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Amortentia — capítulo 5
El Castillo se iba vaciando poco a poco conforme los alumnos iban abordando los carruajes que los llevarían hasta la estación de tren rumbo a Londres. Se respiraba un ambiente festivo y alegre debido a las fiestas.
-Lo que haces está muy mal Herms, deberías descansar al menos en estas fechas.
-Oh Harry, vamos deja de regañarme. Estoy terriblemente atrasada en los estudios y si voy a casa solo lograré distraerme y atrasarme más. Además, mis padres pasarán las fiestas donde unos tíos y no me apetece mucho ir. - Hermione intentaba apaciguar a sus amigos a quienes no les hacía mucha gracia el que ella decidiera quedarse en el castillo durante las vacaciones para poder estudiar.
-Anda Hermione, mi madre te está guardando un lugar en la Madriguera…
-¿En serio cabe más de uno en esa pocilga? - Dijo un rubio que iba pasando mientras tiraba de su baúl elegantemente.
-Cállate grandísimo idiota, seguramente tú la pasarás en Azkaban visitando a tu papi. -Contraatacó Ron.
-Miserable comadreja…- Soltó Malfoy con desprecio y haciendo ademán de lanzarse contra el pelirrojo, cuando de la nada apareció Theodore Nott para sostener a su amigo logrando impedir que se lanzara sobre un furioso Ron que a su vez, era detenido por Harry.
-Basta Ron, no vale la pena - Intentó tranquilizarlo Hermione mientras veía con odio a Malfoy.
-Lo sé Herms, es solamente un mortífago mimado…
Draco retiró con fuerza el brazo de Nott que lo detenía, barrió con la mirada al Trío Dorado y mientrasse acomodaba el traje les echó una última mirada de asco. -Ilusos traidores a la sangre… -Musitó arrastrando las palabras, giró sobre sus talones y se fue hacia un carruaje seguido por su amigo.
-Si ya terminaron de pelear, debemos irnos. - Ginny llegó de la nada rompiendo el silencio con su alegre reclamo.
-Claro, vamos. Hasta pronto Hermione, tómate las cosas con calma. ¡Felices fiestas! - Dijo Harry dándole un beso en la frente a su amiga.
-Te enviaremos tus regalos. - Ron le dio un firme abrazo.
-Te queremos Mione. - Ginny la besó en la mejilla.
-Y yo los quiero chicos, también les enviaré sus regalos. ¡Pásenla bien y no olviden sus deberes!
Y así, sus amigos se perdieron en la oscuridad del bosque, directo a disfrutar unas buenas vacaciones navideñas dejando a la castaña en el umbral del castillo agitando la mano en gesto de despedida.
Ya iban tres tranquilos días en los que Hermione se la pasaba con libros en mano ya sea en la biblioteca, en la Sala Común, en los pasillos o cerca del lago. Disfrutaba enormemente que al fin tenía tiempo para poder estudiar sin distracciones y de vez en cuando poder dormitar un poco en los jardines del castillo.
En el cuarto día se encontraba sentada en el Gran Comedor hojeando un pesado volumen de Historia de la magia cuando una voz a sus espaldas la hizo pegar un brinco.
-¿Así que te gusta Van Gogh?- Dijo el dueño de la voz señalando con su dedo de porcelana el cromo de unos girasoles que la castaña usaba como separador.
-¡Malfoy! ¿Qué estás haciendo aquí?
-Mis padres no estarán en casa y no me apetece viajar con ellos este año así que decidí regresar al colegio… - Contestó el rubio haciendo un gesto con la mano para restarle importancia mientras tomaba asiento al lado de una atónita Hermione.
En realidad los señores Malfoy se encontraban en su mansión organizando los preparativos para su cena navideña de cada año pero por alguna razón (llámese Amortentia) Draco no se sintió cómodo a partir del momento en que desde su carruaje divisó a cierta castaña parada en la oscuridad moviendo su mano diciendo adiós. "Así que se quedará en el castillo…" pensó y ya no pudo sacar la idea de su cabeza de ella sola, sin los estorbos de San Potter y las comadrejas. "¡Maldito brebaje! Por muy leve que esté preparado igual sirve…" Así, con la conclusión de que no tenía caso mortificarse si se estaba bajo los efectos y con el pretexto del estudio, una mañana ordenó a sus elfos domésticos preparar nuevamente su equipaje.
-Aja… - Hermione sentía que había algo que no cuadraba ¿Por qué demonios había regresado? Seguramente los Malfoy tendrían innumerables casas repletas de servidumbre a las que pudo haber ido si es que no quería ir con sus padres. "Claro… es por el filtro" - Malfoy, ¿Cómo te ha sentado la poción? ¿Sigues…teniendo los síntomas?
-Recuerdo que a mi tía Andrómeda también le gustaba Van Gogh, cuando se fue con el muggle ese dejó muchas de sus pinturas que terminaron en el sótano de la Mansión Black…
-Malfoy…-Interrumpe Hermione, no iba a dejar que el rubio ignorara sus preguntas.
-Mira Granger, no te voy a decir cómo me siento ni nada por el estilo porque no es necesario, ya que supongo que con tu "gran cerebro" - dio un pequeño toque con su dedo índice en la frente de la castaña -habrás podido deducir aunque sea levemente lo que un Amortentia provoca. Entonces no, no me voy a humillar más de lo que esté en mis manos evitar.
Eso dejó completamente desarmada a la chica, ya no sabía que responder a esas palabras que ¿qué significaban? ¿Qué el Gran Draco Malfoy estaba dejándose llevar? ¿Se estaba algo así como rindiendo?
-Bueeeno…me voy a desempacar. Te veo en la cena Granger.
-Ah…
Y se fue con su abrigo sostenido por su mano sobre el hombro derecho.
"Bien, no ha sido tan complicado después de todo. Jajaja ¡Qué cara puso Granger cuando me vio! Menuda sorpresa que se llevó."
Entró a su habitación y se tiró sobre la cama mientras comía una golosina antes de la cena como era su costumbre. Se estaba sumiendo en un tranquilo sueño debido al cansancio del viaje cuando de pronto unos picotazos provenientes de su puerta lo despertaron.
-Aaagh…maldición…- Era el único detalle que odiaba de su Sala Común, que por estar bajo el Lago negro obviamente no podían existir ventanas abiertas para que las lechuzas pasaran a dejar sus correos e irse sin necesidad de ir tras ellas para sacarlas o recibirlas.
Se levantó y arrastrando los pies abrió la puerta para dejar pasar a un par de lechuzas que al parecer venían peleando. Ambas le tendieron la pata sin dejar de darse picotazos entre sí. Draco tomó primero la que llevaba una carta rosa con letra regordeta e infantil adivinando de quién era.
"Draco:
Me espanté por un momento cuando mi familia no recibió invitación de tus padres para acudir a la cena de Navidad pero ya me enteré de que has vuelto al castillo ¿Para qué corazón? ¿Quisieras compañía? Si me necesitas contigo solo envíame una lechuza e iré en seguida, podríamos…pasarla muy bien juntos.
Con cariño, Pansy."
Botó sobre la cama el papel rosado y tomó la otra carta que era blancay con caligrafía pulcra como de molde.
"Malfoy:
Hemos recibido una nota de parte de tu madre diciéndonos que no estarás en casa esta Navidad. Es una pena, estábamos ansiosas por conocerte en un ambiente más privado. Por otro lado, se nos ha pedido que te escribamos para preguntar si necesitas compañía en el castillo, de ser así regrésanos nuestra lechuza con una respuesta lo más pronto posible.
Atentamente, Daphne y Astoria Greengrass"
"Vaya, vaya, que interesante. Al parecer podría tener mucha compañía estas fiestas." Pero justo ahora esas compañías no le interesaban en lo más mínimo. Soportar a Pansy con sus insinuaciones por 3 largas semanas sería una tortura y en cuanto a las hermanas Greengrass era obvio que su madre estaba empeñada en emparentarlo con alguna de las dos. "No gracias, estas vacaciones me voy a dejar llevar y no quiero testigos del deshonroso desliz que voy a cometer."
Escribió presuroso sus respuestas (un cortante "No Pansy, quédate en casa que no deseo verte" y un cordial "Agradezco sus atenciones pero debo dedicar tiempo a mis estudios, espero la ocasión pueda reponerse"), dio la correspondiente a cada lechuza y se puso a vestirse de la manera más atractiva que pudo para dejar boquiabierta a la sangre sucia.
"Después de todo, solo serán unas semanas y se olvidará después. Solo una pequeña diversión navideña". Pensó maliciosamente el rubio y una media sonrisa iluminó su rostro al pensar en Granger. Moriría antes que aceptarlo pero ya en algún momento de su vida en Hogwarts ya se había fijado en ella, dándose cuenta de que su discreta belleza sumada a la inteligencia que poseía eran una bomba, pero cuando lo atacaban esos pensamientos los borraba inmediatamente recordándose su estatus de sangre y que era la mejor amiga de Potty.