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El reloj dorado — capítulo 31

El día de la boda, la familia se despertó temprano y tras desayunar ya se fueron a preparar, a media mañana ya estaban en el jardín en el que se celebraría la boda.

Draco que estaba hablando con sus primos al ver a Hermione que llevaba un hermoso vestido rojo no supo que decir.

−Draco despierta. −Le dijo Orión mirándolo divertido. −Siempre te pasa con Hermione, se acerca así que espera que le saludes y no te quedes congelado.

−Tienes razón. −Y despertándose sonrió a Hemrione. −Buenos días Hermione, estas hermosa.

La chica le sonrió. −Gracias, tu también estas muy bien.

−Gracias, ¿vamos a sentarnos? Ya no tardara mucho en empezar.

−Sí. −Y así la parejita se iba a sentar, mientras los demás los miraban divertidos.

No mucho tiempo después la boda empezaba y más de una se le escapo unas lagrimas, Dora estaba realmente hermosa y Bill llevaba un traje muy elegante.

Cuando el juez mágico les dijo que ya eran marido y mujer y tras el beso del nuevo matrimonio todos se acercaron aplaudiendo y felicitándolos.

Tras muchas felicitaciones empezó el banquete.

−Draco como primo de la novia estas en la mesa del principio. −Le dijo su madre y miro Hermione. −Herms estas en aquella mesa. −Y le enseño una mesa del medio. −Estas con otros chicos de tu edad, Blaise, Theo, Pansy, Daphne y Astoria.

−Gracias señora Malfoy.

La mujer le sonrió. −De nada. −Y miro a su hijo. −Draco no te retrases.

−No mama, no tardo. −Y miro a Hermione. −Cuando terminemos de comer espero que bailes conmigo.

−Lo hare, aunque ya te aviso que aun no he mejorado.

−No importa, ven que te acompaño. −Y tras dejar a Hermione en su mesa se fue a la suya, donde lo esperaban sus primos.

Unas horas más tarde, ya empezó el baile y tras el baile de los novios los demás fueron entrando y Draco no perdió la oportunidad de coger a Hermione y llevársela a bailar.

Por la noche, cuando hacia muchas horas que el sol se había ocultado, por fin los novios se iban a su luna de miel.

Hermione miro a Draco. −¿Dónde se van?

−Creo que de crucero, mi abuelo y la tía de Bill, la señora Muriel les han regalado el viaje.

−Es un crucero alrededor del mundo. −Le dijo Sirius que no estaba muy lejos. −El viaje durara seis semanas.

−Eso sí que es una señora luna de miel. −Les dijo Harry que los había escuchado.

Sirius asintió. −Sí que lo es, ahora que ya los novios se han ido, no os alejéis mucho que Andrómeda y las demás darán los regalos de los novios.

−No nos alejaremos. −Le dijo Draco.

−Mejor no estaría bien que os buscaran.− Y sonriéndoles se fue con sus amigos.

Cuando al final los novios se fueron, como les dijo Sirius las mujeres les pidieron que se pusieran en cuatro colas diferentes, chicas, chicos, mujeres y hombres.

Hermione poniéndose en su cola no tardo mucho en recibir una pequeña bolsa.

−Gracias por venir este día. −Le dijo la madre de la novia.

La niña le sonrió. −Gracias a vosotros por invitarme me lo he pasado realmente bien y los novios estaban muy guapos.

−Gracias.

−De nada. Y saliendo de la cola se fue a sentar en una de las mesas para abrir su regalo.

Al ver lo que había sonrió, había una pequeña caja de cristal en forma de corazón el nombre de los novios y dentro habían caramelos en forma de corazón y también había una pequeña caja de madera perfumada.

−Herms. −Su madre acercándose se sentó a su lado. −¿Qué hay en tu regalo?

−Una caja en forma de corazón con caramelos y una caja de madera. −Y se la acerco a la nariz. −¿A que huele bien?

Jane oliéndola asintió. −Huele muy bien, vamos a ver que me han dado a mí.

−Sí. −Y viendo como su madre abría su regalo sonrió, dentro había una caja de madera con un enrejado en forma de corazón y unos bombones y unas figuritas de los novios.

−Están muy bien. −Y cogiendo un bombón se lo dio a su hija. −¿Verdad?

−Verdad. −Y se lo comió feliz.

−Gracias a todos por venir. −Les dijo Cygnus. −Espero que hayan firmado en el libro sino aun lo pueden hacer.

Jane que estaba aplaudiendo con los demás, miro a su hija. −Ahora buscaremos a tu padre y ya nos iremos a casa, ya se está haciendo muy tarde.

−Si mama. −Y guardando bien sus regalos para que no se perdieran se fue con su madre.

Por suerte a George no tardaron mucho en encontrarlo, estaba con James y los demás.

−Papa, mama dice que ya nos vamos.

El hombre asintió. −Sí que ya se está haciendo tarde, ¿te lo has pasado bien?

−Mucho.

−Ha sido muy divertido. −Y miro a sus amigos. −Nos vemos pronto.

−Sí.

Los Granger se despidieron y como ya habían firmado en el libro se fueron a despedir de Andrómeda y los demás, antes de irse la mujer le dio una bolsa. −Esto es para toda la familia.

−Gracias. −Y diciéndoles que pronto se verían se fueron a su casa.

Al llegar, Jane dejo los regalos encima de un armario, a su marido le habían regalado una pequeña taza y la caja de caramelos que eran pastillas de sabores era redonda de metal y en la bolsa familiar había una foto de los novios, un recordatorio, una botella de vino y una tarta, según la tarjeta era para que siguieran celebrando por los recién casados.

−Mañana seguiremos celebrando. −Les dijo George. −Ahora ya es hora de que nos vayamos a dormir, ya es muy tarde. −Y miro a Hermione. −Sobre todo tu que no puedes mantener los ojos abiertos.

−Sí, buenas noches. −Y dándoles las buenas noches se fue a su cuarto.

Al día siguiente mientras muchos se iban de vacaciones en el profeta y en otros periódicos se hablaba de la boda de Bill y Dora y como paso la anterior ver, se hablaba de los grandes ausentes por parte de la familia Weasley y aunque muchos sacaban conjeturas de porque no habían ido, otros hablaban de que los Weasley habían pedido dinero a su nueva familia y Orión no había aceptado, pues según el patriarca de la familia Black, Bill y Dora se casaban porque se amaban no por unos cuantos galeones.

Mientras los Weasley seguían lamentándose por su mala suerte, los demás disfrutaban de sus vacaciones ese año habían decidido ir por África, no solo haber las grandes ciudades como Marrakech o el Cairo sino también para ver la fauna como leones, elefantes y todo lo que ese hermoso país podía ofrecerles.

−Mama, tienes que venir. −Le dijo Harry a su madre.

−No me gustan ni los cocodrilos ni las serpientes.

−Lils. −James la miro. −No vamos a ver ni cocodrilos ni serpientes, vamos a ver leones, elefantes y otros animales grandes, no creo que un cocodrilo sea seguro aunque estemos con cien cuidadores, ven ya verás como al final te gustara.

La mujer lo miro. −Está bien, pero si veo serpientes me enfadare.

−Ya verás cómo no. −Y cogiéndole de la mano la llevo a uno de los todo terrenos que los esperaba.

Una vez el viaje empezó James que iba al lado de su mujer miro a sus hijos. −Niños no saquéis los brazos, los animales que hay aquí son muy rápidos.

−No papa. −Le dijo Harry que estaba fotografiando a un guepardo. −Qué bonitos que son.

−Sí que lo son. −Le dijo Lily y sonrió a su marido. −Al final tenias razón.

El hombre asintió. −Me gustan los animales pero algunos son demasiado peligroso incluso para los cuidadores y los cocodrilos lo son. −Y dándole un beso en la cabeza siguieron viendo los animales.

Al final del día, Harry se acercaba feliz a sus abuelas que no habían querido ir. −Abuela hemos visto un montón de leones y de cebras.

Dorea le sonrió. −Eso es estupendo, mañana iremos a una reserva donde se pueden ver gorilas y otros animales.

−¿Habran hipopótamos? −Le pregunto Charlus.

−Los habrá. −Y miro a su hijo. −¿Qué tal?

−Muy bien, y aunque los animales estaban muy cerca no ha pasado nada, incluso Lils ha disfrutado.

−Eso porque no habían serpientes ni cocodrilos.

−Mañana los veremos, pero según nos han dicho es una ruta opcional. −Le dijo su madre.

−Mejor, no quiero ver esos animales. −Y miro a su marido. −No me gustan.

−Yo no digo nada. −Y sonriéndole miro a su madre y a su suegra. −Ya nos vamos a bañar hay hambre.

−Es normal, iros a bañar ya pronto la cena estará servida.

−Sí. −Y diciéndoles que no tardarían se fueron.

Dos semanas antes de que el año escolar empezara, la familia volvía a Londres.

−¿Papa porque volvemos esta vez antes? −Le pregunto Draco a su padre.

Lucius lo miro. −Por los mundiales de quidditch, Sirius y los demás quieren ir así que hemos decidido ir, ¿quieres ir?

−Si claro me gusta el quidditch, ya me voy a dormir.

−Ves a dormir, seguro que estás cansado ha sido un vuelo muy largo.

−Sí que lo sido, buenas noches. −Y dándoles las buenas noches a su familia se fue a su cuarto.

Cuatro días más tarde, la familia llegaba al lugar donde se celebraría los mundiales y Draco al ver que Hermione iba con los Potter se acerco. −Creí que no vendrías.

−Y no iba a venir, sabes que no me gusta el quidditch pero al final mi padre también ha venido. −Y lo señalo. −Y no quería que viniera solo.

−¿Y tu madre?

−Que va ella sí que no ha querido venir, dice que pasa de ver a unos tipos volando en escoba detrás de una pelotita dorada. −Y entonces escucharon la risa de George y James. −Es verdad.

−Sí que lo es. −Le dijo George y miro a Draco. A mi mujer no le gustan muchos los deportes y eso de verlos durante unas horas no lo entiende es una pérdida de tiempo.

−A mi madre le pasa igual. −Y miro a Hermione. −Te he traído un regalo.

−¿Al final fuisteis a África?

−Sí, un lugar hermoso, hemos estado en muchos sitios, Marruecos, Egipto, y viendo animales por varios países, ven. −Y llevándola al interior de la gran tienda le pidió que esperara un momento y no tardo mucho en salir de su cuarto con una bolsa. −Espero que te guste.

−Seguro que sí. −Y abriendo la bolsa saco una hermosa caja de madera decorada con dos mujeres y un árbol a un lado. −Gracias me encanta. −Y se la enseño a su padre. −¿Qué te parece?

−Es hermosa. −Y miro a Draco. −Gracias.

−De nada, las hacen los hombres de una tribu para los turistas y tienen mucho éxito, no solo nosotros sino que todos los que iban las compraban.