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Historia 189423 — capítulo 27
-¡Te gusta, te gusta…!- se burlaba Roxanne de Cassie de camino hacia Ravenclaw, pues a la rubia le empezó a dar frio debido al repentino frente helado que llego en la tarde. Producto del viaje, había explicado Peter, no había que preocuparse, tranquilizo Rose. Y ambas les crearían a ellos dos, después de todo, ellos no solían mentir para amortiguar las cosas.
-No empieces, Roxy…
-¡Que tiene de malo! Me detengo si lo dices…
-Ok. Tu ganas. Me gusta Fred…
- ¡Te gusta Fred, te gusta Fred…! -poco a poco el tono bromista paso una voz algo asustadiza-. ¿Te gusta mi hermano? - dijo en un susurro, con los ojos abiertos como platos. Cassiopeia se sentía afortunada, pues todos se hallaban en alguna otra parte, pues se hallaban en su habitación sola.
-Un poco… ¿Qué te pasa, bipolar? Hace un rato insistías…
- ¡Por que creí que era juego! Una cosa es que a mi hermano le gustes: eres bonita y te paseas por mi casa todo el tiempo. Era cuestión de tiempo. Pero siempre que una amiga mía gusta de mi hermano y la estúpida no capta que él no busca algo serio se termina apartando de mi… no quiero que te apartes de mí por el estúpido de Fred…me vale si quiere algo serio, chance y no es así y te hiere…
-A ver, independientemente de si un día salgo con él y sale mal, tu eres mi mejor amiga, simple y llanamente haría de cuenta que no existe como tú haces con mi hermano…
- ¡Entonces, serás la primera novia seria de mi hermano que me cae bien! - dijo Roxanne emocionada abrazándola, mas Cassie la aparto suavemente.
-No, porque jamás saldré con Fred. Asi que puedes irte calmando y haciendo a la idea…
- ¡Pero te gusta! ¡Olvida lo que dije, está bien!
-Que me guste no es una excusa, además, dudo mucho en base a sus antiguas novias que yo le guste…
-¡Pues justamente por eso las dejo!...
-Además, insisto, que me guste no es una excusa. Si lo fuese, ¿Por qué no sales con Sirio?...
-Eso es diferente. Es uno de los mejores amigos de mi hermano, prácticamente debería ser otro hermano, como Frank o James, así que para evitar que se peleen no me meto… nadie se enojaría si tu sales con mi hermano, salvo el hurón, pero a quien le importa…
-El "hurón" es mi hermano, a mí me importa…
-Perdón, sabes que no es personal… igual, que te parece esto, vas tratar algo con mi hermano y yo te ayudo, ya ves que me adora y me hace caso…
-Solo si antes lo haces tú con Sirio…
-Mira, voy a hacer algo muy arriesgado y que te va dejar con la boca abierta. Lo hare y después harás lo mismo con mi hermano… ¿hecho?
-Hecho- dijo Cassiopeia, imaginando que ella bromeaba. Pero Roxanne Weasley nunca le fallaba a su palabra, cosa con la que la pequeña y friolenta Cassie no contaba…
- ¿Estas bien, Harry?- pregunto Ginny al verlo algo ausente. Se hallaban en un aula en desuso, donde habían acabado después de un par de besos fogosos y el miedo de ser descubiertos por algún profesor. Ya había pasado rato de ello, ahora el azabache tan solo se dedicaba a aspirar ese delicioso aroma floral que emanaba de la pelirroja, acariciar sus rizos de fuego.
-Sí, solo, esto es extraño, ¿no? - dijo el sin saber que decir, después de todo, no se le daba bien el arte de hablar desde nunca.
-Un poco- reconoció ella- pero me encanta- agrego acurracondese mas con él. Su mano paso a su cintura mientras le daba un beso en la cabeza.
-Sabes, no he podido pensar en lo que escuchamos anoche, ya respecto a su junta…
- ¿Qué nos estarán ocultando? Lo sé, yo tampoco pude dormir pensándolo… deberíamos prestarles atención, pues quizás tengan algo entre manos…
-Lo se… además, Sirius piensa explicarme el porqué de sus nietos y no se… no sé qué pensar al respecto, ¿Sirius, el rebelde sin causa y desertor de los Black, abuelo? ¿padre de familia?...
-Bueno, además de que no sería el primer merodeador con vena paternal, no es como que lo conozcas hace muchísimo Harry, quizás no sea algo lindo que contar y necesita que confíes en el. Tú necesitas confiar en él, por eso te lo va decir…
-¿Y si los abandono? Aunque quisiese no podría evitar juzgarlo, después de todo, ¿Qué clase de sujeto seria de ser así, capaz de abandonar a una mujer con hijos? ¿Cómo podría tomarlo como ejemplo?
-Mira, no conozco a Sirius ni la mitad de lo que lo haces tú, pero me basta con ver el amor que te tiene y con el que te trata para saber que sería igual con su propia sangre. Hay facetas de él que todavía no conoces, como las tiene todo mundo, y que gracias a esta visita inesperada podrás explorar…
- ¿Enserio lo crees?
-Lo sé- aseguro ella. Sintió como la abrazaba más contra él.
-Te quiero tanto, Gin- la pelirroja se sorprendio, pero se sintió tan feliz que se puso de puntitas para darle un tierno beso en los labios.
-Yo también Harry…
- ¿Estas bien, Toire?- pregunto Ariana amablemente, quien al sentirse inútil decidió junto con la rubia ir y ayudar a la señora Promfrey a acomodar cosas en la enfermería, además de atender a uno que otro paciente con dolor de estómago.
-Sí, solo-suspiro-me recuerdas a una buena amiga…
- ¿Enserio? ¿Por?
-Eran igual de buenas. Gracias por acompañarme, la verdad es que la señora Promfrey de este tiempo no es tan amable…- dijo en un susurro, haciendo que Ari soltase una risita.
- ¿Crees que empeore? - dijo apuntando a la ventana, donde se veía un día lluvioso y crudo.
-Velo por el lado bueno, quizás nieve- dijo Toire mientras tendía una de las camillas-. ¿Y qué te parece tu tío?
-Tiene mejor pelo que yo- dijo con simpleza mientras acomodaba unos frascos. Toire se había sentado al sentirse algo mareada, cosa que no paso por alto a Dumbledore, quien le paso un frasco con un líquido azulado-. Tómalo. Hará que te sientas mejor sin dañar al bebe.
-Gracias… ¿y tú estás bien?
-Sí, solo que pensé que quizás mamá estaría aquí, la extraño mucho… pero quizás mañana podamos acompañar a los demás a Hogsmade y veré a mi abuelo, lo extraño también…
-Sí, quizás vayamos. Y sobre lo otro, veras que se resuelve… ¡Hola, Hugo! - saludo Toire alegre a su primo más joven.
El pelirrojo venía con un aspecto de no haber dormido bien durante la noche. Ariana sintió el impulso de ir con él y preguntarle que necesitaba, de ayudarle. Pero Lily tenía razón, él no la valoro en 4 años, ya era hora de que sufriera las consecuencias.
-Hola Vicky. Ari, ¿Cómo están? - pregunto el, algo sorprendido de que la pelinegra apenas y parecía notar su presencia.
-Bien, Ari a ayudarme a acomodar aquí pues la señora Promfrey se enfermó por el repentino cambio de clima-explico Toire mientras cerraba las ventanas.
-
¿Estas bien Ari? - esta rodo los ojos, haciendo que se confundiera, ¿desde cuándo Ariana Dumbledore, el ángel de Hogwarts, le rodaba los ojos a alguien? ¿Es que acaso por fin se había hartado de tratar de hacer de él alguien con más "sensibilidad y tacto"?
-
¿Tu desde cuando me llamas Ari, Weasley?
-Yo…
-Toire, voy por mas pociones. Ahorita regreso y te enseñare algo- la rubia la miro curiosa-. ¡No es nada malo! De hecho, se trata de él… o ella- dijo apuntando a su vientre. - Con permiso…
Bajo de la escalera en la que estaba, se aliso las inexistentes arrugas de su falda rosa pastel y se fue sin siquiera dirigirle una mirada.
- ¿Qué demonios le pasa? - pregunto Hugo una vez salió de la sala. Toire lo miro con pena, pues era irónico que uno de los más listos de su generación fuese ignorante en cómo funciona una mujer.
-Eres igualito a mi tío Ron…
- ¿Eso que tiene que ver?
-Nada. A ver, ¿Qué te ocurre?
-No es a mí, es a las gemelas. Molly se enfermó y contagio a Lucy, creo que tienen un resfriado…
-Oh no, son magas Hugo, quizás en ti y Rose solo sean estornudos, pero ellas van a estallar en poder… dales eso y que no te contagien. Y Merlín, si quieres saber algo de Ari, pregúntaselo…
-Con ese humor que tiene, mejor la dejo…
- ¡Hugo!
-¿Qué? Se llama evitar problemas. El lado bueno de esto es que por fin va dejar de estarme diciendo que hacer…
- ¡HUGO!
-¡Es la verdad! No sé por qué todos no paran de decir lo infinitamente buena que es, es mandona y cree que con hablar de cierta forma uno debería decirle todo. Cree que lo sabe todo de todos, es molesto…
-Esta bien que no te haya gustado como actuó, pero tú sabes que no es así. Ahora vete con las gemelas y trata de indagar en que le hiciste… o quizás simplemente se hartó de lo orgulloso que eres…
Hugo se fue dejándola con la palabra en la boca. ¡Nada de eso tenía sentido! Ariana no era así con nadie, ni con Malfoy, no con Cormac, ¡ni siquiera con Michael! Gente que si se lo merecía. ¿O él se lo merecía?
Era orgulloso, sabelotodo y egocéntrico. Sin contar lo rencoroso. Asi que sí, quizás, sus peores miedos desconocidos hasta ahora se estaban viviendo reales: Ariana, la amante de las causas perdidas, se rindió con él.
Ya no podía negarlo. El a diferencia de aquella optimista ojiazul, reconocía una causa perdida al verla (Rose, por ejemplo), y a diferencia de perseguirlas, las dejaba y seguía adelante. Ella no sería la excepción…
- ¿Y qué te pareció Malfoy? - pregunto Daphne una vez pudo estar a solas en el cuarto con su hermana. Esta Astoria se sonrojo hasta las orejas, pues la había tomado por sorpresa.
-Es…dulce…-dijo sin poder evitar sonreír al observar su dibujo. Vaya que era guapo.
- ¿Draco Malfoy, príncipe de las serpientes, dulce? - dijo sorprendida. Astoria suspiro, haciendo que esta Daphne sonriera. Su hermanita adorada estaba enamorada, daba igual de quien, pues se veía ilusionada.
-Ajam, para mí lo es… todavía no me lo creo del todo…
-Yo lo que no me creo es que hayan tenido dos hijos, pues los Malfoy normalmente si limitan a uno varón…
-Bueno, yo siempre he preferido que sean dos, pues, por ejemplo, no me imagino haber crecido como hija única, me sentiría muy sola…
-Yo también te quiero, hermanita. La verdad es que me sorprendió, en especial el que los hayan tenido con tan solo un año de diferencia… bueno, menos de un año… como se nota que no se pudieron aguantar las ganas- se ganó un almohadazo de la pequeña Greengrass, quien pese a ser casi ignorante en el tema comprendió a la perfección.
- ¿Cuándo me ibas a decir lo tuyo con Theo? - retruco Astoria haciéndola sonrojar.
-Es que hasta ahora no había pista de un "nosotros". Ya sabes, él es lento y si alguien quiere salir conmigo que me invite, no voy a estar detrás de él…
- ¡Ah, pero te encanta la idea!- un almohadazo de parte de Daphne lo corroboro.
-Sabes Toire, debo confesarte algo…
-Adelante, te escucho…
-Recuerdas que a diferencia mía tu si fuiste una beba muy inesperada…
-Sí, no tienes que recordármelo…
-Bueno, eso es debido a una pequeña maldición que hay en la familia de papá…
- ¿De qué demonios hablas?...
-La familia de papá tiene una maldición que dicta que, a partir el menor de los nacidos bajo su apellido, independientemente de su sexo, tendrá una salud delicada y conforme más incremente y perdure su descendencia, peor se pondrá. Acaba con la muerte del hijo menor o del primogénito de este…
- ¿Y cuándo planeaban decírmelo? ¿desde cuándo lo sabes? - pregunto Astoria horrorizada, demasiado impactada como para poder llorar.
-Muy poco… mira, creí que no tendría que decir nunca, pero, ¿Qué no has notado la indiferencia que te he tenido últimamente? No puedo mentirte, no a ti… no lo mereces…
- ¿Por qué me lo dices?
-Porque tus hijos no mencionaron nada al respecto, ósea, estas bien y ellos igual. Ya no tiene importancia, tan solo me llenaba de culpa y pesadumbre por mentirte…
-Está bien, te perdono… ¿estaré bien?...
-
¡Claro que sí! Pero ahora, eras exactamente lo que te diga, ósea, tomaras tus medicinas…- dijo apuntando al frasco de líquido verdaceo que hasta ese entonces Astoria no había tocado.
-
¿Para eso era? - dio con un hilo de voz. Ella asintió.
-Te quiero…
-Yo más…
- ¿Siempre juntas?
-Siempre-aseguro Daphne, mirando a los ojos a su hermanita, quien lucía abrumada. Ambas se fundieron en un abrazo…
Amy Black caminaba por uno de los pasillos menos transitados de Hogwarts, admirando como lo que había sido un frente frio se había transformado hasta tal punto de empezar a ser nieve.
James por alguna razón iba llegando cuando se la encontró mirando la nieve caer. No pudo evitar suspirar, era simplemente hermosa.
Ella siempre había dicho ser la menos agraciada de los 4 hermanos Black, pero James no lo veía de ese modo. Ella había heredado lo mejor de cada miembro de aquella gran familia.
A su modo de ver, era la chica más hermosa que sus ojos habían visto. Mejor dicho, lo más bello que había visto, en general. Su piel blanca como la nieve que observaba, que contrastaba con el cabello oscuro que heredo de sus antepasados. Sus rasgos afilados, pero a la vez finos, su cuerpo curvilíneo, pero sin llegar a ser exuberante. Sus ojos, lo más bello, de un azul hielo, penetrantes, dos orbes hipnotizadoras enmarcados por una mirada felina. Pero ese era solo su punto de vista.
Quizás su suspiro lo delato, pues desvió la mirada de la nieve para mirarle. Rodo los ojos, hiriéndolo. Al principio eso no le afectaba, pero al principio sus sentimientos hacia ella eran meramente superficiales, en ese entonces no sabía lo fuerte, inteligente, traviesa e interesante que era. Ahora sí que lo sabía, y así firmo su sentencia, besando el suelo por donde pisase, perdonándole todo lo que le dijese o hiciese, volviéndose vulnerable a ella, mientras ella seguía reacia.
- ¿Qué quieres Potter?- pregunto ella sin que le temblase la voz.
-Nada, solo…
-No me causo gracias que dijeses eso frente a todos… sabes, no soy un trofeo u objeto que puedas presumir o por el cual competir…
-Tu sabes perfectamente que no pienso eso de ti…
-Pues no lo demuestras. Aquel beso no debió suceder, fue un error…
No lo miraba a los ojos, cosas que el azabache noto. Él se acercó a ella, haciendo que retrocediera hasta que la acorralo en una pared.
-Dilo, di que fue un error- dijo levantando su mentón, haciendo que lo mirase a los ojos. Ella era una mentirosa de oficio, pero sus ojos siempre la delataban.
-James, basta…
-Dilo y te dejare en paz- dijo el casi desesperado. Ella no pronuncio palabra, entreabrió los labios para decírselo, mas no podía emitir ningún sonido. James sonrio de lado-. Veo que necesitas recordarlo…
Y la beso. Ella al principio se resistió, pues el merecía a una chica capaz de soportar sus problemas, una chica dulce con una vida sencilla que atenúese la suya, no una pesimista huérfana con sus propios problemas y propios enemigos. Pero termino por ceder, dándole permiso de profundizar el beso.
-
¡SEÑOR POTTER, SEÑORITA BLACK, A MI OFICINA EN ESTE INSTANTE! - exclamo dolores Umbridge mirando horrorizada la escena. Amy recupero la razón y lo aparto de un empujón, respirando entrecortadamente.
-
¡No somos sus alumnos! - se quejó James al ver que como era usual, Amy no hablaría pues en ese aspecto era muy cerrada. Solo hablaba con quien conociera o le inspirase confianza. Umbridge no cumplía con ninguna.
-
¡Me importa muy poco su procedencia, están en mi plantel y no van a portarse de forma tan vulgar en mi presencia! - ambos tenían planeado ignorarla sin más e irse. Pero sus piernas no los obedecían, en cambio, iban rumbo a la oficina de la cara de sapo.
Y eso solo era el inicio de los problemas para la tercera generación…