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El reloj dorado — capítulo 32

−Es que es hermosa. −Le dijo Hermione. −Espera un momento. −Y abriendo su mochila saco su regalo. −Esto es para ti, nosotros estuvimos en Alemania y Austria, y tras mirar mucho escogimos esto, espero que te guste.

−Seguro que sí. −Y cogiendo la bolsa vio que pesaba así que con cuidado saco su regalo y vio que era un pequeño reloj de cuco. −Me encanta. −Y se lo enseño a su padre. −Esta genial.

−Sí que lo está. −Y miro a los Granger. −Gracias.

−De nada. −George le sonrió. −Es de la selva negra un lugar conocido por sus relojes de cuco y aunque habían de muy grandes nosotros preferimos este pequeñito.

−Es mejor. −Le dijo Draco y miro a Hermione. −Gracias.

−De nada, también hemos traído chocolate austriaco.

−¿Habéis dicho chocolate? −Les pregunto Remus que se acercaba.

Ante eso Draco lo miro divertido. −Sí, chocolate, Hermione ha traído chocolate de sus vacaciones.

−Nunca he probado el chocolate austriaco, ¿a qué sabe?

−Pues a chocolate. −Le dijo Draco.

−¿Y tu como lo sabes? −Y lo miro. −¿Ya lo has probado?

−No, no lo he probado. −Y miro a Hermione que se reía. −Mejor le das un trozo sino terminara medio loco.

−Sí que lo daré. −Y abriendo de nuevo su mochila saco los demás regalos para sus amigos y el chocolate.

James, Sirius y George que miraban como Remus se comía feliz su chocolate le preguntaron. −¿A qué sabe?

−Esta bueno. −Y sonriéndoles siguió comiéndoselo.

−Yo digo que sabe igual, pero bueno. −Les dijo Hermione.

Los adultos la miraron. −No le hagas caso, Remus es un caso especial cuando se trata de chocolate.

−Y da un poco de miedo.

−Sí que lo da. −Le dijeron y tras decir eso se rieron.

−Hermione gracias. −Le dijo la pequeña Dorea. −Me gusta mucho la muñeca.

La chica le sonrió. −De nada. −Hermione le había regalado una hermosa muñeca de Austria. −También hemos traído unos bombones de Mozart, dicen que están muy buenos. −Y sacando una caja de la mochila de su padre le dio uno a cada uno. −No sé a que saben pero espero que os gusten.

Remus cogiendo su bombón se lo llevo a la boca y tras masticar un poco sonrió. −Está realmente bueno.

Los demás asintieron. −Sí que están bueno, creo que llevan mazapán. −Le dijo Charlus.

−Sí que los llevan.

−Bueno dejar de comer chocolate. −Les dijo Abraxas que ya se había comido su bombón, dentro de una hora empieza el partido y no creo que os queráis pasar lo que queda de espera comiendo ¿o sí?

−No, quiero pasear. −Le dijo Draco y miro a Hemrione. −¿Vamos?

−Sí. −Y así dejando bien guardado todos los regalos se fueron a pasear.

Una hora después, ya todos volvían y tras comprar gorros, bufandas y otras cosas en las paradas entraron en el estadio y subieron arriba del todo, donde estaban las mejores vistas.

Sin que nadie les escuchara Draco llamo a Harry.

El chico que estaba mirando a su alrededor al escuchar su nombre lo miro. −¿Querías algo?

−¿Deja vu?

Harry asintió. −Sí, pero muy diferente y mucho mejor.

−Sí que lo es, ¿crees que pasara lo mismo?

−Ni idea, pero creo que sí, igual no sé si este año habrá torneo de los tres magos.

−No han dicho nada pero creo que sí, igual tú no tienes que hacerte el héroe.

Ante eso Harry lo miro. −Oye que no me hago el héroe, son los problemas que me siguen.

−Entonces mejor mantenerse alejado de ti. −Y riéndose ante la cara que puso Harry se fue a colocar al lado de Hermione. −¿Quién quieres que gane?

−Pues Irlanda, pero realmente no me importa mucho, solo he venido para acompañar a mi padre.

−Seguro que gana Irlanda. −Y sonriéndole escucharon como ya el ministro daba la bienvenida y empezaba su discurso.

Al terminar ya empezó el partido y como le dijo Draco Irlanda ganaba.

Una vez bajaban de las gradas James y Sirius miraban a George. −¿Qué te ha parecido?

−Me ha gustado pues hay mucha emoción, pero me ha resultado corto.

−Es que una vez atrapan la snitch el partido termina.

−Es una pena.

−Sí que lo es, ya podría ser más largo, ahora seguro que hay fiesta. −Y miro a su hijo. −Harry guarda el gorro, aunque hayan ganado los irlandeses no les gustara que lo lleves, pues Krum a atrapado la snitch.

−Lo guardare.

−Mejor. −Y tras decir eso, siguieron bajando las escaleras.

Al día siguiente después de una noche larga celebrando la victoria de los irlandeses volvían a sus casas.

El día uno de septiembre todos volvían a la escuela.

Al llegar a la estación los Malfoy se encontraron con los Weasley y los rubios mirándolos mal se fueron a dejar las cosas de Draco en el tren.

−Papa, ¿por qué nada más entrar nos lo tenemos que encontrar? −Y lo miro. −¿Has hecho mal? Eso se llama karma.

Ante eso Lucius lo miro. −Te entiendo perfectamente, el karma nos está diciendo que tenemos que ser mas buenos.

−¿Con ellos? Ni loco.

−Entonces el karma seguirá atacándonos.

−Seguro. −Y riéndose metieron las cosas en el tren, a Draco le encantaba esa relación que tenia con su padre, no tenía nada que ver con la que él había tenido en el otro lado, era un buen padre afectuoso y lo mejor de todo es que todos lo respetaban y no hablaban a sus espaldas.

−Lucius, Draco. −Sirius que llevaba las cosas de sus hijos se acerco. −¿Qué tal todo?

−Mal. −Draco lo miro. −Nos hemos encontrado a los Weasley.

−Eso es el karma.

−Lo sabemos, pero seguiremos igual.

−Ya se cansara.

−Seguro, ¿te ayudamos?

−Si gracias. −Y entre los tres ordenaron bien las cosas en vagón de equipajes, cuando terminaron Sirius miro a Lucius. −¿Se lo has dicho?

−Aun no. −Y miro a Draco. −Hijo este año habrá el torneo de los tres magos en hogwarts, según nos han dicho será a partir de los 17 años, y no habrá quidditch.

Ante eso el chico los miro. −Yo quería jugar.

−Si bueno el año que viene podrás jugar y seguro que ya te harán capitán.

−Es lo que quiero, espero que el año que viene no hayan cosas raras.

−¿Cosas raras? −Le pregunto Sirius.

−Todo lo que sea quitarme el quidditch es cosa rara.

Ante eso los adultos asintieron.

−Ya verás como el año que viene no habrán mas cosas raras. −Le dijo Sirius riéndose. −Ahora vamos que hay más gente que quiere ordenar sus cosas.

−Sí. −Y dejando atrás el vagón se fueron con los demás.

Un rato después los chicos se despedían y subían al tren, una vez se puso en marcha, todos se pusieron con sus juegos aunque ya hacía casi cuatro años que tenían la videoconsola había tantos juegos que aun no se habían cansado sin contar que Alphard cada año ponía una actualización nueva, con mas juegos y otras cosas.

−¿Herms a que juegas? −Le pregunto Draco que estaba sentado a su lado.

−Aun juego nuevo, es de una ciudad que ha perdido todos sus edificios y los tienes que encontrar y tienes que enfrentarte a monstruos. −Y se lo enseño. −Estoy en la primera ciudad, y como ves la ciudad ahora es solo una explanada verde.

−Mola, yo quiero jugar.

−Claro. −Y diciéndole el nombre vio como lo encontraba y colocándolo en el escritorio para no tener que buscarlo entre los cientos de juegos que había se puso a jugar.

Unas horas después, Hermione sacaba su tarta de frutas, esa tarta se había vuelto tan popular que su madre siempre hacia una encantada.

Una vez Draco corto la tarta con un cuchillo los fue repartiendo y al terminar volvieron a sus juegos.

Al llegar a hogwarts, el profesor Dumbledore les hablo a sus alumnos del torneo de los tres magos y que ese año no habría quidditch, muchos al escuchar eso se molestaron pues según el director solo los que tenían 17 años podían participar.

Después de las palabras del director de la escuela ya empezó la fiesta y pronto todos estaban cenando.

Mientras cenaban, Draco no dejaba de darle vueltas a algo, recordaba que Hermione había ido al baile con Krum eso no lo podía permitir, no podía dejar que un búlgaro sin cerebro le quitara la oportunidad de bailar con Herms.

−¿Draco todo bien? −Le pregunto Theo. −Llevas con el mismo trozo de pollo desde hace un buen rato.

El chico saliendo de su trance lo miro. −Todo bien, pensando que este año nos quedamos sin quidditch.

−Bueno el año que viene seguro que vuelve.

−Eso espero. −Y soltando el trozo de pollo se lleno el plato de patatas asadas con queso.