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Amortentia — capítulo 15
-¡¿Qué te sucede?! - Gritó Draco mientras cerraba con fuerza la puerta de la habitación.
- ¿Y por qué rayos esculcas mis pertenencias?
-Yo…yo solo vine por esto, quiero evitar que alguien más coma de ellos…
-¿Eres estúpida acaso? Tienes la mínima idea de lo que pasaría si…- Se detuvo a mitad de la frase al topar su mirada con los guantes tirados en el suelo. De dos zancadas llegó hasta la asustada leona y empujándola se agachó a recoger los guantes.
-Draco, ¿estás ahí? - Se escuchó la voz de Pansy Parkinson del otro lado de la puerta.
-Vete Pansy, me voy a la cama… - Balbuceó Malfoy mirando nerviosamente a Hermione.
- ¿Te puedo acompañar un rato más? - Preguntó melosamente. Draco rodó los ojos y Hermione hizo una mueca de asco.
-¡No! Vete ya.
-Theo, entra a sacar a Draco, ¡aún es muy temprano!
- Lo vine a buscar justamente, necesito preguntarle algo sobre el proyecto de Transformaciones…
Ambos chicos se miraron con terror en los ojos, Hermione tropezó un poco pero al final logró llegar a la cama donde estaba la capa de invisibilidad, rodó en ella y alcanzó a cubrirse justo cuando Theodore Nott abría la puerta y Malfoy corría a ponerse en frente de donde estaba la castaña.
-Draco, ¿podemos revisar esto antes de que te duermas? - Preguntó el chico mirando sospechoso lo que tenía entre sus manos el rubio. - ¿Guantes de golpeador?
-No te interesa. En seguida salgo, te veo en las mesas…
-¡Draqui! Ven, ven conmigo, los acompaño mientras estudian. - Exclamó alegremente Parkinson tras entrar después del chico, se dirigió hacia Malfoy y enroscando su brazo en el de él lo jaló hacia la puerta.
-¿Dejarás la puerta abierta?
-Ah si, no quiero que huela a los panecillos que venía comiendo Vincent… - Antes de ser completamente arrastrado, Draco alcanzó a dirigir una mirada significativa hacia el espacio donde suponía debía estar Granger.
Después de que salieran las tres serpientes, Hermione se incorporó, abrazó contra sí la caja de chocolates y acomodando sobre su cabeza la capa de Harry salió hacia la sala común nuevamente. Caminó precavidamente sorteando a varios estudiantes que ya se dirigían hacia sus dormitorios, alcanzó a ver en uno de los sillones como Daphne Greengrass intentaba devolverle las cejas a su hermana menor, esquivó a Crabbe y Goyle que venían riéndose sonoramente de un niño de primero que acababan de molestar y rodó los ojos cuando vio a Blaise Zabini coqueteándole a Diane Carter.
Finalmente logró llegar al muro de ladrillos en lo alto de la escalinata, por suerte no tuvo que esperar mucho ya que en ese momento iban entrando dos chicas de grados menores y aprovechó la oportunidad para escabullirse fuera de ahí.
-¡Ginny! ¡Lo he conseguido! - Exclamó contenta Hermione irrumpiendo en el cuarto de su amiga. Sus compañeras la veían con molestia por haberlas despertado. - Disculpen, ven conmigo.
-¿Apenas llegas?
- Preguntó la pelirroja siguiendo a su amiga hasta un lugar apartado en la Sala común.
-No, te estaba esperando para contarte ¡Mira! - La castaña radiante sacó de entre su capa una caja roja y se la mostró con expresión triunfante. Soltando un gritito de alegría, Weasley abrazó a su amiga y dieron pequeños saltitos.
-Bien, veamos cuántos chocolates quedan… - Propuso Ginny abriendo la caja, su semblante se puso serio.
-Mione… solo faltan tres chocolates…
-¿Sólo tres? - Se sorprendió la castaña y volteó la caja para sí, comprobando lo que le decía su amiga. - Pero…
-Malfoy me había dicho que se había comido toda una caja…¿Dónde está la otra?
-No estaba, supongo que la habrán tirado.
Ginny se recargó en el muro tapizado mirando hacia el suelo y con el ceño fruncido, pensando en la situación; después de un rato de cavilación en el que las dos habían permanecido en un silencio sepulcral la pelirroja levantó la cabeza para mirar a su amiga.
-Hermione… la caja que no tenía el Amortentia era vino y ésta… - dio pequeños toquecitos con su dedo a la caja. - ésta es la que sí tiene…de la que comió Zanini.
Hermione Granger salía de la clase de Historia de la Magia, junto a ella iban Ron estirándose perezosamente tras haberse pasado las tres horas de clase dormido sobre el pupitre y Harry, que revisaba los errores marcados de su tarea anterior. Se dirigían hacia la Torre Norte, donde la castaña dejaría a sus amigos en su clase de Adivinación.
Ya venía de regreso bajando por la gran escalera de caracol cuando una pequeña Gryffindor la interceptó en su camino.
-Isela, ¿estás bien?
-Granger… yo… tengo… - Jadeaba la niña mientras se sostenía del barandal intentando regular su respiración. - Encontré algo…
-¿Qué es? - Preguntó la castaña. Con un movimiento exhausto, Isela dejó caer pesadamente su mochila en los escalones, rebuscó un poco en ella hasta que encontró lo que buscaba, lo sacó y se lo tendió a Hermione quien lo recibió atónita.
-Perdónenme por haber dejado que me quitaran esas cajas la otra vez…Encontré esto el otro día mientras tenía detención con el Señor Filch, estaba sobre un montón de basura que estaban a punto de tirar… - Sonrió tímidamente y de pronto una expresión de alarma se apoderó de su pecoso rostro. - ¡Voy tarde a Estudios Muggles! ¡Adiós!
- Y volvió a irse tan aprisa como había llegado.
Hermione solo atinó a sonreírle y decirle adiós con la mano. En cuanto la vio descender lo que quedaban de escaleras volvió sus ojos hacia la caja color vino que estaba entre sus manos, la cambió de una mano a otra viéndola bien por todos sus lados, apreciando lo dañada que estaba tras haber sido botada a la basura; se recargó contra el muro y abrió la caja. Si, justo lo que había imaginado.
Draco se encontraba en su dormitorio mirando atentamente a su amigo Blaise quien le contestaba la mirada aguantándose la risa.
-La amo. - Soltó.
-Sí, ya me lo has dicho Blaise… - El rubio se recostó con aire derrotado sobre su cama y suspirando sonoramente. Había estado practicando la Legeremancia con su amigo para ver si de verdad no recordaba nada de lo que hacía o decía mientras estaba sin el paliativo Weasley.
-¿Sabes qué es un suspiro? Dicen que es el aire que nos sobra por alguien que nos falta…
-Pero que cosa tan estúpida. - Contestó el rubio masajeándose la frente.
-¿Quién te falta Draco?
"Zona segura" pensó el rubio. -Me falta ella. - Respondió automáticamente mientras se incorporaba.
-Puedes contarme amigo.
Qué curioso, Blaise parecía incluso más perspicaz cuando estaba bajo los efectos de la poción que cuando estaba en sus cinco sentidos.
-Sabes que odio perder el control de una situación, odio las cosas que no puedo manejar, como el encontrármela en los pasillos o escuchar su maldita voz durante las clases, odio ser débil y temblar cuando la veo. A veces siento que no puedo resistir la tentación de su piel cuando brilla bajo el sol porque provoca mil cosas en mí, cuando eso pasa tengo que alejarme corriendo para sentir alivio y calmar esta condenada revolución.
-¿Y por qué no vas a ella?
-Porque también estoy confundido, no sé qué es lo que malditamente me pasa.
-Draco, por lo que dices es claro que estás enamorado también.
-No seas idiota Blaise, yo no me enamoro ni tonterías por el estilo. Tal vez es que solo me acostumbré a tenerla conmigo, me encapriché… Pero debo manejarlo, mi padre siempre dice que aquellos que no moderan pasiones son arrastrados a lamentables precipicios.
-Pobre Draco Malfoy, bien sabes que la pasión no puede esperar; lo trágico de los hombres estriba frecuentemente en no saber esperar. - Sentenció el moreno con una risita.
-Es una impura Blaise, no puedo meterme con alguien inferior a mí. - Contestó con amargura.
-Pero que patético te escuchas hombre. Mi Hermione también lo es, pero yo la adoro y la amo con cada fibra de mi ser. Ya sé que los Slytherin no nos caracterizamos por tener gran valor, sin embargo, por ese par de ojos chocolate yo sería capaz de enfrentar al mismísimo Señor Oscuro…
-Draco, necesito a Blaise para hacer el proyecto de Defensa contra las Artes Oscuras. - Pansy Parkinson entraba sin invitación con un libro en mano y cara de fastidio.
-Pansy querida, ahora no, Draco me está confesando que está enamorado de una…MMM!
Antes de que el idiota de Zabini pudiera decir más, Malfoy le empinó con fuerza la botellita amarilla que mantenía preparada sobre su buró.
-¡¿Enamorado de quién?! - Chilló Pansy - ¡Draqui! ¿Qué significa eso?
-Agh, basta de gritos Pansy… ¿Y qué haces ahí parada? Tenemos un proyecto que empezar ¡camina!
-P-pero… ¡Draco!
- Alcanzó a gritar antes de ser arrastrada hacia afuera por su amigo.