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El reloj dorado — capítulo 27
−Harry. −Alphard lo llamo.
El chico lo miro. −Tío.
−Hay una más. −Y le dio una caja. −Es para tu amiga Hermione.
−Gracias tío. −Y levantándose se la dio a Draco. −Dásela tú. −Y le sonrió.
−Gracias y si que se la daré. −Y miro a su tío. −¿La impresora va con electricidad?
−No, es como la videoconsola.
El chico asintiendo le pregunto: −¿Cuál será tu nuevo invento?
−Quiero hacer una impresora más pequeña, pero eso será el año que viene.
−La esperaremos.
−Hacerlo. −Y vio que su sobrina la miraba. −¿Cassie querías algo?
−Si tío, ¿se puede cambiar de color? Es que el negro no me gusta mucho.
−Claro que sí. −Y le sonrió. −Es igual que la videoconsola puedes ponerle el color o dibujo que quieras.
−Gracias tío. −Y levantándose lo abrazo fuerte. −Tus inventos son los mejores del mundo.
Ante eso el hombre le dijo: −Gracias hermosa.
−De nada. −Y le dio un beso en la mejilla.
Unos días más tarde, en toda la prensa salía la noticia de las salidas de Bill Weasley y Dora Tonks Black, muchos decían que Bill solo se acercaba a Dora por su dinero, aunque los jóvenes pasaban de las noticias.
Algunos no estaban muy felices sobre esas noticias, y ellos eran Tedd, Cygnus y Orión, tanto les disgustaba que hablaran de Dora que decidieron que a partir de ahora la prensa no sería incluida en lo que ellos harían, a la única revista a la que invitarían sería el quisquilloso pues ellos no habían hablado mal en ningún momento de Dora y Bill, no solo sería un escarmiento para la prensa sino que la revista de los Lovegood se volvería mas popular.
Los Weasley aunque no se hablaban con sus hijos mayores, aun soñaban que cuando Bill se casara con Dora podrían disfrutar de sus millones, y más lejos de la realidad, poco antes de que Bill volviera a Egipto envió un mensaje a Cygnus y este como le dijo acepto su invitación.
Poco antes de la hora Cygnus llego a una teteria que se encontraba en el callejón diagon y pidió te y unos pasteles, no mucho tiempo después la camarera se lo traía cuando llegaron Bill y Charlie.
Cygnus pidiéndole a la camarera que les dejara solos término de servir los tés.
−Buenas tardes. −Les saludo el hombre.
−Buenas tardes. −Bill lo miro. −Espero que no te importe que haya traído a Charlie.
−Para nada. −Y lo miro. −¿Qué tal con los dragones?
−Complicados y peligrosos. −Le dijo Charlie y le sonrió. −Pero gracias a eso, tengo un sueldo que se podría considerar una pequeña fortuna, me pagan casi tanto como a un auror.
Ante eso Cygnus que se estaba tomando su te, lo miro con los ojos muy abiertos. −Vaya, jamás pensé que os pagaran tanto.
Charlie riéndose asintió. −Pues sí, y eso hace de mi un hombre feliz, no solo disfruto cuidando de los dragones que tanto me gustan sino que no me puedo quejar de los beneficios.
Bill viendo con satisfacción como ellos dos se llevaban bien, miro al abuelo de su novia. −Te he pedido que vinieras por dos motivos, el primero es que me gustaría que me aconsejaras.
Ante eso Cygnus lo miro. −¿Aconsejarte sobre qué?
−Sobre unos bonos. −Y abriendo el sobre que llevaba con él se lo mostro. −Estos bonos aun no han salido al mercado, gringotts los sacara pronto, pero antes ha dejado que sus empleados compremos algo, y como no sé si ha pasado alguna vez quiero que me digas si vale la pena.
El hombre cogiendo el sobre, miro los papeles y se puso a leerlos. −Son buenos bonos. −Les dijo Cygnus. −Y pueden dar muchos beneficios, es lo bueno de este tipo de bonos que siempre dan dinero. −Y lo miro. −Cuando salgan yo los comprare nunca va mal tener ese tipo de reserva además cuando los quieras vender costaran el doble o incluso el tiple. −Y le devolvió el sobre.
−Gracias. −Y miro a Charlie. −Entonces los compraremos.
−Compra una buena cantidad.
−Lo hare. −Y miro a Cygnus. −Gracias, los compraremos a medias aprovechando que a mí me hacen tan buen descuento.
−Y haces bien, sería una tontería no aprovecharse de ello, ¿y que mas querías?
−Quiero que me ayudes en algo.
El hombre que estaba dando vueltas a su te dejo de hacerlo y lo miro. −¿En qué?
−Quiero abrir una pequeña cuenta para George y Fred, ellos no son como mis padres ni como mis hermanos pequeños y tampoco quiero que ellos se pasen la vida trabajando cuando aun tienen que estar en la escuela y tampoco quiero que mi tía pague todos sus gastos, sé que es mucho pedir pero me gustaría que la controlaras, sé que cuando nosotros nos marchemos mis padres intentaran meter sus manos en ella.
−No me importa ayudaros con esa cuenta, ¿vais a poner mucho dinero?
−Unos 1000 galeones de momento.
Ante eso el hombre se asombro. −¿Tenéis tanto dinero?
Charlie le sonrió. −Y mucho mas. −Entonces se le borro la sonrisa. −Cuando me puse a trabajar con los dragones y viendo todo lo que ganaba empecé a pasarle una mensualidad a mis padres para ayudarles con mis hermanos, pero ese dinero nunca lo usaron para nada bueno, así que me canse y cerré ese grifo, por eso queremos que usted lo controle, no queremos que ese dinero vuele en algo que no vale la pena.
−Me ocupare de todo.
−Gracias. −Le dijo Bill. −Antes de irnos, le pasaremos los documentos y le pediremos que firme algunas cosas.
−Los firmare con gusto.
−Gracias. −Y entonces Bill se levanto. −He quedado con Dora, ya solo me queda una semana para volver a Egipto y quiero pasar tiempo con ella. −Y miro a Charlie. −Cuando tengas los documentos listos avísame.
−Lo haré, ahora ves con tu novia. −Y cuando Bill se hubo ido, Charlie miro a Cygnus que lo miraba fijamente. −Ups.
−Si ups. −Y sacando dinero le dijo: −Avísame cuando tengáis los documentos listos.
−Lo hare. −Y mientras Cygnus se iba, Charlie se quedo disfrutando de su te y sus pastitas que realmente estaban buenas, nada que ver con lo que le servían en Rumania.
El día tres de enero los alumnos volvían a hogwarts, en la estación antes de subirse al tren, Draco buscaba a Hermione y por suerte no tardo mucho en encontrarla.
−Herms. −El chico la llamo.
La leona se acerco. −Buen año nuevo.
Draco le sonrió. −Buen año nuevo, esto es para ti. −Y le dio la impresora.
Hermione mirándola bien lo miro. −¿Una impresora?
−Si es para la videoconsola, es el nuevo invento de mi tío, puedes imprimir muchas cosas.
−Gracias.
−De nada.
Hermione sonriéndole le dio la impresora a sus padres. −¿La podéis guardar?
−Claro que sí, no es una cosa que se pueda llevar a la escuela. −Le dijo su padre y miro a Draco. −Gracias.
−De nada. −Y miro a Hermione. −¿Vamos?
−Sí. −Y despidiéndose de sus padres hasta pascua se fueron al tren.
Una vez solos Hermione miro a Draco. −Me he sentido muy incómoda.
Ante eso el chico la miro. −¿Incomoda? ¿Por la impresora?
−No, no por eso, sino porque sentía todo el tiempo que me estaban mirando.
−¿Mirando?
−Si, como si me estuvieran clavando cuchillos en la espalda.
−Que molestos que son. −Y subiéndose en el escalón del tren miro a su alrededor hasta que encontró a los molestos que justamente los estaban mirando. −Son los Weasley que no dejan de incordiar.
Hermione lo miro sin entender. −¿Y porque me tendrían que mirar a mi?
Draco la miro. −Ellos quieren dinero.
−Pues de mi no lo sacaran, mis padres son dos dentistas normales.
−No es eso. −Le dijo el chico. −Lo que pasa es que están buscando un tonto rico para casarlo con su hija.
−¿Y ella que dice?
−Ella está encantada, ese es el problema con ella.
−Así que te miran porque piensan que te cazaran.
Draco asintió. −Así es. −Y le sonrió. −¿Me protegerás?
Hermione le sonrió. −Me lo pensare. −Y diciendo adiós a sus padres que los miraban subió en l tren.
−¿Oye como que te lo pensaras? Le pregunto Draco.
−Eso que me lo pensare. −Y sacándole la lengua se fue corriendo al ultimo vagón.
Una vez el tren estuvo en marcha, Draco llamo a su prima. −¿Cassie me puedes hacer un favor?
La chica que estaba jugando muy a gusto con su videoconsola al escuchar a su primo lo miro. −¿En qué puedo ayudarte?
−Es la comadreja Weasley está molestando a Herms y no soy de pedir a chicas que lo arreglen pero no quiero que me vean con ella, solo me faltaría que hubieran rumores.
−Te entiendo, y no te preocupes hablare con esa comadreja, ya me tiene miedo así que no será muy difícil que deje de molestarte.
−Gracias.
−De nada guapo. −Y sonriéndole y volvió a su juego.
En la estación cuando el tren se hubo alejado los Granger se acercaron a los Weasley. −No se quienes son, ni me importa pero dejen de mirar todo el tiempo a nuestra hija. −Les pidió George.
−¿George pasa algo? −Le pregunto Sirius acercándose con James y Remus.
El hombre lo miro. −Sirius, no sé qué pasa ni me importa pero no voy a permitir que incomoden a mi hija, Herms me dijo que tú eras un auror un policía mágico, ¿verdad?
−Lo soy, ¿Qué pasa?
−Pues eso que desde que Draco se ha acercado a nosotros, que ellos no dejan de mirarnos, no sé si Hermione se ha dado cuenta pero no quiero que se sienta mal, está en la escuela para estudiar no para que la incomoden por cosas que no son suyas y tampoco nuestras.
−Lo entiendo. −Y miraron a los Weasley. −Cada vez sois más molestos, dejarnos en paz. −Y miro a George. −Lo que pasa es que no les gusta que Draco se acerque a Hermione.
−¿Y porque no? ¿Que Draco no tiene padres? ¿Por qué se meten ellos?
−Sí que Draco tiene padres. −Se escucho.
Todos se giraron y vieron a Lucius y a Abraxas que se acercaban. −¿Qué pasa con Draco?
−Que aquí los Weasley no les gusta que Draco se acerque a Hermione, porque entonces ellos no podrán cazarlo para casarlo con su hija.
−¿Es eso? −Pregunto Jane y miro a los Weasley.− Si tanto quieren dinero, trabajen que no se les caerán los anillos de la mano. −Y miro a Sirius. −Como dice mi marido no vamos a permitir este tipo de acoso hacia nuestra hija.
−Nosotros tampoco vamos a permitir ese tipo de comportamiento.
−Soy una Black y hago lo que quiero. −Grito de pronto Molly.
Ante eso todos la miraron.
−No, te equivocas. −Le dijo Sirius. −Eres una Weasley, y entiende de una vez que nunca tendrás el dinero de mi familia. −Y miro a los Granger. −Disculparlos no volverá a pasar.
−Por suerte cuando salgamos de la estación no tendremos que seguir viéndolos. −Y miro a los Weasley. −No vivimos en el siglo pasado donde las mujeres apenas podían trabajar. −Y miro a los Malfoy. −Gracias por el regalo para Hermione, le ha gustado mucho.
Abraxas le sonrió. −De nada, ahora iros, esta gente no os volverá a molestar.
−Gracias. −Y así los Granger se fueron, mientras los demás se quedaron con los Weasley. −Hacer caso a los Granger ellos tienen razón, no estamos en el siglo pasado donde las mujeres apenas tenían derechos para trabajar. −Les dijo Abraxas. −A la próxima no habrán más oportunidades, como os volvamos a decir algo Arthur perderá su trabajo. −Y miro a los demás. −Es hora de irnos, tenemos cosas que hacer.
−Sí. −Y mirando mal a los Weasley se fueron.