Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Amortentia · de

Amortentia — capítulo 17

El fuego ardía levemente en la chimenea de la sala común de Slytherin, cerca de ella,Draco Malfoy estaba sentado en su diván favorito, aquel que nadie se atrevía a tocar. Jugaba entre sus manos una resplandeciente cadenita y miraba pensativo el crepitar.

Parecía que todo el mundo estaba fuera ese día, por eso le sorprendió el escuchar unos pasos desde los dormitorios aproximarse hasta donde él se encontraba. No se molestó en intentar ocultar la medalla, nadie se atrevería a dirigirle la palabra en un momento de reflexión. Error.

-Gracias Malfoy.

  • Escuchó balbucear a un chico a sus espaldas.

  • ¿Por qué? - Preguntó toscamente. Evan dio la vuelta al diván para colocarse frente a él y le mostró una carta.

-Es de mi madre, le he contado que me gustaba una chica pero que era una impura, le dije que de verdad me gustaba muchísimo y que era inteligente y bonita y amable. A mi padre no le gustó nada la idea pero ella ha prometido que lo convencerá de lo contrario, dice que los tiempos están cambiando y que seríamos unos tontos si nos quedáramos con las ideas retrógradas de la pureza infinita…

-Eso a mí que me incumbe. - Comentó con hartazgo, sabía que ese niñito sería una molestia siempre.

-Pues…que fue gracias a ti que me animé a decirle… - El pequeño parecía haber perdido toda su alegría anterior mientras arrugaba entre sus manos la ya de por sí maltrecha carta. - En Navidad dijiste que no importaba que bailara con ella y ese día fue cuando me di cuenta que de verdad me gustaba mucho… Gracias…

Y volteando hacia el enorme reloj de arena situado en una esquina de la Sala sonrió con ganas para luego guardarse la carta entre la capa deluniforme.

-He quedado con ella… ¡Adiós!

"Pff… que niño tan molesto." Molesto y tonto además. ¿Cómo que la sangre no importa? ¿Acaso no veía lo superiores que eran a comparación de cualquier mestizo o sangre sucia de ese mugriento colegio? Era estúpido pensar que generaciones y generaciones mágicas pudieran resultar "iguales" a un error en la genética, un desliz donde alguna traviesa chispa de magia se había colado por equivocación entre la sangre muggle. Simplemente asqueroso.

Quizá ese niño pueda darse el lujo de corretear por ahí con una impura, después de todo, su apellido no era muy reconocido entre la élite mágica; en cambio, un Malfoy o Parkinson, Greengrass, Nott, Zabini e incluso Crabbe o Goyle eran el término de una larga línea de impoluta pureza, era su deber continuar con la grandeza de los magos y brujas antiguos, de preservar los dones que se otorgan solamente mediante la maravilla de sus códigos genéticos.

Soltó una risita por su propia idea. Honestamente Vincent y Gregory no eran los magos más brillantes que pudiera existir, incluso parecía que su sangre estaba viciada y que a cada nueva generación de faltaba la mitad de neuronas que a la anterior, no sería muy buena su descendencia. En cambio la de él… ¡Sublime! No podría tener mejor ascendencia que la de los nobles y ancestrales Black combinada a la perfección con los poderosos y sagaces Malfoy, sus hijos recibirían solo lo mejor que la sangre mágica podría ofrecer. Aunque le dolía tener que arruinar su perfecta aportación al mezclarla con los genes descompuestos de por ejemplo, Pansy Parkinson cuya familia no se caracterizaba por la astucia o por su inteligencia; ni siquiera las Greengrass le parecían a estas alturas que pudieran dar unos resultados favorables ¿Cómo luciría un refinado Malfoy Black, por excelencia alto, delgado y con facciones finas en una escurrida figura como la que tenían las hermanas? O con esos cabellos castaños tan desabridamente lisos, sin una pizca de vida, ni una sola ondulación; ojalá no tuvieran el color enfermizamente amarillo de ellas o el tono cetrino de Pansy. No, él prefería un tono más dorado, un poco más vivaz.


Hermione iba casi trotando por el puente cubierto. Tras el desayuno había quedado con Neville para comentar sus nuevos descubrimientos en herbología y eso le había quitado tiempo de estudio. Ahora venía del Círculo de piedra hacia la Torre del reloj para poder dirigirse a la biblioteca y alcanzar a regresar unos libros antes de su siguiente clase. Andaba con paso firme y apresurado pero bajó considerablemente su ritmo al ver que en el otro extremo del puente venía nada más y nada menos que Malfoy. Iba solo lo cual era muy raro pero eso significaba la oportunidad perfecta de atacarlo a preguntas.

-Malfoy.- Lo llamó con firmeza la castaña, sin embargo, el apenas la miró mientras intentaba pasar a su lado. Esto la enfureció.

-¿Qué te pasa Malfoy? ¿Olvidaste tus guardaespaldas?

-¿Y tú a los tuyos Granger?

-Harry y Ron son mis amigos.

-Por supuesto que no. Tras la sola mención de la palabra "guardaespaldas" tu solita la has asociado a ese par de imbéciles. - Se burló el rubio.

-Serás idiota… Bueno, tenemos que hablar de algo…

-No escucho tonterías a estas horas de la mañana.

-Oh, suficiente con haber desayunado con Parkinson ¿verdad? No te culpo, ser atacado por los desplantes de una bruja loca no debe ser a lo que acostumbraron a tus oídos de porcelana. - Comentó en tono burlón Hermione. Ese tono burlón que tanto extrañaba Draco ¡Al fin una discusión decente! Por supuesto, ella era la única que le podía llevar el ritmo y él el único que la podía refrenar. No había más personas capaces de llevar acabo esa especie de danza en la que se atacaban inteligentemente respondiendo con sagacidad y brillantez. Lo de ellos no eran insultos banales y vulgares, no, ellos usaban frases premeditadas con cuidadosa perspicacia. Soltó su sonrisa burlona y finalmente la rodeó para continuar su camino.

-Maldición Granger… ¿Por qué tenías que ser hija de muggles? - Comentó más para sí mismo que para la leona.


-Relájate Mione, que no fallaremos.

-No sé Ginny, no me gusta nada la idea de abandonar a Ron con la ronda de esta noche, lo pondrán con Parkinson en mi lugar…

-Shh, ahí viene.-Susurró la pelirroja dándole fuertemente en la cabeza a su amiga hasta tumbarla sobre la mesa de la Sala común.

-Oye Gin, ¿Tomaste mi…? Oh, Herms ¿estás bien? - Preguntó Weasley acercándose para buscar la cara de su amiga.

-No Ron, creo que tengo un resfriado…

-¡Pero estabas bien esta mañana! A ver, déjame mirarte bien… - Nada más sentir la mano de su amigo sobre su hombro, la castaña rápidamente se metió a la boca el trozo de caramelo que Ginny le había dado. - ¡Por Merlín! Hermione, pareces un inferí…

-Oh cierra la boca Ron… - De pronto su voz se tornaba rasposa, un frío terrible le recorría las extremidades y le costaba enfocar bien su mirada. "Si tan solo los gemelos ocuparan sus talentos para algo más" Pensó la castaña abrazándose con fuerza.

-Oye pero estarás bien para esta noche ¿cierto? Sabes que tenemos ronda y si no vienes me pondrán con un slytherin…

-Ronald, pero que egoísta puedes ser. - Le reprendió su hermana menor. -Tu mejor amiga está agonizando y tú te preocupas de que no te vaya a caer bien el compañero de ronda.

-¡Claro que me preocupa Hermione! Es más, te acompaño con Madame Pomfrey…

-¡No! - "Descubriría inmediatamente a los productos Weasley" - Ginny…ella se ofreció ya… iremos justo ahora…

-Pues las acompaño.

-¿Qué no tienes deberes que hacer, Ron? Vete de aquí, es mi mejor amiga y yo me encargo. - Finalmente lo corrió Ginny salvándose a ella y a su amiga de caer en la mentira. - Bien, ahora salgamos de aquí…

Anduvieron por varios pasillos hasta llegar a un espacio donde ya no se visualizaba nadie de quien preocuparse, entonces Ginny sacó de su túnica el otro trocito de pastilla para luego ofrecérsela a Hermione quien tras tragarla con algo de dificultad notó cómo se recomponía inmediatamente. Brillante, gemelos. Bastante brillante, tenía que aceptarlo.

-Ok, ahora sigue Malfoy - Indicó Ginny dando una cabezada en dirección a un salón al final del corredor.

Ambas gryffindor se escabulleron hasta llegar a uno de los ventanales del aula; asomaron apenas las cabezas para poder visualizar a la profesora Vector que escribía con la varita una sucesión numérica en el pizarrón, un poco más allá, se encontraba su objetivo. Draco Malfoy miraba con desinterés su libro sentado al lado de Blaise Zabini quien tenía una clara expresión de terror en el rostro por la imagen de tantos números frente a él.

Con un toque de varita, Hermione hizo levitar un trozo de pastilla idéntico al que ella misma había ingerido momentos antes en su sala común. Cuidadosamente lo fue guiando por entre los pupitres hasta llegar al del rubio quien dio un pequeño brinco al notar como dicha pastilla iba a aterrizar hasta su boca, trató de esquivarla pero solo logró que Zabini se fijara en que algo pasaba.

-¡Petrificus totalus! - Susurró Ginny apuntándolo con la varita, facilitando así a su amiga el terminar su trabajo depositando la pastilla en la boca entre abierta del slytherin. -Finite

Malfoy se atragantó un poco con la intromisión en su boca pero no pudo más que tragar en seco aquella cosa. De inmediato se sintió desfallecer, sus manos le temblaban en fuertes convulsiones, comenzó a sudar frío y a estornudar violentamente.

-Draco ¿Estás bien? ¿Qué hago? - Se preocupó Zabini mientras intentaba darle palmadas en la espalda a su amigo. - ¡Profesora! ¡Mi compañero no se siente bien!

-Señor Malfoy, ¿Qué le sucede? - Un acceso de tos le impidió dar razones de su situación a la profesora que lo miraba ahora con un deje de preocupación. - ¿Desea acaso salir un momento a tomar aire?

Cubriéndose la boca con ambas manos y con la cara roja por el esfuerzo, Draco salió del aula corriendo tirando por su paso algunos pergaminos y mochilas mal puestas. Nada más salir se fue a paso lento mientras claramente era atacado por una serie de escalofríos.

-Muy bien, ahora voy yo. Deséame suerte Mione….


-¿Fuiste tú? - Siseó Malfoy mirando duramente a la castaña.

  • ¿Qué es lo que ha pasado? - Preguntó con firmeza a lo que el rubio contestó con una sonrisa torcida.

-No me contestes con otra pregunta Granger… ¿Fuiste tú la que me hechizó o no?

-Fui yo. Necesitaba que tuvieras la noche libre.

-Vaya, vaya, así que tu gran moral se está yendo al caño…

-Ya cállate y responde a lo que te pregunté. - Soltó la castaña mientras se movía hacia un lado y dejaba al descubierto aquello que había mantenido oculto tras su túnica.

  • ¿De cuál de las dos comiste?

Hermione esperaba pacientemente en los jardines, arrebujada contra un árbol, su mano izquierda se movía inquieta alrededor de su cuello. ¿Cómo había sido capaz de perder su cadenita? ¿En qué momento se la había quitado? Estaba segura de que Pansy no había tenido que ver en esto porque de tenerla ella ya se lo habría echado en cara con su molesta risa.

Ginny ya había tardado mucho, solo esperaba que no hubiera tenido la mala suerte de toparse con algún grupito de fans de Malfoy que le cortaran el paso en su camino a encontrárselo.


La noche ya había caído con toda su pesada oscuridad apoderándose de cada resquicio del castillo, las antorchas comenzaban a iluminarse poco a poco como despertando del sueño que la luz del día les provocaba.

Junto a la tercera columna de izquierda a derecha, delante a la monumental efigie de un antiguo mago y frente a un tapiz bordado con figuras de animales maravillosos se erguía orgullosa la gryffindor mientras señalaba con un dedo acusador las dos cajas que descansaban en el suelo.

Malfoy barrió con su fría mirada a la chica hasta llegar al suelo y luego dirigirla a lo que ella le mostraba.

-¿Eso importa?

-Mucho Malfoy. Por favor, dime de cuál comiste. - El rubio las miró detenidamente esforzándose en hacer memoria, en volver un mes atrás en su mente, al momento en que aquella chiquilla de Gryffindor había chocado contra él en los pasillos. Recordó la mirada de terror que se formó en su pecoso rostro al dirigir sus ojos de la serpiente bordada en su túnica a su insignia de prefecto que parecía brillar amenazante. Él se había enfadado porque al golpearlo le había pisado sus nuevos, y por supuesto, caros zapatos. Sin mediar palabra simplemente le arrebató las cajas que cargaba en sus pequeñas manos, la empujó al pasar a su lado y siseó un "10 puntos menos Gryffindor" secundado por la estridente carcajada de Pansy Parkinson que lo seguía de cerca.

-No me acuerdo.

La castaña ya molesta por la siempre arrogante actitud de Malfoy se agachó para recoger los paquetes y luego ponérselos en las manos al chico. No dijo nada más, simplemente abrió más sus ojos como incitándolo a hablar. Un poco fastidiado y sin saber exactamente como por qué se estaba dejando mandar por aquella molesta mujer volvió a mirar las cajas que ahora cargaba él.

Pansy había abierto una de las cajas para ver su contenido y comentó lo bien que lucían esos chocolates, alargó sus delgados dedos con intención de tomar uno pero una mano cerró la caja antes de que ella llegara a su objetivo, lo cual generó un quejido de su amiga hacia Zabini quien la comenzó a molestar preguntando si había subido de peso. El pleito de sus amigos se extendió hasta que los tres llegaron a su Sala común, ambos se quedaron discutiendo frente la escalinata de entrada mientras él entraba a su dormitorio botando ambas cajas sobre su cama. Estaba buscando en su cajón el caldero de chocolate que había reservado para esa hora pero al no encontrarlo a la mano se fijó en las cajas, después de todo a él también le habían parecido que tenían buena pinta y para no romper la tradición de su golosina antes de la cena los probó, pero no se detuvo ahí sino que estaban tan buenos y despedían un delicioso olor a vainilla que siguió comiendo y comiendo hasta acabárselos. Lo único que impidió que siguiera con la siguiente caja fue la intromisión de Pansy en su dormitorio alegando que Zabini cada día estaba más cargante.

No dijo nada, solamente le devolvió la mirada y agitó su mano derecha donde sostenía la maltrecha caja color vino.

-¿Estás seguro?

-Completamente.

-¿Ni siquiera tienes alguna duda?

-Maldita sea Granger, ¿acaso necesitas un pensadero o Veritaserum?

-Muy bien…Malfoy… Cuando Ginny y yo preparamos la poción solamente preparamos una caja… - Comenzó a explicar lentamente Hermione. - Yo elegí la roja y ella la color vino.

-Granger, no soy retrasado ¿A dónde quieres llegar con todo esto? - inquirió con tono agresivo ya impacientándose por la lentitud de sus palabras. Esto pareció molestar a la chica la cual adoptó una postura en donde se tensaron todos sus músculos mientras lo miraba duramente con el ceño fruncido.

-Simplemente a que tú te comiste la caja que NO tenía Amortentia, lo que comiste fueron unos simples e inocentes chocolates que no poseían ni una pizca de poción. Zabini sí que comió de los hechizados.

Se quedó estático ante la revelación, pasmado, desconcertado, estupefacto; las pupilas en sus ojos parecían haber crecido considerablemente, sus manos sudaban y la cabeza le empezó a doler. Entonces ¿Qué demonios había pasado aquellas vacaciones? ¿Qué fueron todas esas sensaciones que habían revolucionado su interior? ¿Nunca había estado hechizado? Todo eso… ¿De verdad lo había sentido? ¡No! ¡Imposible! ¿Cómo había podido? ¿Qué demonios le había pasado? Tenía que ser una broma…

Mientras en su descolocada mente se llevaba a cabo una disertación existencial no se dio cuenta cuando Hermione había retirado las cajas de sus manos y las había vuelto a colocar detrás de ella.

-No tenías ni idea ¿cierto? - Él solo alcanzó a negar con la cabeza, aún con la mirada perdida. - Tenía la esperanza de que hubiera sido todo planeado por ti, de que esta fuera tu broma maestra para destrozarme emocionalmente o algo así… Entonces, vuelvo a preguntar ¿Qué fue lo que pasó?

Él seguía como ido, parecía que en cualquier momento comenzaría a salir humo de sus orejas por tanto maquinar en su mente, se le veía más pálido de lo habitual y en sus ojos un velo cristalino los hacía lucir vacíos. Tampoco es que ella supiera a ciencia cierta lo que había pasado pero si su brillante mente no encontraba respuestas al menos esperaba que alguien con un intelecto equivalente al suyo pudiera dárselas, pero nada. Agradeció el haber tenido la oportunidad de asimilar toda la información por su cuenta, de poder haber entrado en shock en la intimidad de su cuarto, de haber despertado del estupor sin la premura a la que ahora estaba sometiendo a Draco.

En cuanto lo había asimilado por completo había acudido presurosa a Ginny para contarle su teoría y entre las dos habían maquilado todo para crear el escenario perfecto donde la prefecta Hermione Granger había enfermado, por lo que estaba incapacitada para realizar su ronda esa noche y misteriosamente Draco Malfoy padecía de un mal parecido que lo llevaba también a él a pasar la noche en cama. Todo llevaba a que Ron Weasley tendría que llevar a cabo su trabajo haciendo equipo con Pansy Parkinson cubriendo a su compañera. Malfoy había pasado las dos horas de su última clase reposando en la solitaria Sala común de Slytherin hasta que una atolondrada y pequeña lechuza de pelaje rojizo había aterrizado en su pecho dejando un pergamino que envolvía cuidadosamente una sospechosa pastilla y una notita que brevemente indicaba una hora y un lugar. El ave había levantado vuelo presurosa como con miedo de encontrarse en ese lugar.

Se sobresaltó de repente cuando sintió el menudo cuerpo de Hermione chocar contra su pecho, sus delgados brazos rodeaban su torso y de repente viéndola desde arriba, cómo ocultaba el rostro contra su cuello y sintiendo el tímido agarre que realizaban sus manos a su túnica lo entendió todo. No odiaba a Granger, no despreciaba a Granger, de hecho le gustaba Granger ¡Lo enloquecía Granger! La voz de Blaise retumbaba en su cabeza repitiendo *"…por ese par de ojos chocolate yo sería capaz de enfrentar al mismísimo Señor Oscuro…"*Y él también podría, no estaba escrito en ninguna parte que todos los slytherin tenían que ser cobardes, él no quería serlo, él no quería que su código genético se mezclara con otro que no fuera el de la chica que se abrazaba a su pecho. Ella era simplemente perfecta para él, tan perfecta que nadie lo veía a menos que se pusiera a razonarlo. Podían ser tan opuestos que justamente por eso era que encajaban a la perfección, ya había visto cómo sus diferencias habían coexistido exitosamente, habían podido tanto tontear como llevar a cabo un brillante debate durante horas, entre los dos se aportaban todo de lo que cada uno adolecía por su cuenta, juntos estaban completos.

Le respondió el abrazo con firmeza, encantado con la idea de pasar toda su vida sosteniendo entre sus brazos a aquella chica, de poder ser el único que enterrara la nariz entre esos salvajes rizos para poder aspirar el enloquecedor aroma a vainilla que emanaba de ellos.

-Te quiero Draco…

  • susurró ella esperando internamente no haber sido escuchada pero eso resultaba imposible debido a la inexistente distancia que los separaba. Incorporándose, tomó su barbilla entre sus dedos y la levantó hasta lograr que esos ojos chocolate lo miraran. Se acercó levemente, apreciando el rubor que se arrebolaba en sus mejillas, casi contando cada pestaña que coronaban esos tiernos ojos, memorizando esa expresión expectante y finalmente admirando la delgadez de esos arrebatadores labios que se entre abrían ansiosos.

-También te quiero, tanto, tanto. - Juró susurrando contra su boca para acabar por besarle lo más tierno que pudo, demostrando todo el cariño y amor que sentía por ella. Nunca admitiría cuándo había empezado ese cariño por ella, incluso él no estaba muy seguro, solo ahora razonaba que desde siempre había tenido la urgencia de llamar su atención, de que ella lo notase y con cada "*sangre sucia"*que le soltaba se recordaba a sí mismo lo vedada que resultaba para él. Pero ahora todo su futuro lo miraba distinto, una fuerza lo envalentonaba tremendamente y todo parecía posible, ya habría que afrontar a Potty y a la comadreja, tendría que dar serias explicaciones a sus amigos y enfrentarse a sus padres, pero bueno, eso ya vendría tarde o temprano…

-¡HERMIONE!

-¿¡DRACO!?

Ron Weasley y Pansy Parkinson los miraban estupefactos desde el extremo del pasillo, sus rostros mostraban entre confusión e ira. Bien, parecía que el enfrentamiento y las explicaciones tendrían que ser "temprano"…

FIN*

Nota de la Autora: ESTOY SUMAMENTE EMOCIONADA POR AL FIN HABER TERMINADO ESTE MI PRIMER FANFIC, DE VERDAD QUE ME COSTÓ MUCHÍSIMO TRABAJO EL ÚLTIMO CAPÍTULO (NO CREAN QUE ESTUVE TONTEANDO TODO ESTE TIEMPO EN EL QUE NO ACTUALICÉ) GRACIAS A TODOS LOS QUE SIGUIERON LA LECTURA CAPÍTULO A CAPÍTULO, DE VERDAD ESPERO QUE LO HAYAN DISFRUTADO TANTO COMO YO!