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Oscura atracción — capítulo 1
Hermione caminaba por los solitarios pasillos de Hogwarts. Necesitaba despejarse y que mejor manera de hacerlo que pasear sola. Por primera vez, desde que se hiciera amiga de Harry y de Ron, la castaña sentía la necesidad de estar sola.
Por primera vez en años necesitaba alejarse y no ver la vergonzosa escena que Ron y Lavender protagonizaban desde hace un par de días. La castaña no quería ser egoísta con Ronald, después de todo ella había besado a Krum, así que no le importaba que él se besara con otra… o eso creía ella, claro. Para ser sinceros, le molestaba bastante que el pelirrojo no la hubiese elegido a ella. Pero lo que más le molestaba es que la rubia la miraba a ella con burla y soberbia. Como si Ron fuese la gallina de los huevos de oro.
-Bah… que más me da lo que hagan esos dos. Por mí que se traguen el uno al otro.-expresa con rabia al solitario pasillo.
Finalmente sus pies la conducen a un balcón desde donde la castaña podía contemplar la majestuosidad de la luna llena. Pero otra presencia en el lugar llama su atención.
Contemplando la misma luna, embelesado, se encontraba Draco Malfoy. No parecía percatarse de que ya no estaba solo en el lugar.
Hermione miraba al chico de reojo esperando que en cualquier momento empezara su ataque verbal, pero este nunca llegaba. Así que intentó relajarse, dentro de lo posible en presencia del rubio, y siguió mirando al firmamento.
-¿Alguna vez has deseado no estar dónde estás?-la suave voz del chico llega a Hermione por sorpresa. Pero lo más sorprendente era no encontrar en ella el tono típico que usaba Malfoy. Sin saber qué era exactamente lo que le estaba preguntando decidió guardar silencio.- ¿O no ser quién eres?
La leona no sabía lo que contestar pues no sabía si era buena idea contestarle. Era la primera vez que entre ellos no había ataques hirientes y aquello la estaba pillando por sorpresa. ¿Tenía Malfoy alguna intención oculta?
Y piensa en lo que él le ha preguntado y por un momento piensa en su situación con Ron y si en verdad le gustaría estar en ese momento en el puesto de Lavender. Por un lado ¿Por qué no? Le encantaría ser el centro del mundo de Ron en aquel momento pero por el otro le gustaba ser quien era y no una insulsa como Brown.
-A veces.-murmura ella contestando finalmente al rubio.
Ambos no se miraban en ningún momento. La luna era el centro de las miradas de los dos estudiantes mientras los demás cenaban en el Gran Comedor ajenos a aquella peculiar charla.
Hermione se debatía en preguntarle a él o no. Ella veía correcto hacerlo pues Malfoy había empezado aquello. Pero tampoco sabía si aquello le podía sentar bien al rubio después de todo eran rivales y enemigos.
-¿Y tú?-Hermione se sorprendió a si misma al no poder contener su lengua. Su curiosidad siempre estaba por encima de todo, incluso por encima de lo que era prudente.
Se hizo el silencio más absoluto entre ellos y la chica pensó que él no le contestaría.
-Todos los días.-el murmullo de su compañero le llegó alto y claro y la leona se preguntaba la razón de tanta melancolía en las palabras del chico.
Por primera vez desde que había llegado a ese balcón miró con detenimiento al Slytherin y vio lo mismo que había notado en su voz. ¿Acaso el rubio estaba pasando por una crisis existencial?
Hermione sentía por dentro la creciente necesidad de tenderle una mano amiga a la serpiente pero movió la cabeza para alejar aquella sensación. Suspiró hondo y siguió contemplando la luna. Aquella noche estaba increíble. Y si hubiese sido en otra situación, y con otra persona, sería el escenario perfecto para el comienzo de una bonita historia.
Pero eliminó aquel pensamiento y volvió al rubio que estaba a pocos metros de ella. Hermione podía ver su perfil tallado perfectamente por la luz de la luna y viéndolo bien, el chico era bastante atractivo.
-Es raro verte sin tus guardaespaldas Granger.
-Supongo que están ocupados.-contestó ella encogiéndose de hombros intentando ser indiferente.
-Sí, creo que todos hemos visto cómo se entretiene el pobretón.-volvió a hablar el rubio recuperando su tono habitual.
Hermione rodó los ojos y evitó soltar un bufido de hastío. No podía creer que tampoco allí, y con él, podía estar tranquila con el temita de Ron. Aunque era absurdo pensar eso… era Malfoy de quien estábamos hablando.
-Lo que haga Ron me tiene sin cuidado.-dijo ella.
-Claro, por eso te escondes aquí.
-No me escondo Malfoy… solo quiero estar sola.
-Técnicamente, no estás sola aquí.
Hermione finalmente se harta del tonito petulante del rubio y se dispone a marcharse del lugar e irse a la cama. Pero la mano fría del chico la detiene para sorpresa de ella y de él.
La mirada de la castaña viaja de la mano de él hasta su cara con el fin de entender que es Draco Malfoy quien la está agarrando. Hermione observa como la melancolía vuelve a rodear al chico y este la suelta y vuelve a su posición inicial como si nada hubiese ocurrido.
Extrañada por el comportamiento tan errático de su compañero de clases, Hermione vuelve a ponerse a su lado guardando silencio.
Recuerda las palabras de Harry sobre el comportamiento de Malfoy y se pregunta cuál será la razón por la que el chico se está portando de esa manera.
¿Tendrá algo que ver con Voldemort? Si era así no le gustaría estar en la piel del chico. Porque fuese lo que fuese, si tenía al rubio en ese estado, debía de ser algo muy grave.
-Hay algo por lo que siempre he tenido curiosidad.
Hermione le mira esperando a que suelte alguna de las suyas pero se congela al ver que el rubio la mira intensamente.
Y antes de que cualquier otro pensamiento pasara por su cabeza… Draco Malfoy la estaba besando.