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Amortentia — capítulo 16

El castillo guardaba un silencio profundo, esa ala era escasamente frecuentada por estudiantes o profesores, el sol escupía sus últimos rayos antes del anochecer y ahí estaba ella. Hermione Jane Granger, la inteligente, justa y valiente leona que ahora se agazapaba contra el muro de piedra, con las mejillas frías y las manos temblorosas.

La reconfortante quietud se interrumpió con unos pasos que poco a poco se percibían más cercanos a la chica; dando la vuelta por la esquina del pasillo apareció la figura aristocrática de Draco Lucius Malfoy, dando pasos firmes y con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón; su careta componía una mueca que reflejaba superioridad y elegancia en sus gestos, el cabello platinado bailaba sobre su frente con cada movimiento de su andar.

Llegó plantándose firmemente ante la leona, clavando sus ojos grises en los de ella a la espera de que ésta hiciera el primer movimiento. Tras un suspiro ella se puso de pie ante él, componiendo un gesto que demostraba el no tener miedo alguno a pesar de que su corazón se estremecía ante la percepción del aroma mentolado, parecido al del dentífrico, que despedía el Príncipe de las serpientes. Ambos contrincantes se miraban con fiereza e intensidad, sus mentes maquinando todas sus dudas y posibles respuestas. Tenían cosas que aclarar.


-Eso explica la manera en que te mira.

-¿A qué te refieres?

-Por Merlín Mione, hasta Harry se ha dado cuenta.

Ya no tenía sentido estarle ocultando a Ginny su breve historia ¿novelesca? con Malfoy, justo ahora sus pensamientos estaban igual de enmarañados que sus rizos y necesitaba que alguien le aconsejara desde una perspectiva diferente. Las dos amigas se encontraban regresando de la cabaña de Hagrid, Hermione había aprovechado la oportunidad para platicar con Ginny cuando sus dos amigos se retrasaron un poco cuando el semi gigante les había ofrecido unas galletas descomunales que los elfos habían preparado especialmente para él. Harry y Ron aceptaron gustosos comer un poco de las galletas sin querer esperar a la comida, alegando "Agonizar terriblemente de inanición" en palabras del pelirrojo.

-¿Debería hacer algo Gin?

-Encararlo

-No, eso no. - Soltó amargamente la castaña. - Siempre vi patéticas a las chicas que le declaraban tontamente sus sentimientos a los "príncipes de Slytherin" y no pienso ser una de ellas.

-Espera. - La pelirroja tomó del brazo a su amiga y la giró para que la mirara fijamente. - Yo no dije nada de declarar sentimientos…Hermione ¡¿De verdad te gusta Malfoy?!

-Draqui, creo que me debes una explicación.

-Basta Pansy, cállate ya…

-No me callaré hasta que me expliques qué fue eso que estaba por decir Blaise anoche.

-¿Yo qué dije?

-Nada Blaise, Pansy está loca… - Draco odiaba tanto lo pesada que se podía poner Parkinson cuando se le metía una idea en la cabeza, además de no tener problema alguno en que cualquier persona los escuchase discutir, si por ella fuera soltaría todo lo que no le pareciera en medio del Gran comedor.

Blaise Zabini, Gregory Goyle, Vincent Crabbe, Pansy Parkinson, Millicent Buldstrode y Theodore Nott venían saliendo del castillo con dirección hacia los terrenos del colegio, todos liderados por Draco Malfoy que encabezaba el grupo.

-¡Draco! ¡Solo te estoy pidiendo una maldita explicación! ¿Hay otra? - Chilló la morena zarandeando del brazo a Malfoy.

  • ¡Pansy con un demonio, no me jalonees! ¡Sabes que odio que hagas eso! Y no sé por qué te preocupa tanto que hubiera otra, entre tú y yo no hay nada serio, ya habíamos acordado eso. Además sabes de sobra que mis padres ya no le ven futuro a que estemos juntos, tu familia ya no lo vale... - Soltó Malfoy con todo el veneno que tenía dentro mientras apresaba con fuerza la muñeca de una pasmada Pansy. ¡Estaba harto de todo! Llevaba rato sin poder dormir bien, le irritaba todo comentario que le hicieran y más aún que Pansy llegara a hacerle una de sus escenitas frente a todos sus amigos ¿Por qué no podía quedarse altanera y astuta como lo era antes de que iniciaran su parodia de relación?

-Pero miren quienes están ahí, la sangre sucia y la traidora a la sangre. - Exclamó Theodore desde atrás del grupo intentando relajar los ánimos entre sus amigos. Molestar a otros nunca estaba de más.

-¿Qué sucede piojosas? ¿Se están declarando su amor?

Ginny soltó a su amiga y se plantó firmemente al ver llegar al grupo de serpientes.

-No todos somos como tú con Goyle, Crabbe…

-Vaya, pero si la pobretona sacó los dientes. - Se burló Pansy zafándose de Draco sin desperdiciar la oportunidad de usar su lengua viperina en contra de alguien. - Se nota a leguas quien es el hombre en la relación que tienes con Potty.

-Al menos tengo una relación ¿no?

"Justo en el clavo" pensó la pelirroja.

-¡Cállate inepta! No tienes derecho ni siquiera a pisar el polvo que dejan nuestros zapatos, los traidores a la sangre como tú y tu tonta familia deberían agonizar en lo más profundo de la tierra.

-Oh Parkinson, lamento decirte que ese lugar está reservado para busconas como tú. - Hermione salió al rescate de su amiga.

-Y ni que decir de ti bazofia, tu ni siquiera tendrías que estar en este mundo. - Buldstrode salió de detrás de Zabini para posicionarse junto a Pansy haciendo parecer a ésta tremendamente minúscula a su lado.

Se desató una titánica batalla verbal donde las serpientes escupían a más no poder su veneno impregnado en cada palabra, las leonas se defendían y atacaban con fiereza respondiendo diestramente a pesar de la terrible desventaja en número. Los insultos iban y venían hasta que Crabbe, impetuoso como siempre, sacó su varita y lanzó una maldición contra la pelirroja, quien gracias a sus reflejos de jugadora de quidditch, logró esquivarla a tiempo. Ginny con su sensible temperamento no se iba a dejar vencer por nada del mundo e ignorando las protestas de su amiga, también desenfundó su varita atacando al corpulento chico con su ya conocido y aclamado Mocomurciélagos.

Pansy alzaba en alto su varita pensando en la mejor maldición para lanzar a ese par cuando de la nada sintió su cuerpo ser expulsado por una fuerza invisible que la golpeaba directamente en el pecho. A lo lejos, Harry y Ron se aproximaban varitas en alto para defender a sus amigas.

-¡Malditos cobardes! ¿Qué creen que están haciendo?

-Oh, ha llegado nuestro aclamado héroe nacional junto con su perro faldero. - Se burló Zabini.

-Las doncellas Gryffindor necesitan ser rescatadas por sus caballeros de oxidada armadura. - Lo secundó Millicent.

-¿Qué problemas buscan? ¡Lárguense de aquí! - A pesar de su deseo siempre vivo de darle a los Slytherin su merecido, Harry no era tonto y bien sabía que él y sus amigos saldrían muy mal parados en un enfrentamiento así de desigual contra la pandilla de Malfoy. Momento…Malfoy no estaba participando en la pelea que él y Ron habían visualizado apenas salir de la cabaña del guardabosques, el rubio se mantenía en silencio con mirada indiferente y más atrás que el resto de sus amigos. ¿Por qué?

-¡Calvario! - Escuchó gritar a Goyle dando paso a las resonantes carcajadas de sus amigos tras ver a un Ron Weasley completamente calvo.

  • ¡Desaugeo!- Contraatacó Ginny en defensa de su hermano, pero para sorpresa de todos, el pesado Slytherin alcanzó a esquivar el hechizo, dando como resultado que golpease a Pansy provocando que sus dientes comenzaran a crecer excesivamente. En medio de gritos agudos y maldiciones, la morena llena de furia intentó arremeter contra la pelirroja nuevamente.

-¡Furunculus!- Chilló y la piel de la menor de los Weasley se empezó a llenar de pequeños granitos de tonalidad rojo brillante.

-¡Ginny! - gritó aterrada la castaña mirando a su amiga que se rascaba desesperadamente. - Finite

-¡Inflatus!

*-¡Impedimenta! -*Harry apenas y se había alcanzado a librar del hechizo lanzado por Nott.

Todo era confusión, Crabbe corría despavorido alejándose del grupo aún bajo el hechizo lanzado por Ginny, Pansy hervía de furia cubriendo con sus manos sus largos dientes, Ron palpaba su calva cabeza mientras lanzaba hechizos a Zabini y Harry era protegido por Hermione quien finalmente se había metido también en la batalla tras ver cómo su amigo era imposibilitado por un Rictusempra que le provocaba unas cosquillas casi dolorosas. El único que se mantenía al margen de todo era Draco Malfoy que permanecía escudado detrás de Goyle.

-¡Serpensortia! - Exclamó potentemente Gregory llamando la atención de todos cuando de la punta de su varita salía una descomunal y pesada serpiente. Todos los Slytherin le miraron aterrados, Severus Snape les había prohibido determinantemente el uso de ese conjuro tras un desafortunado episodio contra unos Ravenclaw. Como si se hubiera tratado del pitazo de huida, todos salieron despavoridos en distintas direcciones antes de que el jefe de su casa llegara, porque solo Merlín sabía cómo, pero ese hombre siempre se enteraba cuando alguien faltaba a sus órdenes.

-¡Hermione haz algo! - Gritaba agudamente Ron retrocediendo asustado y jalando a su pequeña hermana con él. Harry apenas se recuperaba del episodio de cosquillas mortales e intentaba arrastrarse por la hierba para huir del enorme reptil.

-¡Finite incantatem! - Probó la castaña pero nada pasó además del regreso del cabello rojizo a la cabeza de su amigo. -¡No recuerdo cómo!

  • ¡Vipera evanesca!

Los cuatro Gryffindor se quedaron de piedra, nunca pensaron ser rescatados de semejante ofidio y mucho menos que dicho hechizo de rescate viniera de la varita del Príncipe de Slytherin. Ron todavía sujetaba fuertemente a Ginny tras sí poniendo una cara de absoluto horror, Harry trataba de incorporarse sin apartar la vista del rubio atento a si éste les lanzaba un embrujo peor aún y Hermione simplemente estaba como ida con la varita aún en ristre y los labios entre abiertos por la impresión.

-Cierra la boca Granger, se te podría meter una mosca. - Comentó burlón el Slytherin mientras guardaba su varita entre el uniforme. Ella no pudo más que componer una sonrisa; por un momento logró ver en esa mirada gélida un brillo conocido, aquel brillo que había adquirido a lo largo de sus vacaciones navideñas juntos.

-¡¿Pero qué demonios?! - Exclamó Ron despertando de su trance. - Maldita serpiente, ahora si verás lo que es bueno…

-¡Ronald! - Lo regañó Hermione al tiempo en que se interponía entre ambos dándole la espalda a Malfoy. - Debería darte vergüenza participar en duelos escolares fuera de la instrucción de un profesor. ¡Eres prefecto!

-P-pero… ¡¿Lo estás defendiendo?!

La cara de la castaña adquirió una tonalidad rojiza que nada tenía que envidiar al cabello de cualquier Weasley.

-Estás diciendo tonterías Ronald, solo estoy actuando justamente. Draco nos ha salvado después de todo.

-¡¿DRACO?! - Explotaron Harry y Ron al unísono.

"Oh maldición…"

-Bien, bien, al parecer algunos tienen que recibir lecciones sobre agradecimiento… - Siseó Malfoy con sorna. - ¡Tú! ¡Pelirroja! Iniciaste todo esto, son 30 puntos menos para Gryffindor.

-¡¿Qué?! ¡Ni siquiera fui yo, fueron tus gorilas! Ron, quítales puntos

-Con gust…

-¡Ronald! - Intervino la castaña nuevamente para después girarse hacia el rubio. - Ya vete de aquí y déjanos en paz…

-Como quieras…Hermione… - Soltó el rubio antes de darse la vuelta y dando especial énfasis en el nombre de la chica, lo dijo tan lento que parecía que saboreaba cada sílaba, como si las ocho letras se deslizaran suavemente sobre su lengua en un talud aterciopelado.

Fueron más o menos dos horas de gritos por parte del pelirrojo hacia su mejor amiga. ¡¿Qué demonios había sido eso último?! ¡¿Qué se creía esa serpiente engreída para llamarla por su nombre de pila?! No, ¡¿Por qué ella lo había llamado por su nombre de pila a él?!

No sabía si agradecer porque Ginny se hubiera llevado a Harry por el resto de la tarde o si lamentarse el que la hubiera dejado sola con un airado Ron. Gracias a Merlín llegó lo único que podía hacer que Ron Weasley olvidara una discusión: la cena. Ambos amigos se sentaron uno al lado del otro en una extraña y momentánea paz para degustar los deliciosos platillos que iban apareciendo frente a ellos. Ginny y Harry se les unieron al poco rato. La mirada que le lanzó su mejor amigo a través de sus gafas indicaba que después de la cena no se la iba a acabar, Ginny solo puso cara de "Hice lo que pude".


Malfoy cenaba gustosamente deleitándose con el filete asado que estaba en su plato, estaba tan feliz tras admirar la rabieta que le había hecho el menesteroso de Weasley a la insufrible sabelotodo, los había visto durante toda la tarde discutiendo airadamente y ahora que la mini zanahoria había dejado libre a Potty solo podía reírse de imaginar lo divertida que se pondría la discusión entre los tres. Aunque él ya conocía más o menos como iba a ser todo, ese par eran tan idiotas que no conseguirían seguirle el ritmo a la castaña que siempre tenía respuestas avispadas e inteligentes, esos dos solo sabían repetir entre gritos guturales las mismas frases.

-Draco.- Lo llamó quedamente Theodore mientras deslizaba sobre la mesa un pesado volumen titulado "Moste Potente Potions" - Gracias por prestármelo.

-Te dije que lo regresaras a mi baúl. - Masculló molesto el rubio por el hecho de tener que andar cargando por ahí un libro que desde el principio ni siquiera tenía que haber salido de la Sección prohibida.

-Así lo iba a hacer pero cuando lo estaba dejando en tu dormitorio me topé con algo…interesante.

  • Comentó con desinterés el azabache.

-¿Qué… - Nott le dio una mirada significativa y luego dio una cabezada en dirección al libro. Malfoy lo entendió perfectamente y cuidadosamente lo abrió.

"Carajo…" Debajo de la pesada portada de piel descansaba una fina cadena de oro que atravesaba el volumen de arriba a abajo, para finalmente sostener en su último eslabón una medalla grabada con un león rapante cuyos ojos brillaban intensamente.

-¿Por qué me das esto Nott? ¿Te estás burlando? - Intentó conservar la calma y fingirse ofendido.

-Por favor Malfoy, yo no soy idiota. Seguramente se le cayó el día que fue a… visitarte.

"¡Maldición! ¿Cómo demonios lo sabía? Y esa condenada calma que tienen sus palabras, como si fuera cualquier cosa… ¡Maldita sea!"

-Relájate, no me interesa meterme en problemas maritales, solo pensé que querrías devolvérselo…

  • Finalizó Theo dando un último sorbo a su jugo de calabaza para después darse vuelta y comenzar a hablar de lo más normal con Marcus Flint.