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El reloj dorado — capítulo 24

Una vez en el tren se fueron a sentar en el último vagón, cuando el tren empezó a moverse, Cassie se fue al baño.

Al salir se encontró con Ginny.

−Tú. −Cassie la llamo. −Ni se te ocurra acercarte a Harry, el es mío y no voy a dejar que una comadreja cazafortunas le moleste, y antes de que digas nada, se dé que palo va tu familia, mejor no me hagas enfadar sino estarás fuera de la escuela, antes de que puedas decir mi nombre entero. −Y tras decir eso y antes de que la niña menor pudiera decir algo se fue.

Al volver al compartimento, cogió su videoconsola y se puso a jugar a su juego, ya había avisado a Ginny esperaba que no la tuviera que avisar de nuevo, no le gustaba repetir las cosas dos veces.

Unas horas más tarde los alumnos llegaban a la escuela, y no pasaba mucho tiempo antes de que empezara la selección de los alumnos de primero, la profesora McGonagall fue diciendo nombres hasta que el llego el turno de Charlus.

−Charlus Potter.

Al escuchar el nombre del niño todos lo miraron hacia muchos años que solo había un Potter y ahora con dos pues llamaba mucho la atención.

El niño sentándose en el taburete espero que la profesora le pusiera el sombrero este no tardo mucho en gritar slytherin.

Si ya tener un segundo Potter llamaba la atención que fuera a slytherin les desencajaba del todo, en la mesa de gryffindor, Harry aplaudía feliz y claro eso llamaba mucho más la atención, era como si el castillo se hubiera puesto al revés.

−Harry te veo feliz. −Le dijo Hermione.

El niño sin dejar de aplaudir asintió. −Estoy muy feliz, Charlus quería estar en slytherin como mi abuela Dorea.

Ante eso muchos alumnos lo miraron.

−¿Harry tu abuela estuvo en slytherin? −Le pregunto Dean.

Harry asintió. −Sí, mi abuela es Dorea Black y como buena de la familia estuvo allí. −Y miro a Ron. −Y al contrario de lo que los monos piensan, en slytherin no solo hay magos malvados, mi abuela es mucho mejor que algunos que se sientan en gryffindor. −Y mirando a Dean le sonrió. −Es una mujer genial.

−Sí que lo es. −Dijo Neville. −La abuela de Harry es genial.

−¿La conoces? −Le pregunto Seamus.

−De toda la vida, pero ahora no hay tiempo para esto, aun hay mucha gente que tiene que pasar por el sombrero seleccionador. −Y tras decir eso todos volvieron a prestar atención a la selección.

Cuando Charlus llego a slytherin sonrió a sus primos.

−Felicidades Charlus. −Le dijo Draco.

−Felicidades. −Le dijo Cygnus.

−Gracias chicos, estoy feliz y sé que la abuela también lo estará.

Cygnus le sonrió. −La abuela Dorea estará feliz de que estés en la misma casa que ella y no hagas caso a los idiotas que digan que aquí solo hay malvados.

−No les hago caso, eso es porque tienen el cerebro pequeño.

−Muy pequeño. −Le dijo Draco y vio que sus amigos lo miraban. −¿Qué?

−¿El es el hijo del señor Potter? −Le pregunto Pansy.

−Charlus Potter solo tiene un hijo. −Le dijo Draco. −Y ese es mi tío James, mi tío James ha tenido tres hijos Harry, Charlus y la pequeña Dorea, después de casi ciento cincuenta años un Potter ha tenido más de un hijo. −Y sonrió a Charlus. −¿Verdad?

−Verdad, los abuelos están felices de que el apellido Potter no desaparezca. −Y sonriéndole siguió prestando atención a la selección.

Después de la selección de Charlus, fueron pasando otros alumnos hasta que llego el turno de Luna.

−Luna Lovegood.

La niña acercándose al taburete se sentó y el sombrero no tardo mucho en enviarle a ravenclaw, desde un lado Harry la miraba sonriendo, también cuidaría de ella, nadie la trataba bien pero ella era muy valiente y tenía que averiguar si su madre estaba viva, al día siguiente le enviaría un mensaje a su abuelo, en el cuaderno había puesto cuando y donde moría y esperaba que le hubieran hecho caso.

Después de la selección de Luna, la última que faltaba fue Ginny y Harry sin prestarle mucha atención escucho como la enviaban a gryffindor.

Una vez la selección hubo terminado, el profesor Dumbledore dijo unas palabras y ya la fiesta empezó.

Mientras cenaban Harry miro a su alrededor, en la mesa de gyffindor estaba Colyn, el niño había muerto en la batalla final al querer proteger a unos compañeros, no sabía si allí era fan de hacer fotos pero no tenía ningún motivo para seguirlo así que esperaba que tuviera un curso tranquilo.

−Harry. −Cassie que estaba a su lado le llamo.

El niño la miro. −Cassie.

−¿Estás bien? Te has quedado congelado.

Harry le sonrió. −Estoy bien.

Cassie le sonrió. −Se que aún faltan horas para empezar las clases, ¿pero quieres ser mi pareja?

El niño asintió. −Sí que quiero ser tu pareja, eres muy inteligente así que seguro que me ayudas mucho, algunas cosas no me salen bien.

−No te preocupes, yo te ayudare.

−Gracias.

−De nada. −Y sonriéndole se iba a poner a cenar, cuando vio que Ginny la miraba, ignorándola se puso a cenar, no tenía tiempo ni ganas en hacer caso a las comadrejas.

Al día siguiente después de desayunar, Hermione y Cassie iban juntas cuando la joven Black le dijo que se adelantaba y se fue con Harry.

La castaña se acerco a Draco que iba con sus amigos.

−Draco.

El chico que no la había visto, le sonrió. −Buenos días leoncita.

−Buenos días, ¿sabes que le pasa a Cassie?

−¿A mi prima? No, ¿Qué le pasa?

−Se ha ido corriendo con Harry.

−A eso.

Hermione lo miro sin entender. −¿Qué has querido decir con eso?

−Bueno es que mi prima ha decidido ser la protectora de Harry y no dejar que caza fortunas se le acerquen.

Ante eso, la chica lo miro mas extrañada.

−No me he enterado de nada.

−¿Sabes los rumores que corren por el Londres mágico?

−No, te recuerdo que yo no sé nada, solo las cosas de las que me entero en la escuela.

−Si es verdad lo siento, hace muchos años la abuela de los Weasley fue expulsada de la familia Black, y ahora tanto el señor Weasley como su mujer no están de acuerdo y harán cualquier cosa para tener ese dinero como por ejemplo hacer que su hija se case con alguno de nosotros.

−O vaya, había escuchado hablar sobre esa gente, pero no sabía que los hubiera tan cerca.

−Ya ves, así que es por eso que Cassie no le va a quitar los ojos de encima a Harry, mi prima es de armas tomar cuando algo le interesa sin contar que cuenta con el apoyo de mi tío Orión, el jamás le negara nada a su nieta.

Hermione lo miro. −Un poco consentida si que esta.

−¿Un poco? −Y se rio. −Yo creo que mucho, pero bueno, ¿ya tienes pareja para clases?

−No ninguna.

−Entonces te vienes conmigo.

−¿No me vas a preguntar?

−¿Para qué? −Y le sonrió. −Sé que me vas a decir que si que no te puedes negar a estar cerca de mí.

Ante eso Hermione lo miro con la boca abierta. −Eso conmigo no funciona, es mejor que lo pruebes con otra persona.

−¿En serio? Entonces porque te has puesto roja. −Y le toco la mejilla.

−No es verdad, es mentira. −Y le quito la mano.

−Es verdad. −Y riéndose le cogió de la mano. −Anda vamos antes de que nos riñan. −Y así cogidos de la mano entraron en el aula.

Después de clase, Harry se acercaba a Hermione y Draco.

−Vaya que rápidos que vais, ya hasta os cojeas de la mano.

Draco le sonrió. −Ya ves, no queremos perder el tiempo.

−No es verdad. −Le dijo Hermione que se había puesto muy nerviosa, levantándose cogió sus cosas y los miro. −Sois idiotas, no os acerquéis mas a mí. −Y se fue corriendo.

−Vaya. −Harry parpadeando miro a Draco. −Siempre ha sido una chica tímida.

−Ya lo veo. −Y levantándose le dijo: −Me voy tengo que ir tras una leona que se ha ido corriendo.

−Draco creí que era al revés que son las chicas quienes te van detrás de ti, que tu nunca vas detrás de nadie.

Ante eso Draco lo miro. −Que te puedo decir, hasta yo sé ver las cosas que realmente valen la pena, nos vemos. −Y despidiéndose y diciéndoles a sus amigos que luego los vería se fue detrás de su leoncita.

Por suerte no tardo mucho en encontrarla, se encontraba ya en la nueva clase y el se sentó a su lado.

Hermione al verlo lo miro con los ojos muy abiertos. −¿Qué haces aquí? −Dijo casi chillando.

−Me toca esta clase, y tú has dicho que serías mi pareja en clase, así que aquí estoy. −Y le sonrió.

−Eso era antes de que dijeras todas esas cosas raras.

−¿Cosas raras? ¿No te gusta estar conmigo?

Hermione lo miro. −Solo tengo 12 años.

Entonces Draco lo entendió, aunque Harry y el tuvieran un cerebro de 17 años, pues no habían crecido, los demás tenían la misma edad, y Hermione era apenas una niña aun tenía que crecer y madurar y algunas cosas aun no las entendía.

−Lo siento. −Y le cogió de la mano. −¿Me perdonas?

La leona mirándolo bien, supo que realmente estaba arrepentido así que asintió. −Te perdono.

Draco le sonrió. −Gracias, ya no habrán más cosas raras.

−Gracias.

−De nada, ¿quieres venir conmigo a clases?

Hermione asintió. −Me gusta ir contigo en clases.

−A mi también. −Y ya no pudieron decir nada más porque la profesora Mcgonagall llego y empezó su clase.

Al final del día cuando las clases terminaron, Harry envió dos cartas, una a sus padres y otra a su abuelo preguntándole por Luna Lovegood.