería regresar a su dormitorio para enfrentarse a sus compañeros, quería descansar, despejar su mente y ¿Por qué no? Rememorar una y otra vez el momento que tuvo con Hermione Granger, su sangre sucia favorita.