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El reloj dorado — capítulo 17
−Sirius tu hijo tenía que ser. −Le dijo Regulus mirándolo.
Sirius miro a su hermano. −Oye a mi no me mires, que yo no he hecho nada esta vez.
−Niños ya se está haciendo tarde. −Les dijo Remus y señalo a los más pequeños que no dejaban de bostezar. −¿O no queréis que se vayan a dormir?
−Sí que queremos que se vayan a dormir, pero nos queremos quedar un ratito mas.
−La noche de fin de año os podréis quedar hasta bien tarde, pero hoy es el día en que todos nos tenemos que ir pronto a dormir.
−Está bien. −Le dijo Harry y miro a sus primos. −Tío Remus tiene razón, hoy nos tenemos que ir pronto a dormir.
−Tienes razón. −Le dijo Draco y así los niños les dieron las buenas noches a los adultos y se fueron a dormir.
Cuando los adultos se quedaron solos, todos miraron a Remus.
−Remus eres un encantador de niños. −Le dijo impresionado James. −Cuando tú hablas todos te escuchan y encima te hacen caso, enséñame gran maestro.
−Payaso. −Le dijo Remus riéndose y miro a los demás. −Yo también me voy a dormir, ha sido un día muy largo.
−¿Has tenido mucho trabajo? −Le pregunto su mujer.
−Muchísimo. −Y entonces bostezo. −Disculpar, me voy a dormir.
−Buenas noches Remus, nosotros no tardaremos muchos en irnos a dormir, ya se está haciendo tarde. −Le dijo su padre.
−Buenas noches. −Y así poco a poco todos se fueron marchando a dormir.
Al día siguiente, cuando los primeros rayos del sol entraron en la casa, la gran familia se despertó y se fueron al gran salón de la mansión de Orión, hacía tiempo que no vivía en Grimmauld, ahora vivía en una mansión mucho más grande y con mucho jardín.
−Niños poco a poco se irán repartiendo los regalos. −Les dijo Orión. −Quien alce la voz o se levante se quedara sin regalo, somos muchos y hay que tener un cierto orden.
−Orión tiene razón. −Les dijo Cygnus mirándolos. −No queremos terminar locos así que iremos despacio, tranquilos que nadie se quedara sin regalo.
Y ante eso, se fueron entregando los regalos, al terminar Alphard entro con una gran caja.
−Niños. −Cuando todos lo miraron les dijo: −No sé si lo sabéis pero mi trabajo es de investigación, cuando veo algo que me gusta en el mundo muggle lo intento cambiar para que nosotros los magos lo podamos usar, hace algún tiempo encontré una cosa que a los niños les encanta, se llama game boy así que no he parado de trabajar para traerla aquí, no es exactamente una game boy pero sí que es una máquina de juegos. −Y dejando la gran caja en el suelo, cogió las pequeñas cajas que había dentro y las fue repartiendo. −Espero que os guste.
−Gracias tío Alphard. −Le dijo Harry cuando tuvo la suya.
El hombre le sonrió. −De nada Harry. −Y siguió repartiendo las otras cajas.
Harry con su caja se fue a sentar al lado de su padre y sonriéndole la empezó a abrir y al ver su videoconsola sonrió. −Me gusta.
−Está muy bien. −Le dijo James. −Yo la he probado y es realmente interesante, además no solo es una videoconsola también tiene otras aplicaciones, déjamela.
−Sí. −Y se la dio.
−Tienes que buscarte un nombre y todos los que lo tengan se podrán comunicar contigo, tanto mensaje como por voz, y tiene más de 1000 juegos. −Y lo miro. −Antes de encenderla tienes que buscar un nombre.
Harry haciendo caso a su padre se puso a buscar un nombre y al final le dijo: −Solo se me ocurre Harry.
−Serás el gran Harry. −Le dijo James sonriéndole y encendiendo la videoconsola puso el menú y tras poner el nombre, se empezó a escuchar una música. −Esa música quiere decir que acepta el nombre, hay que tener cuidado pues la videoconsola esta enlazada con las demás, así que si ve que ya el nombre ha sido escogido no lo aceptara.
−Lo tendré en cuenta.
−Hazlo. −Y le enseño el menú. −Tienes muchas aplicaciones, el de videojuegos, el de comunicación, escribir, dibujar y muchos otros incluso tiene una cámara de fotos, en pascua esperamos tener una impresora para que podáis tener en papel lo que hacéis. −Y se la devolvió. −Ahora que ya sabes que tiene tu videoconsola, ves a jugar.
−Sí. −Y cogiéndola le dio las gracias y se fue a jugar con los demás.
−Alphard tuviste una gran idea. −Le dijo Orión mirando a su primo. −Se que al principio tuve mis dudas al meter esa cosa en nuestro mundo, pero ha resultado una gran idea, no solo nos darán muchos beneficios sino que los niños estarán tranquilos. −Y miro a sus nietos y a sus sobrinos, todos estaban sentados o acostados en la alfombra mullida jugando a la videoconsola o con sus nuevos juguetes.
−Por eso lo hice. −Le dijo Alphard. −Sé que es bueno que salgan al jardín a jugar, pero en días como hoy que hace tanto frio o cuando llueve estarán tranquilos, mientras los adultos están haciendo sus cosas o solo quieren un momento de paz.
−Me parece perfecto, ¿Cuándo la sacaras al mercado?
−Ya la he sacado, no quería perder la oportunidad de que la compraran en navidades.
−Y has hecho muy bien.
El hombre le sonrió, contento de que su idea hubiera sido recibida tan bien.
Mientras los adultos seguían hablando, los niños disfrutaban de sus regalos.
−Harry. −Casey lo llamo.
El niño dejando de mirar su máquina la miro. −Casey.
−¿Has visto? −Y le enseño su videoconsola que no era negra, ahora tenía un hermoso dibujo en la carcasa.
−Vaya pasada, ¿Cómo lo has hecho?
−Ha sido fácil. −Y acostándose a su lado encima de un cojín se lo explico.
Al terminar Harry sonrió, había cambiado su carcasa negra por una snitch que no se quedaba quieta.
Al día siguiente era la fiesta en la familia Potter y mientras preparaban la casa, Harry llamo a su padre.
−Papa.
James lo miro. −¿Harry pasa algo?
−Papa le quiero regalar a Hermione una videoconsola igual que la nuestra, ¿puedo ir al callejón diagon?
−Harry hoy es la fiesta.
−Lo sé, pero quiero regalársela esta noche.
−Iremos un momento y volveremos no quiero llegar tarde.
−Solo serán cinco minutos.
−Está bien, ves a por tus cosas.
−Sí. −Y contento de poder ir al callejón diagon se fue a buscar su abrigo.
Al bajar vio que sus padres estaban hablando.
−James no tardéis, que aun tenemos muchas cosas que hacer.
−Solo serán cinco minutos.
−Eso espero, ¿iréis por red flu?
−No, porque deja todo asquerosamente sucio, nos apareceremos.
−Mejor, no tardéis.
−No lo haremos. −Y miro a Harry. −¿Ya lo tienes todo?
−Sí.
−Pues vamos. −Y pasándole un brazo por los hombros se fueron
Al llegar al callejón diagon se fueron directamente a la tienda de la familia Black.
−Vaya pasada. −Le dijo Harry a su padre mirando a su alrededor. −Es enorme.
James se rio. −Sí que es grande, tiene tres pisos y más de 200 metros cuadrados han comprado varias tiendas y la han hecho una sola. −Y mirando a su alrededor busco las videoconsolas y no tardo mucho en encontrarlas. −Harry esta aquí. −Y cogiendo una se la dio a su hijo. −Ahora si vámonos.
−Sí. −Y con su videoconsola se fue a pagar y volvieron a su casa.
Lily al verlos les sonrió. −Veo que si que os habéis tomado al pie de la letra eso de los cinco minutos. −Y miro a Harry. −Cariño ves a bañarte, tienes la ropa encima de la cama.
−Sí. −Y miro a su padre. −Gracias por dejar que fuera a comprarla.
−De nada, ahora ves.
−Sí. −Y contento de tener una videoconsola para Hermione, se fue a su habitación a prepararse.
Un rato después, los primeros invitados ya llegaban.
Hermione al ver la casa de Harry se quedo parada, nunca había estado en una mansión y esta era hermosa.
−¿Te gusta? −Le pregunto el señor Potter.
Hermone asintió. −Es hermosa. −Y lo miro. −Me gusta mucho.
James le sonrió. −Me alegro que te guste, fue un regalo que le hice a mi mujer cuando nos casamos.
Ante eso la chica abrió muchos los ojos.
−¿Qué? Le pregunto James interesado.
−Es que cuando alguien se casa, le regala cosas pequeñas como relojes, collares incluso coches o motos, pero no una mansión.
Tras decir eso, se escucho una risa.
James y Hermione girándose vieron a Charlus.
−Ella tiene razón. −Le dijo el hombre.
−Papa, creí que te gustaba. −Protesto James.
−Que me guste no quiere decir que no pensara que estabas loco al regalarle una mansión. −Y miro a la niña. −A ti no te conozco. ¿Quién eres?
−Hermione Granger señor.
James miro a su padre. −Papa, ella es la amiga de Harry de la que tanto te he hablado, la niña brillante.
Charlus le sonrió. −Bienvenida a casa de los Potter, mi nombre es Charlus Potter, jefe de los aurores del ministerio ingles.
La niña le sonrió.
−Porque no entras, ya los demás están entrando.
Hermione le iba a decir que estaba esperando a sus padres que estaban hablando con Lily, cuando Harry se acerco. −Hermione, feliz navidad.
La leona le sonrió. −Feliz navidad, gracias por invitarnos.
−De nada. −Y cogiéndole de la mano miro a su padre y a su abuelo. −Me la llevo para darle mi regalo.
James le sonrió. −Claro que sí, pero no tardes que pronto empezara la cena.
−No tardo. −Y se llevo a Hermione corriendo.