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El reloj dorado — capítulo 23

−¿Lyall que lees? −Le pregunto Harry.

−Un libro sobre animales. −Y lo miro. −Sabías que en el antiguo Egipto habían cocodrilos enormes muchos más grandes que los de ahora.

−No, no lo sabía. −Y poniéndose a su lado vio lo que Lyall le enseñaba. −Aquí dice que media más de cinco metros, vaya pasada.

−Sí que es una pasada. −Y miro a su padre. −¿Crees que aun abran cocodrilos de este tamaño?

−Puede ser, los cocodrilos de Egipto son muy grandes, los más grandes de toda África, comen peces pero de vez en cuando se comen personas o lo que encuentren.

−Vaya pasada.

Remus le sonrió. −Sí que es una pasada..

Harry miro a su padre que ya había terminado de pagar. −Tengo hambre.

James le sonrió. −Ahora iremos a comer, ¿Qué quieres?

−Carne. −Y miro a Lyall. −¿Carne?

−Sí. −Y miro a su padre. −Quiero un bistec enorme, con muchas papas fritas.

−Un bistec con papas fritas. −Le dijo Remus y miro a Sirius. −No te relamas ahora iremos.

−Genial. −Y miro a sus mellizos. −¿Niños estáis?

−Sí, ya han terminado de ponerle el nombre. Le dijo Orión y le enseño su escoba.

−Pues entonces ya nos vamos.

−Sí. −Y así cogiendo sus cosas salieron a la calle y justo al salir vieron a los Weasley.

La familia ignorándolos se fue a buscar caramelos.

Una vez tuvieron los caramelos ya se fueron a comer su bistec con papas fritas.

Mientras comían, Draco miro a Harry. −Creo que no te vas a tener que preocupar de nada.

Ante eso el chico lo miro. −¿De qué hablas?

−De Cassie, ¿has visto como se ha puesto solo porque te ha visto un minuto con la comadreja? Creo que te va a tener controlado.

−Me ha dado miedo.

−Y que lo jures, se ha comportado como mis fans locas.

−Sí. −Entonces Harry sonrió. −Bueno Cassie esta genial así que no me importa lo que haga.

−Sí que esta genial.

−¿Chicos de que habláis? −Les pregunto Lucius.

−De un tipo que nos hemos encontrado en la librería. −Le dijo Draco.

−¿A quién os habéis encontrado? −Le pregunto James.

−Un tipo molesto llamado Lockhart. −Le dijo Harry mirándolo. −Es la última sensación escribe libros ridículos.

−Ya he escuchado hablar de él, sí que es molesto. −Les dijo Sirius. −Además todas las mujeres se ponen tontas al verlo.

−Oye no todas. −Se quejo Lily mirando a su amigo. −No, nos metas a todas en el mismo saco, pienso que ese tipo es muy molesto que no sabe hacer otra cosa que embaucar a las mujeres para que compren sus libros.

Ante eso, Mary y las demás asintieron.

−Eso porque vosotras sois inteligentes, pero ni te imaginas todas las que le van detrás. −Le dijo James y dado por terminado ese tema miro a su hija que estaba jugando con su bruja. −Cariño deja tu muñequita, luego podrás jugar, ahora tienes que comer. −Y cogiendo el tenedor le pincho varias papas y se la llevo a la boca y su hija abriendo se lo trago y empezó a masticar. −¿Bueno?

La niña asintió.

−Estupendo, cuando termines lo que hay en tu plato comeremos helado.

−Tarta de manzana.

James le sonrió. −Pues tarta de manzana. −Y miro a los demás. −¿Qué preferís?

−Tarta de manzana. −Le dijo Draco. −Ya he comido mucho helado.

−Pues tarta de manzana. −Y vio que una camarera se acercaba. −Por favor queríamos un trozo de tarta de manzana para cada uno.

La camarera asintiendo miro a todos los clientes que había allí y contándolos lo apunto. −Ya lo he apuntado.

−Gracias. −Le dijo James.

−De nada. −Y sonriéndole se fue a atender a otros clientes.

Cuando terminaron de comer ya volvieron a sus casas.

La noche anterior a que tuvieran que volver a hogwarts, Harry no podía dormir, así que bajando a la cocina cogió un vaso y lo lleno de agua.

Estaba bebiendo su agua cuando la luz del corredor se encendió y apareció Charlus.

−¿Harry no puedes dormir? −Le pregunto su abuelo.

−No abuelo, estoy nervioso.

Ante eso el hombre lo miro. −¿Y porque estas nervioso?

−Por Dobby, el elfo.

−¿Y qué pasa con el elfo? −Le pregunto Charlus que estaba mirando dentro de la nevera.

−Que él no quería que volviera a hogwarts en segundo y tapio la entrada del andén y tuve que ir en coche volador.

El hombre sacando la cabeza de la nevera lo miro. −Eso parece muy peligroso.

−Y que lo jures, por casi me caigo y no lo cuento.

−Bueno aquí eso no pasara, hace muchos años que la cámara de los secretos fue abierta y se mostro al pueblo lo que allí había oculto, y como no hay Voldemort, no te tienes que preocupar de nada. −Y le sonrió. −Ahora ayúdame.

−¿A qué?

−A comer el pastel que tu madre ha hecho esta mañana. −Y sacando el pastel de la nevera se lo mostro. −Es un pastel de chocolate.

−Que bueno. -Dijo y cogiendo dos tenedores pequeños y dándole uno a su abuelo se sentaron en la mesa que allí había y se pusieron a comerlo.

Llevaban un rato comiendo y hablando cuando James entro en la cocina.

−Otro que no puede dormir. −Le dijo Charlus a Harry y miro a su hijo. −¿Y tu porque no puedes dormir?

−Tengo insomnio, dejarme espacio. −Y cogiendo otro tenedor se sentó en otra de las sillas y se puso a comer el pastel.

−¿Te preocupa algo? −Le pregunto Harry a su padre.

−No hijo, solo que el sueño no quiere venir. −Y sonriéndole siguió comiendo el pastel.

Después de medio pastel y mucha conversación, los adultos decidieron que ya era hora de que volvieran a la cama, así que guardando el resto del pastel en la nevera cada uno se fue a su cuarto.

Harry con la barriga llena y con la conversación que había tenido con su abuelo en la mente cerró los ojos y poco a poco se fue quedando dormido.

Al día siguiente, las familias llevaban a sus hijos a King cross.

Al llegar los gemelos Weasley se acercaron a los Potter.

−¿Señor Potter, podemos hablar un momento? −Le pregunto George.

El hombre los miro. −¿De qué?

−Queríamos disculparnos por las molestias que le han causado nuestros padres.

−Vosotros no os tenéis que disculpar, no sois culpables de nada. −Les dijo James.

−Igual nos queremos disculpar, y quiero que sepa que no todos somos iguales, ni mis hermanos mayores ni nosotros aceptamos lo que están haciendo, tanto es así que ya no vivimos con ellos.

Ante eso el hombre los miro sorprendido, aunque los Weasley no le gustaban tampoco quería que unos niños terminaran viviendo en la calle. −¿Y donde vivís?

−Con nuestra tía Muriel, ella no deja de quejarse, es muy mandona pero cuando supo lo que estaban haciendo nuestros padres nos apoyo y nos abrió las puertas de su casa.

−No conozco a esa mujer, pero he escuchado hablar de ella es una mujer con mucho carácter.

−Lo es, y ella nos ayudo a buscar un trabajo, hemos estado este verano trabajando, mientras ellos sigan con esa actitud no queremos saber nada de ellos.

−¿Qué hay de los demás? Sé que tenéis mas hermanos.

−Como le hemos dicho, Charlie nos apoya, el sigue en Rumania con sus dragones y no piensa volver en una buena temporada, Bill sigue en Egipto volverá el año que viene, y por lo que sabemos sigue en contacto con la señorita Dora, Percy, bueno el no sabemos en lo que piensa, el quiere trabajar con el ministro aunque sea un tipo como Fudge, los que nos preocupan son Ron y Ginny ellos son iguales que nuestros padres, solo piensan en el dinero que pueden conseguir.

James asintió. −Gracias por el aviso y mucha suerte en vuestra nueva aventura del trabajo.

−Gracias.

−De nada, ya nos tenemos que ir. −Y despidiéndose se fueron al tren.

−Vaya. −Dijo James cuando se quedo a solas y miro a Lily. −Jamás pensé que me dirían todo eso.

−Por lo que veo ellos no son como sus padres.

−Para nada, ahora tenemos otras cosas que hacer.

−Sí. −Y miro a sus hijos. −Harry es tu segundo año en hogwarts, espero que consigas entrar en el equipo de quidditch.

−Gracias.

−De nada. −Y miro a Charlus. -Hijo no te pongas nervioso, solo tienes que dejar que el sombrero seleccionador diga muchas cosas.

−Dejare que hable, todo lo que quiera si al final entro en sltyherin.

Ante eso James le sonrió. −Ya verás como si que entras, ahora ir al tren, sino os dejara.

−Sí que vamos. −Y despidiéndose de sus padres, los hermanos Potter entraron en el tren.