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El reloj dorado — capítulo 29
Dos días después, en el aeropuerto Harry miraba divertido como Draco se había congelado, Hermione y sus padres habían aparecido y les habían dicho que se iban de vacaciones con ellos, que habían sido invitados y ellos habían aceptado muy agradecidos.
−Draco despierta. −Le dijo Cygnus mirando divertido a su primo. −Ya sé que Hermione es muy bonita y todo eso, pero si te duermes no cogerás el avión y te quedaras en tierra y no podrás ver a tu novia en bañador.
Ante eso Sirius que siempre tenía la oreja puesta miro a su sobrino. −¿Draco Herms es tu novia? −Y entonces sonrió. −Que pillín si que lo tenias oculto.
Draco miro a Cygnus que sonreía. −Eres idiota que no ves que tío Sirius es como un niño pequeño y siempre está igual.
−Oye. −Se quejo Sirius mirándolo. −Yo soy muy bueno.
−Si como un dolor de muelas. −Y miro a Orión. −Tío Orion.
El hombre lo miro. −Draco.
−Dile algo a tu hijo, se está metiendo conmigo.
Ante eso Orión miro a su hijo mayor. −Sirius por favor que Draco es un niño, metete con alguien de tu edad.
−Un niño cuando quiere. −Se quejo Sirius y miro a su sobrino que lo miraba sonriendo. −Como digo cuando quiero.
−Solo tengo 12 años así que soy un niño.
Pasajeros para el avión rumbo a Sidney Australia por favor pasen por la puerta 20. −Se escucho de pronto que decían por megafonía
−Bueno tendréis que seguir luego. −Les dijo Charlus. −Sino vamos ya perderemos el vuelo. −Y así se fueron a la puerta que les habían dicho por megafonía.
Dos días después, Harry ya se había olvidado de sus pesadillas, en Sidney no había tenido ninguna y se lo estaba pasando realmente bien.
Esa vez aunque los Weasley ganaron el premio como la otra vez de 700 galeones, no fueron a Egipto, ya Bill les había dicho que si no dejaban de molestarle con el dinero no los quería ver, así que su destino fue incierto.
Y de nuevo el tiempo fue pasando hasta después de navidades cuando Bill volvió a Londres.
Nada mas instalarse en su piso, se reunió con Cygnus y con Tedd y como les dijo firmo el acuerdo prenupcial que le dijeron.
Después de la firma llego la gran fiesta de compromiso no todos los días un Black se casaba así que prepararon una gran celebración.
−¿En serio no vas a invitar a tus padres ni a tus hermanos pequeños? −Le pregunto Dora a su novio.
−No Dora. −Le dijo Bill. −Lo que menos quiero es que la estropeen he intentado muchas veces que se olviden del maldito dinero pero ellos siguen en sus trece y no les entra en la cabeza que no van a ver nada de tu dinero.
−Lo siento.
−No es tu culpa. −Y la beso. −Ahora vamos a olvidarnos de ellos y vamos a terminar de mirar todo bien, mañana es la fiesta y no quiero que nada la estropee.
−Está bien. −Y sonriéndole volvieron a sus preparativos.
A la noche siguiente cuando los invitados iban llegando tenían que mostrar su invitación en la puerta y como siempre periodistas y otras personas se quisieron colar sin suerte.
La única revista que había sido invitada había sido el quisquilloso y eso era porque a Dora le gustaba tanto esa revista que no había querido que faltara
La familia no había reparado en gastos para que no hubiera ningún problema en esa fiesta tan importante.
Cuando empezó la fiesta, Tedd como padre de la novia pidió un momento de silencio.
−Esta noche es muy especial para mí, mi hija Dora se compromete con un buen hombre Bill. −Y miro a la pareja. −Felicidades y que vuestro matrimonio dure muchos años.
Dora acercándose lo abrazo mientras los invitados aplaudían.
−Después de estas hermosas palabras por parte del padre de la novia, nos reuniremos en el comedor para degustar unos platos realmente ricos. −Les dijo el organizador.
Y así haciendo caso al organizador los invitados se fueron al gran comedor a degustar los platos que habían preparado.
Después de la cena ya empezó el baile y tras muchas horas todos volvieron a casa.
Al día siguiente, en toda la prensa se hablaba de lo mismo de la fiesta de compromiso de Dora Tonks y Bill Weasley, y de sus grandes ausentes los padres y los hermanos menores del novio.
Mientras todos los periódicos hablaban de los invitados que habían sido invitados, el quisquilloso tuvo la primicia, fotos del interior de la fiesta así que los ejemplares se vendieron en seguida, incluso tuvieron que hacer mas ejemplares.
Los señores Weasley al ver la noticia del compromiso se enfadaron mucho, Bill se les había escapado de las manos y no estaba dispuesto a ayudarles económicamente, eso hacía que el odio que sentían por los Black fuera más grande.
Mientras los Weasley estaban muy disgustados Bill y Dora preparaban su boda y el chico había encontrado el regalo perfecto para su futura mujer, así que reuniéndose con Cygnus lo llevo a que lo viera.
−¿Qué te parece?
Cygnus mirando el regalo miro al futuro marido de su nieto. −Es una casa hermosa, la quiero ver por dentro.
−Claro que si, aunque aun no la he comprado el de la inmobiliaria me ha prestado las llaves. −Y le sonrió. −Dice que como futuro miembro de la casa Black sabe dónde encontrarme si intento robarle las llaves.
−En eso tiene razón, anda vamos.
−Sí. −Y dejándolo pasar se la enseño. −No es muy grande, pero a mí me gusta mucho.
Cygnus mirando a su alrededor tuvo que darle la razón a Bill. −A mí también me gusta, y no hace falta regalar una mansión para ser feliz, y esta casa está realmente bien. −Y pasando por el salón paso por una puerta y vio una cocina.
−El salón seria salón-comedor y aparte de la cocina cuenta con un despacho biblioteca. −Y lo llevo por un pequeño pasillo hasta el despacho.
Cygnus al verlo asintió. −Me gusta mucho, es bastante grande y se puede poner una mesa grande y un sofá perfectamente.
−Sí que se puede, ven que te enseño las habitaciones, tiene cuatro y dos cuartos de baño. −Y lo guio por unas escaleras de madera de color marrón oscuro hasta el segundo piso. −Este es la habitación de matrimonio. −Y abrió la puerta. −¿Qué te parece?
El hombre entrando asintió de nuevo. −Me gusta, ¿Qué tipo de cama vas a poner?
−He visto una que me gusta que en vez de tener un somier de tablas de madera es un somier de madera y se puede hacer a la medida que quieras.
−Eso está bien. −Y lo miro. −Me has dicho que habían mas habitaciones.
−Si tres más, pero antes te quiero enseñar el baño. −Y abriendo la puerta le enseño el cuarto de baño.
Cygnus mirándolo asintió, el baño era completo. −Veo que has pensado en todo.
−Sí. −Y le enseño el resto de la casa. −También tiene un pequeño jardín trasero y los vecinos son familias con niños pequeños.
−Es un buen lugar. −Y lo miro. −Yo que tú la compraría a Dora le gustara.
Al escuchar que a su prometida le gustaría asintió. −Gracias por venir a verla.
−De nada, ¿Cuándo vas a ir a firmar las escrituras?
−Esta tarde.
−¿Te puedo acompañar?
−Claro que sí. −Y sonriéndole salieron de la casa y cerrando todo bien se despidieron hasta la tarde.
Unos días después, Dora no dejaba de saltar, Bill le había enseñado la casa que había comprado y le encanto y aunque tendría que estar enfadada por haber escogido el solo no le importaba para nada, la casa era tan bonita que no le importaba.
−Dora quédate quiera. −Le dijo Andrómeda. −Cariño Bill y tu tenéis que hacer la lista de bodas sino no les dará tiempo a los invitados a comprarlos.
−Tienes razón. −Y tranquilizándose se sentó al lado de su prometido y lo miro. −¿Qué podemos escoger?
−Podemos pedir los muebles para nuestra casa, así nos ahorramos dinero. −Y miro a su suegra. −¿Qué te parece?
−Es una buena idea, en esa lista se puede poner lo que quieras, además así los invitados nos os regalan lo mismo.
−¿Y en el callejón diagon encontraremos una tienda así?
Andrómeda asintió. −Sí que lo encontraremos, hay tiendas especializadas, esta tarde iremos a mirar todo lo que tienen y así lo vamos escogiendo.
−Gracias.
−De nada. −Y así con una cosa menos siguieron mirando otras mil cosas, como habían decidido casarse en verano no había mucho tiempo para tener todo listo.
Mientras Bill y Dora preparaban su boda con la ayuda de las mujeres de la familia Black, los demás hacían su vida normal.
Un día en hogwarts, Hermione estaba leyendo la carta de su madre al terminar se acerco a Cygnus que estaba con sus amigos.
−Cygnus.
El chico la miro. −Buenos días Hermione.
−Buenos días. −Y le sonrió. −¿Te puedo preguntar algo?
−Claro que sí, ¿pero no prefieres preguntárselo a Draco? −Le pregunto.
−No, porque es sobre la boda de tu hermana.
−¿Ya has recibido la invitación?
−Si gracias, mis padres están realmente contentos, pero tengo un problema.
−¿Qué problema? −Le pregunto Draco mirándola.
−Que no se que regalarle a Bill y Dora.
−¿No tienes la lista de regalos?
−La tengo y la señora Potter ya ha acompañado a mis padres al callejón diagon para comprar el regalo, han escogido la cubertería, pero yo quiero regalarles algo por mi misma incluso ya mi madre me ha enviado dinero. ¿Qué les puedo comprar?
−Dora no es difícil de contentar. −Le dijo Cygnus. −Cualquier cosa que le regales le gustara.
−Eso me lo pone más difícil, porque hay tantas cosas que no se que escoger.
Draco la miro. −Si quieres te acompaño el próximo día a Hogsmade yo tampoco tengo el regalo.