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El reloj dorado — capítulo 13
Cuando Sirius y Remus se quedaron a solas, el moreno miro a su amigo.
−Acompáñame.
−¿Dónde? −Le pregunto Remus.
−A decirle a esa mujer, que deje de mirar tanto a Lily.
Remus lo miro. −¿Para qué? Si aunque se lo digas mil veces, no te hace caso, ¿o crees que esta vez va a cambiar algo?
Sirius lo miro. −Tienes razón, ¿para qué? ¿Nos vamos?
−Sí. −Y así mirando una última vez a Molly que aun los seguía mirando se fueron.
Por la noche, una vez que Lily, Dorea y los niños se fueron a dormir, James miro a su padre que estaba muy cómodo en el sofá.
−Papa.
−James.
−Esta tarde, me he encontrado de nuevo a la señora Weasley mirando a Lily, cada vez me preocupa más.
−Y es normal, se ha convertido en una acosadora.
−¿Y qué hacemos?
−Ya no se que mas decirle, le he dicho hasta el cansancio que deje de miraros, pero igual lo hace, ella siente mucha envidia.
−¿Y qué culpa tenemos nosotros que echaran a la señora Cedrella de la familia Black?
−Ninguna, ella no entiende porque Lils trabaja cuando está cansada contigo, según ella una Black tendría que estar disfrutando de los millones de la familia, en vez de perder el tiempo trabajando.
Al escuchar eso James lo miro con los ojos muy abierto. −¿Hablas en serio?
−Muy en serio, ¿Por qué crees que no trabaja?
−No me importa lo que haga con su vida, pero quiero que deje de molestar a mi Lily.
−Ya no se me ocurre nada mas, lo he intentado todo.
−Hay una cosa que no has hecho. −Le dijo James.
−¿El qué?
−Aunque no me gusta usar esas técnicas, las encuentro muy bajas, hare cualquier cosa con que dejen de molestar a Lils, y es que la amenaces con echar al señor Weasley de su trabajo.
−Me parece bien, y no me importa donde se metan los Weasley, mientras no molesten a mi familia. −Y levantándose le dijo. −Me voy a dormir, no le digas nada a Henry, ya sabes cómo se pone cuando se trata de su hija.
−Es normal, todos nos preocupamos por Lils.
−Lo sé. −Y lo miro. −Buenas noches, mañana hablare con los Weasley.
−Hazlo, buenas noches.
−Buenas noches. −Y dándole las buenas noches una vez se fue a su cuarto.
Al día siguiente, bien temprano en la madriguera, mientras los Weasley desayunaban, tocaron a la puerta.
Arthur dejando de desayunar, fue a abrir y al ver a Charlus, supo que no iban bien las cosas.
−Buenos días.
−Buenos días, ¿puedo entrar?
−Puede entrar. −Y lo dejo pasar.
Una vez en el interior de la casa, Charlus miro a Molly que se había levantado al verlo.
−Molly, ya sabes para que he venido, y no quiero ninguna excusa, es la última vez que te lo diré, deja en paz a mi familia, si tienes tanto tiempo libre, búscate un trabajo. −Y levantando la mano para que no dijera nada, siguió: −Antes de que digas el mismo discurso cansino de siempre te diré algo, o dejas en paz a mi familia, o tu marido se queda sin trabajo yo mismo lo echare, me he cansado de que acoses a mi nuera, y ni se te ocurra hacerle algo, porque entonces tu familia llorara una perdida y tendrán que buscarte una caja de pino. −Y tras decir eso se fue.
Ante la amenaza de Charlus, Arthur, Molly incluso Ginny que estaba allí, no supieron que decir.
Unas horas más tarde, Charlus salía de trabajar y se fue a comprar algunos chocolates cuando se encontró con Dora que iba riéndose con algo que le iba diciendo Bill Weasley.
−Hola chicos.
−Hola tío. −Le dijo Dora acercándose y dándole dos besos. −¿Has venido a comprar?
−Si algunos chocolates para tus primos, ¿Cómo es que vosotros andáis juntos?
−Hemos quedado para pasar la tarde juntos, Bill es muy divertido. −Y le sonrío. −Me está contando unos chistes muy buenos.
Charlus asintió. −Me parece muy bien. −Y le dio unas monedas. −¿Me puedes comprar los chocolates para tus primos? Tú sabes mejor lo que le gustan.
−Claro que si tío. −Y miro a Bill. −No tardo.
−Te espero.
Cuando los hombres se quedaron a solas, Charlus miro a Bill. −Espero que no vayas detrás de mi sobrina por su dinero, esta mañana he ido a ver a tus padres de nuevo, tu madre es un verdadero dolor de cabeza.
Bill al escuchar eso apretó los puntos. −Yo me ocupare de ellos. −Le dijo el chico. −Y sobre Dora, solo somos amigos, ella es muy divertida.
−Sí que lo es, y es una chica muy inocente, la mitad de las veces no se entera de las cosas, pero nosotros sí.
−Lo sé, no os tenéis que preocupar de nada.
−Eso espero. −Y al ver que Dora volvía con dos bolsas grandes se las dio. −Tío aquí tienes, me he comprado unos chocolates para mí.
Charlus le sonrío. −Me parece muy bien, ¿Cómo van tus clases?
−Muy bien.
−Me alegro, y me alegro más de que al final no estudies para ser aurora.
−Lo sé. −Y miro a Bill. −¿Nos vamos?
−Sí. −Y miro a Charlus. −Tendré en cuenta lo que me has dicho.
−Hazlo. −Y sonriéndoles se fue.
El auror antes de irse a su casa, se fue a casa de Cygnus.
−Buenas tardes, Charlus. −Le saludo Cygnus y lo dejo pasar.
El auror sentándose en el sofá lo miro. −Te vengo a decir que esta tarde he visto a Bill Weasley y a Dora juntos.
Ante eso el hombre lo miro. −¿Cómo los has visto?
−Bien, se estaban riendo, no hacían nada por lo que te tengas que preocupar.
−Charlus, sabes bien que todo lo que tenga que ver con los Weasley es preocupante, no solo porque ya Harry lo escribió en su cuaderno sino que se Molly hará cualquier cosa para quedarse con los millones de la familia.
−Sí que es preocupante, pero sabes qué pasaría si le prohíbes algo a Dora, es una terca.
−Lo sé, y no le voy a prohibir nada, pero si los Weasley piensan que se van a quedar los millones de mi nieta, están muy equivocados.
−De eso no te tienes que preocupar de nada, le puedes hacer firmar un acuerdo, pero igual te estás adelantando a los hechos.
−Con esa gente, pensare en eso y en muchas otras cosas. −Y se confesó. −No quiero que mi nieta sufra, es verdad que me enfade mucho cuando supe que Andrómeda y Edward se iban a casar, pero al final hasta me cae bien, no es ningún aprovechado, hace feliz a mi hija y me han dado tres nietos hermosos, pero ella es mi nieta mayor y hare cualquier cosa para protegerla de gente indeseable.
−El tiempo nos dirá como van las cosas. −Y abriendo una de las bolsas le dio unos chocolates. −Para ti.
El hombre cogiéndolos asintió. −Gracias, y gracias por venir a decirme lo de Dora.
−De nada, ya me voy, se está haciendo tarde y Dorea se preocupa si me tardo de más.
−Nos vemos.
−Nos vemos. −Y despidiéndose se fue.
Cuando Cygnus se quedo a solas, se quedo pensando, no iba a prohibir que Dora se viera con Bill pero no iba a dejar que Arthur y Molly se quedaran con los millones que le tocaban, el no tenía la culpa de que hubieran echado a Cedrella de la familia cuando se caso con Weasley, y no iba a permitir que la lastimaran, antes los mataba con esos pensamientos, dejo los chocolates encima de la mesa y se fue a reunir con su mujer.
El día de halloween en hogwarts, Harry se despertó con una idea muy clara en su mente, no iba a permitir que Ron insultara a Hermione y que esta se encerrara en el baño de niñas.
Un poco antes de tener clase de encantamientos, Harry se acerco a Hermione.
−Herms. −La llamo.
La niña lo miro. −Harry.
−¿Quieres sentarte a mi lado en clases de encantamientos?
−Claro. −Y le sonrió.
−Pues vamos. −E iban a entrar cuando se encontraron con Draco.
−Veo que lo recuerdas todo. −Le susurro el slytherin.
Harry lo miro. −No voy a permitir que le hagan daño, aunque sea una estúpida clase de encantamientos.
−Como siempre haciéndote el héroe.
−Como tu el señor antisocial. −Y riéndose miro a Hermione. −Vamos.
−Sí. −Y así entrando se fueron sentando lo más lejos de Ron que pudieron.
Una hora más tarde, Hermione iba encantada su profesor le había elogiado.
Harry le sonrió. −¿Contenta?
−Mucho. −Y le sonrió. −¿Vamos a clases?
−Sí. −Y así los dos se fueron a clases, mientras más atrás Ron Weasley no estaba nada contento era de los pocos alumnos que no habían conseguido hacer bien el wingardium leviosa.