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Amortentia — capítulo 4
H - "Malfoy huele a menta… como el dentífrico… que ironía, si él supiese que huele a producto muggle…"
D - "¿Que gesto es ese?, está arrugando la nariz demasiado y frunciendo el ceño, eso ya lo he visto antes cuando está estudiando o en un examen…Mmm…huele como a vainilla o coco, parece que ese olor sale de su cabello. ¡Aunque que terriblemente molesto es que esté tamborileando con los dedos sobre la mesa! ¡AGH! ¡Que deje de hacer eso de una maldita vez!"
Turún, turún, turún…
H - "Vamos Hermione, pon atención a la clase. Snape lleva hablando por mucho tiempo y no he captado casi nada de lo que dice. ¿Y si es importante para los E.X.T.A.S.I.S.? Ay nonono ¿Qué haré si no logro una buena calificación?"
Turún, turún, turún…
D - "¡Deja eso ya Granger! Maldición sangre sucia ¿No te puedes estar quieta?"
H - "¿Es algo sobre los venenos indetectables?…"
Turún, turún, turún…
D - "¡¿Oh por qué a mí?! No soporto ese endemoniado ruido"
H - "¿Vertisum de Sapo? Eso es de la Solución reductora… ¿de qué está hablando realmente?"
Turún, turún, turún…
D - "Muy bien, ¡ha colmado mi paciencia!"
Y con firmeza, Draco puso su mano sobre la de la castaña quien se sobresaltó al sentir el contacto de unos dedos largos y fríos sobre su piel. Cuando el rubio se dio cuenta de lo que había hecho, sintió cómo su garganta se secaba y se formaba un gran nudo en su estómago. Ese fue el momento.
Draco se percató de todo, lo sintió perfectamente. Al momento en que la tocó fue justo cuando una oleada lo invadió interiormente, algo cálido que se esparció en su interior recorriendo y exaltando cada una de sus terminales nerviosas. El Amortentia se había activado oficialmente.
Ambos miraron sus manos unidas sin moverse, en una situación normal él tendría que haberse retirado rápidamente como si le quemara por el simple hecho de haber tocado a una sangre sucia pero por alguna razón no podía quitarse. Giró la cabeza hacia ella intentando aparentar indiferencia mientras ésta le veía con los ojos como platos haciéndole un gesto interrogante.
-Deja de hacer ruido, no me dejas escuchar. - balbuceó con aparente indiferencia.
-C-claro…
La soltó. Pero aún ambos podían sentir un leve hormigueo en la piel donde habían tenido contacto con el otro.
Cuando solo faltaban unos 10 minutos para que terminara la clase, Draco Malfoy ya estaba al borde de la desesperación. Había pasado lo que tanto temía, ese estúpido filtro ya había hecho efecto en él. Durante los 110 minutos con 45 segundos anteriores no había hecho otra cosa más que mirar de reojo a la castaña que se encontraba sentada a su lado, ahogándose en ese aroma que salía de su nuevamente alborotado cabello gracias a que en gestos nerviosos ella se pasaba las manos y se despeinaba poco a poco. Le parecía nuevo todo en ella: su postura al sentarse, la manera en que cruzaba las piernas, cómo colocaba sus brazos cruzados sobre el pecho y cuando miraba con gesto distraído por la ventana. Sintió que por primera vez en muchos años al fin la veía detenidamente y se daba cuenta de sus cualidades. Ya no era la inferior hija de muggles, traidora a la sangre, amiga de San Potter, marisabidilla insoportable…No, ahora la veía como una…chica, una chica bastante guapa por cierto.
-Estudien lo demás por su cuenta. Sus deberes aquí y largo.
Snape había dado por terminada su clase con ese habitual buen humor que lo caracterizaba y ya todos recogían sus cosas para irse no sin antes dejar una pila de pergaminos sobre el escritorio. Hermione se levantó junto con su mochila sin mirar a Malfoy y caminó por el pasillo para dejar su tarea pero una cabeza rubia pasó a su lado empujándola y haciéndola tropezar contra una mesa."¡¿Qué demonios le sucede?!"
¡CRASH!
El sonido del cristal al romperse hizo que todos se voltearan a buscar el origen de ese ruido, y sorprendieron a una inmóvil Hermione aún recargada sobre la mesa para mantener su equilibrio junto a un frasco de vidrio roto que derramaba una sustancia verdosa.
-Bravo señorita Granger, al parecer sí desea volar el castillo. - dijo el profesor sin siquiera levantar la vista del pergamino que leía desde su escritorio. Con un rápido movimiento de varita regresó el frasco a su estado original y la poción a su interior. - Detención, esta noche en mi despacho después de la cena.
-¡Pero yo no he tenido la culpa! Malfoy…
-Y 10 puntos menos por alegar a un profesor.
"¡AGH! Un aplauso para este gran día por favor…"
Ya eran cerca de las 11 cuando Hermione iba saliendo del aula de pociones tras haber cumplido con su injusta detención. Snape solo le había dejado limpiar algunos calderos de los de primer año sin permitirle usar magia (ahí es donde uno agradece haber crecido en un hogar muggle) y ella había terminado relativamente rápido. Ahora caminaba algo cansada por las mazmorras para dirigirse hacia su Torre y al fin poder dormir, dormir y dormir.
Andaba pausadamente, contando las horas que dormiría hasta tener que levantarse temprano cuando de repente sintió que la tomaban firmemente del brazo y luego era arrastrada hasta a un pasillo oscuro y solitario que ellacreía nunca haber visto antes. Sintió un cuerpo que aprisionaba el suyo contra la pared y cuando levantó la vista para verle la cara a su agresor se encontró con esos ojos grises que conocía tan bien.
-Granger, creo que me debes una explicación.
-No sé de qué me hablas Malfoy; es más, tú eres el que me la debes a mí. ¿Por qué hiciste que me castigaran?
-Era la única forma de que vinieras a las mazmorras tu sola. Ahora concéntrate Granger, quizá esto te ayude…- Y de su túnica sacó una pequeña envoltura plateada que Hermione reconoció inmediatamente.
-Entonces si te los comiste…
-SÍ, me los comí ¡¿Y ahora que harás para resolverlo?!
-Yo… yo… - El tenerlotan cerca ponía muy nerviosa a la castaña y simplemente no podía hilar un pensamiento con el otro.
- ¿Y bien sabelotodo? Estoy esperando… ¿O qué? ¿Tu sangre sucia le impide a tu cerebro oxigenar bien?
Ante el insulto Hermione volvió en sí y lo empujó bruscamente apartándolo de ella. Hecho que molestó al rubio que en realidad estaba disfrutando verdaderamente del efecto que ejercía sobre ella al ponerla tan nerviosa.
-Cállate idiota. Solo hay que preparar el antídoto pero necesito investigarlo antes.
-¿Cuánto tiempo necesitas?
-Tres días para recabar material…
-¡Maldición! ¡¿No te das cuenta de que no puedo andar por ahí así?! - Exclamó algo colorado por la furia y señalándose a sí mismo.
-Entonces… ¿Surtió efecto? Tú… ¿sientes algo?
Ante esa pregunta el rubio se quedó sin palabras y solo alcanzaba a mover la boca sin emitir sonido alguno hasta que después de una lucha interior recuperó su "postura Malfoy" y alcanzó a decir con firmeza antes de darse media vuelta para irse:
-Solo date prisa
Ya era la quinta vez -desde su encuentro con el Slytherin- que recorría todos y cada uno de los estantes de la biblioteca incluida los de la Sección prohibida pero no lograba encontrar un libro donde los ingredientes del antídoto fuesen fáciles de conseguir. Todos debían recolectarse en determinada estación del año, en determinadas condiciones y dejándolos reposar determinado tiempo. ¡Imposible! Tendría que decirle a Malfoy que su única alternativa era la de esperar a que pasase el efecto. Por suerte ya se acercaban las vacaciones de Navidad y separados no habría ningún problema (por lo menos para ella).
-¿Y bien Granger? ¿Tienes algo?-Escuchó que le preguntaban desde el otro lado del estante.
-No… no encuentro nada. Supongo que debemos esperar a que se desvanezca la poción, no la preparé muy fuerte así que nadie tendría por qué notarlo en tu casa.
-Carajo…
Y sin decir más se escucharon unos pasos alejándose para luego abandonar la biblioteca.