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El reloj dorado — capítulo 22
Unas semanas después Draco estaba paseando por central park cuando escucho que le llamaban, extrañado porque allí no conocía a nadie miro a todos lados hasta que vio que Hermione se acercaba corriendo.
−¿Hermione qué haces aquí?
−He venido con mis padres. −Y le sonrió. −Tenían una de sus reuniones raras de dentistas. −Y entonces frunció el ceño. −Creo que hablan de cómo martirizar a sus pacientes cuando piensan que les están limpiando o curando la boca.
Al escuchar eso Draco no supo que cara poner. −Vaya, que miedo.
−Y que lo jures. −Y le sonrió. −¿Y tú qué haces aquí?
−Hemos venido de vacaciones. −Y señalo donde estaba el resto de la familia.
Al ver toda la gente que allí había Hermione miro a Draco. −¿Vais todos juntos?
−Sí, y somos un montón, cada vez que vamos a un lado, los restaurantes se quedan temblando.
−Ya me lo imagino.
−Hermione. −Jane se acerco corriendo y al ver que estaba con Draco le sonrió. −Buenos días Draco.
−Buenos días, señora Granger, ya Hermione me ha dicho algo de que tienen una reunión.
Jane le sonrió. −Algo así, todas las conferencias hablan de lo mismo, pero aprovechamos para venir y así Hermione puede conocer el mundo.
−Eso está bien.
−Sí que lo está. −Y miro a su hija. −No te vuelvas a ir corriendo, por un momento me he asustado.
−Lo siento. −Y la abrazo. −No lo volveré a hacer.
−No lo hagas.
−Nop. −Y sonrió a Draco. −¿Qué vais a hacer ahora?
−Ahora iremos al zoo.
−Me encantan los animales. −Y miro a su madre. −¿Podemos ir?
−Podemos ir.
−Gracias. −Y miro a Draco. −Mi padre se ha quedado en la conferencia se turnan para quedarse conmigo.
Draco iba a decir algo cuando se acerco su abuelo. −Draco ya nos vamos.
−Si abuelo, me he encontrado con Hermione y su madre. −Y miro a las Granger. −El es mi abuelo Cygnus Black.
−Un placer señor Black. −Le dijo Jane.
El hombre asintió. −Igualmente. −Y miro a su nieto. −Vamos.
−¿Abuelo ellas pueden venir?
−Claro que si, iremos al zoo y luego ya veremos que hacemos. −Y miro a las invitadas de su nieto. −Vamos que nos están esperando.
−Sí. −Y así las chicas Granger se unieron a la excursión de la gran familia de Draco.
Harry al ver a Hermione le sonrió.
Una semana después la conferencia de los Granger terminaba y entre los tres decidían que hacer.
−Papa yo me quiero quedar. −Le dijo Hermione.
George miro a su mujer. −¿Qué te parece, nos quedamos?
−Pues no estaría mal, ya James y Lily me han hecho saber que somos más que bienvenidos en sus vacaciones, se quedaran un par de semanas más aquí y luego se irán a ver las cataratas del Niagara y a conocer los alrededores tanto de Canadá como de Estados Unidos.
−Pues nos quedamos. −Le dijo George y miro a su hija. −¿Herms qué te parece?
La chica levantándose lo abrazo fuerte. −Gracias.
El hombre riéndose asintió. −De nada mi niña, me alegro que te guste tanto Nueva York.
−Yo creo que no tiene nada que ver con la ciudad. −Le dijo Jane mirando traviesamente a su hija. −Yo creo que tiene algo que ver con un pequeño chico rubio que no deja de enviarte mensajitos todo el tiempo.
−Mama, no digas eso. −Y poniéndose nerviosa escondió la cabeza en el cuello de su padre que se estaba riendo.
−Es verdad Jane, no digas eso que se pone nerviosa. −Le dijo George que no dejaba de reírse.
−Sea como sea, aprovecharemos bien nuestras vacaciones de verano y luego las dos últimas semanas nos iremos a ver a los abuelos. −Les dijo Jane.
−Sí. −Y así los Granger se unieron a las vacaciones de la familia Black y ellos los recibieron más que gustosos.
Unas semanas más tarde, las familias volvían a Londres para prepararse para el nuevo año escolar.
Ese día Draco estaba en la libreria mirando libros de segunda mano, aunque ya sabía lo que venía a continuación eso no lo había querido cambiar, algunas cosas eran realmente divertidas para cambiarlas.
Draco ignorando los libros se dedico a mirar como la señora Weasley no dejaba de sonrojarse por el idiota de Lockhart, vaya cretino del tres al cuarto por suerte no les daría clases, pero él no estaba allí para verlo a él ni ver como la señora Weasley se sonrojaba estaba allí para molestar a Ronald.
−Malfoy. −Le dijo Ron.
−Ese es mi nombre. −Le dijo Draco. −Y nadie te ha dado permiso para decirlo, es demasiado para que tu lo digas.
Ron iba a decir algo cuando entro Harry en la librería y al ver a Draco le sonrió. −Sabía que estarías aquí.
−Ya ves soy un libro abierto.
−Ya lo veo. −Y vio que Ginny se acercaba, vaya no recordaba que hubiera sido tan pequeña.
Draco iba a decirle algo, cuando entro Casiopea en la librería y acercándose a Harry le dio un fuerte abrazo.
−Harry. −Y lo empezó a remover.
−Cassie, por favor me estoy mareando. −Le dijo el moreno mirándola. −¿No puedes ser un poco más suave?
−Contigo siempre. −Y dándole un beso en la mejilla se apoyo en su hombro y miro a Ginny. −¿Y quién es esta? −Y la miro. −Harry es mío así que no te acerques a él. −Y antes de que nadie pudiera decir nada cogió a Harry y a Draco de la mano y los saco de la librería.
En un lado Sirius que estaba hablando con James de los nuevos libros escolares se preocupo al ver que Harry y Draco tenían mala cara.
−¿Chicos que ha pasado?
−Tío tu hija, nos ha sacado de la librería como si fuéramos muñecos. −Se quejo Draco sentándose en el suelo. −Me he mareado.
−Yo también. −Se quejo Harry y sentándose al lado de Draco lo miro. −Padrino tu hija da miedo.
−Oye yo no doy miedo. −Le dijo Cassie y miro a su padre. −¿Verdad?
El hombre le sonrió. −Claro que no cariño, ¿y porque los has sacado tan rápido de la librería?
−Porque los molestos Weasley estaban allí. −Y frunció el ceño. −Esos son como garrapatas agarrándose en todos lados.
−Y que lo jures cariño. −Le dijo Sirius y cogiendo unos caramelos se los dio a sus sobrinos. −Aquí tenéis.
−Gracias. −Le dijeron y se comieron los caramelos.
−Oye papa. −Harry miro a su padre.
−Harry. −James lo miro. −Dime.
−Quiero una escoba.
−Claro que sí. −Le dijo el hombre sonriéndole. −Comparemos una buena escoba.
−Genial. −Y estiro sus brazos. −Ayúdame.
−Sí. −Y acercándose le cogió de la mano para ayudarle a levantarse. −Ahora iremos a comprar las escobas.
−Vamos. −Y así se fueron a comprar las escobas.
−Harry. −James lo miro.
−Papa.
−No quiero que te acerques a los Weasley, se que nunca te he prohibido nada, pero no quiero que te acerques a ellos, ellos solo quieren nuestro dinero y no quiero que sufras.
Harry lo miro. −No me acercare a ellos, lo que menos quiero es tener una pelea contigo o con mama por algo que no vale la pena.
−No, no vale la pena. −Y le sonrió. −Y ahora olvidemos a esa familia y vamos a comprar tu escoba.
−Sip, que este año quiero estar en el equipo de quidditch.
−Yo también. −Le dijo Cassie. −Yo quiero volar súper alto.
−Volaras muy algo. −Le dijo Sirius mirando a su hija y miro a Orión. −¿Quieres estar en el equipo de quidditch?
−Sí que quiero estar, pero no sé si entraremos todos.
−Eso hasta que no hagáis la prueba no lo sabréis, ¿Quién es el capitán?
−Oliver Woods.
−No me suena, ¿Cómo es?
−Un friki del quidditch. −Le dijo Harry. −Solo piensa en ganar.
−Sea como sea espero que aunque no entréis los tres, entre alguno.
−Nosotros también lo esperamos. −Le dijo Orión.
−Bueno ahora iremos a comprar las escobas. −Les dijo James. −Hay muchas que comprar.
−Sí. −Le dijo Sirius. −Espero que haya para todos.
−Eso lo esperamos todos. −Y así llegaron a la tienda de quidditch, una vez vieron todas las escobas que habían algunos escogieron la nimbus 2000 y otros cogieron la 2001.
−A mí me gusta la 2000. −Le dijo Harry a su padre.
−Pues si te gusta esta la compraremos. −Y miro a Charlus que ese año ya empezaba en hogwarts. −Hijo tú no puedes llevar ninguna a la escuela.
El niño lo miro. −Lo sé, pero me encantaría volar.
Harry lo miro. −Yo te prestare la mía. −Y miro a su padre. −¿Qué te parece?
−Me parece bien. −Y miro a su hijo. −¿Charlus qué dices?
El niño le sonrió. −Genial.
−Pues entonces decidido, ya tenemos nuestra escoba.− Y miro a Remus. −¿Vas a comprar escobas?
−No, Lyall no quiere ninguna, dice que pasa de ese juego. −Y le sonrió.
−Idéntico a ti. −Le dijo James riéndose.
−Que te puedo decir, es mi hijo. −Y miro a Lyall que estaba en un lado leyendo un libro que se había comprado. −¿Lyall quieres algo?
−No papa, no quiero nada de este sitio, gracias. −Y miro a su padre. −Quiero caramelos.
Remus le sonrió. −Ahora iremos a comprarlos, cuando tus tíos paguen las escobas.
−Ok. −Y volvió a su libro.