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Amortentia — capítulo 7
Había quedado con Ritchie para pasear por el lago esa fría mañana de invierno, nunca había hablado con él porque Ron se molestaba cuando ella mostraba señales de tener más amistades aparte de él, Ginny, Harry, Luna y Neville. Hermione había decidido restarle importancia al halago que había recibido de su nuevo amigo la noche anterior y así, la estaban pasando muy bien. Resultó que Ritchie era mestizo, su madre era bruja y su padre muggle, amaba el quidditch y deseaba ser pocionista cuando saliera de Hogwarts a pesar de que se le daba un poco mal la materia.
-Quizá tú podrías ayudarme un poco.
-Oh, no soy tan buena tampoco.
-Sé de buena fuente que eres excelente, ¡no seas modesta! - dijo él abrazando por los hombros a Hermione.
-Ja…amm… pues, igual y un día quedamos.
- Podríamos…
-¡Ritchie Coote!
- El chico iba a decir algo más pero fue interrumpido por un pequeño Hufflepuff que llegaba corriendo entre la nieve y gritando su nombre.
-¿Ah? Soy yo, ¿Qué necesitas?
-Madame Hootch te busca para algo del quidditch.
-¿A mí? ¿Por qué si solo soy golpeador?
-Es…es…porque eres el único del equipo que se quedó aquí. - Contestó el niño tras haber dudado un poco, como intentando acordarse de las palabras exactas que le encargaron decir.
-Oh, ¡Por supuesto! Que tonto soy… - dijo golpeándose la frente con la palma de su mano. - Lo siento Hermione, debo irme al parecer. Nos estamos viendo ¿Si?
-Claro, no hay problema. - se despidió la castaña.
Así, el Ravenclaw echó a correr de nuevo hacia el castillo y Ritchie tomó dirección al campo de quidditch dejando sola a la chica. No tenía nada más que hacer esa mañana y la Biblioteca no abriría hasta dentro de una hora, por lo que se resguardó bien en su abrigo y decidió tomar asiento en un pedazo de pasto que no estaba tan cubierto por la nieve para luego cerrar sus ojos apreciando el silencio.
Tras unos dos minutos de relajación, algo la golpeó en la cabeza interrumpiéndola, abrió los ojos rápidamente intentando no mostrarse sobresaltada por si alguien estaba observando. La volvió a golpear otra cosa que quedó atorada en su cabello.
-¿Un guijarro? - Alzó la vista y esta vez no le importó si hacía el ridículo o no, se levantó y comenzó a girar en todas direcciones buscando al bromista que la estaba molestando.
Estaba de espaldas al lago cuando contra su espalda se impactaron varios proyectiles helados esta vez.
-¡Aaah! ¡Basta! ¡Basta!
Escuchó una risa tras ella y se giró furiosa topándose con el mismísimo Draco Malfoy quien sostenía en su mano enguantada un buen puñado de nieve lista para ser lanzada.
-¡¿TU?! ¡¿Quién te crees que eres?!
- ¿Yo? Pues soy el príncipe de las serpientes, dulzura - Contestó éste haciendo una exagerada reverencia. - ¿Y tú?
-Soy quien te dará tu merecido, hurón…
Hermione se arrojó al suelo para evitar los proyectiles lanzados por el rubio, juntó toda la nieve que tenía a su alrededor y comenzó a atacarlo también. Draco acabó sus municiones y al verse desarmado echó a correr soltando carcajadas - hacía años que no se divertía tanto -, la Gryffindor no dudó ni un segundo, se levantó corriendo tras él lanzando toda la nieve que sus brazos podían sostener. Ambos corrieron una considerable distancia hasta que Malfoy se tiró rendido al suelo haciendo que la chica se tropezara con él y cayera a su lado. Esto provocó que los dos estallaran en risas histéricas y no se callaron hasta que les dolieron las costillas;fue entonces que se miraron a los ojos y quedaron en silencio por un rato. Al ver los ojos color plata de su "gran enemigo" Hermione cayó en la cuenta de lo que sucedía ¡estaba jugueteando con Draco Malfoy! ¡En los terrenos del colegio! ¡A LA VISTA DE CUALQUIER PERSONA! Abrió sus ojos castaños espantados e hizo ademán de levantarse presurosa pero él la tomó del brazo deteniéndola.
-No te vayas.
-Draco, no creo que sea buena idea…
-¿Draco? - Mostró su sonrisa burlona.
"¡Maldición! Se me escapó llamarlo por su nombre"
-Lo siento. Malfoy. - Corrigió la castaña.
-No. Vuelve a decirlo… - Pidió el rubio incorporándose para estar a la altura de ella y sin dejar de mirarla fijamente.
-¿Por qué? - Preguntó ella con la duda reflejada en sus ojos.
-Ese nombre lo eligió mi madre y cuando era pequeño hubo una temporada en la que no me gustaba que me llamara así, yo quería que me dijeran Lucius como mi padre -comenzó a contar el rubio diciendo esto último con mucho orgullo - como casi nadie cedió a mi capricho me fui acostumbrando y lo dejé pasar. Pero…ahora que lo dices tú, es la primera vez que me gusta cómo se escucha.
Mientras contaba su breve relato, Malfoy había desviado su mirada hacia un punto lejano, trayendo al presente sus recuerdos de la niñez y mostrándoselos a Hermione abiertamente sin que ella pudiese creerlo. Cuando de sus labios salió la última oración, el corazón de ella se estremeció y sus mejillas adquirieron un leve rubor. Definitivamente le gustaba mucho esa forma de ser de Malfoy que estaba descubriendo.
-Entonces, serás Draco de hoy en adelante. - Dijo ella sonriéndole encantadoramente.
-Y tu Hermione.
Faltaban tres días para Navidad y los pocos estudiantes que había en Hogwarts disfrutaban de una salida a Hogsmeade para hacer sus compras de regalos. Hermione ya llevaba casi todo lo que necesitaría, detrás de ella iban flotando en sus cajas los obsequios para sus amigos ya que los de su familia fueron enviados dos días atrás. Repasó mentalmente lo que llevaba: un vestido azul que brilla con magia para Ginny, un paquete nuevo de cartas autobarajables y Gobstones para Ron, a Luna le daría los omniculares que tanto quería, a Neville un chivatoscopio y para Harry, un manual avanzado sobre "101 trucos y reglas en el Ajedrez mágico". Quería comprarle una cosa más a Harry puesto que Ron tendría dos regalos, así que se enfilo rumbo a la tienda de artículos deportivos.
Ya ahí, eligió para su amigo un práctico equipo para el mantenimiento de escobas. Iba hacia la caja para pagar el producto cuando se detuvo frente a una vitrina que mostraba fotos de buscadores famosos e inmediatamente vino a su mente Draco Malfoy. "¿Debería comprarle algo por navidad? Lo hemos pasado muy bien estos días pero ¿Y si lo malinterpreta?" Aunque había aceptado estar cerca de Draco durante las vacaciones aun así no quería dejarse llevar por lo bien que se sentía con él porque ella no olvidaba que la forma en que se comportaba con ella era debido al Amortentia. "Oh, ¡al diablo todo! Le llevaré un detalle aunque sea".
En el Gran Comedor reinaba un ambiente festivo, las altas paredes estaban decoradas con guirnaldas, en el techo flotaban por arte de magia velas y luces pequeñas que asemejaban constelaciones, además de que de vez en cuando caían unos cuantos copos de nieve que desaparecían antes de caer al suelo para evitar que alguien se resbalase, puesto que después de la deliciosa cena el fonógrafo encantado de McGonagall comenzó a sonar invitando a los escasos comensales a bailar.
En la pista de baile improvisada se encontraban dando sus mejores pasos Minerva que hacía pareja con Hagrid, la profesora Sprout con el profesor Binns, una chica de Ravenclaw con un torpe Hufflepuff y Hermione Granger quien después de mucho ruego aceptó bailar un poco con Ritchie Coote. Todos se estaban divirtiendo mucho.
Todos a excepción de tres serpientes que estaban sentados en una esquina del Gran Comedor. Los dos más pequeños solamente observaban temerosos a "su líder" quien tenía una cara de pocos amigos. Éste al notar sus miradas volteó sus ojos hacia ellos.
-¿Y ustedes qué? ¿Qué tanto miran?
-Vemos qué es lo que debemos hacer…- contestó uno tímidamente.
-Déjenme en paz. Hagan lo que quieran - dijo Malfoy poniendo cara de fastidio.
-Lestat quiere bailar con una chica Ravenclaw ¿verdad que no puede? - soltó el más alto de ellos provocando que el aludido se sonrojara y le diese un fuerte codazo a su amigo.
-¿Por qué no podría? - Draco estaba harto de esos niñitos pero no tenía nada mejor que hacer aparte de fulminar con la mirada a Coote por estar tonteando con Granger, así que medio les estaba poniendo atención.
-Es una impura, una sangre sucia…
-¡Cierra ya la boca Evan! - Explotó el tal Lestat.
- Si la defiendes eres un traidor a la sangre y un…
-Baila con ella.
- Interrumpió Draco
-¿Qué? - Se preguntaron los dos al unísono, no podían creer lo que el "Príncipe de las serpientes" les decía, él era conocido por su desprecio hacia los impuros¿Por qué daba "permiso" de que unos sangre pura se mezclaran con personas inferiores y de otras Casas?
-¿Qué más da? A nadie le importa que lo hagas.
-Pero mis padres…
-¿Qué? ¿Les vas a contar?
-No…
-Entonces ya está.
Y Draco se fue de ahí dejando atónitos a los dos niños quienes lo observaban como si hubiesen recibido una lección de vida.
Ya no soportaba más, llevaba días con Granger en que la pasaban muy bien y se divertían bastante a pesar de que también solían pelear pero esas peleas lo satisfacían enormemente ya que ella era la única chica (y persona) que poseía el intelecto capaz de vencer al suyo, por lo que sus riñas siempre resultaban ingeniosas y avispadas. Lo único que lo frustraba era que cada día que pasaba descubría nuevos encantos en ella, y se sentía totalmente perdido, sin control de la situación y odiaba eso, odiaba las cosas que no podía controlar, sus sentimientos que nunca había permitido que afloraran -"No…no…un Malfoy no muestra sus emociones…" -se le estaban saliendo de las manos.
-Oye Hermione, tengo un regalo para ti - Dijo Ritchie alegremente mientras bailaban
-¡Oh! ¿En serio?
- "¡Rayos, rayos, rayos, rayos, olvidé comprarle algo!"
-¿Quieres que te lo dé ahora?
-Ah… como quieras…
-Mejor en un rato más ¿Está bien?
-Claro… - "Oh Merlín, soy una terrible persona…"
Ya la mayoría de alumnos se habían retirado a sus habitaciones y los profesores que quedaban estaban charlando tranquilamente en un rincón y disfrutando de su whisky de fuego. Fue cuando Coote aprovechó y llevó a Hermione al pasillo para darle su regalo.
-En verdad espero que te guste…- dijo tendiéndole una bolsa de papel dorado
Mientras abría la bolsa, Hermione se sentía el peor ser que había pisado la Tierra, Ritchie se la pasaba hablando con ella animadamente y era muy cortés, simpático, atento y…
-¿Una playera? -miró extrañada el obsequio que lucía como cinco tallas más grandes de la de ella.
-¡Así es! ¡Pero extiéndela, mira que dice!
Hermione la extendió como él le decía y lo que vio le bajó los ánimos hasta el suelo.
"I LOVE BOOKS!"
Exponía la playera con letras gigantes y que bailaban mágicamente al tiempo que un ratoncillo con lentes se paseaba entre las letras.
-Oh…vaya, muchas gracias Ritchie.
Ahora ya no se sentía tan mal, ¡vaya regalo! Claro que ella amaba a los libros y amaba leer pero así como adoraba la lectura también detestaba que la catalogaran como come-librosy ratón de biblioteca, tipo de insultos que había recibido casi toda su vida, lo último que necesitaba era que la vieran por los pasillos con una playera que la señalara como una nerd.
-Tú sí que sabes cómo echar flores a una chica, Coote.
Ambos se voltearon para ver al dueño de la voz y se encontraron con Draco Malfoy recargado en el marco de la puerta mirándolos con burla. A Hermione le pareció guapísimo en su traje negro con camisa blanca medio desabrochada y sin corbata.
-Por si no te habías dado cuenta Malfoy, nos estás interrumpiendo.
-¿Qué? ¿Acaso falta que le des un llavero de tu último viaje familiar?
El comentario hizo que Hermione ahogara una risita que por suerte Ritchie no notó ya que se había puesto rojo de furia y estaba ocupado fulminando con la mirada al rubio. Hizo ademán de acercarse amenazadoramente a Draco cuando salió del Gran comedor una Hufflepuff de su mismo grado interrumpiendo la escena.
-Coote, la profesora McGonagall quiere que la ayudes a dirigir a los Ravenclaw hasta su Sala. - dijo la chica.
-¿Y yo por qué?
- Contestó el moreno extrañado.
-Am… pues porque no se quedaron prefectos de Hufflepuff, y te lo pide a ti.
-¿Qué hay de ?
-¡Yo no sé! ¡Solo me dijeron eso! Demonios…. - Y se fue visiblemente harta.
Apretando los puños de impotencia se metió nuevamente al Comedor sin siquiera despedirse de Hermione (lo cual secretamente ella agradeció).
-Ese Coote… siempre cae en la misma ¿no?
-¿De qué hablas Malfoy? - Inquirió Hermione claramente molesta y enfatizando el apellido. Había odiado el regalo que Ritchie le dio pero sabía que él lo había hecho de buena voluntad y no tenía por qué permitir que el arrogante de Draco se burlara de él.
-¿Estás molesta conmigo? - Preguntó él acercándose lentamente y con cara de congoja.
-No tenías porqué ser tan grosero con Ritchie.
-¡Oh vamos! ¿Dirás que ese es un buen regalo para una chica tan linda como tú?
-No pero… ¿Qué?
-
"¿Acaso dijo chica tan linda como tú?"
-
Shhh… Aunque me encante, hoy no quiero discutir contigo. Hoy quiero sorprenderte.